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Parque Florentino Ameghino (fiebre amarilla 1871)

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Historias de la Ciudad
21/05/2011
“Parque Florentino Ameghino"
por Mabel Alicia Crego



Parque Florentino Ameghino (fiebre amarilla 1871)




En el barrio porte√Īo de Parque Patricios, ¬†se encuentra el Parque Florentino Ameghino.



Tiene una superficie apenas ondulada y tiene muchos ejemplares de √°rboles de diferentes clases. Tiene una superficie de 46622 metros cuadrados.



Muchos historiadores aseguran que a principios del siglo XlX las tierras del actual parque pertenec√≠an a la familia de Bernab√© Escalada. La quinta era aproximadamente de 3 hect√°reas y se ubicaba limitando en las actuales calles Monasterio y Caseros. Estas tierras fueron de sus abuelos. La quinta estaba separada en dos parcelas, una por la calle que ya aparec√≠a en el plano de Manso (Monasterio) y las dos parcelas estaban unidas por el contrafrente y¬† por el frente la propiedad daba sobre el ‚ÄúZanjon de las quintas‚ÄĚ (actualmente la calle caseros) All√≠ sobre el frente se encontraba la casona que limitaba al oeste con la propiedad del coronel de marina Tomas Espora (√ļnica propiedad de aquella √©poca¬† que hoy se conserva en el barrio).



Bernabé Escalada de Demaría era hijo de las primeras nupcias del padre de Remedios de Escalada de San Martín, ante su ausencia se encargaba del cuidado y atención de la mansión su hermana Maria Eugenia de Escalada y Demaría.


No existe ninguna prueba documental sobre el lugar de fallecimiento de Mar√≠a de los Remedios de Escalada, dado que en el acta de defunci√≥n firmada por el doctor Juli√°n Segundo de Ag√ľero, no lo consigna. Algunos historiadores dicen que falleci√≥¬† en la casa de los Escalada ubicada en J. D. Per√≥n y San Mart√≠n donde hab√≠a sido trasladada pocos d√≠as antes de su muerte. Otros historiadores dicen que el traslado de Remedios, que se hallaba en estado Terminal debido a la tuberculosis que sufr√≠a, desde la quinta donde paso sus √ļltimos d√≠as hasta la casa en el centro de la ciudad, era un sacrificio innecesario.



Ante la falta de pruebas escritas acerca de su muerte es de vital importancia el testimonio de la familia. Este testimonio aparece publicado en 1893 en el libro ‚Äúhojas Hist√≥ricas‚ÄĚ escrito por el Dr. Adolfo Carranza (descendiente de la familia Escalada) quien le habr√≠a transmitido su t√≠a abuela Trinidad Demar√≠a de Almeida (sobrina de Maria de los Remedios de Escalada) quien fue testigo presencial del Hecho. Ella manifiesta‚ÄĚ que Remedios estaba muy abatida y su enfermedad se agudizaba, su estado empeor√≥ con la muere de su padre. Los m√©dicos le aconsejaban que salga al campo, que el aire libre calmar√≠a sus accesos de tos. As√≠ fue que se fue con su familia a la casa de su hermano Bernab√©, donde falleci√≥ t√≠sica el 3 de Agosto de 1822‚ÄĚ. La muerte de Remedios contribuy√≥ a la disgregaci√≥n del n√ļcleo familiar.¬†¬†

      

El 20 de Junio de 1867 la finca fue comprada por la Municipalidad de Buenos Aires a Claudio Mejía.



El 24 de diciembre de 1867 se inauguró como Cementerio Publico del Sur (habilitado durante el brote epidémico de cólera entre 1867 y 1868).




parque




Este tema despertó mi imaginación y me propuse visitar la plaza buscando rastros de esa historia. Por supuesto, sobresale en el centro del parque, el gran monumento realizado por el arquitectoJuan Manuel Ferrari, (autor entre otras obras del Monumento al Ejército de los Andes, en el Cerro de la Gloria de Mendoza).


"Me detuve consternada en algunos detalles del monumento, como aquellos que representan el hallazgo de un cad√°ver. No puedo menos que encontrar similitud con la obra del uruguayo Juan Manuel Blanes ‚ÄúUn episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires‚ÄĚ".


Seg√ļn las conocidas investigaciones del historiador R. P. Guillermo Furlong, la ciudad de Buenos Aires ten√≠a calles de tierra, casi siempre fangosas, ya sea por las lluvias, ya sea por las aguas servidas que arrojaban los habitantes sin ning√ļn cuidado solo al grito de ¬°Agua va! y que recorriendo las principales arterias, siguiendo la pendiente, quedaban estancadas en alg√ļn punto y facilitaban la procreaci√≥n de insectos, especialmente los mosquitos.


Lo que m√°s llamaba la atenci√≥n de los extranjeros que se atrev√≠an a visitarnos, era el mal olor que invad√≠a el aire y que la poblaci√≥n porte√Īa de entonces no parec√≠a percibir.


Este hedor provenía de tres fuentes
                      
1 - De la industria de los saladeros, situados cerca del centro de la ciudad y cuyos desperdicios, carne putrefacta, eran arrojados al riachuelo de Barracas, corrompiendo el agua, que luego era recogida por los aguateros y vendida a la población, en especial cuando las lluvias escaseaban. Era frecuente, que el agua que se compraba contuviera hojas y restos de basura.   



2 - Un segundo factor era la basura que permanecía muchas horas sin ser recogida, y que era usada para rellenar zanjas, tapar pantanos, nivelar veredas, porque era más barato (hasta los caballos que caían muertos, allí quedaban, nadie se molestaba en enterrarlos o sacarlos).


3 -  El tercer factor, el más macabro, era el sistema de inhumaciones.



En el interior del cementerio, el sepulturero recib√≠a una boleta del conductor del carro f√ļnebre. Luego de leerla, tomaba el cuerpo y lo llevaba hasta el lugar en que lo iba a enterrar; cavaba all√≠ una fosa tan poco profunda que, finalizada su labor, a√ļn se observaba la vestimenta del cad√°ver. Los muertos se pudr√≠an pr√°cticamente a la vista del transe√ļnte y sus miasmas pronto se mezclaban con la hediondez que desped√≠an los saladeros.



Una memoria de la Comisión de Salubridad alertó al gobierno de la necesidad de brindar agua limpia, sino también sacar los focos permanentes de infección que rodeaban las viviendas.


El 4 de abril de 1869, reci√©n fue posible brindar al p√ļblico el servicio de agua corriente. Era una entrega limitada y la calidad del producto dudosa. S√≥lo unas 1.200 viviendas se beneficiaban con el agua que tomaba del r√≠o la empresa que administraba el ferrocarril del oeste. El servicio comenzaba a las 7 de la ma√Īana y se extend√≠a hasta las 2 de la tarde. Esto se debi√≥ a que a√ļn no funcionaba la torre tanque de 43 metros de alto de la Plaza Lorea. Pero la inauguraci√≥n oficial tuvo lugar poco despu√©s, el 25 de mayo de 1869. Fue el primer dep√≥sito elevado de agua, estuvo emplazado en la parte oriental de la Plaza Congreso y funcion√≥ entre los a√Īos 1869 a 1887. El resto de la poblaci√≥n no "disfrutaba" del agua corriente, obten√≠a el agua de los pozos, aljibes o compr√°ndola, sucia, a los aguateros.



Las condiciones higiénicas y sanitarias de Buenos Aires eran muy deficientes: no había cloacas, electricidad, limpieza y, prácticamente, agua corriente ya que eran pocos lo que podían usarla.

        

A fines de 1870 se registran numerosos casos de fiebre amarilla en Asunci√≥n del Paraguay. En Corrientes el primer enfermo se detecta en diciembre de 1870 y el √ļltimo en junio de 1871. De 11.000¬† habitantes que ten√≠a entonces la ciudad mueren 2.000 personas (numero alarmante para aquella √©poca).



Con el a√Īo nuevo en 1871, comienzan a llegar los primeros veteranos de la Guerra con el Paraguay. El 27 de enero se conocen tres casos de fiebre amarilla en Buenos Aires.



A partir de esa fecha se registra un promedio de 10 enfermos diarios. Las autoridades parecen no escuchar a quienes advierten que se está en presencia de un brote epidémico.


A fines de Febrero el Dr. Eduardo Wilde asegura que se esta en presencia de un brote epid√©mico, pero los dirigentes siguen sin escuchar y contin√ļan trabajando para los festejos del carnaval.



El mes de marzo comienza con 40 muertes diarias. Todas de fiebre amarilla. Ahora el pánico se extiende y los gobernantes  comienzan a preocuparse. La peste desborda en los conventillos de San Telmo  y Barracas golpeando a las familias mas acomodadas. Muchas personas de la elite, deciden abandonar la ciudad. La primera semana de marzo termina con 100 fallecimientos diarios provocados por la fiebre.


Algunos diarios informan sobre el flagelo con titulares catastróficos, estimulando a la otra peste que empieza a atacar a los que se salvaron de la fiebre: ¡el terror! Pero el día  mas terrible fue el 10 de abril con de 546 muertes.        

                                 


florentino




Los hospitales generales de Hombres, de Mujeres, el italiano y la Casa de Exp√≥sitos (Casa Cuna) colman su capacidad. Los sesenta m√©dicos que se quedaron, igual que el pu√Īado de enfermeras y sepultureros, no dan abasto. El puerto es puesto en cuarentena y las provincias lim√≠trofes impiden el ingreso de personas y mercader√≠as procedentes de Buenos Aires. ‚ÄúLas calles de¬† Buenos aires eran¬† un ir y venir de veh√≠culos de todas clases que conduc√≠an cajones de todas formas y tama√Īos‚ÄĚ. Cuenta el historiador¬† Bilbao.



La cifra oficial de victimas es a√ļn hoy tema de discusi√≥n, la m√°s veros√≠mil ser√≠a la que da la Asociaci√≥n Medica Bonaerense en su revista¬† aparecida el 8 de Junio de 1871 con 13.614 muertos!!!!!

Este dato coincide con el diario personal de Mardoqueo Navarro, un sobreviviente que llevaba un cuaderno de apuntes durante toda la epidemia y a quien Scenna revindica como una importante fuente de información.



Seg√ļn el Dr. Penna ‚Äúdonde hoy se encuentra el apacible Parque Ameghino habr√≠an sido sepultados nada menos que unas 15000 personas.‚ÄĚ



El flagelo transmisor de la peste fue un peque√Īo mosquito el aegyptis Aedes. La microbiolog√≠a estaba dando sus primeros pasos y los m√©dicos atribu√≠an la peste, a misteriosas ‚Äúmiasmas‚ÄĚ invisibles que flotaban en el ambiente.



As√≠ fue como surgi√≥ ‚ÄúEl Cementerio Provisorio por epidemia del c√≥lera‚Ä̬† primero bajo la actual plaza Espa√Īa, en Barracas, que mas tarde fue reemplazado por el ‚ÄúCementerio del Sud‚ÄĚ donde hoy se encuentra el Parque Ameghino, que fue clausurado definitivamente el 24 de Agosto de 1882.¬†

Posteriormente varios cuerpos fueron trasladados  a otros cementerios, como el Cementerio del Oeste, situado en los campos y chacras de los estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, (por eso Chacarita o Chacrita de los Colegiales).


El ¬†Cementerio del Sur es transformado en Parque P√ļblico en 1892. ¬†Se lo llam√≥ Bernardino Rivadavia y por ordenanza N¬ļ 2.703 del 25 de Junio de 1928 pas√≥ a llamarse ‚ÄúParque Florentino Ameghino‚ÄĚ en homenaje al ilustre argentino antrop√≥logo, paleont√≥logo, naturista y Director del Museo Nacional de La Plata.






Mabel Alicia Crego
Maestra Secretaria
¬† JIC N¬ļ 4 D.E. 6¬ļ

Fuentes de la recopilación histórica:
Rastros del Cementerio del Sur en el parque Florentino Ameghino - Gabriel Giubellino
La Quinta de los Escaladapor Roberto Oscar Requejo
Cólera y muerte - cementerio del sud 
Fiebre amarilla - epidemia y cementerio del sud 
El barrio de Parque Patricios - Anibal Lomba - Nuevo Ciclo
‚ÄúBuenos Aires‚ÄĚ de Manuel Bilbao
‚ÄúEl barrio de Parque Patricios‚ÄĚ ¬†Ricardo Llanes
Cuadernillos del Ateneo de Historia de Parque Patricios, Discépolo (Sergio Pujol), y archivo del historiador Aníbal lomba.
Fotos:
Monumento a las Víctimas de la Fibre Amarilla
Representación de un cuadro de Juan Manuel Blanes en un lateral del monumento donde se ve a una mujer muerta por la epidemia
Parque Ameghino

3 comentarios - Parque Florentino Ameghino (fiebre amarilla 1871)

@PatricioBlanchet +1
Muy bueno el post y me hizo acordar a mi ni√Īez. Conoc√≠ la historia cuando era chico porque un d√≠a que fuimos a visitar a un familiar les pregunt√© a mis padres la raz√≥n del monumento que estaba casi ignorado en esa "plaza".
Recuerdo que el frente daba a la Av. Caseros, donde estaba la antigua c√°rcel y su fondo llegaba al Hospital de Infectocontagiosos Mu√Īiz. Muy arbolado con Tipas.
@fedebust +2
@PatricioBlanchet si, dicen que son esas "lomas" que se ven en el parque, hay varios sitios que cuentan historias de como fue el episodio y realmente transportarse en la imaginación a una Buenos Aires de calles de barro, suciedad y descuido donde las autoridades comunales estaban más preocupadas por los preparativos del carnaval veraniego que de las alertas que muchos daban del inicio de la peste nos hace pensar que el "pan y circo" siempre estuvo en primer plano en la agenda política.
@PatricioBlanchet +1
@fedebust Bueno, si lo comparás con hoy día no cambió mucho la cosa y para colmo está lleno de Kukarachas.
@fedebust +1
@PatricioBlanchet jajajaja, es verdad, la política siempre aplicando el "distrae y roba todo lo que puedas".