El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

compre argentino

Anuncios

hola taringueros!!!

Todas las mañanas en 590am continental al finalizar "la mañana" el programa del respetado Victor Hugo Morales, Orlando Barone, columnista nos lee su carta abierta, no dejen de leerla.


compre argentino

Es la hora de argentinizar el consumo. De “patriotizar” las vidrieras y las góndolas. Lo va a exigir la época. Cada tentación por un objeto de procedencia distante, puede dejar sin puesto a un trabajador cercano. Hacer un pequeño acto de contrición puede descolonizarnos un poco. Compre argentino. En el libro Borges y Sabato, Borges dice que en la avenida de Mayo ,en sus tiempos, había un cartel en una tienda que decía: “Argentino, pero bueno”.

La aclaración de “bueno” era porque la gente desconfiaba. Siempre fuimos desconfiados de nosotros. Y compramos cada porquería con señuelo extranjero que debería darnos vergüenza. Cuántos cepillos de dientes a pilas no usamos nunca, cuántos masajeadores de pies terminaron masajeando la tierra del guardamuebles, cuántas remeras tailandesas o birmanas que antes de lavarlas se encogían y nos dejaban afuera la barriga. Y lo peor: cuántos zapatos importados que al sacarlos de la valija resultaron chicos y ya no podían devolverse.

Así fuimos acabando con los buenos zapateros argentinos. ¿Y por qué no hacer una tregua de juguetes de factorías esclavas? Juguetes con los cuales los niños que los fabrican nunca juegan. De esos autitos plásticos insanos, que si el nene los lame hay que darle un purgante o una enema. Y para qué arriesgar a las madres el domingo regalándoles tecnología sospechosa, que no se sabe si contiene desechos radiactivos, lava de Tsunami, o sustancias con virus “indescubiertos”. Cuántas fábricas hicimos cerrar, y cuántos trabajadores quedar afuera del sistema, por no comprar argentino. Después de la crisis del 2001 quise comprar un bozal y un collar de paseo para mi perro.No había, porque se había acabado el negocio de los importados y los bozales aquí ya no se fabricaban. Tardaron un tiempo en reabrirse las fábricas cerradas. Y yo tardé un tiempo en conseguir un bozal y que el perro dejara de asustar a los vecinos. Tampoco había fabricantes de bicicletas ni de corbatas. Hacíamos el amor únicamente con preservativos asiáticos. Nos sentábamos en el inodoro sobre la tabla croata; nos limpiábamos el trasero tirando del papel del tapa rollos indonesio, y masticábamos chiclets turcos o griegos. Un abuso del Universo. Lo argentino es bueno. Desde el choripán al barrilete, desde la heladera al triciclo para el nene. Desde el termo al cuchillo para el asado, y desde el malbec de Cuyo, hasta la cosechadora de Chajarí o de Las Parejas. Y si se tiene el paladar curtido hasta se puede hacer un cóctel con ginebra en lugar de caipirinha con casasha. Y sepamos que el surubí no se acompleja ante el bacalao noruego.

Cuando uno gasta en argentino se asocia al argentino que lo vende, al que lo reparte, al que lo fabrica y al que lo crea. Y sí: también, al que especula. Pero si el especulador es de entre casa uno tiene la esperanza del desquite. Compre argentino. Pero no se enfurezca contra el Planeta. Trate de entender que el mundo es de todos, pero que a alguna porción propia tenemos derecho. No se vuelva xenófobo, pero tampoco un lame geografías. No se vuelva prejuicioso, pero tampoco crea que el free shop es un templo al que adorar de rodillas. Cambiar una ojota marroquí por una ojota de “pyme” boanerense no hace que los pies se sientan ofendidos. Si hay que comprar ilusiones y volver a desilusionarse compremos las nuestras, no las de los otros. No necesitaremos prospectos bilingues para entenderlas. Y no nos vamos a quedar nunca sin repuestos.

Orlando Barone

fuente: http://www.continental.com.ar/noticias/690471.asp

Anuncios

0 comentarios - compre argentino