Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

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Supertanques de la Segunda Guerra Mundial
(Primera parte)

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Para hablar apropiadamente de los tanques pesados y superpesados de la Segunda Guerra Mundial, y también de los tanques de varias torres, debemos remontarnos al origen mismo del tanque de combate, que nació durante la Primera Guerra Mundial.

Por lo general al hablar de la génesis del tanque, muchos recuerdan que Leonardo Da Vinci había bocetado un prototipo de tanque; sin embargo, es difícil probar que los reales creadores de este vehículo hayan podido ver esos diseños.

Por el contrario, hay una referencia mucho más cercana en el espacio y el tiempo: una historia del conocido escritor de ciencia ficción H. G. Wells, escrita en 1904 y llamada curiosamente "The Land Ironclads" (Los Acorazados de Tierra). Esta historia sucede en una guerra bastante similar a lo que luego fue la Gran Guerra; se trata de máquinas de unos 30 metros de largo, con ametralladoras a control remoto y espacio para varias decenas de soldados.

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El Mark IV es un ejemplo evidente de toda la familia de tanques ingleses de la Gran Guerra. Lejos de llevar torreta, poseían cañones montados en especies de casamatas similares a las de defensa costera. Estos tanques poseían ese diseño para facilitar su transporte en vagones de tren, lo que limitaba su ancho y su alto. La forma la condicionaban las grandes trincheras enemigas.

La inspiración de estos aparatos parece haber sido los verdaderos ironclads (literalmente "cubiertos de hierro", era el nombre que se les dio a los primeros acorazados del siglo XIX, los cuales solían ser barcos de madera reconvertidos, recubiertos de planchas de metal). Desesperados por los resultados de la guerra, los militares ingleses se interesaron en la idea y propusieron la construcción de verdaderos acorazados de tierra similares a los de la historia de ficción. Cuando Winston Churchill (entonces Primer Lord del Almirantazgo) y el Comité de los Acorazados Terrestres pensaron en hacer esto sin pedirle permiso a Wells (otras fuentes dicen que fue solamente Churchill quien quería hacer esto), y sin pensar en pagarle nada por la idea, se ganaron el odio de este autor. Según se dice, este fue el puntapie inicial del desarrollo de tanques.

Este Comité de Acorazados Terrestres era un pequeño grupo de personas, organizado en 1915 para enfrentar el diseño y construcción de estas novedosas máquinas. Básicamente no había muchas ideas ni antecedentes de un verdadero tanque, de manera que tuvieron que empezar de cero. Liderado por Churchill, estaba compuesto principalmente por oficiales navales, políticos e ingenieros.

No es de extrañar entonces que parte de esa influencia naval, sumado a las ideas de Wells y a las ganas de crear el arma máxima para terminar con la guerra, lo que haya hecho llevado la idea hacia los vehículos gigantes que surcaron al poco tiempo los campos de batalla de Europa.

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Los tanques de la Primera Guerra Mundial

Gigantescos y fuertemente armados, los tanques de la Gran Guerra eran vehículos aparatosos, lentos y problemáticos. Con una tecnología automotriz todavía en pañales, tanto los motores como los demás sistemas mecánicos solían ser poco confiables, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades del combate.

Tanto los británicos como los franceses inventaron el tanque; los primeros lo nombraron así por una casualidad (dice la leyenda, que para disfrazar su cometido de los espías decían que eran tanques de agua, aprovechando su forma prismática); los segundos lo llamaron char (carro), de donde se derivan actualmente los dos nombres usados para el mismo concepto.

Curiosamente, los tanques de esa época tenían cañones del mismo calibre que los de la Segunda: 75 mm. En realidad, los modelos franceses (excepto el famoso Renault FT-17) montaban cañones de artillería de campo ligeramente modificados. Los modelos británicos eran radicalmente diferentes; también tenían cañones potentes, pero estos estaban montados en los costados, ya que sus tanques eran básicamente cajas romboidales (ya vemos que no eran tan diferentes a tanques), con orugas que recorrían todo el casco.

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El Schneider era uno de los principales modelos franceses. Similar a un tractor blindado, era poco más que eso. En su interior poseía un cañón de 75 mm similar al que usaba la infantería, pero la movilidad de dicha arma era muy limitada. Al igual que con los modelos británicos, la velocidad no era una preocupación, ya que debían mantener el paso de hombre de las tropas que apoyaban.

Fuera cual fuera el diseño, la idea no era la movilidad, sino la potencia de fuego y la protección. En efecto, más allá de la precaria tecnología automotriz, el paisaje de la Gran Guerra estaba lleno de trincheras, cráteres de bombas, montañas y alambradas. Los tanques no eran más que puestos móviles de ametralladoras y cañones de campaña, que permitían a los soldados acercarse a las posiciones alemanas sin ser dañados y destruirlas.

Es sintomático ver que el Comité de Acorazados Terrestres estuviera integrado en parte por oficiales navales, y que de hecho se utilizara la palabra acorazado (ironclad) para denominarlos primigeniamente. Básicamente la idea era tener tanques pesados, bien blindados; la velocidad no era importante porque su misión sería acompañar al infantería y destruir aquellas posiciones que plantearan peligros en el avance del soldado de a pie. En esa época, pensar que el tanque pudiera ser relativamente autónomo era un disparate que a pocos se les hubiera ocurrido.

No hay duda de que cuatro grandes revoluciones definieron la Gran Guerra: la guerra submarina, la ametralladora, el avión de guerra y el tanque. Todas influyeron en mayor o menor medida; tal vez los que más cambiarían durante la posguerra serían el avión y el tanque, los cuales se convertirían en protagonistas importantísimos de la Segunda Guerra Mundial.

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La posguerra del tanque

Para esto era necesario que la mentalidad de diseño detrás del tanque cambiara. Esto sucedió lentamente (en algunos países, muy lentamente). Los ideólogos del tanque crearon en esa época dos tipos de tanques: el de crucero y el tanque de infantería. El primero era rápido, diseñado para largos avances en territorio enemigo, pero a veces estaba armado y/o blindado escasamente: su misión era llenar los huecos en las formaciones y poder sorprender al enemigo. Los tanques de infantería continuaban con la tradición ya mencionada, estar muy blindados, ser lentos y con armamento poderoso para apoyar a la infantería. Esta forma de diseño influenció particularmente el pensamiento británico hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial.

Aunque esto cambiaría más adelante, por muchos años la idea del tanque lento, pesado y superarmado, que pudiera ser seguido por los soldados, siguió en la mente de muchos diseñadores e ingenieros de muchos países. La experiencia hizo que cambiaran de idea; pero no sin antes diseñar todo tipo de tanques superpesados.

Fue así como en la primera posguerra comenzó a aflorar en la mente de muchos diseñadores la idea de crear tanques de varias torres. Esto permitía que, además de un cañón principal, pudieran montarse ametralladoras para el combate de blancos blandos, como la infantería, además de cañones intermedios destinados a la destrucción de bunkers, etc.

Sin embargo, era más fácil pensarlo que diseñarlo. Muchos eran los problemas mecánicos que debían enfrentarse: el peso de más cañones y más blindaje, para lo cual eran necesarios motores más potentes y más eficientes además de suspensiones mucho más resistentes; la creación de sistemas de giro para varias torres, que fueran confiables, el problema de la velocidad, ya que el campo de batalla se había hecho algo más móvil. Finalmente quedaba el problema de la coordinación de dos o más torretas, que solían elevar demasiado la silueta del vehículo, haciéndolo mucho más difícil de ocultar.

Estos acorazados de tierra, florecieron en la mente de muchos diseñadores tanto occidentales como soviéticos: tanques llenos de cañones de diferentes calibres, como casamatas ambulantes. Estos tanques de ruptura estaban pensados para una guerra poco móvil: todavía golpeados por la realidad de la Gran Guerra, pensaban que, si en el futuro este tipo de guerra se repetía, estos vehículos serían instrumentos de ruptura, capaces de transitar la tierra de nadie resistiendo a la artillería enemiga mientras la atacaban, pero dejando la mayor parte del trabajo a la infantería.

Esta es la historia de muchos fracasos y de muchos intentos. Algunos tenían cañones de muy grueso calibre; otros montaban varias torres; otros aplicaban ambas fórmulas. La mayoría quedaron en prototipos o en un escaso número de ejemplares que sirvieron muy poco o nada. Solamente algunos entraron en combate, y tampoco les fue muy bien. Algunos nunca fueron pensados más que como prototipos, y como tales demostraron su valor o la necesidad de cambiar de idea; a otros se los pensó como la panacea para el futuro, algo que nunca lograron ser.

Conozcamos entonces la historia secreta de estos aparatos que apenas vieron la luz de la Segunda Guerra Mundial, siendo devorados de alguna manera por los grandes avances que en este período se dieron.

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T29 / T30 / T34

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Con su imponente cañón y su torre fuertemente blindada,
el T29 hubiera podido medirse de igual a igual con el Tiger II alemán.

Los tanques alemanes habían sorprendido a los estadounidenses por su potencia de fuego y su blindaje, de manera que hacia finales de la guerra comenzaron a entrar en servicio versiones más poderosas del Sherman y luego el poco conocido M26 Pershing. Sin embargo este vehículo con un cañón de 90 mm y un peso de 45 toneladas no satisfizo a los militares estadounidenses, que venían que los alemanes continuaban enviando al frente aparato más y más blindados, como el Tiger II de 70 toneladas.

Fue entonces que en 1944 se comenzó a diseñar el T29, el único proyecto de tanque pesado de este país hacia la época. Aunque no llegó a entrar en servicio, sí fue un importante adelanto, un experimento que permitió que se probaran conceptos que luego se demostraron muy necesarios.

Básicamente una versión más grande del Pershing, su motor Ford de 750 hp era necesario para mover al aparato, que estaba fuertemente blindado y tenía un cañón de 105 mm. El T29 pesaba unas 70 toneladas y era de la clase del Tiger II alemán, aunque lo superaba tanto en blindaje como en armamento.

Un desarrollo paralelo fue el del T30, un tanque pesado casi idéntico excepto por el pequeño detalle de que su cañón era de 155 mm. Para esto se requirió un motor más potente y más tripulación, ya que los proyectiles no podían ser ya cargados por una sola persona.

El final de la guerra encontró a estos aparatos casi listos; sin embargo ya no eran necesarios. Al igual que con el T28, se pensó en usar una pequeña cantidad para atacar los enormes bunkers que se esperaba los japoneses construyeran en el territorio principal de Japón. La bomba atómica hizo que la invasión no sucediera, de manera que solamente una pequeña cantidad de prototipos fue construida.

Otro proyecto emparentado que sufrió el mismo destino fue el T34, que hacía uso de un cañón intermedio de 120 mm, derivado de un modelo antiaéreo. Se construyeron solamente dos prototipos, uo derivado del T29 y otro del T30.

Aunque no llegaron a entrar en uso, el desarrollo de estos aparatos sirvió para el diseño futuro de otros vehículos similares.

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T28 / T95

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El tanque superpesado T-28, como lo denominaba la propaganda aliada, era en realidad un gran cañón de asalto autotropulsado. En esta fotografía pueden apreciarse sus distintivas dobles orugas.

Aunque al comienzo se lo llamó tanque superpesado, el nombre le quedaba grande. No por su peso de 95 toneladas, sino porque en realidad se trataba de un cañón pesado autopropulsado.

En efecto, más adelante el T28 fue redenominado Cañón Autopropulsado T95 de 105 mm. Las fuerzas estadounidenses lo diseñaron para destruir las defensas que los alemanes habían instalado en la Línea Sigfrido, un cometido para el que los ingleses diseñaron el Tortoise.

Más adelante, cuando se superó ese obstáculo, se pensó que podía participar en la invasión al territorio principal de Japón, invasión que nunca se produjo.

Se quería producir 5 prototipos de este vehículo para que luego la producción llegara a los 25; sin embargo todo quedó en esa idea. Solamente se ordenaron dos unidades y ninguna de ellas entró en combate.

¿Por qué no podía llamárselo tanque? Porque no tenía torreta y el cañón estaba montado directamente en el frontal del casco. Esto le daba una silueta mucho menor, haciéndolo más difícil de atinar, pero reducía su efectividad como arma antitanque; su objetivo era destruir fortificaciones.

Con un peso de 95 toneladas, su blindaje era excelente para la época, teniendo unos 30 cm en algunas partes. Se consideraba que esto era suficiente para protegerlo contra los célebres cañones antitanque alemanes de 88 mm, que estaban usando ya algunos tanques alemanes. Contra ellos, posiblemente el T95 también hubiera sido un oponente más que poderoso, aunque nunca se lo vio en combate.

Sin embargo, el problema de movilidad que tenían los tanques pesados alemanes no era nada comparado con el del T28. Movido por un motor de gasolina Ford GAF V-8 que solamente daba 410 hp, su velocidad máxima era de 13 km/h. El peso del vehículo era tal que se necesitaban cuatro bandas de rodamiento de orugas en lugar de las dos convencionales; para que pudiera ser transportado por vía férrea y otros medios, las exteriores eran removibles, pudiendo unirse para ser remolcadas detrás del vehículo.

La gran ventaja del T28 era su cañón de 105 mm T5E1, montado en un mantelete bastante grande en medio del casco. Para la defensa contra la infantería existía además una ametralladora calibre .50 en la escotilla del comandante. Es por eso que la denominación de tanque le quedaba corta; fue cambiada a Cañón Autopropulsado T95 en 1945, para volver a ser renombrado Tanque Superpesado T28 al año siguiente.

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Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

FCM Char 2C

Se trató de uno de los diseños más adelantados de los franceses, y a pesar de ello su origen está bastante cubierto por un halo de misterio. Todo esto parece estar derivado de que hubo algunos manejos extraños durante la Gran Guerra: la industria bélica y los militares habían caído en numerosos tires y aflojes políticos y económicos que era necesario esconder de la opinión pública.

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El Char 2C, un monstruo francés surgido de las trincheras
de la Primera Guerra Mundial que luchó como pudo en la Segunda.

En realidad, aunque los ingleses pusieron en combate a un tanque en primer lugar, fueron los franceses los que idearon el diseño clásico y más efectivo que conserva todavía hoy. Su FT-17 de Renault tenía una torreta totalmente móvil, que llevaba o una ametralladora o un cañón de 37 mm, montada en la parte superior de un casco lo suficientemente blindado como para resistir armas de bajo calibre pero lo suficientemente ligero como para permitir un desplazamiento relativamente rápido.

Sin embargo esto no vino tan fácilmente. La otra idea sobre el tanque era justamente la de los acorazados de tierra: vehículos con cinco ametralladoras, mucho más grandes y lentos. El FT-17 se mostró mucho más eficaz que ellos, pero igualmente se los construyó y empleó, a pesar de que por cada uno de ellos se podían construir hasta 5 FT-17.

Las tensiones entre la idea del tanque ligero y el tanque pesado no se cerraron con la guerra. Por cuestiones de prestigio o puro orgullo, algunos sectores continuaron por su cuenta el desarrollo del tanque pesado. De estos esfuerzos surgieron tres prototipos de 30, 40 y 62 toneladas: el Char A, B y C. Aparentemente por cuestiones políticas y mediáticas, el general Estienne, gran defensor del FT-17 y de la idea del enjambre de abejas (muchos tanques pequeños y rápidos atacando las posiciones enemigas simultáneamente), decide elegir el Char C para que se construyan algunas unidades. Sucede que los ingleses no podían enviar suficientes de sus tanques pesados, y se teme que la opinión pública critique a los militares por no disponer de este tipo de aparatos pero de producción nacional. El diseño del FCM 2C se termina así en 1918.

Pasaron los meses y miles de discusiones de todo tipo; la guerra termina y ni siquiera se ha completado un sólo tanque pesado francés. Se habían pedido unas 700 unidades, luego rebajadas a 300, pero al concluir el conflicto todas las órdenes de nuevo equipo militar son canceladas. Sin embargo, se decide completar 10 prototipos para evitar futuros problemas; estos son terminados y entregados hacia 1921.

A las nuevas regulaciones de armamento que se discutían luego de la Gran Guerra, había otros graves problemas que el 2C debía enfrentar. Por un lado, estaba el hecho de que los generales a cargo de la infantería no querían ceder poder a las unidades de los nuevos acorazados de tierra, como se llamaba a veces a los tanques. Por otra parte, estaba la cuestión del precio. Francia, como cualquier otro país involucrado en la guerra, había quedado con una economía devastada, y cada tanque pesado costaba unos 2 millones de francos de 1920. Mientras tanto, un FT-17 solamente costaba 100.000 francos.

Finalmente, las regulaciones fijaron que la fuerza de tanques debía estar atacadas a las de infantería, quienes apreciaban mucho más al ligero, barato y ya conocido FT-17, que era mucho más útil a sus necesidades.

Cómo era
Para la actualidad, este aparato puede parecer un monstruo prehistórico totalmente inútil y anticuado, pero no lo fue en su momento. Estaba muy avanzado en ciertos aspectos y tomó su tiempo que el resto copiara esos avances; sin embargo, como suele suceder con los diseños muy adelantados, suelen avanzar con pie poco firme y se empantanan, mientras que diseños más tardíos avanzan rápidamente sobre el terreno más seguro.

En efecto, el FCM 2C fue el primer tanque en lograr ciertos records mecánicos y de diseño, dando paso a una nueva categoría de tanques: el tanque pesado. El 2C fue el primer tanque pesado del mundo (llegando a las 68 toneladas), estando tan blindado como para resistir un impacto directo de las armas de la época. Poseía dos motores bastante potentes para esas fechas (de 250 CV cada uno) y tenía ya la estructura de un tanque moderno, es decir, torre de tres personas sobre un casco con todo lo necesario para disparar, con compartimientos separados y orugas similares a las utilizadas a partir de entonces. Poseía visores estroboscópicos y, a diferencia de muchos tanques pesados y no pesados, no desperdiciaba peso llevando todas las ametralladoras en torres separadas, sino que llevaba tres de las cuatro directamente sobre el casco (la cuarta en una pequeña torre trasera).

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Una postal que muestra a uno de los tanques operacionales
más grandes de la historia: el Char 2C junto a su tripulación de 12 personas (más el comandante de la compañía).

En comparación, los tanques ingleses de la época no podían medirse con él, ni en blindaje, ni en potencia de motor, ni en facilidad de usar el armamento.

Teniendo en cuenta el estado de la técnica automotriz y siderúrgica de la época, la construcción del Char 2C debe haber sido tremendamente compleja. Era el mayor tanque de la época que llegó a ser más que un prototipo, ya que entró en servicio operacional. Para tener una idea de su complejidad, es necesario recordar que el siguiente tanque en pesar más o menos lo mismo fue el alemán Tiger II, que data de finales de la Segunda Guerra Mundial.

El 2C pesaba unas 69 toneladas debido en parte a su blindaje de 45 mm en el frente y de 22 mm en los lados. Aunque pueda parecer poco ahora, era el blindaje más grueso de la época inmediatamente posterior a la Gran Guerra, y muchos tanques más modernos comenzaron la Segunda Guerra Mundial con una protección similar o peor. Para la época en la que fue diseñado, era más que suficiente.

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El Char 2C nº 91, Provenza, en época de la Segunda Guerra Mundial. El sombrero sobre la torre (característico de muchos tanques franceses desde el FT-17 al B2) era el lugar del comandante del tanque. Detrás del número "91" estaba la ametralladora de casco, aquí apenas visible.

Otra de las causas de su peso era su tamaño totalmente desproporcionado. Fue el más grande del mundo si se tiene en cuenta que, con su cola desplegada medía unos 12 metros de largo (los tanques franceses usaban una idea sacada del FT-17, el cual tenía una cola para que el tanque no se atascara en las trincheras muy anchas). Esto solo es comparable con los casi 10 metros del Panzerkampfwagen VIII Maus. La longitud tan extrema contrastaba mucho con su ancho de apenas 3 metros, fruto de la necesidad de movilizarlo hasta el frente en vagones de tren, limitados por el ancho de la vía férrea.

En el casco había espacio para tres secciones; la primera, al frente, estaba coronada con una torre de tres hombres (la primera en la historia), armada con un cañón largo de 75 mm. La segunda sección, trasera, contenía una torre de ametralladora. Por si fuera poco, había espacio para tres ametralladoras independientes de 7,92 mm al frente, destinadas a darle protección a la infantería.

Entre esas dos secciones estaba la sección del motor, que conectaba a ambas. Cada oruga era movida por un motor de 250 HP, que funcioban gracias a una transmisión eléctrica. La velocidad máxima era típica de la Gran Guerra: 15 km/h. Siete tanques de combustible sumando un total de 1260 litros le daban un alcance de 150 kilómetros.

Para terminar de cerrar la idea del Char C2, hay que tener en cuenta la tripulación. Eran necesarias 12 personas para manejarlo: un conductor, un comandante, un artillero, un cargador, cuatro ametralladores, un mecánico, un electricista, un asistente para ambos y un operador de radio. A veces se dice que tenían 13 tripulantes, tal vez porque en algunas fotos, como la de arriba, se incluye al comandante de la compañía.

Los defectos
Aunque una buena idea en general, este carro de combate tenía cinco grandes defectos que hacen no sólo a su poca notoriedad (fruto también de la mala suerte) sino a su uso en combate.

Sin lugar a dudas, el 2C era un tanque inútilmente pesado. Esto se debe a que se lo concibió con la idea errónea de que un tanque de ruptura debía estar erizado de armas, en este caso, ametralladoras. El resultado era un tanque muy grande, lo que costaba peso (y espacio) en tripulación y en blindaje, sin agregar grandes ventajas.

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El Normandía junto a uno de los principales tanques
franceses de la Segunda Guerra Mundial, el H-39.

Ahora es fácil ver esto; sin embargo en la época no era así. Incluso con la aparición del tanque, la Gran Guerra se tomó su tiempo en terminar. Los generales y diseñadores creían que el tanque podía y debía ser todavía más poderoso para lograr romper efectivamente las líneas enemigas y permitir que la infantería se colara por esos huecos. Y el FT-17 no era precisamente un tanque ni muy blindado ni muy artillado, poseyendo muchos detractores dentro del Estado Mayor francés. No es de extrañar entonces que estas personas hayan presionado para que se construyeran aparatos como el Char 2C.

No hay que perder de vista que en la época de entreguerras se formó la visión de que los tanques debían especializarse, creándose vehículos pesados o medios para la ruptura y otros ligeros para la exploración.

Pero si el 2C era pesado, también cometía el pecado capital de ser poco fiable (algo nada raro en esas épocas de incierta experimentación mecánica y motriz). Este aparato siempre se caracterizó por ser muy frágil, registrando una tasa de disponibilidad de menos del 60%. Los primeros motores utilizados eran, curiosamente, marca Mercedes; luego lo sustituyeron los Maybach, tambén alemanes. Pero aunque eran potentes, no encajaban bien en el resto de los mecanismos.

Más allá de la gran potencia generada para la época, hay que pensar que se necesitan motores muy potentes para mover a un vehículo de casi 70 toneladas. Como consecuencia, la velocidad máxima del 2C era de apenas 12 km/h. Sin contar con suspensión, no es necesario decir que la tripulación no debía estar muy cómoda. En 1921, cuando fue construido, esa velocidad podía considerarse normal, pero en el período de entreguerras se convirtió en terriblemente escasa.

Para colmo de males, los motores eran muy gastadores, necesitándose casi 13 litros para mover al 2C solamente un kilómetro. Más allá del costo, detrás había graves problemas logísticos, que se exacerbaban por la tremenda dificultad del traslado del vehículo en sí.

Los tanques Schneider y Saint-Chamond, los primeros tanques franceses, eran movidos en vagones de tren o por remolques especiales, mientras que los más livianos FT cabían en camiones adaptados. Pero, ¿como mover un tanque de 70 toneladas y 10 metros de largo? Un problema que todos los tanques pesados luego encontraron era que un tanque de ese peso, averiado, no podía ser movido sino por al menos dos vehículos similares en buenas condiciones. Incluso el 2C requería el uso de instalaciones portuarias especiales para poder movilizarlo.

Su ancho de 2,95 metros era justamente para permitir su transporte por vía férrea, pero su altura de casi 4 metros no permitía colocarlo sobre la plataforma de un vagón convencional. Para eso era necesario colocar cada 2C en el centro de un vagón especial muy bajo, colocando a cada extremo un montaje con tres ejes. Ensamblar todo esto requería varias horas y el uso de un sistema de tablones para subirlo a dicho vagón. Como se verá más adelante, en mayo de 1940 esta dificultad de transporte selló el destino de muchos de estos aparatos.

En resumen, se puede pensar al 2C como un tanque que no debió existir, máxime teniendo en cuenta que uno de los proyectos paralelos a él que fue cancelado, el 1A, era un diseño de 30 toneladas, mucho más cercano a lo que el tanque terminó convirtiéndose en años posteriores. De diseño similar al 2C, también tenía un cañón largo y de gran calibre en una torre, pero su peso lo hacía mucho más rápido y fiable mecánicamente. Posiblemente un costo menor hubiera permitido producirlo en mayor cantidad y hacer rentable el crecimiento posterior del diseño.

El 2C terminó siendo así una influencia fantasma en muchos tanques posteriores, pero desapareció prácticamente de la historia de la guerra.

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Entreguerras
Si el 2C era ya de por sí un adelantado en el uso de un cañón tan grande montado en una torre móvil (los St. Chamond y Schneider de la Gran Guerra tenían también cañón de 75 mm, pero en montaje fijo), en 1926 se pensó en llevarlo un paso más allá.

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Así veían los franceses a su supertanque, el más grande hasta la fecha. Aunque nunca entró en combate, se lo utilizó para elevar la moral y dar la impresión de que Francia tenía tanques invencibles.

En ese año uno de ellos, denominado Champaña, fue modificado como Char 2C bis, un prototipo con un cañón de 155 mm en una torre nueva. Se le incorporaron nuevos motores, y se eliminaron las ametralladoras, en una sabia decisión teniendo en cuenta lo que vendría. Así remodelado, el tanque pesaba unas 74 toneladas. Sin embargo este prototipo no prosperó, posiblemente debido a los problemas motrices que tenía. En ese mismo año se lo reconvirtió a su estado original y su torre fue utilizada en la Línea Mareth, en Túnez.

En 1939 el Lorraine, otro tanque 2C, fue reforzado con más blindaje, haciéndolo casi inmune a las armas antitanque más utilizadas entonces por los alemanes. Esto se debía a que el Lorraine era el tanque del comandante de la compañía. El blindaje frontal fue elevado a 90 mm y el lateral a 65 mm. Pesando 75 toneladas gracias a este arreglo, el Lorraine se convirtió en el tanque más blindado hasta ese momento, y sigue siendo uno de los tanques operacionales más grandes y pesados.

Su uso en la Segunda Guerra Mundial
Durante el período de entre guerras, estos tanques fueron conservados como símbolos, agrupándose en diversas unidades. Aunque su valor militar iba decayendo con el surgimiento constante de nuevos y mejores tanques de todo tipo, las autoridades los mantuvieron en funcionamiento. Para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial eran ya prácticamente inútiles, ya que eran muy lentos y tan grandes que era fácil atinarles tanto desde tierra como desde el aire. Esto no impidió que para 1940 se hiciera un pedido por 12 nuevos aparatos similares, pero con dos torres similares, que nunca llegaron a entrar en servicio.

Sin embargo, durante la movilización general de 1939 los diez Char 2C fueron activados y puestos en servicio dentro de una unidad propia, el 51º Batallón de Carros de Combate. Por motivos de propaganda (algo que, como veremos, influyó en todo el asunto) se los nombró con nombres de regiones tradicionales de Francia: numerados del 90 al 99 (antes esta numeración era de 1 a 10), se los llamó respectivamente Poitou, Provenza, Picardía, Alsacia, Bretaña, Touraine, Anjou, Normandía (recombrado Lorraine en 1939), Berry y Champaña.

Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

El Normandía concluyó así sus días en la Segunda Guerra Mundial. Los 2C fueron otra de las víctimas de la carrera armamentística de los años 30, que dejaban obsoletos todo tipo de diseños de armas.

En realidad, todo acerca de estos vehículos se trataba de propaganda. Puestos lejos de la batalla para preservar su valor mediático, se los usaba para mantener y elevar la moral, apareciendo en películas en donde se los veía aplastante posiciones supuestamente alemanas, cuando en realidad eran montajes. Así, el público aprendió que eran invencibles, cuando en realidad ni siquiera entraron en combate directo.

Esto se debía a que los militares sabían perfectamente que no eran nada útiles contra las fuerzas alemanas. Cuando las divisiones acorazadas enemigas rompieron las líneas francesas luego del 10 de junio de 1940, se hizo todo lo posible por evitar su captura. Trataron de enviarlos por tren debido a que su velocidad era pasmosamente lenta (ni hablar de su poca fiabilidad mecánica), pero las vías estaban bloqueadas por un tren destruido. De esta manera se tomó la decisión de destruirlos con cargas explosivas. Irónicamente, los tanques que los franceses usaron como propaganda fueron usados como propaganda por las autoridades nazis: Goebbels y Goering afirmaron que habían sido destruidos por bombarderos en picada alemanes, algo que muchas fuentes continuaron repitiendo.

A pesar de esto, un tanque fue recuperado relativamente intacto. Se trataba del Campaña, que fue llevado a Berlín como trofeo de guerra. Parece ser que allí permaneció mucho años; sin embargo, en 1948 desapareció, lo que hace que muchos especulen sobre si fue llevado al museo de tanques ruso de Kubinka.

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FCM F1

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Una maqueta de madera de una de las versiones finales del F1, gigantesco aparato que logró rivalizar en tamaño con sus también hipotéticos homólogos alemanes. Puede verse en la figura de la izquierda una medida perfecta para darse cuenta cabal del gigantismo del diseño.

Hacia finales de la guerra se idearon tres tipos de tanques, de 30, 40 y 60 toneladas. La clase más pesada, llamada char lourd (carro pesado) correspondía justamente al Char 2C, fabricado hacia 1921. En los programas armamentísticos de 1926 y 1930, nadie dispuso crear un sucesor, fuera más grande o de similares características, lo cual explica porqué esos aparatos tuvieron que continuar en activo hasta el siguiente conflicto mundial: era necesario que llenaran un rol, al menos en el papel.

Todo cambió el 4 de mayo de 1936, cuando un consejo de armamento liderado por el general Dufleux pensó en crear un nuevo tanque pesado para reemplazar al ya vetusto Char 2C. Esto llevaría al diseño de uno de los aparatos más monstruosos de la época, al menos en manos aliadas.

Las especificaciones para este gigante eran: un peso máximo de 45 toneladas métricas, inmunidad contra armamento perforante de 75 mm por sobre los 200 metros, una velocidad de 30 km/h con un alcance de 200 kilómetros, y un cañón largo de 75 mm en el casco y otro de 47 mm en una torre. Este diseño era similar al Char B1, que estaba entonces siendo desarrollado y había influenciado mucho la industria de tanques franceses.

Al año siguiente tres empresas comenzaron a disputarse el proyecto militar: AMX, ARL y FCM; cada una presentó varios. Sin embargo todos tenían el inconveniente de que era bastante más pesados que las 45 toneladas pedidas. Debido a esto, la primera reacción fue abandonar la idea general y pasar a diseñar un tanque similar en concepto al Matilda inglés, es decir, algo pequeño, barato y muy bien blindado, con un cañón relativamente pequeño, de 37 mm. Es decir, básicamente se tiró toda la idea por la ventana y se comenzó a crear un vehículo radicalmente nuevo, ahora en la clase de las 20 toneladas.

Esto no iba a durar mucho, ya que pronto se pidió un cañón más potente. El proyecto se superpuso con el del Char G1, de esa misma clase de las 20 toneladas. Esto llevó a que, para separar ambos proyectos, se volviera a la idea de un tanque más grande, ahora con un cañón de 75 mm en una torre. La gran diferencia, en este punto, fue que no se pidió un límite en el peso, lo cual, como veremos, trajo consecuencias bastante curiosas.

Las especificaciones nuevas volvían a la idea primigenia del tanque pesado ideada por FCM. El Comando Supremo Francés, entonces, decidió otorgar el proyecto a esta empresa el 6 de abril de 1938, para el que sería llamado Char F1.

La fecha no es poco relevante, ya que el nuevo conflicto mundial ya se avecinaba y muchos así lo intuían posible. Para esa época Alemania ya había renunciado a los acuerdos que limitaban sus fuerzas armadas y había comenzado a ganar influencia en el mundo entero. Fue en esa época cuando la Línea Sigfrido comenzó a ser construida: se trataba de una línea defensiva que causó tanto temor antes y durante la Segunda Guerra Mundial que muchos tanques pesados y superpesados aliados fueron diseñados específicamente para penetrarla.

El F1 no fue la excepción. Para cuando se autorizó su construcción, muchos pensaron que se necesitaba algo incluso más pesado y potente, de manera que el F1 se convirtió en un paso intermedio hacia un nuevo tanque superpesado.

Para estudiar estas cuestiones concernientes a los tanques futuros y a la manera de sobrepasar las defensas alemanas, se creó una comisión especial. Dicho organismo revivió rápidamente la idea del tanque pesado, pero optimizado para destruir fortificaciones, llamado justamente Char d'Attaque des Fortifications. Obviamente, el cañón debía ser potente para destruir el blanco sin que el blanco destruyera al tanque. Como su misión era atacar blancos inmóviles, la velocidad se anotó como un factor secundario, siendo el requisito que la velocidad máxima no cayera por debajo de los 10 km/h. Por el contrario, la movilidad debía ser excelente, ya que se esperaba que el tanque tuviera que sortear todo tipo de trincheras y zanjas defensivas, además de vadear terreno inundado o cursos de agua.

Incluso se llegó a pensar en la posibilidad de construir el tanque en módulos que pudieran ser transportados por separados y ensamblados cerca del frente, si es que el diseño resultaba ser muy problemático a nivel locomotriz. Una idea inusual pero algo sabia teniendo en cuenta la experiencia que se tenía con el 2C.

Unos meses más tarde el Alto Mando francés aprobó los planes de la comisión, creando un nuevo organismo para resolver los detalles del nuevo diseño. Esta nueva comisión comenzó a funcionar el 9 de mayo de 1938, y sus miembros rápidamente cayeron en cuenta que no podía construirse un tanque con un cañón de 75 mm y un blindaje de 120 mm que pesara 45 toneladas. Por otra parte, las entonces excelentes capacidades a campo traviesa del Char 2C requerían de un buen equipo para poder ser superadas. Por lo tanto, se reclasificó al tanque como de 65 toneladas, con un peso vacío de 45 toneladas.

En la siguiente reunión, dos meses más tarde, se pensó en las dificultades que traía aparejado este aumento del peso y varios otros problemas. Muchos puentes no soportaban más que 35 toneladas; el tanque tendría que cruzar los ríos en pontones. Las zanjas antitanque alemanas tenían unos 7 metros de ancho; el vehículo tenía que ser más largo. Algunos incluso dijeron que 120 mm de blindaje era poco considerando el poder de los cañones alemanes de 88 mm.

En este punto la comisión comenzó a descartar todo tipo de ideas. Una de ellas era la de un tanque de 56 toneladas que según ellos no tenía suficiente capacidad para cruzar trincheras. Un ingeniero había propuesto un tanque articulado de 120 toneladas; también fue descartada.

Sin embargo se mantuvieron dos opciones de peso: un tanque de 89 toneladas, con dos secciones desmontables, y un tanque articulado de 110 toneladas con una capacidad de cruce de zanjas de 8 metros.

Para septiembre el Alto Mando ordenó una investigación inmediata sobre ambas ideas. ARL consiguió un contrato de desarrollo para el tanque de 89 toneladas, siendo presentada la primer propuesta al año siguiente. Tenía un peso de 120 toneladas, y consistía en dos módulos desmontables que podían llevar o un cañón o un lanzallamas. En una decisión acorde con las ideas de los tanques multitorre ensayados ya por los británicos, se decidió que el modelo armado con cañón era más útil, pero que se necesitaba una torre extra en la parte posterior para defender al tanque de la infantería enemiga.

Para entonces, el proyecto era bastante similar al F1, y se sugirió que ambos programas de armamentos se unieran para ahorrar recursos.

Como puede verse hasta aquí, había mucha controversia y confusión dentro de los planes franceses. Explicar todas las vueltas de estos proyectos sería realmente complejo; por otra parte algunas fuentes son contradictorias o poco claras sobre la toma de algunas decisiones, las fechas en que fueran tomadas y sus motivos.

Llega la Segunda Guerra Mundial
Cuando la invasión alemana de Polonia precipitó el comienzo del conflicto a escala mundial, muchos países se prepararon, especialmente Inglaterra y Francia. En este caso una de las medidas desesperadas fue el aumento de esfuerzos para crear el nuevo tanque superpesado, proyectado para encabezar la ofensiva contra Alemania hacia 1941.

En este punto hay que decir que el Alto Mando francés no era ni tonto ni un fanático ciego del diseño de este tanque. No le tenían mucha confianza y planeaban, aparentemente, atacar Alemania utilizando el mismo truco que usaron los alemanes. Es decir, no un ataque directo por la frontera compartida, lo que los enfrentaría a la Línea Sigfrido y otras defensas, sino el avance por los Países Bajos, violando su neutralidad si es que no se aliaban rápidamente.

El pragmatismo llegó con las necesidades de la guerra: el tanque articulado de 110 toneladas fue abandonado al ser considerado demasiado innovador. A pesar de las urgencias, se decidió que no iban a poner todos los huevos en la misma canasta. Concentrarse en un solo prototipo era tomar el riesgo de que, si éste no funcionaba, todo estaría perdido. Fue así que se les encargó a tres compañías: FCM, ARL y AMX la construcción de dos prototipos cada una.

Para diciembre de 1939 se dieron las especificaciones precisas, partiendo de los avances que ya se habían hecho con los tanques anteriores. FCM debía completar el F1 con un cañón de 75 mm y constuir el casco de un F1 nuevo con un cañón de 90 o 105 mm en la superestructura. Aunque el diseño pedía un blindaje de 100 mm, debía aumentárselo a 120 mm en el frente. Una torre secundaria, con un cañón de 47 mm, debía ser montada para proteger la parte posterior.

Mientras tanto, a AMX y ARL se les pidió construir prototipos con cañones de 90 o 105 mm en una torre y un cañón de 47 mm en una torre secundaria.

ARL y FCM declararon que podrían comenzar la producción de los prototipos en el verano boreal de 1940, pudiendo fabricarlos en serie a fines de 1941; sin embargo, AMX no pudo dar más datos. Pero todas las fechas, como pudo verse, fueron inútiles.

El 28 de febrero de 1940 se formó una nueva comisión para el diseño de este tanque, que pretendía estudiar una política coherente para la futura producción de tanques. Se planeó una clasificación de tres tipos, divididos por peso; el más pesado sería el Char de Forteresse. La idea era construir un "super Char B" con un obús de 135 o 155 mm en el casco y un cañón de 75 o 90 mm en la torre, blindado con entre 100 y 120 mm en todas partes. A ojos de cualquiera era evidente que no podría pesar menos de 80 toneladas, e incluso así era un cálculo optimista, pudiendo llegar fácilmente a las 100 o más. Se usaría un motor de 1.000 hp para moverlo. Sobre este proyecto poco se sabe; es posible que se lo haya pensado como un escalón más pesado, más allá del F1 que se estaba diseñando.

Principios de marzo de 1940 vio la formación de una nueva subcomisión de supervisación; se les informó que las torres con cañones de 90 y 105 mm para el F1 estaban listas (al menos en el papel). El proyecto de AMX fue abandonado ya que se consideraba que estaban demasiado atrasado.

Se sugiere entonces a otra nueva comisión seguir adelante con los prototipos del FCM F1 y de la ARL, la cual presenta un modelo de madera el 11 de abril de 1940. FCM lo hace al día siguiente; la conclusión es que esta última empresa no solamente parece más avanzado, sino que sus responsables pueden dar más detalles del diseño, conformando así a las autoridades.

El diseño tenía blindaje inclinado en la parte frontal, una pequeña torre al frente (en lugar de atrás, como se solicitaba) y una torre más alta en la parte trasera. Esta última podía llevar un cañón de 90 mm ,en lugar del de 75 mm que se había pedido (con una velocida de salida de 710 m/s, podían penetrar 100 mm de acero a 1 kilómetro). Se calculaba que tendría un peso de 140 toneladas métricas, moviéndose a 24 km/h utilizando dos motores Renault de 550 hp y una transmición eléctrica. Considerando mejor al modelo de la FCM, la comisión decidió entonces dejar de lado el proyecto de la ARL y hacer una orden preliminar de 12 FCM F1, que comenzarían a entregarse en mayo de 1941, al ritmo de tres o cuatro al mes.

Esta decisión, tomada el 27 de abril de 1941, establecía el reemplazo del FCM 2C por un gigante de 140 toneladas. Diseñados para atacar la Línea Sigfrido alemana, iban a estar armados con un cañón de 90 mm en una torre trasera y un cañón de 75 mm en la torre frontal (aunque la maqueta de madera mostraba un cañón de 47 mm). Por si fuera poco, habría un cañón antiaéreo de 25 mm a cada lado del casco. Se consideraban también las variantes con un cañón de 105 mm en la torre frontal o en el casco. Dos motores de 550 hp cada uno le permitirían moverse a unos 24 km/h.

Este deseo por tener algunos tanques listos para el verano boreal de 1941 resultaba importante para ese momento. El proyecto de los tanques superpesados tenía una muy fuerte oposición de parte de muchos, estando Francia ya en guerra. Gastar los escasos recursos (siendo el más valioso de todos el tiempo) en semejantes ideas se veía como una peligrosa tontería; muchos clamaban por invertir esos recursos en construir más Char B1. La comisión, para colmo, le había pedido a FCM el aumento del blindaje a 120 mm, a pesar de que esto subiría el peso a 145 toneladas y bajaría la velocidad máxima a 20 km/h. Esto era un claro paso en reversa de acuerdo a otras decisiones anteriores acerca del Char de Forteresse.

De todas formas ninguno de estos proyectos llegó a la etapa de producción. Cuando Francia se rindió, todos los diseños fueron cancelados.

mundial

ARL 44

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El ARL 44 fue un sucesor indirecto del F1, ya que ambos tenían en cuenta el diseño del Char B. Pesando 45 toneladas y armado con un cañón de 90 mm, era evidentemente más modesto y práctico. Puede observarse aquí la sólida torre y el rasgo que lo emparenta con sus antecesores, las orugas del Char B y su casco, alto como una persona, envuelto por ellas.

El diseño del FCM F1 y de otros tanques franceses no pudo llevarse a cabo ya que en 1940 Alemania invadía Francia. Luego de la caída de este país se detuvo totalmente el diseño de tanques. Sin embargo se rumorea que hacia los últimos años de la ocupación alemana ciertas autoridades o empleados en fábricas de vehículos comenzaron a delinear lo que sería el ARL 44. Luego del desembarco en Normandía lentamente los franceses reactivaron su industria.

La producción de este aparato fue llevada adelanta por FAMH y Renault, bajo la guía de ARL. Su nombre completo fue "Carro de Transición ARL-44", reflejando probablemente su año de diseño (o tal vez su peso en toneladas, que era aproximadamente ese). Según se sabe, tiene marcadas similitudes con el Char B (quien a su vez las tenía con el FCM F1), siendo la más evidente la gran altura de las orugas (lo cual es evidente en la fotografía contigua).

El tanque no logró entrar en acción, ya que la primera unidad solamente estuvo disponible en 1946. Sin embargo se trataba de un tanque pesado bastante bueno para la época, llevando un poderoso cañón de 90 mm en una torre convencional bien blindada. El ARL 44, sin embargo, poseía mucha tecnología previa a la Segunda Guerra Mundial; por ejemplo utilizaba las mismas orugas que el Char B, aunque protegidas por faldones blindados. Tratándose de un diseño de la Segunda Guerra Mundial, quedó rápidamente desfasado al entrar la Guerra Fría.

Esto fue la causa de que solamente se produjeran 60 unidades, teniendo en cuenta también que otros aparatos mucho más baratos y confiables como el Sherman estadounidense eran infinitamente más accesibles para el país galo. Públicamente, solo se lo pudo ver una vez, durante el desfile militar del 14 de julio de 1951. Fue usado por el 503º Regimientos de Carros de Combate basados en Mourmelon le Grand; curiosamente reemplazaron en esa unidad a unos 50 Panthers capturados a los alemanes.

Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

Tanque Vickers A1E1 "Independent"

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segunda

El único Independent se conserva en el museo británico de Bovington.
A pesar de todo, no es tan grande como parece, teniendo unos 2 metros de alto aproximadamente.

Este tanque fue el primer intento británico por crear un vehículo acorazado de varias torres. A pesar de que solamente se construyó un prototipo (que se exhibe actualmente en el museo de tanques de Bovington), fue una verdadera revolución. Su diseño influenció a muchos de los modelos soviéticos y alemanes que le siguieron durante al menos dos décadas, lo cual no es poco. Por eso es necesario nombrarlo aunque no haya pasado de ser un experimento.

Construido en 1926, el Independent tenía una torre central con un cañón de 47 mm (que disparaba un proyectil de 3 libras). Dos torres frontales, armadas cada una con una ametralladora Vickers, permitían despejar el camino para la infantería, mientras que otras dos torres en la parte trasera ayudaban a su avance. Un punto curioso de estas dos torres trasera era que podían apuntar a blancos elevados, teniendo entonces un rol antiaéreo secundario.

Puede verse en el A1E1 el punto exacto del concepto del tanque de muchas torres. Enfocados en una visión de repetición del antiguo conflicto mundial, se consideraba al tanque como un nido de ametralladoras ambulante que permitiría apoyar efectivamente el avance de los soldados a pie. Mientras las ametralladoras batían a los soldados enemigos, el cañón antitanque permitiría eliminar a los tanques que aparecieran en su camino.

El tiempo demostraría que las torres de ametralladoras eran innecesarias, en parte porque no habría tanta infantería enemiga para atacar por los cuatro lados, en parte porque el tanque se convertiría en un arma antitanque por excelencia, papel en donde era fundamental un buen cañón.

Sin embargo el A1E1 fundó las bases para muchos otros tanques similares en Alemania y la URSS (como el T-100, el SMK y el Neubaufahrzeuge), demás de influenciar el diseño en Inglaterra, en donde se nota su influencia en el contemporáneo A6/Mk III y el A9 Cruiser de 3 torres.

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mundial

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Tanques Vickers de 16 toneladas, A6 y MKIII

Abajo, el Vickers de 16 toneladas, visto desde un lateral, tripulado nada más ni nada menos que por el (más tarde) mayor General Percy Hobarts, encargado de diseñar los tanques especializados que usaron los británicos en el Día-D.

supertanques

El Mark III era un tanque liviano, de 16 toneladas, pero que incorporaba tres torretas; esto lo emparenta de alguna manera con el concepto de acorazado de tierra y por eso es relevante su mención.

Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

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En 1926 la Oficina de Guerra del Reino Unido comenzó a pensar en reemplazar los tanques medios Mark II con vehículo que resultara mejor en el futuro campo de batalla. La idea general del diseño compartía elementos que estaban también en el Independent, particularmente las dos torres con ametralladoras al frente de la torre principal.

Aunque esta idea (que otros vehículos acorazados extranjeros utilizaron) se abandonó más tarde, se nota su influencia en otros vehículos británicos como el Crusader Mark I, que todavía llevaba una torreta de ametralladora a la izquierda de la torre principal, y en el A9, que llevaba dos.

El diseño incorporaba mejoras en la lubricación, el uso de las ametralladoras, blindaje y seguridad y comodidad para la tripulación, además de ser mejor en el vadeo y tener una visión periférica. Al tanque se lo conoció como de 16 toneladas justamente porque era el límite impuesto para el diseño.

La Vickers produjo entonces el A6, del cual se construyeron tres prototipos de acero blando. Su principal problema era la suspensión y la disposición del armamento. Se continuó utilizándolos como vehículos experimentales de ensayos hasta 1939.

Como se percibía que el A6 no era lo buscado, se comenzó a trabajar en el Mark III. Esta labor comenzó en 1930 luego de que la Oficina de Guerra le pidiera a la empresa ciertas mejoras. El nuevo vehículo era similar, pero tenía una torre completamente rediseñada y usaba un nuevo tipo de blindaje cementado. Desafortunadamente, la suspensión, uno de sus principales problemas, no había sido mejorada. Como consecuencia, el aparato se hundía demasiado, causando problemas cuando estaba en terreno abrupto. Se construyeron tres Mark III, uno fabricado por la Vickers y el resto por la Fábrica Real de Woolwich. Sin embargo, no fue la guerra ni los conceptos tácticos lo que lo condenaron al olvido, sino su costo: se consideró que, costando unas 16.000 libras esterlinas por unidad, eran demasiado caros y por lo tanto no se hicieron más órdenes para su producción.

segunda

Tanques TOG y TOG II

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El TOG II y su extraña configuración, que recuerda un poco al FT en los orugas.
Como puede verse el costado estaba totalmente
acorazado; la torre era por otra parte muy poco sutil
.

Diseñado entre 1930 y 1940 aproximadamente, sus creadores fueron un grupo de personas que habían tenido experiencia en la Gran Guerra (de hecho TOG es la sigla de The Old Gang, "la vieja pandilla ". Esta experiencia en el anterior conflicto permeó completamente el tanque.

El primer modelo tenía una transmisión eléctrica, mientras que el segundo usó una del tipo hidráulica. Los prototipos aparecieron hacia 1941, una época en la que Inglaterra buscaba todavía tanques que pudieran hacer frente a los panzer alemanes. Sin embargo el diseño y posterior producción de los tanques Churchill hizo obsoleto a los dos prototipos del TOG.

mundial

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9 comentarios - Supertanques de la Segunda Guerra Mundial (Primera parte)

@maxil4d +3
Te dejo +10 porque soy un fanático de todo lo de la SGM si te gustan los tanques de guerra y los juegos de pc, descargate World Of Tanks, aprendés un montón de tanques en ese juego...
@P4T0_77 +1
aguante el WOT! XD
@Alvin_12 +1
Muy bueno el post !
@rubenjaraponce +1
muy bueno, gracias por compartir y tu tiempo. parecen buques de guerra con orugas.
@kurkuza
Excelente trabajo! +10
@crash899
el T-34 para mi el mejor tanque de WW2 no por blindaje, ni por armamento tenia algo q ningún tanque lo superaba
@emalomas10
la velocidad y la rapidez con la que disparaba ya que tenia un cargador automatico que no sirvio de mucho ya que cuando bautizaron al TIGER ACE no los usaron mas
@Setubal
Escribir un comentario...Era un muy buen tanque, lo mejor era su motor v12 diesel refrigerado por agua con bloque y tapas de aluminio, se hicieron decenas de miles, y los reparaban en Tankograd y volvía, eso lo hizo decisivo en la guerra
@emalomas10
No se pero el Panther es uno de los mejores para mi este era de la Lufwafe como se diria en palabra Lufwafer
@bacho000
< que bestia era el TOG