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libro: Sirácides (5-10)



+ 20 1 Hay represiones inoportunas; hay un silencio propio del hombre sensato.
2 Más vale reprender que guardar rencor. El que reconoce su falta limita las consecuencias.
3 Como un eunuco deseoso de violar a una niña, 4 así es el que pretende hacer justicia con violencia.
5 Este se calla y pasa por sabio, el otro se hace detestar por su charlatanería.
6 Este se calla porque no sabe qué contestar; el otro se calla esperando el buen momento.
7 El sabio calla hasta el buen momento; el parlanchín y el torpe hablan a destiempo.
8 El que habla demasiado se hace detestable; el que se quiere imponer despierta oídos.
9 El hombre puede sacar provecho de sus males; una buena suerte puede volverse daño.
10 Hay una generosidad que no te retribuirán, y otra que te retribuirán doblemente.
11 Uno es humillado por haber tenido gloria; otro es humillado y, luego, levanta la cabeza.
12 Este compra muchas cosas con poco dinero, otro paga siete veces el valor.
13 Con sólo hablar, el sabio se da a querer, mientras que los favores del tono se pierden.
14 El regalo del tonto no te sirve, porque da con ojos ávidos. 15 Da poco y echa mucho en cara, y lo proclama por todas partes; presta hoy y mañana cobra; es un hombre detestable.
16 El insensato dice: <<No tengo ni un amigo, nadie me agradece mis favores. 17 Los que comen mi pan tienen mala lengua.>> ¡Cuántos y cuántas veces se burlarán de él!
18 Más vale caer por un tropezón en el suelo que resbalar con las palabras; así es como de repente caen los malvados.
19 El hombre sin gracia es como un cuento inoportuno.
20 El proverbio dicho por el tonto cae mal, porque no lo dice a propósito.
21 Este se preserva del pecado porque no tiene los medios para cometerlo; cuando tenga la oportunidad no tendrá remordimientos.
22 Uno se pierde por mala vergüenza; se pierde por complacer a gente sin criterio. 23 Otro, por timidez; consiente a un amigo; un enemigo, en verdad, que se ganó inútilmente.
24 La mentira es una mancha vergonzosa para el hombre; los imbéciles se acostumbran a ella.
25 Es preferible el ladrón al mentiroso, pero uno y otro caminan a su pérdida.
26 El hábito de mentir es una infamia; el mentiroso no se aparta de su vergüenza.
27 El sabio se engrandece por sus palabras; el hombre sensato se gana a los poderosos.
28 El que cultiva la tierra aumenta sus parvas, el que agrada a los grandes se hace perdonar las injusticias.
29 Los presentes y los regalos ciegan los ojos de los sabios; como un bozal acallan los escrúpulos.
32 La sabiduría escondida y el tesoro oculto, ¿para qué sirven?
33 Mejor es el hombre que oculta su necedad que el hombre que oculta su sabiduría.

+ 20,1: Hay que evitar dos errores: corregir con cólera, porque caemos en excesos, y guardar un resentimiento silencioso, sin desahogarse.

21 1 Hijo mío, ¿pecaste? No lo vuelvas a hacer e implora el perdón de tus faltas pasadas.
2 Como arrancarías de una serpiente, huye del pecado; si te acercas te morderá; sus dientes son como los del león que matan a los hombres.
3 Toda maldad es como espada de doble filo cuya herida es incurable.
4 La violencia y la soberbia destruyen las riquezas, así será destruida la casa del orgulloso.
5 La oración del pobre golpea a los oídos del Señor y su sentencia no demorará.
6 Quien odia la corrección toma el camino del pecador, el que teme al Señor se convierte de corazón.
7 En todas partes es conocido el charlatán, pero el hombre juicioso le conoce las debilidades.
8 Edificar la casa con dinero ajeno es como amontonar piedras para su propia tumba.
9 La reunión de los pecadores es como un montón de estopa que acabará en llamas y fuego.
10 El camino de los pecadores está bien pavimentado, pero termina en los abismos del infierno.
11 El que aguarda la Ley es dueño de sus pensamientos, el temor del Señor lleva a la sabiduría.
12 No se educará el que no tiene habilidad; pero hay una habilidad que es madre de amarguras.
13 El conocimiento del sabio se derrama como inundación y su consejo es como una vertiente.
14 El corazón del tonto es como un vaso roto que no conserva ninguna enseñanza.
15 Si un hombre instruido oye una palabra sabia, la aprecia y añade otra propia. Si la oye el libertino, le disgusta y se la echa a sus espaldas.
16 La conversación del tonto pesa como un saco al viajero, pero en los labios del sabio se halla la gracia.
17 La palabra del sabio es esperada en la asamblea; lo que dijo, cada uno lo medita en su interior.
18 Como casa en ruinas es la sabiduría del tonto; la ciencia del insensato no es más que palabras incoherentes.

Torpes y tontos

 19 Para el insensato, la disciplina es como grillos en sus pies y como esposas en sus manos. 20 El tonto ríe a gritos, mientras que el hombre de buen sentido apenas sonríe silenciosamente.
21 Para el hombre prudente la disciplina es como una joya de oro, como un brazalete en su brazo derecho.
22 El pie del tonto entra pronto en la casa, el hombre de experiencia no se atreve. 23 El insensato mira desde la puerta al interior, el hombre bien educado permanece afuera. 24 Es mala educación ponerse a escuchar a las puertas, un hombre juicioso siente vergüenza de hacerlo.
25 Los extraños hablan de todo sin consideración; en cambio, las palabras de los sabios son pesadas rigurosamente. 26 El corazón de los tontos está en su boca, pero la boca de los sabios está en su corazón.
27 Cuando el impío maldice a su adversario, la maldición cae sobre él mismo. 28 El hombre de mala lengua se deshonra a sí mismo y se hace odioso para todos los que le rodean.

 Los modales del hombre bien educado revelan la nobleza de su espíritu. El que tiene interiormente la sabiduría descubre por instinto las reglas de la verdadera educación. Como decía San Francisco de Sales, <<la cortesía es una flor preciosa de la caridad>>.

22 1 El flojo es semejante a una piedra manchada, se burlan de su deshonra.
2 Es semejante a una bola de guano, todo el que lo toca sacude la mano.
3 Los hijos mal educados son la vergüenza del padre; y las hijas, su humillación.
4 Una hija juiciosa es un tesoro para quien la despose, pero la indigna es pesar para quien la engendró.
5 Una hija desvergonzada deshonra a su padre como a su marido; ambos la aborrecen.
6 La palabra inoportuna es como música en un duelo; pero los azotes y correcciones de la sabiduría nunca están fuera de tiempo.
9 Como encolar un jarro es enseñar a un tonto; es más fácil despertar a un hombre profundamente dormido. 10 Razonar con un tonto es razonar con un soñoliento; finalmente preguntará: ¿De qué se trata?
11 Llora menos al muerto: ya halló el descanso; pero la vida del insensato es peor que la muerte.
12 El duelo por un muerto dura siete días, pero para el insensato y el impío dura toda su vida.
13 No hables demasiado con el torpe ni camines con el tonto; cuídate de él para no tener molestias y que no te manche al sacudirse. Apártate de él si buscas el reposo y te aburren sus necedades.
14 ¿Qué cosa hay más pesada que el plomo? ¿Cómo se llama? Necio.
15 La arena, la sal y una carga de hierro son más soportables que el hombre tonto.
16 El conjunto de madera de un edificio no se desencaja por un terremoto; un ánimo decidido, después de madura reflexión, no se deja conmover llegado el momento.
17 Una decisión basada en una seria reflexión es como estuco en pared firme.
18 Estacas en una cumbre no resisten el viento; el corazón del torpe espantado por sus imaginaciones no puede resistir el miedo.
19 Al golpearse un ojo saltan lágrimas; si hieres el corazón, se correrán los sentimientos. 20 Quien lanza una piedra a los pájaros los espanta; quien reprocha a su amigo mata la amistad.
21 Si desenvainas la espada contra tu amigo, no te desesperes, puede volver; 22 si le has hablado duramente, no temas, la reconciliación es posible; pero en caso de injuria, desprecio, revelación de un secreto, o golpe traicionero, cualquier amigo te abandonará.
23 Gánate la confianza de tu prójimo en su pobreza, para que en su prosperidad goces con él de sus bienes; sele fiel en el tiempo de su desgracia y al fin recibirás tu parte de su herencia.
24 Antes que las llamas, se ven el vapor y el humo del brasero; del mismo modo, las injurias preceden al crimen.
25 No me avergonzaré de proteger a mi amigo, ni me esconderé de él; 26 y si por causa de él me sucede algo malo, todos los que lo sepan se cuidarán de él.
27 ¿Quién pondrá en mi boca un candado y en mis labios una cerradura con llave para que no me hagan pecar ni sea mi lengua la causa de mi perdición?

23 1 ¡Oh Señor, Padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga!
2 ¿Quién aplicará el castigo a mis pensamientos y la disciplina de la sabiduría a mi corazón? ¡Ojalá que no perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados!
3 No sea que mis errores aumenten y que abunden mis pecados, que caiga en manos de mis enemigos, y éstos se burlen de mí.
4 Señor, Padre y Dios de mi vida, no dejes que mi mirada sea altanera, 5 y aparta de mí la codicia.
6 Que la sensualidad y la lujuria no se adueñen de mí, Señor, no me entregues a una pasión inmunda.
7 Hijos, aprendan cómo reflexionar sus palabras; el que lo sepa no será sorprendido.
8 El pecador será atrapado en sus propias palabras; así caerán el maldicente y el soberbio.
9 No te acostumbres al jurante, ni te habitúes a pronunciar el nombre del Santo. 10 Porque, lo mismo que el servidor vigilado constantemente no se libra de todos los golpes, así el que jura continuamente no evitará el pecado.
11 El hombre que prodiga los juramentos se llena de culpas y el castigo no se alejará de su casa. Pues si falta por inadvertencia, el castigo se le vendrá encima; si falta a sabiendas de su juramento, peca doblemente; y si ha jurado en falso, no tendrá disculpa sino que su casa se llenará de desgracias.

 Oración del joven que descubre su debilidad frente a las tentaciones de la vida. Oración del hombre adulto que ha experimentado cuán arraigado está el mal en su propio corazón. Invitación a los padres para que se preocupen por la educación de sus hijos.
El pecado de la lengua (o de los sabios) significa en primer lugar las palabras orgullosas y los proyectos orgullosos. Siempre viene encabezando los demás pecados.

Impureza y adulterio

o 12 Hay una manera de hablar que merece la muerte; que no se emplee en la patria de Jacob. Los
hombres justos se apartan de todo esto y no se revuelcan en el pecado.
13 No acostumbres tu boca a la baja grosería porque sería pecar en palabras.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre cuando te sientes en medio de los poderosos, no sea que te descuides en su compañía y te portes como un tonto. Y luego desearías no haber nacido y maldecirías el día en que naciste.
15 Un hombre acostumbrado a palabras indecentes no se educará en toda su vida.
16 Dos clases de hombres multiplican los pecados, y una tercera atrae la cólera del Señor:
Una pasión ardiente que se enciende como fuego y no se apaga sino al consumirse.
El hombre impuro con su propio cuerpo no quedará tranquilo hasta que se prenda fuego; 17 para el hombre impuro, todo alimento es dulce y no se calmará hasta que muera.
18 El hombre infiel al lecho conyugal, que piensa para sí: ¿Quién me ve? La sombra me rodea, las murallas me protegen, nadie me ve; ¿por qué inquietarme? El Altísimo no anotará mis faltas.
19 Este teme la mirada de los hombres y no sabe que los ojos del Señor son mil veces más luminosos que el sol; que observan todas las acciones de los hombres y penetran en los rincones más secretos. 20 El conoce todas las cosas antes de crearlas, y las conoce hasta después que se terminen.
21 Este hombre será castigado en plena ciudad, será pillado donde menos se lo piense.
22 Igualmente la mujer que abandona a su marido y le da un heredero concebido de un extraño. 23 En primer lugar, ella ha desobedecido la Ley del Altísimo. En segundo, pecó contra su marido. Y, en tercer lugar, queda manchada con el adulterio, mujer que tuvo hijos de un extraño.
24 Será llevada ante la asamblea y se examinarán sus hijos. 25 Estos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos. 26 Ella dejará un recuerdo maldito y su vergüenza no se borrará jamás.
27 Y los sobrevivientes sabrán que nada vale tanto como el temor del Señor y que nada es más dulce que cumplir sus preceptos.

o Ben Sirá habla de la impureza en el sentido tradicional: pecado contra la castidad.
- En el párrafo 23,12-15 se trata de las palabras groseras y de las conversaciones maliciosas. Según dice Jesús en Mateo 12,34, <<la boca habla de lo que rebosa el corazón>>.
- 23,16-21 habla de la mujer adúltera, pero lo que dice vale igualmente para el adúltero: 1) falta contra Dios; 2) falta contra el cónyuge; 3) falta contra el honor de la familia. Pablo tocará el mismo punto en Ef 5, 3-14 y 1 Tes 4,3-8.

El canto de la sabiduría

+ 24 1 La sabiduría se alaba y se elogia a sí misma en medio de los suyos. 2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante del Poder dice su propia gloria:
3 Yo salí de la boca de Dios y, como una niebla, cubrí la faz de la tierra; 4 en los altos cielos está mi residencia y una columna de nube envuelve mi trono.
5 Sola di la vuelta al círculo de los cielos y paseé por las profundidades del abismo. 6 Tomé posesión de las olas del mar y de toda la tierra, de todos los pueblos y naciones.
7 En todos ellos busqué un lugar de descanso: ¿en qué propiedad instalaría mi morada?
8 Entonces me dio una orden el Creador del universo, el que me creó me fijó el lugar donde descansaré: <<Instala tu tienda en Jacob, me dijo, el pueblo de Israel será tu patria.>>
9 Desde el principio me había creado, antes que empezara el tiempo, y jamás dejaré de ser.
10 En su Santa Tienda, lugar de su presencia, vine a servirlo; y así me establecí en Sión. 11 También en la ciudad amada quiso el Señor que yo descansara, y es Jerusalén el centro de mi reino. 12 Eché raíces en el pueblo que Dios ha colmado, el pueblo que es su herencia y su propia.
13 Crecí como el cedro en el Líbano y como el ciprés en las montañas del Hermón.
14 Crecí como la palmera en Engadí y cual brote de rosa en Jericó, como magnífico olivo en la llanura y como el plátano me alcé.
15 Como una flor fragante he dado mí aroma, cual mirra exquisita he dado buen olor; como plantas olorosas y como el humo del incienso que se quema en el Santuario de Dios.
16 Yo extendí como una enredadera mis ramas, y son ramas llenas de gracia y majestad. 17 Como la vid eché brotes graciosos y mis flores dieron frutos de gloria y riqueza.
19 Vengan a mí los que me desean y sáciense de mis frutos. 20 De mí guardarán recuerdos más dulces que de la miel y querrán poseerme antes que cualquier panal. 21 Los que me coman, todavía tendrán hambre de mí, y los que me beban, seguirán sedientos de mí. 22 Nadie se arrepentirá de haberme hecho caso; los que me sirven no caerán en el pecado.>>
23 Todo esto se entiendo del Libro de la Alianza del Dios Altísimo; ahí está la ley que Moisés nos encargó para que fuera la herencia de las comunidades de Israel.
25 Esta Ley alimenta los ríos de la sabiduría, semejantes al Pisón o al Tigres en la estación de los frutos. 26 De ella salen las aguas desbordantes de la inteligencia, semejantes a las del Eufrates y del Jordán en tiempos de cosecha; 27 las inundaciones de la instrucción, como las del Nilo o del Guijón en días de vendimia.
28 El primero no acabará de descubrirla y tampoco el último la agotará. 29 Porque sus pensamientos son más anchos que el mar, y sus designios, más profundos que el Abismo.

+ Este poema puesto en boca de la Sabiduría de Dios se asemeja a los de Proverbios 8 y de Sabiduría 7. Aquí se enfatiza la presencia de la Sabiduría en el pueblo de Dios.
Dos recuerdos de la historia sagrada ayudan a entender esta presencia de Dios mismo, por medio de su Sabiduría:
-La nube que acompañaba a los hebreos en el desierto (ver Ex 13,21).
-La Tiende de Campaña que servía de Santuario en el desierto (ver Ex 25).
La primera figura enseña que la Gloria de Dios supera tanto al hombre, que solamente podemos conocer algo de él cuando oculta su Gloria en la nube. La segunda enseña que la verdadera morada de Dios no es cosa material y la llamamos <<el cielo>>; su presencia en este mundo es algo misterioso y provisorio: nada más que como una tienda.
La Sabiduría de Dios rige el orden del universo y domina sobre todas las naciones; y, sin embargo, vino de manera especial a Israel, que es su morado y su herencia. Con esto, se prepara lo que Juan dice en su Evangelio 1,3 y 1,9: la Sabiduría de Dios es Cristo y el pueblo donde esté presente será la Iglesia.
La liturgia católica ha usado este poema para las fiestas de la Virgen María porque sus palabras se adaptan al papel que Dios le confió en su Iglesia. Ella recibió a Jesús en nombre de todos, el día de la Anunciación. Por eso le ha sido concedido que fuera la primera en el pueblo de Dios y la madre de los demás.
Los últimos versos vuelven a cosas prácticas: la Sabiduría de Dios está en forma especial en la Ley, es decir, en el libro de sus Palabras.

No he trabajado para mí solo

 30 Yo, por mi parte, era como un canal salido de un río, como un arroyo que se pierde en un jardín del
Paraíso. 31 Yo pensé: <<Voy a regar mi huerta, voy a regar mis flores.>> Pero mi canal se convirtió en río, y el río en mar.
Entonces dije: 32 <<Haré brillar como la aurora la instrucción, llevaré a lo lejos su luz. 33 Derramaré la instrucción como una profecía y la dejaré a las generaciones venideras.>>
34 Comprueben ahora que no he trabajado para mí solo, sino para todos los que buscan la sabiduría.

 Ben Sirá es un sabio. Toda la rica experiencia que nos participa es un arroyo salido de la única sabiduría. El se maravilla de todo lo que recibió de Dios y que le permite ahora enseñar y guiar a muchos: <<el Poderoso hizo en mí maravillas>> (Lucas 1,49).

25 1 Tres cosas me encantan, encantadoras para Dios y para los hombres: la unión entre hermanos, la amistad entre prójimos y el marido y la mujer en perfecta armonía.
2 Hay tres clases de personas que no soporto y cuya actuación me pone fuera de mí: el pobre soberbio; el rico mentiroso y ese tonto que es el viejo adúltero.
3 Si no ahorraste en tu juventud, ¿cómo tendrás algo en la vejez?
4 ¡Qué cosa tan hermosa es la sabiduría de los ancianos, y en los grandes del mundo los pensamientos ponderados!
5 ¡Qué hermosa es la sabiduría de los ancianos, y en los grandes del mundo los pensamientos ponderados!
6 La corona de los ancianos es una rica experiencia, su orgullo es el temor del Señor.
7 Hay nueve cosas que se me ocurren y que juzgo dichosas, y una décima que les voy a decir: el hombre que halla su felicidad en sus hijos, el que ve durante su vida la ruina de sus enemigos; 8 feliz el que vive con una mujer juiciosa; el que no ara con un buey y un burro juntos; el que no ha cometido errores hablando de más; el que no sirve a un patrón indigno de él. 9 ¡Feliz el que halla la prudencia y es capaz de dirigirse a un auditorio atento! 10 ¡Qué grande es el que halla la sabiduría!, pero nadie aventaja al que teme al Señor.
11 Porque el temor del Señor es superior a todo. El que lo posee, ¿quién se le puede comparar?
13 Cualquier herida, menos la del corazón; cualquier maldad, menos la de la mujer; 14 cualquier tristeza, menos la que venga del adversario; cualquier venganza menos la del enemigo.

Sobre las mujeres

15 No hay peor veneno que el de la serpiente, no hay peor rabia que la de la mujer.
16 Mejor vivir con un león o una serpiente que habitar con una mujer malvada.
17 La maldad desfigura el rostro de la mujer, le entristece la cara, se diría un oso.
18 Su marido se sienta a la mesa con sus vecinos y, a pesar suyo, gime amargamente.
19 Toda maldad es pequeña al lado de la maldad de una mujer. ¡Que la suerte del pecador caiga sobre ella!
20 Como una cuesta arenosa para los pies de un anciano, así es la mujer parlanchina para el hombre tranquilo.
21 No corras tras la belleza de una mujer ni te apasiones por ella.
22 Enojo, reproche y vergüenza, es lo que sucede cuando la mujer domina al marido.
23 Corazón abatido, cara triste, herida oculta, ésa es la obra de una mujer malvada. Manos débiles y rodillas vacilantes, así sucede con la mujer que no hace feliz a su marido.
24 Por la mujer comenzó el pecado y por causa de ella morimos todos.
25 No dejes escapar el agua, ni des libertad a la mujer perversa.
26 Si no camina según tus deseos, sepárate de ella.

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