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Un pitufo negro nunca puede ser un buen pitufo

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Los Pitufos Negros


Publicado por: Alejandro Ugartondo

Un pitufo negro nunca puede ser un buen pitufo



Hay obras que por su carácter de clásicos imperecederos deberían estar siempre disponibles para los aficionados al cómic y Los Pitufos, la obra más conocida del artista belga Peyo, es una de ellas. Muestra del mejor cómic infantil y juvenil de la escuela francobelga, esta obra de fantasía y humor sigue tan fresca como hace 50 años y la nueva edición que está haciendo Norma es una buena ocasión para comprobarlo.
Publicada originalmente en la revista Spirou, Los Pitufos Negros es la primera aventura en solitario de estos entrañables personajes azules. Anteriormente habían hecho su aparición en la historia La Flauta de los Seis Agujeros (también conocida como La Flauta de los Seis Pitufos) de Johan y Pirluit y la buena acogida que tuvieron hicieron que empezaran a protagonizar sus propias aventuras y a superar en popularidad al resto de creaciones de Peyo.
La trama nos presenta a los pitufos en un día cualquiera cuando uno de ellos es mordido por una mosca y se transforma en un pitufo negro, furioso y con ganas de morder a cuantos pitufos se crucen en su camino. A partir de ahí la epidemia se extiende entre los pitufos mientras confían en que Papá Pitufo encuentre una solución a la crisis antes de que no quede ninguno de ellos sin infectar.
Peyo demuestra un gran dominio del tiempo en esta historia, gestionando muy bien las 20 páginas de las que dispone para narrar la historia: una breve introducción para situar al lector con los personajes y el escenario y a continuación la acción se desarrolla sin pausa hasta su resolución. Durante la acción el artista aprovecha para ir presentando algunos de los rasgos más característicos de los Pitufos, pero perfectamente integrado en el desarrollo de la trama. De esta forma es fácil ir conociendo como son estos pequeños seres azules pero no se interrumpe el hilo de la historia en ningún momento ganado en agilidad y sensación de urgencia.

dibujos animados



Edición original: Les Schtroumpfs noir (Spirou 1107, 1959), Le Schtroumpf volant (Spirou 1303, 1963), Le Voleur de Schtroumpfs (Spirou 1130, 1959).
Edición nacional/ España: Norma Editorial. Agosto 2013.
Guión: Yvan Delporte, Peyo.
Dibujo: Peyo.



pitufos




Alrededor de esta historia hay algunas anécdotas curiosas como la de su azarosa publicación en el mercado anglosajón donde el título y el contenido no fueron considerados políticamente correctos y obligó a realizar una revisión en la que los pitufos negros se convirtieron en pitufos morados para evitar herir susceptibilidades. Sin duda una medida exagerada ya que revisando la obra es difícil encontrar algún elemento que se pueda considerar xenófobo exceptuando el color de los infectados (la versión anglosajona demuestra que la historia funciona igual de bien cambiando el color de los personajes) y no estaríamos ante un caso tan delicado como es, por ejemplo, el de Tintín en el Congo.
Otra curiosidad sobre esta historia es la teoría que apuntaba nuestro compañero Ivan Rivas cuando recomendó esta obra en las novedades del mes de Agosto por la que se sitúa a esta historia como una precursora de las historias de zombis, ya que su publicación fue cinco años anterior al estreno de La Noche de los Muertos Vivientes de George Romero, considerada la madre de todas las películas de zombis, y contiene muchos de los elementos que caracterizan este tipo de películas: la infección que se trasmite por los mordiscos, los seres que tras ser mordidos se transforman en seres descerebrados y agresivos, el grupo que intenta sobrevivir a la epidemia,… La idea tiene su atractivo y sin duda los paralelismos existen pero Romero nunca ha mencionado esta obra entre sus influencias como sí que lo ha hecho con otras como el Soy Leyenda de Richard Matheson.

pitufo


Este álbum también contiene las historias El Pitufo Volador y El Ladrón de Pitufos. La primera es una historia de corte humorístico en la que un pitufo se empeña en volar y para ello prueba distintos métodos (pegarse plumas para tener alas, una cometa, una catapulta, pompas de jabón, un cohete,…) con resultado desastroso. Esta es la más cómica de las tres aventuras incluidas en este tomo y marca la tendencia de lo que serán muchas de las aventuras de los personajes en las que un pitufo adopta un rol o profesión (rey, ladrón, financiero, …) que justifica la aventura. La historia es sencilla y lineal pero lo que llama la atención es la calidad del humor que despliega, más sutil de lo que cabría esperar en una publicación supuestamente infantil y que mezcla con mucho acierto gags de slapstick y humor absurdo. Se trata de un humor completamente blanco, para todos los públicos, pero que sigue funcionando igual de bien que hace 50 años.
La última historia es más relevante para la trayectoria de los personajes, ya que cuenta con la primera aparición del que será el gran antagonista de los pitufos, el mago Gargamel, acompañado de su fiel gato Azrael. En esta historia conoceremos la motivación de Gargamel para perseguir a los pitufos: éstos forman parte de la receta mágica para conseguir la piedra filosofal capaz de convertir cualquier material en oro. La historia recupera el tono más aventurero de Los Pitufos Negros aderezado con los toques de humor habituales de la serie y en ella Peyo demuestra una vez más como domina el tempo de la narración en una historia corta.
En una época donde el cómic infantil y juvenil escasea y está dominado por propuestas psicotrópicas es bueno comprobar cómo un producto como los Pitufos sigue manteniendo su vigencia después de más de medio siglo de vida. Esta es una gran opción para que los lectores más pequeños disfruten leyendo una gran obra y para que los no tan pequeños redescubran un clásico del noveno arte.


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3 comentarios - Un pitufo negro nunca puede ser un buen pitufo

@Ritz88 +5
Yo tenia un par de esos cuando era chico

los forros me escondían las pantuflas y se tomaban todo el fernet
@Kukulcan_666 +4
yo tenia uno de madera colgado en mi pared y el puto movia los ojos, hasta que le parti su madre.