Fútbol y Política

Anuncios

La pasión atraviesa estos dos espacios que generan ilusiones y broncas. El rol de la fidelidad y de la ideología.
El fútbol y la política son dos prácticas que despiertan las más diversas emociones entre sus seguidores. Son protagonistas de discusiones, lágrimas de emoción, gritos o estados eufóricos. Aunque, si bien la pasión se posiciona como característica tanto en el fútbol como la política, pareciera ser en las canchas donde cobra mayor dimensión: es ya un lugar común, en este sentido, citar el desesperado “Estamos en la B” del Tano Pasman en el partido entre River y Belgrano de Córdoba que definía la categoría de cada club.

“El fútbol convirtió la pasión en un vector imprescindible. La política, en cambio, puede prescindir de ella y limitarse al bien común, a la discusión ideológica y a la lucha de intereses”, explica el sociólogo e investigador del CED-UNSAM, Rodrigo Daskal –compilador de “Fútbol Historia y Política”-. El especialista cuenta que a partir de los años 90 en Argentina la pasión se convirtió en un “componente central” entre los hinchas y que no fue así dentro de la política donde “pasó todo lo contrario”. Daskal asegura que, de hecho, “puede haber quien diga que hay que hacer política sin pasión” y eso en el fútbol sería “muy difícil”.

Estas dos prácticas necesitan del compromiso de sus seguidores, porque requieren, en definitiva, que ellos se pongan la camiseta: “En el fútbol el tema de la fidelidad es clave, hay que ir a la cancha en cualquier situación. En la política se expresa más en las líneas de las ideologías. Si bien hay gente que cree en una misma idea a lo largo de décadas, es más modificable en cuanto al paso de los gobiernos, se diluye más”, expresa Daskal. ¿Se podría pensar que a mayor irracionalidad mayor es la pasión? El sociólogo dice: “En el fútbol hay menos crítica, en esa fidelidad acrítica radica su éxito”.

Por otra parte, en cuanto a las rivalidades, “hay algo claramente diferenciador”, cuenta el especialista, porque “el fútbol sí o sí requiere la confrontación” y en cambio, en la política, la disputa “es una parte de la moneda” porque “del otro lado está el acuerdo”.

El carácter que asumen estas dos pasiones es marcadamente distinto. Sin embargo, el fútbol despierta un sinfín de emociones que atraviesan a las multitudes: desde mal humores o faltazos al trabajo para evitar cargadas, hasta recién nacidos que ya son socios de algún equipo o personas cuyo último deseo fue que sus cenizas sean esparcidas en el club de sus amores. Es que la identidad es un elemento que está muy arraigado en este deporte y, sin dudas, esto tiene que ver con el carácter socializador que tuvo cuando se instaló en Argentina a fines del siglo XIX. En este sentido, el historiador Julio Frydenberg en el artículo “Los nombres de los clubes de fútbol. Buenos Aires 1880-1930”, explica: “El fútbol -como práctica convocante de buena parte de los sectores sociales- fue escenario de la configuración de una amplia gama de fenómenos y muy especialmente de los que integran el mundo simbólico”. El autor expresa también que fue un fenómeno “generador de hábitos, sentimientos y valores que conformaron a la propia cultura” y, además, resalta “el papel cumplido por este deporte en la creación de lazos identitarios”.

El trabajo de Frydenberg reflejó la alusión de los nombres de los clubes a barrios, próceres nacionales o fechas patrias, como Almirante Brown o Tigre, por mencionar algún ejemplo. En relación a esta investigación y siguiendo la misma línea, el antropólogo especialista en deportes, Eduardo Archetti, afirma en su libro “El potrero, la pista y el ring: Las patrias del deporte argentino” que este juego funcionó “no sólo como un reflejo del discurso nacionalista y patrio” sino que también como un lugar en donde “ese proceso” cristalizó “un espacio simbólico” que fue crucial “en la formación de estereotipos nacionales”.

A la vez, Daskal expresa que este deporte “fue y es un factor de socialización”, y agrega: “La idea de fútbol como capital social es muy de Argentina, en Europa el club es una empresa con empleados, no es como acá que es mucho más que fútbol”.

0 comentarios - Fútbol y Política

Los comentarios se encuentran cerrados