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Libro "La Revolución francesa", Pierre Gaxotte

Tapa del libro La Revolución francesa, de Pierre, Gaxotte, publicado por primera vez en 1928 (tapa de la edición de 1942):

Libro "La Revolución francesa", Pierre Gaxotte

La Convención había comenzado en octubre a discutir un nuevo calendario […]. «¿Para qué sirve vuestro calendario?» —había preguntado Gregoire al ponente Romme—. Y éste había contestado: —«Para suprimir el domingo». Suprimir el domingo, los santos, las iglesias, la religión, el clero, Dios; este fue el nuevo programa hebertista.
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Ya en la Nièvre, el representante Fouché ha ordenado a los curas casarse, ha prohibido que vistan el hábito religioso fuera de las iglesias, ha presidido la destrucción de las cruces, estatuas y otros signos exteriores que se encontraban en los caminos, en las plazas y en los sitios públicos, y ha hecho, por último, grabar sobre las puertas de todos los cementerios la célebre inscripción: La muerte es un sueño eterno, lo que equivale a cerrar por disposición gubernativa el paraíso, el purgatorio y el infierno. […]

El 16 de octubre, la Commune prohibió todo ejercicio exterior del culto; el 23 ordenó la desaparición de las cruces y de las imágenes religiosas; el 6 de noviembre conminó al arzobispo Gobel a que se presentase en el Ayuntamiento para hacer allí solemne abjuración de la religión católica.
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Por último, el 23 de noviembre la Commune resolvió que las iglesias y los templos de los diferentes cultos que existían en París se cerrasen inmediatamente. Quien solicitara la reapertura, quedaría detenido como sospechoso, y a los sacerdotes se les haría responsables de los disturbios que pudieran producirse con este motivo.

(Libro La Revolución francesa, de Pierre Gaxotte, publicado en 1928).


religión

Bibliografía


La Révolution française

por Pierre Gaxotte



Nuestros países de América meridional han nacido a la vida libre y crecido bajo el signo de la Revolución francesa. ¿Ha sido estro un bien o un mal? Hay un punto de vista desde el cual es indiscutiblemente cierto lo segundo: sin la revolución francesa que trajo detrás suyo el debilitamiento de los gobiernos europeos y en particular el de España, la independencia Argentina se hubiese retardado quién sabe por cuánto tiempo todavía. El cambio, enfocando las cosas desde otro punto de vista, no se puede negar que la influencia posterior de las ideas de la revolución francesa ha sido y sigue siendo nefasta para el desarrollo de las sociedades de Sud-América. Todas la fallas de nuestra organización política y de nuestra cultura tienen su origen en ese comienzo inevitable. Las generaciones han venido recibiendo una cultura superficial y equivocada en sus fines. Su resultado se llama democracia absoluta en el orden político y romanticismo tropical en el orden de la inteligencia. La obra de los escritores y educadores del siglo pasado delata sin excepción ese origen revolucionario y anticlásico. Hasta ahora no se ha aceptado como artículo de fe la afirmación de que las sangrientas luchas civiles que consumieron la mayor parte de las actividades de las generaciones precedentes, se deben a una herencia española. El anglo-sajonismo militante (otra forma de nuestro romanticismo) de los educadores vernáculos, sin exceptuar a Sarmiento, se apoyó en esa tesis para infundir a veinte generaciones de educandos una interpretación falsa de los orígenes americanos y por ende una mala orientación cultural. En realidad, y esto es lo que empiezan a propagar los Valenilla Sanz y los Terán, humildemente secundados por el que suscribe, los países de Sud-América al independizarse fueron ellos mismos teatros de una revolución que continuaba la de Francia. Extinguida la generación de la Independencia, “la más alta, la más letrada de todas las generaciones de políticos que hasta hoy han actuado en nuestra historia”, se estableció el predominio de los secuaces de Rousseau y de los ejecutores de la sangrienta tragedia del 89, predominio que desgraciadamente aún perdura a pesar de que ya se anuncie la crisis libertadora. No es este el punto que queremos tratar, sin embargo. Nuestro propósito es señalar al lector una obra maestra sobre el tema de la Revolución francesa. Es el libro titulado La Révolution française, por Pierre Gaxotte. A continuación de los estudios de Taine, de Cochin, de Bainville y de otros modernos historiadores que han emprendido una revisión de los valores de esa revolución, el señor Gaxotte ha investigado, registrado y confrontado con los documentos originales todo lo que se ha dicho y escrito sobre esos acontecimientos que tanta importancia han ejercido sobre las sociedades modernas, lo mismo en el viejo que en el nuevo continente.

Su obra se distingue de la de sus antecesores por la vastedad de sus vistas, por su método que lo emparenta con los clásicos; especialmente con Tácito, y por su espíritu analítico.

Sólo Cochin, de cuyos ensayos se sirve mucho Gaxotte, hubiera podido escribir, de no haber sido cegado prematuramente por la muerte, una obra del vuelo de la que comentamos. En cuanto a la obra de Taine, ya se sabe cómo es de incompleta y malograda por las tendencias de su autor. Nada diremos de la de Renan y de sus partidarios. Gaxotte ha hecho una síntesis de todos esos elementos, agregándolos al producto de sus pacientes investigaciones y de su valiente y luminoso pensamiento. Ha desmontado pieza por pieza el hermoso armatoste construido por los Michelet, Lamartine y Cía. Una vez quitados los oropeles decorativos fabricados por sus parciales y exaltados por los dirigentes de la democracia, dos cosas saltan a la vista: la primera, que la leyenda heroica de la Revolución francesa es una fantasía teatral, que oculta un fondo de lodo y de sangre; y la segunda, que el “siglo estúpido” que no tuvo filósofos, tampoco tuvo historiadores imparciales, es decir, historiadores verídicos.

No queriendo imprimir a este suelto mayor extensión, nos limitaremos a hacer resaltar siguiente punto principal, perfectamente demostrado por Gaxotte: La Revolución francesa no difiere en nada de las demás revoluciones que ha conocido la historia. Mentira que haya contribuido al progreso de los pueblos. Mentira que haya mejorado la situación económica de la clase obrera. Mentira que haya establecido la igualdad. Mentira que haya suprimido las guerras. Sin ella las sociedades humanas hubieran alcanzado en menos tiempo a la supresión de algunos privilegios injustos de que gozaban pocas personas bajo el último de los Luises. La Revolución necesitó para ésto, que es en el fondo lo único que consiguió realmente, matar, masacrar y mutilar a 20 000 000 de hombres, destruir las jerarquías naturales indispensables para los pueblos e infeccionar el mundo de absurdas doctrinas que aún siguen haciendo estragos.

Juan E. Carulla


Semanario La Nueva República, 2 de junio de 1928

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6 comentarios - Libro "La Revolución francesa", Pierre Gaxotte

T_Maxii_T
ExequielSaboredo dijo:Esta es la Revolución que, supuestamente, trajo la “Libertad, igualdad, fraternidad”.

¿Por que supuestamente?
T_Maxii_T
ExequielSaboredo dijo:En los tiempos actuales, todavía hay gente que señala la Revolución francesa como un hecho "glorioso". Y los mismos ideólogos de 1789 expresaron que este movimiento traía la "Libertad, igualdad, fraternidad". Pero no fue así. De hecho, sucedió todo lo contrario. No hubo libertad, ni igualdad, ni fraternidad. Toda oposición era perseguida y asesinada, al igual que era perseguida la Iglesia Católica durante este régimen. Por eso, en mi comentario anterior, utilicé la palabra "supuestamente". Porque, supuestamente (según los clerófobos), la Revolución francesa fue un acontecimiento positivo. Pero, en realidad, no fue así.

Pero vieja, la Rev. Francesa fue la cuna de la democracia que existe hoy dia, y se pudo terminar con la Monarquia absolutista que existia por aquellos años!!!!
Danrex
Creo que las grandes Revoluciónes no han significado cambios denéficos para la humanidad, al menos si se analisan en profundidad y objetivamente. Hay una historia que nos las hace ver de manera heroica, pero si miramos más hayá veremos intensiones non- sanctas detrás de ellas; y casi siempre por no decir siempre hay un hilo conductor casi invisible en muchas de ellas: la destrucción de la iglesia católica como propagadora de ideas y valores cristiano-humanistas. Quiero leer el libro de P. Gaxotte, decime si está en español y si se sigue editando. Gracias!