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Mac os Mountain Lion: Instalación

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Mac os Mountain Lion: Instalación
Como es sabido, la instalación de una versión mayor del sistema siempre supone asumir en cierto grado un riesgo de que algo pueda ir mal durante el proceso. Y si bien es cierto que Apple pone todo su empeño para que la instalación de la nueva versión vaya como la seda (y de hecho así debería de ser, especialmente si lo vas a instalar sobre Lion), nunca está de más observar algunas precauciones previas.

El punto de partida marcado por Apple para la instalación de Mountain Lion es, como mínimo Mac OS X 10.6.8; es decir, la primera de las versiones que te permite acceder a la App Store. Esto significa que si tu equipo aun tiene instalado Leopard (Mac OS X 10.5) deberás de comprar una licencia física de Snow Leopard como paso previo a la instalación de Mountain Lion, si es que encuentras algún lugar donde aun se venda la licencia del producto.

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Aprovecha y haz limpieza

Si estabas utilizando Mac OS X 10.5 o incluso Mac OS X 10.6 lo primero que observarás es que Mountain Lion requiere de más espacio de disco duro. Ten en cuenta que si bien el sistema operativo precisa 4.3 GB de espacio de almacenamiento para la descarga, durante la instalación se generan unos cuantos archivos temporales adicionales y realmente los requerimientos se elevan hasta los 8 GB. Aunque en tu disco quede espacio suficiente, nuestra experiencia nos indica que notarás más velocidad en el comportamiento general de tu Mac cuando el espacio libre es igual o superior al 40% del total.

Para aligerar el disco duro de peso innecesario, nuestra herramienta favorita es Grandperspective (gratuia; http://grandperspectiv.sourceforge.net/), y mediante la cual podrás comprobar visualmente no sólo el tamaño de cada uno de los archivos, sino también la fecha en la que fueron creados y, más importante, la última fecha en la que fueron modificados (es decir, utilizados) de modo que suponen buenos candidatos a su eliminación o copiado sobre discos duros externos o de red a modo de copia de seguridad, en el caso de que quieras conservarlos como opción de archivado. Cuando utilices esta herramienta, tómate tu tiempo y analiza concienzudamente cuáles son los archivos que realmente necesitas llevar en el disco y cuáles no, especialmente si tu equipo es uno de los portátiles con almacenamiento basado en SSD.

Actualiza

Antes y después de actualizar el sistema. En el primer caso, y especialmente si vas a actualizar desde OS X 10.6, permitirá la instalación de algunos componentes del sistema requeridos por el propio instalador de Mountain Lion. En el segundo caso, facilitarás la puesta al día de todas las aplicaciones instaladas especialmente desde la Mac App Store. El resto de aplicaciones que incluyan actualización automática, deberás de ejecutarlas una a una para que realicen la comprobación a través de Internet. Por supuesto, en todos los casos precisarás que tu Mac cuente con una conexión a Internet con buena velocidad.

Antes de dar el salto, y especialmente si vas a actualizar desde OS X 10.5 o incluso OS X 10.6.8, ten en cuenta que muchas de las aplicaciones que probablemente estés actualizando requerirán de una actualización para que funcionen correctamente bajo Mountain Lion. Antes de que te lances a actualizar el equipo, harás bien revisando los sitios web de los desarrolladores para comprobar si la versión que tienes funcionará correctamente o si, en el caso de que debas actualizarla, deberás de pagar por poner el programa al día. Si debes pagar, quizá prefieras sopesar las ventajas aportadas por OS X 10.8 en tu uso cotidiano del equipo y si estas compensan el desembolso.

Por otra parte, en los modelos compatibles con la característica Power Nap, encargada de actualizar software, componentes del sistema y otros elementos como el correo electrónico en segundo plano tal y como ocurre en iOS, deberás de asegurarte de que cuenten con la última actualización de Firmware para que dicha característica aparezca entre las disponibles bajo el apartado Economizador de Energía. No obstante, y en el momento de escribir este artículo, la característica Power Nap es una de las que presenta problemas al no aparecer entre las disponibles para los usuarios de muchos equipos en principio compatibles, incluyendo entre ellos el MacBook Air de mediados de 2011 utilizado durante nuestras pruebas. (Los equipos compatibles con Power Nap son los MacBook Air de 2011 y posteriores, así como el MacBook Pro Retina).

Arregla los problemas

De cuando en cuando no está de más observar que todo va bien en el disco duro de arranque, sobre el que probablemente vayas a instalar la actualización a Mountain Lion. Si no quieres gastar dinero en una utilidad de discos, puede servir Utilidad de Discos incluida de serie en el Mac OS X. Ésta no sólo verificará el estado del disco duro (Primera Ayuda > Verificar disco); sino también verificar los permisos de los archivos y que podrían ser una fuente de problemas durante la instalación del nuevo OS X. Si Utilidad de Discos detectase algún problema entonces, por experiencia, nuestra recomendación es que utilices alguna de las herramientas comerciales y, entre éstas, Drive Genius 3 ($1,350 pesos; www.prosofteng.com) es la aplicación que querrás tener a tu lado, si bien su DVD de arranque no es compatible con los MacBook Air 11, MacBook Pro y Mac Mini de Julio de 2011.

Una característica que también ofrece cualquiera de las herramientas de disco comerciales es la de defragmentar los archivos y que, en principio, también tendrá un impacto positivo en el rendimiento de tu equipo. Ten en cuenta que el propio OS X ya optimiza el acceso a los archivos de uso más frecuente. Aun así, y siempre que el disco de arranque no sea un SSD, es bastante probable que adviertas mejoras de tiempo con el disco duro convenientemente defragmentado.



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