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El Coco De Los Niños y El Coco De Los Adultos

El Coco De Los Niños y El Coco De Los Adultos
“Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá” — Canción Tradicional de Cuna.

“Un adulto es un niño, pero con capas encima” — Woody Harrelson, actor.

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A los niños que no quieren dormir, a los traviesos, a quienes no obedecen órdenes o simplemente por la costumbre de amenazarlos para que sean sumisos, durante incontables generaciones se les ha aterrorizado diciéndoles que ... “vendrá el Coco y los comerá” ... y esa cruel mentira infantil tan simple aún sigue funcionando en la actualidad.

El terror a un ser desconocido y amorfo seguramente se origina de los temores y traumas humanos que surgieron desde la evolución de los homínidos y de forma inherente quedaron grabados en los códigos genéticos de los homos sapiens modernos.

Cada tribu del planeta fue transformando esa entidad invisible de acuerdo a sus mitologías, leyendas y necesidades, pero la esencia se basa en el mismo concepto ancestral imaginario. En algunas versiones el personaje es completamente invisible, pero también puede ser un monstruo peludo y hasta un feo vagabundo con una bolsa que se roba a los niños.

La genial y entretenida película Monsters, Inc. producida para la compañía Disney por Pixar, precisamente está basada en los monstruos que son el producto de los temores infantiles y la imaginación y ahí el personaje “Sulley” es como un abominable hombre de las nieves peludo y azul que gráficamente se suavizó como si fuera un inocente mono amigable de peluche. En el guión ellos asustan a los niños para obtener energía de sus gritos.

En los países anglosajones al Coco se le conoce como Bogeyman o Boogeyman (que por la doble «o» se pronuncia como bugyman) y la palabra se deriva de “bogey” del alemán y el inglés de la antigüedad y era un término con el que describían al “diablo” o en general a los “poderes” o sucesos malignos. De esa misma palabra se deriva se deriva la expresión “boo” (bú) que es famosa en los cuentos y caricaturas de fantasmas y durante las celebraciones del Halloween

En otros lenguajes a ese ser imaginario se le conoce como: Bogle (Escocia), Boeman (Holanda), Busemann (Noruega), Bøhmand (Suecia), Bòcan, Púca, Pooka o Pookha (Irlanda), Bwga, Bwgan o Pwca (Gales), Puki (Escandinavia), Pixie o Piskie (Celtas), Lidérc (Hungría), Bogu (Europa Central), Buka (Rusia), Bauk (Serbia), Baubas (Lituania), Baubau (Rumania), Babau (Italia), Bida (Polonia), Papão o Sarronco (Portugués), Torbalan (Bulgaria), Μπαμπούλας (Grecia), entre otros.

En los países hispanos al mismo personaje se le conoce como “Coco” y otras variantes como “Cuco” y “Cucuy” y el origen del nombre según el etimólogo Joan Corominas se debe a que en la antigüedad a los frutos duros redondos se les conocía con esa palabra que probablemente tiene alguna relación con “kuku” del idioma bantú de África que también describe al “diablo” o los “poderes” malignos.

Originalmente los frutos de las palmeras ninguna relación tenían con la amenazadora entidad imaginaria, hasta que en 1498 los marineros del almirante portugués Vasco de Gama relacionaron las marcas de los tres agujeros con los dos ojos y la boca de una cara humana y la piel áspera les pareció que tenía un aspecto tenebroso y así fue como los “cocos” de las palmeras adoptaron el mismo nombre y de ahí es que también a la cabeza humana coloquialmente se le dice “coco” y se usa en expresiones como ... “a ese le patina el coco”.

-Platicas de hombres:
Siendo niño nunca fui amenazado con algún Coco y esto hasta la fecha lo agradezco porque me hizo pensar libremente y sin temores imaginarios.

La primera ocasión que escuché de ese supuesto ser maléfico llamado Coco fue durante el tercer año de la escuela primaria, cuando un compañero en la hora del recreo comentó que estaba aterrorizado porque en su casa su mamá le advirtió que sería castigado o llevado por el “robachicos” y alguien del sexto grado escolar con más inteligencia y experiencia le respondió ... “el Coco no existe” ... y el niño temeroso por las maldiciones y amenazas paternales le dijo ... “de hombre a hombre” ... “¿Dime si es verdad que el Coco no existe?” ... y así fue como en esa plática “de hombres” que por casualidad muchos presenciamos se debatió la inexistencia del famoso Coco y después de una media hora finalmente todos tuvimos la seguridad que los conjuros eran simplemente un invento manipulador de los papás y las mamás.

-El coco de los adultos:
El problema eterno de la humanidad es que el “Coco” de los adultos (niños con capas encima, según Woody Harrelson), es mucho más complejo y sofisticado ... y se le llama Dios.

En las diversas regiones y lenguajes del planeta a ese ser imaginario se le conoce como: YHWH, Jahveh, Yehowa, Jehová o Adonay ... pero esto solo sucede en donde se practican los rituales del Judaísmo, Catolicismo y Cristianismo, pues si se trata de hacer una lista completa de todos los dioses de la humanidad durante todas las épocas de la historia y describir completamente sus dominios y poderes, el compendio terminaría formando una gran enciclopedia de gruesos y pesados tomos.

Tan solo algunos de los nombres de los dioses son ...

Abudad, la Abuela Araña, Achamán, Alá, Amenominakanushinokami, Amotken, Areop Enap, Asa, Awonawilona, Brahma, Brahman, Chaotroquin, Chiminigagua, Chukwu, Demiurgo, El (dios genérico semítico), Enki, Garbhodakasai Visnú, el Gran Arquitecto del Universo, Gundya Tikoa, Ilamatecuhtli, Inti, Izanagi, Jnum, Kamimusubinokami, Kanno, Khonvoum, Kitzihiata, Kon, Kukulkán, Kurmá, Kénos, Kóoch, Mahavisnú, Make Make, Melek Taus, Meltíipá Jaláu, Michapú, Na Arean, Ngai, Ngenechén, Ninimma, Nueve Viento, Num Torum, Ometéotl, Pachacámac, Pangu, Ptah, Púrusha, Shangdi, Sibú, Takamimusubinokami, Talá Yekela, Tangaloa, Temáukel, Toko'yoto, Tonacatecuhtli, Trimurti, Tuastri, Unkulunkulu, Viracocha, Visnú, Watauinewa, Weywot (mitología), Yuanshi Tianzun, Yúcahu ...

Cada uno de estos “dioses” es completamente diferente de los demás, pero después de la reconquista de Jerusalem en el siglo VI a.c. las autoridades religiosas al confrontar los problemas del politeísmo y tratando de implementar un monoteísmo absoluto llegaron a la “brillante” conclusión de que “dios es el mismo” y fue cuando se ingeniaron la palabra «El» que sería agregada a las múltiples deidades.

De ese convenciero decreto eclesiástico surgieron dioses como: El Betel, El Olam, El Roi, El Shalom, El Shofet Haarets, El Shaddai, Eloah, Elohim, Elyon y hasta el Al-lāh, Allah o Alá de Islamismo.

Para entender esa complejidad sería como tratar de unificar a todas las tribus prehispánicas, desde los Mayas a los Aztecas o Incas y decirles que a sus dioses solo les deben agregar la palabra «El» para distinguirlos como uno solo. Esto por supuesto es completamente ilógico, sin embargo el engaño funcionó en la antigüedad y de este modo es que aún se piensa que el Deysus de Babilonia de donde surge la palabra Dios, el Alah de los musulmanes o el “God” de los vikingos y otros, son “el mismo” aunque jamás haya sido cierto.

Lo que jamás me he explicado es que si de verdad “dios es el mismo” ... entonces porqué la gente de los países de América no le construye templos y le reza a Tláloc, Viracocha o la Abuela Araña.

Extrayendo lo escrito en referencia al Boogeyman o Coco en los párrafos iniciales podemos encontrar bastantes similitudes ...

Al igual que el Coco, en apariencia Dios “es la misma entidad” pero cada tribu del planeta fue transformando ese ser invisible de acuerdo a sus mitologías, leyendas y necesidades ... aunque la esencia se basa en el mismo concepto ancestral y los mismos temores y traumas humanos que surgieron desde la evolución de los homínidos y de forma inherente se quedaron grabados en los códigos genéticos de los homos sapiens modernos.

En algunas versiones ese personaje es completamente invisible, pero también puede ser un inocente señor barbudo y hasta un monstruo que castiga a los adultos desobedientes.

Lo increíble es que esa cruel mentira infantil (y de adultos) tan simple sigue funcionando en la actualidad a pesar de que el cerebro de los humanos evolucionó la capacidad de razonamiento en los últimos milenios.

-Lucidez infantil:
"Siendo niño jamás fui amenazado con ningún Coco ni con el concepto de algún Dios y debo repetir que lo agradezco y que por eso tuve libertad en mis pensamientos.

La primera vez que escuché la palabra “Dios” fue a los 8 años cuando una prima mayor que asistía a las misas católicas 2 o 3 veces por semana, me contó historias bíblicas y de los poderes omnipotentes, omnipresentes y maléficos de ese “Señor” que vive entre las nubes de la atmósfera o algún lugar de la estratosfera, pero afortunadamente ese “incidente” sucedió poco después de aquella plática de “hombres” en que se debatió la inexistencia del Coco, por lo cual cuando supe por primera vez la palabra “Dios” inmediatamente me imaginé que también se trataba de un “Coco” ... pero en una versión para adultos mucho más compleja, ideada específicamente para amenazarlos y que sean buenas personas o mantenerlos aterrorizados cuando no se portan bien.

Lo que siempre me pareció increíble y me lo preguntaba a cada momento de la infancia ... ¿Qué acaso los adultos no han tenido “platicas de hombres” en las que hayan debatido la inexistencia de ese señor imaginario como el Coco?"

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5 comentarios - El Coco De Los Niños y El Coco De Los Adultos

@Dexter_Guapo +3
your post gave me cancer
@inmundo666 -2
Cáncer, progeria, sida, que original sos...
@Diabetx3000
Y el Coco Silly

Niños

Naaa, Malisimo el Chiste
@DraGooNNigtH
XDD No veo la img D:
@Diabetx3000
@DraGooNNigtH Busca Coco Silly en Google y listo
@DraGooNNigtH
@locky92 +1
creencias
@inmundo666
Si no entendiste el post métete el gif en el culo.