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Guía "Gibson" para grabar tu guitarra en casa

Bueno les comparto una nota de "Gibson guitar"

Rojo Importante azul importante secundario.

Verde extra
Hemos hablado de lo necesario para montar un pequeño estudio casero en el que hacer tus primeras grabaciones, demos o producciones completas de tu banda. Pero empezábamos esa compilación con los aparatos y cachivaches, hardware y software, con que deberíamos contar para hacer posible esta útil y bonita, a veces desesperante, otras completamente adictiva, aventura de la auto-producción.

Sin reparar en que, además de éstos, hay una serie de consideraciones, habilidades y conocimientos que hay que desarrollar para que sacarle el máximo partido a tu ‘home studio.

Es por esto que vamos a empezar tal que ahora mismo a tratar esas consideraciones que debemos tener en cuenta, incluyendo, claro está, todos los consejos que se tengamos en la mochila (que no son pocos) para que tu experiencia de grabación en casa sea la mejor posible sin tener que invertir en un nuevo Abbey Road. A fin de cuentas, no es el objeto el que consigue el sonido, sino la persona que sabe cómo hacer funcionar el objeto para llegar al sonido deseado.

Por eso, comenzamos a darte algunas pistas de cómo llegar a él...

Insonorizar o no insonorizar, he ahí la cuestión
Si vives en el campo, rodeado por nadie (poco probable) o tienes la casa o piso completamente insonorizados (menos probable aún, pero de ser así... ¿dónde vives, por favor?), esto que vamos a contarte probablemente te importe poco, porque ya tendrás tu papeleta solucionada: por mucho ruido que hagas, no vas a molestar nadie. A no ser que hagas despegar un avión en tu estudio casero, cosa también poco probable...

Pero si no es así, probablemente tengas tu residencia, como casi todo el mundo, en un piso con tabiques que parecen hechos de papel, de esos que permite escuchar al vecino cada vez que suspira. Si es así necesitarás algún aislamiento acústico en casa para que no empiecen a lloverte las denuncias, la policía se presente en tu casa cada vez que tu creatividad se desboque o te declaren proscrito en tu comunidad de vecinos cada vez que enchufes tu guitarra y quieras grabar lo que sale de tu ampli. Tienes, por tanto, dos opciones: insonorizar una habitación concreta de la casa, o no hacerlo y funcionar mediante alternativas que ofrecen la tecnología y/o el ingenio. Éstas últimas las iremos viendo poco a poco, pero en cuanto a la primera opción, déjanos contarte lo básico:

Insonorizar una habitación es un proceso relativamente sencillo (si se sabe lo que se tiene que hacer) que consiste, en su forma más efectiva, en desacoplar el espacio del resto del forjado del edificio. El sonido no solo se transmite por el aire, sino que puede hacerlo por contacto estructural o acción diafragmática (elementos que vibran ante la presión sonora de un lado y la reproducen en el otro). Es por eso que lo más habitual es construir una habitación dentro de otra, de manera que la nueva quede aislada, a base de emplear diferentes capas de materiales que eviten que el sonido salga hacia afuera de uno u otro modo.

Esto significa que si quieres insonorizar alguna habitación de tu casa para emplearla como estudio, tendrás que tener en cuenta que sus dimensiones finales se reducirán, y que vas a necesitar una inversión al menos en materiales (aislantes diversos, puertas herméticas, sistemas para levantar el suelo, etc.), si es que eres algo mañoso y te atreves con el DIY (háztelo tu mismo). Una inversión que puede no estar al alcance de todo el mundo o resultar rentable para el uso que pretendas darle, especialmente si necesitas de los servicios de un profesional.
Guía "Gibson" para grabar tu guitarra en casa

Tratamiento acústico o el mal de las paredes paralelas
Independientemente de la insonorización, deberías prestar atención también al tratamiento acústico del espacio en el que vayas a trabajar con música. De nuevo, esto está íntimamente relacionado con el uso que vayas a darle: si tu intención es simplemente grabar demos de trabajo, realmente te va a traer sin cuidado lo que te contemos en los siguientes párrafos (que no se diga que te hacemos perder el tiempo). Pero si pretendes hacer grabaciones algo más elaboradas o incluso mezclar tu propia música, presta atención.

Las paredes paralelas no son tus amigas. Sí, te acabamos de dar una noticia muy agradable, lo sabemos. Porque... ¿qué casa no está llena de ellas, ya sean los tabiques o el suelo y el techo? Éste es uno de los problemas a los que nos enfrentamos todos los que trabajamos con sonido en casa. Y lo es porque existe un fenómeno llamado “modos”, ocasionado por ondas estacionarias que se quedan retroalimentándose al rebotar entre dos superficies paralelas y que provoca que lo que escuchas en diferentes puntos de la habitación no se corresponda con lo que realmente está sonando. No es éste el lugar para ahondar en este tema en toda su profundidad, así que te invitamos a investigar por la red (o, si nos lo reclamáis, elaboraremos un artículo al respecto). Pero conocer la existencia de este fenómeno es importante para lo siguiente:


las trampas y los difusores.

TRAMPAS DE GRAVES


consejos

DIFUSORES DE SONIDO


gibson

Son éstos los métodos que se emplean para minimizar el efecto de los modos en una habitación en la que no se puede emplear su geometría para combatirlos: las unas evitan que las frecuencias problemáticas reboten y generen esas ondas estacionarias. Y los segundos ayudan a dispersar la energía sonora y, de paso, combatir otro de los problemas acústicos en monitorización: las reflexiones, que, resumiendo, también alterarán lo que escuchas en relación con lo que realmente suena.

¿Cuál es la conclusión? Resulta fácil entender que si pretendes un trabajo medianamente serio en tu casa, tanto los unos (modos) como las otras (reflexiones) pueden alterar tanto el resultado de lo que escuchas como de lo que captan tus micrófonos en un momento dado. Una situación que conviene evitar a toda costa, insistimos, si lo tuyo va más allá de volcar ideas rápidas en el ordenador para trabajar en otro entorno más adecuado sobre ellas. Las trampas y difusores son, además, una forma relativamente económica y tremendamente sencilla y efectiva de mejorar las condiciones acústicas de una sala. Justo lo que necesitamos en casa.

Dale la vuelta al amplificador
No, hombre, no nos referimos a ponerlo boca-abajo, no seas animal. En realidad queremos decir que, antes de nada, revises las opciones de tu ampli. O del que planeas comprarte. Porque hoy en día algunos productos presentan características que te harán la vida más fácil al grabar en casa. Por ejemplo, el Direct Out, Line Out o Direct Output, que en algunos modelos vendrá nombrado incluso como “simulación de altavoz” (aunque, ojo, no es exactamente lo mismo). El Direct Out te permite coger una copia de la señal amplificada en ingresarla en tu ordenador (vía mesa de mezclas o interfaz de audio) como señal balanceada, todo según especificaciones del manual de turno. En el caso de una salida de “simulación de altavoz”, además, la salida estará emulando el efecto que el altavoz de tu combo produciría sobre la señal, pareciéndose más al sonido natural de tu ampli.

De esta forma, podrás saltarte el paso de generar un ruido infernal en tu home estudio, y controlar el sonido de tu guitarra directamente en el DAW de tu ordenador.

Emuladores hardware y software
Otra opción, silenciosa, son los emuladores de ampli para guitarra. Hay varios muy famosos en el mercado, tanto como unidad de hardware o como software. Estas unidades, ya sean físicas o plugins, ofrecen múltiples opciones a la hora de configurar tu sonido, basándose normalmente en modelos de amplificación y altavoces célebres. Y en el caso de las primeras, las de hardware, siempre disponen de una salida que conectar directamente a tu ordenador vía interfaz de audio, e incluso una toma directa de auriculares

Conectas tu guitarra, eliges o configuras el preset que mejor te suene, eligiendo ampli, pantalla y efectos... ¡y a grabar!

Cajas de inyección
Las habrás visto, seguramente, en muchos directos. Y también en estudios, si tienes experiencia en ellos. Estas pequeñas cajas, llamadas DI, son una herramienta utilísima, sino indispensable, en cualquier sesión de grabación. Su función es parecida a la del Direct Out del que hablábamos más arriba: toman la señal directa de tu guitarra o bajo, la balancean para evitar interferencias, y la convierten en señal de micro que ingresar en tu ordenador. El objetivo es tener una señal limpia de ruidos indeseados y amplificación que luego tratar: puedes aplicarle procesos a través de software (plugins de efectos, de emulación, etc.) o, incluso, reamplificarla más adelante mediante las, ejem, cajas de reamplificación para re-grabar tu señal, lanzándola desde tu ordenador, a través de uno o varios amplificadores en cualquier entorno.

estudio


De hecho, suele ser recomendable, cada vez que hagas una grabación de guitarra o bajo empleando cualquier método (ampli, emulaciones hardware, etc.), pasar tu señal primero por una DI, y desde ella enviarla al ampli o unidad de efectos y al mismo tiempo al ordenador. Podrás grabar así las dos señales: la directa, y la amplificada o procesada. Si en ésta acabas descubriendo un problema o simplemente no te convence, siempre tendrás la interpretación grabada y podrás tratarla más adelante sin necesidad del músico o de tocarla tú mismo otra vez. ¡Imagínate que era la interpretación de tu vida y descubres que tu ampli metía ruidos! El uso de una DI puede salvarte la papeleta.

Lo clásico: ampli, altavoz, micro
Te habrás fijado en que, hasta el momento, no hemos hablado de la fórmula más clásica para grabar tu guitarra y la que sigue siendo por consenso la que mejores resultados sonoros ofrece: enchufarla al ampli, ponerle al altavoz de éste un micro, y darle al rec mientras tus dedos se mueven on fire por el diapasón. Parece que, en nuestra línea, empezamos la casa por el tejado. Pero hay varias razones para ello:

Primero, la cuestión de volumen. Para grabar así tu ampli, necesitarás ponerlo a un volumen respetable. Especialmente si se trata de uno de válvulas y quieres que éstas trabajen de forma óptima. O si tu sonido, ése que usas en el local de ensayo y en directo, es grande y potente. Esto se traduce en niveles de SPL altos, que a tus vecinos puede que no le hagan ninguna gracia (no van a aplaudirte, precisamente, aunque fueras el nuevo Hendrix). Por eso hemos empezado por opciones más caseras y compatibles con volúmenes controlados. Aunque si tu amplificador dispone de un volumen máster eficiente, tal vez consigas el sonido que buscas a un nivel manejable... Experimenta de forma responsable.

Segundo, para grabar “como dios manda” tu guitarra, entrará en juego un elemento extra: los micrófonos. Esto requerirá, por un lado, que tengas al menos un micro. Y aunque existen opciones muy asequibles (el clásico 57 lo es), cuando entres en el mundo de la microfonía te adentrarás en un terreno peligroso si tienes tendencia a sufrir GAS: un micrófono de gama alta con el que puedas llegar a encapricharte puede costarte más que todo tu equipo de guitarra junto. Con lo que, uniendo factores, es probablemente más recomendable que te inicies con las opciones más amigables con el entorno de una casa o un apartamento urbano, y luego vayas, por decirlo de algún modo, creciendo.

Los micrófonos
El principal escollo está precisamente en la herramienta que usamos para captar el sonido: los micrófonos. Estos transductores acústico-eléctricos son el primer eslabón no ya en la cadena de grabación, sino en la de mezcla: en audio profesional se dice que en cuanto pones el primer micro, ya estás empezando a mezclar. La razón es sencilla: por sus características de diseño y fabricación, cada micrófono tiene una respuesta diferente en frecuencia. Es decir, que no captan todo el espectro del sonido por igual. Esto significará que dependiendo del micro que utilices, captarás más o menos graves, más o menos agudos, etc.

Resulta evidente, pues, que cada micrófono (no solo cada tipo de micro, sino cada modelo) te permitirá grabar cada sonido de una forma más o menos fiel o coloreada con respecto a lo que estás escuchando en tu ampli, con lo que conocerlos es vital. Los micrófonos dinámicos, por ejemplo, suelen presentar una respuesta más limitada en graves y agudos (lo que los hace en realidad muy prácticos para el directo), mientras que los llamados de condensador ofrecen más definición y respuestas más planas (siendo los de membrana pequeña los que suelen tener mejor respuesta en agudos), además de mayor sensibilidad.

¿Qué deberías usar para grabar tu guitarra? Escurriendo el bulto te diríamos que lo que te permita captar la parte del sonido que vayas a necesitar en tu mezcla (y si solo estás grabando una demo de trabajo que llevar al local, tampoco deberías darle demasiadas vueltas). Siendo algo más valientes, te diremos que hay dos micrófonos universalmente utilizados para grabar guitarras: el Shure SM57 el Sennheiser MD421, ofreciendo este último algo más de cuerpo y definición (y con un precio considerablemente más elevado). No hay mejor punto de partida que lo que has escuchado miles de veces en tu colección de discos.
grabacion


Técnicas microfónicas
La siguiente parte, íntimamente ligada con lo que acabamos de contarte, se refiere a cómo emplear el micro una vez elegido. Es decir, dónde y cómo colocarlo para grabar tu ampli. Esto es toda una ciencia en constante evolución y que solo se domina con años de prueba y error. No obstante hay una serie de estándares desde los que partir. Por ejemplo:

Microfonía cercana: lo más habitual con las guitarras es pegar un micro a la rejilla del altavoz. Para esto lo mejor es emplear modelos que aguanten altos niveles de volumen (aunque en casa tal vez no sea tan necesario), por lo que suelen emplearse dinámicos. La distancia variará entre apenas un centímetro a unos cinco. ¡O incluso algo más! La regla es simple: donde mejor te suene lo que está captando el micrófono.

Microfonía de ambiente: a veces se sitúan micros a cierta distancia del altavoz, ya sea para captar el sonido un poco más abierto del ampli (entre 50 cms o 1 metro) o para captar sonido de sala (microfonía lejana). Lo más habitual es combinar estas grabaciones con lo captado con microfonía cercana para redondear el sonido y que resulte más natural.

Microfonía múltiple: como te decimos, es también muy habitual emplear más de un micrófono para grabar una guitarra, aunque no tiene por qué ser únicamente uno cercano y otro lejano. Verás, en decenas de fotografías de las sesiones de estudio de los famosos, amplificadores plagados de micros pegados al altavoz. Muchas veces son simples pruebas, buscando el más adecuado. Otras – o tras ellas – se colocan dos o tres micros con características diferentes, que luego se combinarán durante la mezcla para lograr el sonido final deseado. Así que, no te cortes: experimenta

Microfonía estéreo (que no es lo mismo que múltiple): no es lo más habitual con las guitarras eléctricas, porque cuando se busca un efecto estéreo, se suele emplear la técnica de doblar guitarras. No obstante, puede interesarte capturar el sonido de tu ampli directamente en estéreo, obteniendo dos pistas que luego abrir durante la mezcla para simular la sensación binaural que todos tenemos (porque es así como funciona nuestro sistema auditivo) al escuchar el ampli en directo. Las técnicas estéreo son muchas, cada una con sus virtudes y aplicaciones, pero no podemos cubrirlas aquí. Te dejamos unos nombres para que hagas tu propia investigación: par AB, técnica XY, técnica MS...

Colocación del micro en eje o fuera de eje: una vez elegido o elegidos los micros, te plantarás ante el cono de tu altavoz y te preguntarás: “¿dónde demonios lo coloco?” La pregunta no es baladí, ya que el sonido que obtendrás no es igual en cada uno de los puntos del altavoz. De nuevo, el ensayo y error es la norma: deberías empezar situándolo en una posición, escuchando qué está captando, y moviéndolo poco a poco sobre la superficie del cono para ver el efecto que produce cada cambio y cuánto se acerca al sonido que buscas. Como norma general, la posición sobre el centro del altavoz resultará en un sonido más brillante, mientras que las diferentes posiciones fuera del centro, serán más oscuras cuanto más al borde del mismo te vayas. Igualmente, el ángulo en el que colocar la cápsula del micro con respecto al propio cono también afectará al sonido obtenido: en eje (es decir, en perpendicular a la rejilla) es un buen punto de parida, y a partir de ahí experimenta con diferentes ángulos fuera del eje. Las pequeñas cancelaciones producidas al incidir el sonido sobre el micro fuera de eje también ocasionaran variaciones tonales.

Como ves, solo el hecho de emplear un amplificador y un altavoz (o altavoces) de verdad, con su correspondiente micro o micos, implica ya una serie de retos y desafíos a la hora de grabar una guitarra. Si puedes permitirte hacerlo en tu casa, nuestra recomendación es que pruebes: hay que ser perseverante, paciente, y estar dispuesto a experimentar, pero los resultados merecen la pena. En la próxima entrega nos zambulliremos en consejos y trucos más concretos para seguir completando esta Guía Gibson para grabar tu guitarra en casa. ¡No faltes!


Doblar guitarras
Una de las técnicas principales en lo que a guitarras se refiere (muy practicada también en voces, por ejemplo) consiste en doblar las partes de nuestro instrumento para crear un sonido grande y con mucha presencia en el espectro estéreo. Lo has escuchado miles de veces: una (o varias) guitarras a cada lado, cada una con un sonido ligeramente distinto o pequeñas diferencias en la interpretación.

Al no buscarse estrictamente una réplica de la sensación estéreo que escucharíamos en la realidad (como con un grupo de coros o una sección de cuerdas), sino esas “guitarras más grandes que la vida”, esto no se consigue a través de técnicas microfónicas estéreo. Lo habitual, cuando el tiempo lo permite y el músico es bueno, es grabar la misma parte de guitarra al menos dos veces, de forma que puedas ubicar una toma a un lado del panorama estéreo y la otra en el opuesto. Como la ejecución no será exactamente la misma, el efecto será un engrosamiento del sonido debido a pequeñas diferencias de tiempo, de fase y de frecuencia y a cómo nuestro cerebro las interpreta. Una técnica contrastada durante años de aplicación en el mundo del rock.

Una forma de conseguir guitarras dobladas de forma sencilla en tu propia casa consiste en dividir tu señal antes de llegar al amplificador. Por ejemplo, con una caja de inyección directa: por un lado la envías directamente a tu ordenador, para luego procesarla (reamplificarla o pasarla por un emulador de amplis), y por otro a tu amplificador a través de todos tus pedales. Estas dos señales presentarán diferencias de fase que provocarán el efecto de guitarras dobladas. Algo muy práctico cuando se tienen dificultades para grabar varias tomas tocadas lo suficientemente “prácticamente-iguales-pero-no”, o cuando tienes mucha prisa.

Cuidado con la fase
Esto nos lleva a tocar un tema importante: la fase. Si no estás muy puesto en teoría del sonido, no es éste el momento de una clase acelerada. Pero digamos que cuando el sonido llega a dos mecanismos de captación (oídos, micros...) situados a diferentes distancias de la fuente, surgen diferencias de fase. Éstas, según su grado, pueden provocar cancelaciones parciales o incluso totales entre las dos tomas. En el peor de los casos, desvirtuarán lo que estamos escuchando (¡o no lo escucharemos, directamente!), y en el mejor, cuando son mínimas, provocará interés o ese efecto de engrosamiento.

En los casos no deseables, las diferencias de fase pueden provocar filtros peine, que el sonido se empequeñezca, pierda parte de su complejidad sonora, o que su ubicación estéreo sea difusa. Por ello, cuando emplees dos micros para grabar tu amplificador, ten en cuenta que a partir de cierta distancia, la cancelación será destructiva. Para comprobarlo, asegúrate por separado de que las dos tomas están al mismo volumen: si al reproducirlas a la vez, el volumen cae en lugar de sumarse, tienes un problema de fase. Afortunadamente, todos los programas te permiten cambiar la fase de cada pista una vez grabadas, y con muchos interfaces y mesas podrás hacerlo durante el mismo proceso de grabación mediante un botón de “inversión de fase” que solucionará el problema. En cualquier caso, ten en cuenta la regla de “3 a 1”: para evitar cancelaciones destructivas, el segundo micro debería estar situado a tres veces la distancia de la fuente de lo que lo esté el primero. Pero confía en tus oídos. Lo que suena bien, es que está bien.

Isolated box en... ¡el armario!
Si no puedes permitirte una habitación insonorizada o enteramente dedicada a tus grabaciones (porque tu mujer no acaba de entender por qué es mucho más necesaria que el cuarto de la plancha, por ejemplo), hay diferentes opciones para grabar tu ampli. Una de las más eficientes que hemos probado es la del altavoz en el armario. ¿Cómo? Es muy sencillo...

Busca un armario que no tenga paredes conectadas con la casa de tu vecino (¡vital!), agénciate buenas cantidades de material absorbente de sonido y haz lo siguiente: coloca una buena cantidad de éste, ya sea profesional o elementos caseros que pueden hacerte un buen apaño (sacos de arena, por ejemplo), como base; sitúa sobre ésta el altavoz, y coloca más material absorbente en los costados y por encima. La idea es conseguir una especie de “cajón aislante” con este material, cuya acción aislante se verá reforzada por el propio armario. Coloca un micro cercano dentro del armario, cierra la puerta... ¡y a grabar! Con un poco de maña, conseguirás minimizar el volumen en el exterior del armario. Eso sí, si no funciona... ¡no nos responsabilizamos de posibles de denuncias!

El micro trasero
A la hora de buscar el sonido que quieres grabar de tu ampli a través de la posición de tus micros, hay un lugar poco visitado que probablemente deberías tener en cuenta: la parte trasera de tu altavoz. Si éste es abierto (es decir, que no tiene la parte trasera completamente cerrada), te habrás dado cuenta de que el altavoz también emite sonido hacia atrás (¡todos lo hacen!). Te recomendamos experimentar colocando un micrófono recogiendo ese sonido, dentro de la caja, y viendo cómo combina con lo que hayas captado con otros micros situados al frente. Te sorprenderás con las características sonoras de la captación trasera. Puede dar mucho juego, pero recuerda el tema de la fase: en este caso, el micro delantero y el trasero estarán en contrafase por definición, porque cuando el altavoz se mueve hacia delante, cada micro recoge justo lo contrario que el otro. Invierte la fase en uno de ellos, y arreglado.

Gestión de graves
Los altavoces tienen una peculiaridad a la hora de manejar el contenido en graves del sonido que emiten: cuando se pegan a una superficie, los graves se amplifican. Y no es que aumenten un poquito de nada, precisamente: si lo pegas a una superficie (pared o suelo), los graves aumentan nada menos que 6 decibelios... Pero es que si lo pegas a dos superficies (en una esquina, por ejemplo), el aumento es de 12 dB. Debes tener esto muy en cuenta a la hora de captar el sonido que quieres, y en el momento de ajustar tu amplificador a través de su propia ecualización.

Además, hay otro factor que puede aumentar el contenido en graves no ya que emite tu altavoz, sino que capta tu micro: se llama efecto proximidad, lo presentan los tipos de micrófono más directivos (la mayoría de los que se emplean para grabar guitarras, vaya), y provoca que al pegar el micrófono a la fuente de sonido, los graves se amplifiquen. Si estás volviéndote loco moviendo tu micro de un lado a otro del cono buscando un sonido con menos cuerpo y tocando todos los potes del ampli intentando restarle graves sin éxito hasta la desesperación, prueba a alejar unos centímetros el micro de la rejilla y es probable que encuentres lo que buscas.


Micrófono vs. Señal directa
La guitarra acústica es un instrumento, ejem, acústico, por lo que su grabación pasa casi necesariamente por el uso de micrófonos. Hasta aquí todos estamos en la misma página, pero vamos a fijarnos en ese “casi”: muchas guitarras, tanto acústicas como clásicas, incorporan hoy en día algún tipo de transductor acústico-eléctrico. Es decir, algún mecanismo – un piezo por ejemplo – que convierte el sonido natural del instrumento en señal eléctrica. En este caso, además, el transductor suele estar diseñado con su propio preamp, de forma que la señal que sale de la guitarra es directamente la conversión eléctrica de ese sonido natural ya amplificado. Es el caso, por ejemplo, del sistema Fishman Ellipse Aura que montan nuestras J-200.

Tienes, por tanto, dos opciones a la hora de grabar tu acústica, siempre que ésta ofrezca esta posibilidad: a través del uso de microfonía, o como una señal directa que ingresarás a tu ordenador o grabador. ¿Qué es mejor? La segunda opción ofrece ventajas evidentes: rapidez (si estas grabando una demo, puedes montar varias pistas de guitarra en un momento con poco esfuerzo), comodidad (el montaje que necesitas desplegar para montar es mínimo), buen sonido si el sistema es bueno... No obstante, la grabación más fiel de cómo suena tu acústica la conseguirás empleando buenos micros, que serán los que captarán todo el espectro y timbre natural de tu instrumento. Otra opción interesante, en grabaciones más elaboradas, consiste en combinar ambas técnicas y quedarte con lo mejor de cada sonido durante el proceso de mezcla.

El micrófono y su posición
Si te decantas por el uso de micrófonos, tu mejor opción serán los de condensador, ya sean de membrana grande o pequeña, aunque ten en cuenta que éstos últimos suelen ofrecer mayor definición (ideal para resaltar el rasgueo de cuerdas, por ejemplo). Por su diseño, los micrófonos de condensador ofrecen una mayor sensibilidad en todo el espectro de frecuencias, a diferencia de los dinámicos, que tienen a resaltar más el contenido en medios. Es por ésto que éstos no suelen emplearse en la grabación de acústicas.

En cuanto a dónde situarlo - la gran pregunta a la hora de trabajar con micrófonos después de “¿cuál uso?” -, es probable que tu inclinación inicial sea situarlo en la boca del instrumento. Y más probable aún es que descubras que no es una gran idea: en esta posición, el micro tenderá a recoger demasiado del contenido más grave de la guitarra, provocando lo que en inglés se suele llamar “boominess”. Es decir, un exceso de resonancias de baja frecuencia que no se corresponderá en absoluto con el sonido natural de tu instrumento.

Mucha mejor idea es colocar el micrófono, como posición de partida, en torno al traste 12 de la guitara, a unos 30 cms. A partir de aquí, podrás jugar con qué quieres resaltar de su sonid
o: si mueves el micro hacia la boca de la guitarra, obtendrás más cuerpo; si lo haces hacia la pala, resaltarás más los agudos y el sonido directo de las cuerdas. Del mismo modo, cuanto más lo alejes del instrumento, más sonido ambiente captarás.¡Experimenta!

Elige bien tu habitación
Como decíamos, la guitarra acústica es mucho más permisiva con el entorno casero que la eléctrica (siempre pensando en técnicas microfónicas sobre un amplificador, vaya). Por tanto, en el caso de que optes por la grabación a través de micrófonos, te resultará mucho más factible el elegir bien el lugar de la casa en que quieres realizar la captación. Haz un recorrido por cada habitación, toca en ella, y escucha atentamente y con oído crítico: en la que mejor suene tu guitarra, será donde debas colocar tu micrófono. Mucha gente destaca la cocina como un lugar idóneo dentro del hogar, ya que por sus superficies irregulares ofrece un entorno acústico interesante, mientras que esa habitación en la que luces tu flamante nueva alfombra, tan gordita y calentita ella, probablemente sea una pésima opción.

Elige bien tu guitarra
En el caso de que puedas permitirte hacerlo, porque dispongas de varias opciones, dedica un rato a probar cada una de tus guitarras antes de realizar la grabación (sobra decir que la habrás puesto a punto antes si la grabación es medianamente seria...). Ten en cuenta, por ejemplo, que una de caja grande, tu queridísima dreadnought por ejemplo, puede darte algunos problemas al microfonear, por las resonancias graves. Si es ése el instrumento que quieres grabar y no otro – o es el único que tienes- , tendrás que alejar el micro y encontrar un buen equilibrio entre el sonido ambiente captado y el directo de la guitarra para alcanzar ese sonido natural en lugar de la pelota de grabes en que puede convertirse tu toma.




Ganancia: menos es más
Cuando llega el momento de grabar nuestra guitarra eléctrica, es completamente normal que pretendamos colocar el micro delante de nuestro altavoz y poner nuestro ampli al rojo, pisar todos nuestros pedales habituales y generar esa cascada de ganancia que nos permite conseguir esa distorsión tan cremosa y excitante que usamos en directo o en el local. Sin embargo, esto es un error.

Lo hemos dicho varias veces, y lo repetimos: las costumbres que nos permiten desplegar todo nuestro potencial en el escenario no son necesariamente compatibles con el estudio (casero o no). Y éste es un buen ejemplo: cuando se trata de grabar guitarras, la ganancia excesiva puede perfectamente convertirse en tu enemigo. Recuerda que la distorsión comprime tu señal, para empezar, y que si golpeas el micro con un chorro de volumen demencial y saturación brutal es probable que lo hagas distorsionar a su vez. El resultado son guitarras pequeñas, que te harán fruncir el ceño y preguntarte qué anda mal cuando el sonido de tu ampli es el de siempre, pero lo que has grabado suena tan condenadamente mal. Y más si empiezas a su sumar diferentes guitarras muy distorsionadas, acabando con una especie de muro de sonido en el que las notas son indistinguibles.

Si has probado todas las opciones (posición del micro, niveles en toda la cadena de grabación, etc.), prueba a bajar la ganancia original de tu sonido. O mejor aún, hazlo desde el primer momento. Descubrirás que, cuando se trata de grabar, menos ganancia, menos distorsión, equivale a sonidos más grandes. ¿Un buen ejemplo? AC/DC...

Pequeño gran ampli
Otro error común es pretender conseguir nuestras tomas de guitarra con ese amplificador monumental que te pone una sonrisa cada vez que subes a un escenario, al mismo tiempo que te destroza la espalda de bolo en bolo. No te obceques en grabar tu Marshall de 50W con tu 4x12 en casa. Además de ser una insensatez, no obtendrás grandes resultados. Amplificadores (mucho) más pequeños pueden conseguir sonidos de guitarra muy enormes. Muchos expertos con largas trayectorias en el mundo del audio y discos en su curriculum como para quitar el hipo, coinciden en esto. Y te sorprendería saber cuántos grandes clásicos están grabados con amplificadores pequeños. ¿Te suenan ZZ Top o Led Zeppelin?

El motivo es sencillo: un amplificador pequeño es mucho más controlable, puede saturar mucho antes, y con las técnicas de microfonía adecuadas, el resultado es un sonido colosal.

Casero

Invierte tiempo en tu tono
Esto puede parecer una obviedad, pero tienes que conocer muy bien tus guitarras, tus pedales, tu ampli y todo el potencial sonoro que te ofrecen: toca mucho con todo lo que tengas o quieras usar en tus grabaciones, explora cómo afectan los diferentes controles al sonido, la relación entre ellos, si afectan igual con más o menos ganancia, etc.

Pero también debes familiarizarte con el cuarto en el que vas a grabar. Una buena forma de conseguir esto último pasa por escuchar música de referencia (tus discos favoritos) en ese espacio y con tu equipo de monitorización. Puedes pasarla por un analizador de espectro en el ordenador, para tener más información: esto te dará pistas de qué frecuencias realza la sala, o cuáles se ven perjudicadas por su acústica. Paséate también por el cuarto y da palmadas, para escuchar cómo se comporta a nivel de reflexiones, etc.

Igualmente, cuando coloques el micro, sigue el mismo procedimiento (escucha atentamente, usa un analizador si lo consideras), y marca su posición ideal sobre la rejilla con un trozo de cinta para futuras referencias.

Graba diferentes sonidos para la mezcla
Haz capas de guitarras con tonos muy diferentes, variando elementos como la EQ del ampli, el propio amplificador usado (si tienes varios), o la guitarra con que tocas cada parte. Luego podrás, por ejemplo, situar las diferentes tomas de guitarra a un lado y otro de la mezcla, generando un sonido grande, rico y complejo. Y no tengas miedo por que sean muy diferentes: esto es algo que muchas veces ayuda a añadir definición y claridad al tema, con una guitarra muy limpia (tanto que pensarías que no tiene sentido en tu mezcla al escucharla sola) sonando por debajo, mientras otra aporta la saturación más o menos extrema. Te aseguramos que apenas podrías discernir que la limpia está ahí al escuchar todo el conjunto, pero sus efectos son evidentes y muy beneficiosos.

Añade luego tus efectos
A no ser que busques específicamente un sonido concreto que te aporten tus pedales, baraja la posibilidad de grabar tu guitarra sin ellos y añadirlos después en la mezcla. Especialmente si hablamos de delays, reverbs, phasers... Esto te dará más flexibilidad y posibilidades de afinar el efecto más adelante (ajustarlo de forma precisa al tempo de la canción, por ejemplo), mientras que teniendo solo la pista ya procesada, si hay algo mal tendrás que grabar de nuevo.

Bola extra: Técnicas para grabar una batería
Ya, ya, estábamos hablando de guitarras. Pero seguro que en algún momento te envalentonas y decides que quieres grabar al batería de tu banda dándolo todo sobre sus parches en esa producción casera que has comenzado en tu home studio. Bueno, lo primero que tienes que tener claro es que dispondrás de tan solo unos minutos, si lo haces en tu casa, antes de que la policía esté llamando a tu puerta. Pero si aún así quieres arriesgarte, busca al menos la zona de la casa más aislada, y alguna hora o época del año en que sea menos probable que tus vecinos se presenten a tu puerta como la masa enfurecida que acabó con el pobre monstruo de Frankenstein.

Ahora, ¿cómo la grabas? Lo normal es usar una serie de técnicas microfónicas que requieren de un número variable de micrófonos, según tus posibilidades, la situación y tus objetivos. En entornos profesionales se pueden emplear desde un solo micrófono (rarísimo) hasta fácilmente una veintena (mucho más común de lo que piensas), incluyendo un par de transductores para cada elemento esencial del kit, ambientes a varias distancias, y los célebres overheads.

Una técnica para situaciones más de andar por casa, y que ofrece unos resultados espectaculares, es la conocida como técnica Glyn Johns: se basa en tan solo dos micrófonos, uno situado en línea recta sobre la caja a la altura habitual de un overhead, y otro situado a la misma distancia junto al tom base, con un ángulo de 90 grados entre ellos. Lo puedes complementar con otro micro para el bombo, tal vez otro para definir la caja, y con tan solo 4 micrófonos te aseguramos que conseguirás un sonido natural estupendo. ¡Y eso de menos que tendrás que desmontar antes de que la policía se te quiera llevar por contaminación acústica!




Guía "Gibson" para grabar tu guitarra en casa

6 comentarios - Guía "Gibson" para grabar tu guitarra en casa

CLAUDIO2585
ZARPADO POST LOCO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
+8 Y UNA CAÑA PARA ESAS SESIONES LARGAS EN EL ESTUDIO
consejos
Eze_luis
probablemente tengas tu residencia, como casi todo el mundo, en un piso con tabiques que parecen hechos de papel, de esos que permite escuchar al vecino cada vez que suspira

muy bueno
Coyoguitarra +1
MUY, pero MUY interesante. Muchas gracias por el aporte!