Estamos condenados los humanos a la extinción?

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En el año de 1972, el investigador John Calhoun decidió construir su propio paraíso para ratones, con edificios esplendorosos y alimentos ilimitados. Introdujo ocho ejemplares a este hábitat artificial y, dos años después, los animales habían creado su propio apocalípsis.

Estamos condenados los humanos a la extinción?

El Universo 25

Universo 25” era el nombre de esta caja gigante de 2,5 m2 de superficie y 1,37 metros de altura, diseñada para ser una “utopía de roedores”. El problema era que dicha utopía no tenía un creador benevolente. John B. Calhoun quería ver arder su mundo. Él ya había planeado otros ambientes para ratones hasta llegar al 25, y no esperaba una historia con final feliz.

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extincion

Dividido en dos “plazas principales”, que a su vez de subdividían en niveles, con rampas que iban hasta los “apartamentos”, el Universo 25 era un lugar maravilloso, siempre abastecido con comida, pero que rápidamente comenzó a quedarse sin espacio.

Habiendo iniciado con ocho ratones, cuatro hembras y cuatro machos, el Universo 25 llegó a contener a 2,200 animales en su día 560 de existencia. En seguida, ese número disminuyó de forma constante hasta la irremediable aniquilación.

ratas

Fase A: días 1 al 104

Los primeros 104 días fueron de cierta alteración en un nuevo entorno y con nuevos compañeros, pero una vez familiarizados, comenzaron a procrear.

Fase B: días 105 al 315

Esta es una fase de rápido crecimiento en un entorno ideal. Cada 55 días la población se duplicaba. Para el día 315, había más de 600 ratones en el hábitat organizados en 14 grupos sociales con un macho dominante y roles sociales bien definidos para cada uno de los individuos.

Fase C: días 316 al 560

A partir de los 615 individuos la tasa de crecimiento se redujo y la población pasó a duplicarse cada 145 días. Empezaba a faltar el espacio ya que más de 300 machos competían por conquistar y mantener el territorio para poder reproducirse. Ante el estrés de tener que defender la posición constantemente, muchos machos dejaron los territorios y perdieron el atractivo por parte de las hembras, bajando la tasa de reproducción. Las hembras fértiles por su parte trataron de ocupar el rol abandonado de los machos para proteger los nidos. Esta agresividad de trasladó a las nuevas camadas de ratones: el periodo de lactancia se redujo y muchas crías fueron abandonadas o atacadas y devoradas por sus propias madres. La sociedad estaba empezando a colapsar.

La agresividad aumentó y se generalizó. Los machos más débiles quedaron acorralados en el centro del hábitat lejos de los recursos. Estos machos se rindieron a la desidia con una inactividad casi total, pero ocasionalmente, y sin mediar nada, parecían montar en cólera y atacaban en masa a otros ratones. Calhoun llamó a este grupo la Cloaca del comportamiento.

Para el día 520, la población llegó a 2.200 ratones que vivían en un mundo anárquico, violento y casi sin sexo.

A partir del día 560, ya no había más crecimiento: morían más ratones de los que nacían.


Fase D: días 561 al 1471

En esta fase, la violencia entre grupos -y dentro de ellos- es normal y hay canibalismo de crías con bastante frecuencia.

Un grupo de machos se atrincheró en una zona protegida y se dedicaron en exclusiva al cuidado extremo del cuerpo acicalando su pelaje todo el día mostrando una total apatía, sin entrar en peleas y sin mostrar el más mínimo interés por la hembras. Calhoun los bautizó como "Los Bonitos" porque no tenían heridas ni cicatrices.

La mayoría de las hembras que nacen ya no se quedan embarazadas ni tienen comportamientos maternales y pocas crías de las nacidas llegan a la edad adulta. Con este escenario, el día 600 nació el último ratón que se convirtió en adulto.

El día 920, la tasa de nacimiento es cero. En este momento, la edad media de la población es de 776 días, 200 días más que la edad que marca la menopausia en los ratones.

El día 1471 finaliza el experimento. Quedan vivos 27 ratones: 23 hembras y 4 machos. El más joven de todos, tenía 987 días edad, el equivalente a 90 años de vida humana.

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¿Y qué tiene que ver la humanidad?

En 1972, la era de los “baby boomers” (un repunte en las tasas de natalidad que tuvo lugar tras la Segunda Guerra Mundial) ya preocupaba a los científicos, que estudiaban los problemas de un mundo cada vez más poblado y con informes de tumultos en las grandes ciudades. Así, Universo 25 parecía una verdadera pesadilla maltusiana (Thomas R. Malthus fue un erudito que, observando la producción de alimentos y el aumento de la población humana, predijo que en el futuro no habría como alimentar a una superpoblación).

De hecho, el experimento parece una sugerencia aterradora. Si el hambre no mata a todo el mundo, las personas se destruirán a sí mismas, según nuestros modelos con ratones.


Controversia

Un estudio señaló que el Universo 25 no estaba, si lo miráramos como un todo, superpoblado. Los “apartamentos” al final de cada corredor tenían apenas una entrada y salida, convirtiéndolos en refugios ideales. Eso permitió que los machos más territoriales y agresivos limitaran el número de animales en cada aposento, sobrecargando el resto de la caja, mientras aislaba a unos pocos “bonitos” que vivían en una sociedad “normal”.


link: https://www.youtube.com/watch?v=0Z760XNy4VM


En lugar de un problema de población, se podría argumentar que el Universo 25 presentaba un problema de distribución justa. Lo que perfectamente podría ocurrir con nosotros, dado que los humanos son maestros en la desigualdad.

Como sea, ese experimento extraño y aterrador puede ser una profecía de lo que podría suceder con la humanidad. El resultado es la extinción, de mil maneras posibles.


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paraiso

1 comentario - Estamos condenados los humanos a la extinción?

@_Dallas
No, siempre y cuando el humano empiece a explorar otros mundos, si no, o se mueren todos de una pandemia, o del calentamiento global.