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Curiosos hábitos de escritores famosos

¿Qué hicieron los escritores que amamos para escribir las obras que más nos han gustado? ¿Qué hábitos tenían que les permitieron dar rienda suelta a su creatividad? ¿Eran realmente genios o solo obreros de las palabras?
Echamos un vistazo a 10 autores modernos que tenían maneras curiosas de vivir el arte de escribir. Son escritores con mayúscula vocación, de diversos géneros literarios y con métodos de trabajo muy diferentes. Este artículo será útil para escritores jóvenes y divertido para lectores que gustan de conocer a quienes escriben.
Hoy sabemos que el oficio de escritor es una tarea que exige habilidad, esfuerzo y lucha a muerte con cada página. Por suerte, hace mucho tiempo que se ha desmitificado la visión del escritor como un superdotado al que le vienen historias fantásticas para contar si espera lo suficiente y si su musa está despierta. Así que sigue leyendo y dinos en la sección de comentarios qué te parece la forma de trabajar de estos escritores famosos.
TRUMAN CAPOTE
Curiosos hábitos de escritores famosos
Capote supuestamente escribía en posición decúbito supino – o sea, tumbadísimo, tal y como ves en la foto-, con una copa de jerez en una mano y un lápiz en la otra. En una entrevista a The Paris Review en 1957, Capote explica: «Soy un autor completamente horizontal. No se me ocurre una buena idea a menos que esté acostado, ya sea en la cama o tendido en un sofá con un cigarrillo y un café a mano. Tengo que estar fumando y bebiendo. A medida que la tarde avanza me muevo del café al té de menta, para luego ir al jerez o los martinis. No uso máquina de escribir. No al principio. Escribo mi primera versión a mano y luego hago una revisión completa, también a mano».
ERNEST HEMINGWAY
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Hemingway dijo que escribía 500 palabras al día, sobre todo en las mañanas, para evitar el calor. Aunque era un escritor prolífico, también sabía cuándo parar. En una carta a F. Scott Fitzgerald en 1934, escribió: «Escribo una página de una obra maestra y noventa y una páginas de mierda. Ya he puesto la mierda en la basura».
WILLIAM FAULKNER
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Faulkner bebía mucho whisky cuando estaba escribiendo. Podríamos decir que desarrollo cierta adicción al alcohol. Todo comenzó cuando conoció a Sherwood Anderson, otro joven escritor de relatos cortos y ambos vivían en Nueva Orleans allá por el año 1957. Faulkner explicó así su relación con Anderson, la vida de escritor y el alcohol: «Nos reuníamos en las noches y nos íbamos a un lugar a beber y estábamos allí hasta alrededor de la una o dos de la madrugada bebiendo. Anderson hablaba y yo escuchaba. Luego, en la mañana yo me ponía en reclusión y escribía –con los efectos de la resaca que trataba de mitigar con pequeños tragos-; y la próxima vez que nos veíamos lo mismo: pasábamos la tarde y la noche juntos bebiendo, charlando, contándonos posibles historias y a la mañana siguiente a trabajar. Y pensé entonces que si esa era la vida que había que llevar para ser escritor, que así sería la vida para mí».
JOHN CHEEVER 
ernest hemingway
En 1978 en un ensayo publicado en Newsweek, Cheever escribe: «Publiqué una colección de cuentos a finales de los años 60, fue una tradicional y digna ocasión, no eclipsada en modo alguno por el hecho de que una gran parte de aquellas historias las escribí en ropa interior». El autor de Wapshot Chronicle tenía solo un traje decente en esos años, ¿por qué llenarlo de arrugas cuando podía hacer lo mismo en calzoncillos? Es unrazonamiento concreto de un autor apasionado, conocido como el Chejov de los suburbios.
FRANCINE PROSE 
francine prose
La autora de Blue Angel y presidenta del PEN American Center confió al Daily Beast que cuando escribe siempre lleva puestos pantalones de pijama de franela a cuadros rojos y negros y una camiseta de su marido. En una entrevista en 1998 para The Atlantic, Prose dice: «Por suerte, o por desgracia, vivimos en un apartamento extraño con una ventana de seis metros de alto que da a una pared de ladrillos de un pie y medio de distancia. No hay mucho que ver. Así que cuando estoy en mi escritorio siento que puedo trabajar sin distracciones.Escribo mientras me enfrento a una pared, que por cierto, me parece que es la metáfora perfecta de lo que significa ser un escritor».
T.S. ELIOT
john cheever
Lyndall Gordon escribe en T.S. Eliot: Una vida moderna que a principios de 1920, el autor asumió el nombre de Capitán Eliot cuando vivía en un refugio ubicado encima de Chatto & Windus, la reconocida editorial inglesa que tantos Nobel ha publicado y si llamabas a su puerta solo te respondía si lo nombrabas con este mote. En otro de sus escondites en Charing Cross Road, una de las calles más famosas de Londres por sus pequeñas tiendas de libros de segunda mano; se cuenta que para verlo, los visitantes en la portería debían preguntar por un hombre conocido sólo como el capitán. Desde la ventana, Eliot los observaba con el rostro teñido de verde para parecer cadavérico. ¿Qué podemos decir? El hombre era un genio y excéntrico por una buena razón.
FLANNERY O’CONNOR
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En El hábito de ser (The Habit of Being), Flannery explica: «Escribo solamente cerca de dos horas todos los días, porque eso es toda la energía que tengo, pero no dejo que nada interfiera en esas dos horas, siempre el mismo tiempo y en el mismo lugar». Desde que la autora enfermó de lupus, cualquier actividad era muy agotadora para ella, así que se sentaba a escribir frente a la superficie en blanco de una cómoda de madera, que no le ofreciera distracciones.
VLADIMIR NABOKOV
truman capote
El hombre que amaba las tarjetas organizadoras (index cards). La mayoría de sus novelas fueron escritas a mano en tarjetas de 3 por 5 pulgadas, las juntaba con clips y las almacenan en cajas delgadas. En una entrevista a The Paris Review en 1967, Nabokov dice: «Mi horario es flexible, pero soy bastante particular sobre mis instrumentos: armado con las tarjetas de papel Bristol, lápices bien afilados y con gomas de borrar en los extremos; no es demasiado difícil escribir».
EUDORA WELTY
Curiosos hábitos de escritores famosos
 En 1953, Welty escribió a su amigo William Maxwell que insertaba en alfileres fragmentos de sus historias mientras andaba por la habitación. «Yo solía usar goma de pegar común y poner la historia como un solo rompecabezas, que podría ser visto como un todo en las paredes. Cuando las historias llevaban mucho tiempo en las paredes de la habitación, las despegaba con cuidado y juntaba, me las llevaba a la cama o a la mesa; mis peores historias eran como sobrecamas de retazos unidos por alfileres».
TOM WOLFE
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En 1991 en una entrevista con Tom Wolfe, George Plimpton dice: «No sería una entrevista para The Paris Review a menos que le pregunte sobre sus hábitos de trabajo». A lo que Wolfe responde: «Yo uso una máquina de escribir. Me puse una cuota de diez páginas al día, a triple espacio, lo que significa alrededor de mil ochocientos palabras. Si puedo terminar en tres horas, entonces he terminado por ese día. Cierro el chiringuito y vuelvo a casa, como un obrero. Si conseguir la cuota me lleva doce horas es malo porque sea como sea tengo que terminar».

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Comentarios Destacados

6 comentarios - Curiosos hábitos de escritores famosos

@El_neon
"Soy alcohólico soy drogadicto soy bisexual soy un genio" Truman Capote esa frase esta en una placa en la ciudad donde nació él.
@HFFK
Hemingway badass
@brauliocendales
Gracias por aclarar que son famosos y no buenos, porque pocos ahi se salvan