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Cartas a Lucilio de Seneca

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Las Cartas a Lucilio, (Epistulae Morales ad Lucilium), a veces llamadas Cartas de un Estoico en el mundo anglosajón, son un conjunto de 124 cartas escritas por Lucio Anneo Séneca durante los tres últimos años de su vida. Todas las cartas comienzan con la frase "Seneca suo Lucilio salutem" (Séneca saluda a su Lucilio) y terminan con la palabra "Vale" (Adiós en latín), fórmula habitual en la época y que permitió a la posteridad suponerlas fruto de una recopilación de correspondencia entre Séneca y Lucilio.

Cartas a Lucilio de Seneca

Sobre Lucilio

Del receptor de estas cartas, Lucilio, la tradición medieval y renacentista afirmaba que fue un procurador romano en la provincia de Cilicia (otros lo sitúaban en Sicilia) en torno al año 60 e.v. y oriundo de Pompeya, en la Campania. Sin embargo, actualmente esto parece refutado: dicha tradición al parecer confundió a Lucilio con un tal Lucio otrora procurador en Sicilia y amigo de Plinio el Viejo, quien, como éste, murió en la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya; toda esta confusión se debió, según parece, a que durante el medioevo la Historia Natural de Plinio el Viejo le fue a veces atribuida a Séneca, y se asoció a éste con aquél.

En la actualidad, la existencia histórica de Lucilio incluso se ha puesto en duda. Aparte de la ausencia absoluta de cualquier otra fuente histórica que lo mencione (ni tan siquiera aparece en ninguna otra correspondencia de Séneca o de gente de su entorno como Lucano), se ha hecho ver cuán vaga es la caracterización de Lucilio en las Cartas, en las que no ejerce ningún papel activo, más allá de ser a él a quien supuestamente van dirigidas; todas ellas comienzan con un saludo al mismo, y rápidamente abordan las más diversas cuestiones filosóficas, pretendiendo ser la respuesta a problemas y consultas planteadas por Lucilio, si bien la forma de la respuesta a éstas, que va al grano directamente sin comentar para nada los detalles de la consulta realizada, el hecho de que Séneca no es nada concreto en sus respuestas (que adquieren más la dimensión de una reflexión o ensayo que de la respuesta a alguna consulta), y la unidad estilística y temática de las mismas (por ejemplo, las primeras 50 cartas terminan todas con una cita de Epicuro, siendo una de las principales fuentes por que se conocen los escritos de dicho filósofo), hacen pensar que, cuanto menos, las Cartas fueron corregidas y retocadas para su publicación. Esto fue una práctica común en su tiempo; así por ejemplo, se sabe que Cicerón y Plinio el Joven recopilaron sus cartas y, tras suprimir los pasajes más personales y darles cierta coherencia estilística, las publicaron. Sin embargo, a diferencia de Séneca, las cartas de Cicerón y de Plinio iban dirigidas a personajes bien conocidos (Ático, Bruto, César, Tácito, Agrícola,...), mientras que las Cartas de Séneca son de gran profundidad (mucho mayor que las de los anteriores) y están mucho más agrupadas temáticamente sin que se sepa nada de su destinatario. Además, aunque las Cuestiones Naturales de Séneca están dedicadas a un tal Lucilio, no está claro si es el mismo que el destinatario de las Cartas, y, desde luego, no aportan más datos con respecto a éste. Sea como sea, lo único cierto es que se ignora si Lucilio realmente existió, y de haber existido, quién fue.

Aspectos Formales


Las Cartas a Lucilio son uno de los mejores recipientes en los que Séneca aborda su a veces ecléctica filosofía. A lo largo de las 124 cartas, va a abordar un amplio abanico de temas, siendo el hilo conductor de todos ellos los consejos que Séneca ofrece, a instancias de Lucilio, sobre cómo convertirse en un mejor estoico: en todas ellas se tratará de aunar las sublimidades del pensamiento humano para poder alcanzar la virtud, bien supremo de los estoicos. A su vez, expondrá, a lo largo de las mismas, los principales fundamentos del estoicismo, tales como su teogonía, ciertos aspectos del atomismo estoico, la creencia en un único dios por encima de todos los demás (que se fundirán en uno al terminarse el universo),...Los rasgos más significativos del pensamiento de Séneca son el destacar la voluntad como facultad bien diferenciada del entendimiento, la insistencia en el carácter pecador del hombre, y su oposición a la esclavitud y su afirmación de la plena igualdad de todos los hombres.

Para ello, se vale de la técnica del ensayo, del que es considerado pionero. Así, en cada carta tomará un tema (generalemente motivado por alguna pregunta surgida supuestamente de Lucilio), y lo desarrollará de acuerdo con su filosofía, concluyendo las cartas habitualmente con alguna cita de algún filósofo, que explicará desde el punto de vista estoico a modo de corolario (son famosas su reinterpretaciones de las citas de Epicuro, al que jocosamente llama nuestro enemigo). La temática de las cartas es muy variada, abordando temas que van "Del Ruido", "Hablar Bien" (valorando la parquedad estoica frente a los excesos de la oratoria de su tiempo), "el Asma" (enfermedad que Séneca padecía y por la que se sentía morir) hasta "Como tratar a los esclavos propios" (a los que reconoce como a iguales, miembros de nuestra familia con los que propone labrar amistad, pero sin mencionar explícitamente la necesidad de acabar con la propia esclavitud), "El arte de llegar a ser rico" (sólo los que abrazan la filosofía pueden llegar a ser ricos de espíritu) y "La influencia de las masas" (de las que insiste en que hay que huir),... Así, aparte de constituir una excelente muestra de la ecléctica filosofía de Séneca, proporcionan valiosa información sobre la vida cotidiana en la antigua Roma, y, al citar a muchos filosófos y poetas cuyas obras se han perdido, constituyen una valiosa fuente de información sobre estos.

La vigencia de mucho de lo expuesto sigue sorprendiendo al lector moderno, y se han llegado a comparar a un moderno libro de autoayuda, en el sentido de que Séneca trata de enseñarnos a ser felices, y a aprender a vivir (...el filósofo es el único que sabe lo fundamental, cómo vivir...). Su estilo es sencillo, pero carente de la parquedad y de las asperezas propias de otros estoicos como Marco Aurelio, y muy pulcro, evitando casi siempre incurrir en digresiones, y exponiendo sus ideas de manera ordenada, clara, y precisa.

seneca


Cartas a Lucilio - Carta 1
de Lucio Anneo SENECA


Séneca a su Lucilio saluda,

Actúa así, Lucilio, reivindícate a ti mismo y también al tiempo del que hasta ahora fuiste despojado, desposeído o que te fuera escamoteado: reconquístalo y presérvalo.

Convéncete que es tal como lo escribo: el tiempo nos es a veces arrebatado con violencia, otras usurpado, a veces simplemente se evanesce. Ignominiosa es sin embargo tal dilución cuando acontece por pura negligencia.

Presta atención: gran parte de nuestra existencia transcurre o bien mediocremente vivida, o directamente no vivida, o de tal manera vivida que ni siquiera merece llamarse vida.

¿Quién puedes mencionar, capaz de poner un precio al tiempo, de evaluar el día, quién que comprenda que con cada día en parte muere?

En esto justamente nos equivocamos burdamente: en la percepción de la muerte como un acontecimiento sólo del futuro. Gran parte de ella se encuentra ya tras de nosotros: cualquiera de nuestras épocas pasadas, es la muerte quien ya las posee.

Condúcete entonces, Lucilio, como me lo manifiestas en tus escritos: amalgámate con cada una de tus horas, depende menos del mañana para tomar en tus manos el presente. Mientras la diferimos, la vida pasa.

Todo lo demás, ¡Oh Lucilio! nos es ajeno: sólo el tiempo, objeto tan fugaz como esquivo, es nuestro. Es la única posesión con la que la naturaleza nos invistió. ¡Y sin embargo toleramos a quienquiera desposeernos del mismo!

Pero tanta es la necedad de los mortales, que nos sentimos en deuda frente a aquellos de quienes obtenemos cosas insignificantes y fútiles, sin duda substituibles. Pero nadie a quien se le consagra tiempo se estima estar en deuda, cuando no obstante beneficia del único bien que ni el más agradecido podrá restituir nunca.

Te preguntas quizás lo que conmigo mismo acontece, yo que estos preceptos propugno. Te lo digo sin reparos: si bien vivo entre los fastuosos, soy diligente y llevo debida cuenta de mis gastos. No puedo decir que no pierda nada, pero sea lo que sea que pierda, puedo dar cuenta de su cuantía y de la razón de mi pobreza. Me acontece empero lo que a tantos otros que, sin culpa, cayeron en la indigencia: todos perdonan, nadie socorre.

¿Y entonces qué? No considero pobre aquel de alguna manera es aún capaz de gozar de lo poco que le queda. Pero en cuanto a ti, prefiero que te ocupes de ti mismo y que comiences en buena hora.

En efecto, tal como solían decir nuestros mayores: "extemporáneo es el ahorro cuando ya se tocó fondo". El último resto no sólo es lo mínimo sino también lo peor.

Que sigas bien.

Cartas a Lucilio - Carta 2
de Lucio Anneo SENECA



Séneca a su Lucilio saluda,

Por lo que me escribes y por lo que escucho, albergo buenas esperanzas respecto de tí: no te dispersas ni te inquietas por cambiar de lugar de vida. Tal agitación resultaría de un ánimo enfermizo: la primera muestra de un espíritu equilibrado es la facultad de situarse y permanecer en sí mismo.

Por otra parte presta atención que tu afán de múltiples autores y de todo tipo de lecturas no conlleve algo de vago e inestable. Es el talento probado lo que debes alojar y nutrir para asentar lo fidedigno en tu espíritu. En ningún lado está aquel que está en todos lados. La vida de peregrinaje trae aperejada muchos anfitriones y ningún amigo. Lo mismo acontece inevitablemente a quien, en lugar de aplicarse a profundizar un autor de talento, sobrevuela varios agitada y precipitadamente.

No aprovecha ni nutre el cuerpo el alimento que ni bien consumido es regurgitado. Nada obsta más a la salud que el cambio frecuente de remedios, no cicatriza la herida en la que se ensayan curaciones ni crece el árbol que frecuentemente se trasplanta. Nada es tan perdurable que pueda aprovecharse simplemente de pasaje. Mantente alejado de plétora de libros: si no puedes leer todo lo que puedas poseer, suficiente te sea poseer lo que puedas leer.

A veces - dices - quiero hojear tal libro, a veces tal otro. Empalagarse con muchas cosas es lo propio de los estómagos hastiados. Lo mucho y lo muy diverso, no nutre: contamina. Cíñete a los genios reconocidos y si para distraerte te complaces con lecturas diversas, retorna siempre a los primeros. Emprende cotidianamente algo contra la pobreza, algo contra la muerte y no menos contra otras calamidades. Luego de andar camino, procúrate un extracto para reflexionar en dicho día.

Yo mismo hago tal cosa: de lo mucho que leo siempre retengo algún pasaje. El de hoy día proviene de Epicuro (suelo transitar en el campo adverso, pero no en tanto que tránsfuga sino como explorador):

"honorable " - dice - "es la pobreza feliz".

Pero en tal caso, si feliz, no puede aquella denominarse pobreza: no es pobre aquel que poco posee, sino aquel que mucho ambiciona. ¿Qué importa, en efecto, cuánto se detiene en arcas, cuánto se acumula en graneros, el ganado que se posee o el dinero colocado a interés, si se codicia lo de otro, si no es lo que ya se tiene lo que cuenta sino aquello que se estima deber tener?

Me preguntas cuál debería ser la medida de la riqueza: primero tener lo necesario, luego lo suficiente.

Que sigas bien.

* * *


ALGUNAS FRASES CELEBRES


«Haz pues mi querido Lucilio lo que dices que tú mismo me dices que haces: agárrate a las horas con ambas manos. Dependerás menos del día de mañana si tuvieses bien asido el de hoy».



«Pobre no es el que tiene poco, sino el que mucho desea».


«Y si me preguntas cuál es el límite de las riquezas, te diré que primeramente tener lo necesario y después tener lo suficiente».


«Yo te enseñaré un hechizo amatorio, sin drogas, sin hierbas, sin ensalmo de brujas: si quieres ser amado, ama».
Hecato de Rodas, citado por Séneca



«Para muchos, haber ganado riquezas no fue acabamiento de sus miserias, sino cambio de unas miserias por otras».
Epicuro, citado por Séneca

«Si el alma es la enferma, lo mismo da que se encuentre rodeada de riquezas o en la pobreza, porque su mal la seguirá a todas partes».
Séneca

«Una ira desmesurada enjendra la locura».
Epicuro, citado por Séneca

«Has de mirar con quién comes y bebes antes que lo que comes y bebes; porque comida sin amigo es comida de leones y lobos».
Epicuro, citado por Séneca


«Crees que tienes que habértelas con muchas dificultades, pero la verdad es que la mayor dificultad está en ti y tú eres el estorbo para ti mismo».
Séneca

«El gladiador toma su consejo en la misma arena».
Proverbio romano, citado por Séneca

«No es posible abominar de las riquezas y a la vez querer sus frutos».
Séneca


«Nada de lo que poseemos es necesario, hay que volver a las leyes de la Naturaleza».


«El buen sentido ni se compra ni se vende ni nadie nos lo puede dar prestado».


«La muerte es una necesidad igual e invencible y nadie puede quejarse de lo que a todos alcanza».

«La confianza en sí mismo es el único bien y aquel del que ha de derivarse la vida bienaventurada».

«¿Qué es, pues, el bien?. La ciencia. ¿Qué es el mal?. La ignorancia».

«La verdad se ofrece a todos y no es exclusiva de nadie; aún no ha sido descubierta del todo, mucha parte de ella quedó reservada para la posteridad».

«El alma cuyas obras no concuerdan no es recta».

«Lo que es firme y está bien fundamentado no anda errante».

«Cuanto parece morir no hace sino cambiar. Quien tiene que volver no debe de sufrir al marchar».

«Ni los niños ni los locos temen la muerte y sería una gran vergüenza que la razón y el buen juicio no dieran aquella seguridad, a que conduce la estulticia».

«A muchos gobernarás si la razón te gobierna a ti».

«Te podría decir de muchas cosas que una vez compradas destruyen nuestra libertad; seríamos en estos casos más nuestros si ellas no fuesen nuestras».

«De nada aprovecha esconderse y evitar los ojos y los oídos de los hombres: si la conciencia es buena venga la muchedumbre, si es mala, aún en la soledad estará inquieta y angustiada. Si es honesto lo que haces sirva de ejemplo a todos, si es torpe de nada sirve que no lo sepa nadie si lo sabes tú».

«El alma es quien hace noble y es sobre ella con lo que podemos elevarnos a cualquier condición por encima de la fortuna».

«Hay que considerar no de dónde viene la gente, sino hacia dónde va».

«Concedo gran crédito al juicio de los grandes hombres, mas no por eso dejo de tener el mío».

«Piensa que este a quien llamas esclavo nació de tu misma semilla, goza del mismo cielo, respira el mismo aire, vive y muere igual que tú. Puede suceder que él te vea esclavo alguna vez, y algún día tú le veas libre a él».

«Enséñame lo limitado de mi tiempo, porque el bien de la vida no radica en su extensión sino en su uso».

«La naturaleza nos ha hecho capaces de aprender, y si nos dio una razón imperfecta, nos la dio al mismo tiempo perfectible».

«Aprender la virtud es desaprender los vicios».

«La filosofía es a la vez saludable y sabrosa».

«El día que me vea más fuerte que la fortuna, ya nadie podrá conmigo».

«Yo he venido a Asia, no con el propósito de recibir lo que vosotros me deis, sino con el de que tengáis lo que yo deje».
Alejandro Magno, citado por Séneca

«He aquí una cosa grande: tener la debilidad de un hombre, y la seguridad de un Dios».

«El sabio quiere siempre aquello que está obligado a hacer».

«Son los deleites los que nos ocasionaron debilidad».

«No hay tranquilidad sin buena conciencia».

«Tantas cosas por las que te fuerzas buscando el placer son causas de dolor».

«El camino más breve para las riquezas es el desprecio de las riquezas».

«La memoria de nuestros amigos difuntos, es como algunas manzanas que tienen una aspereza suave, o como el vino muy viejo en el cual encontramos un amargor agradable, pero cuando transcurre una temporada lo que nos angustia se extingue y solo queda la pura delectación».
Atalo, citado por Séneca

«Hoy puede acontecer lo que puede acontecer cualquier día».

«No temo dejar de ser pues es igual que no hubiera comenzado».


«Nunca se halla más ocupado el sabio que cuando contempla ante sus ojos las cosas divinas y humanas».

«Ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina».

«Todas las calamidades podrán ser llamadas bienes siempre que la virtud las ennoblezca».

«Es menester abrir de vez en cuando el espíritu y remover las cosas en él depositadas a fin de tenerlas a punto cuando llegue la ocasion de necesitarlas».

«Te diré cómo se conoce la sanidad del alma: si está contenta de sí misma, si confía en sí misma, si sabe que todos los deseos de los mortales no tienen ninguna importancia para la verdadera felicidad».

«¿Has visto alguna vez un perro cogiendo al vuelo con la boca abierta un trozo de pan o de carne que le echa su amo?. Nada más alcanzado lo traga todo de una vez, entero, y espera con la boca abierta que se le eche más. Así nos sucede: todo lo que la fortuna lanzó a nuestra impaciencia, lo engullimos de una vez, sin ningún placer, siempre con la boca abierta y atentos a que se nos eche un nuevo pedazo».

«El que cree ser la honradez el único bien lleva consigo mismo toda la felicidad».

«Sólo podrá ser venturoso quien se sienta libre de temor y la única vía que conduce a ello es la honradez».

«Arma la razón y ella te armará contra todo lo demás».

«¿Preguntas qué es libertad?. No temer a los hombres ni a los Dioses, no desear algo deshonesto ni excesivo, tener el completo señorío de sí mismo pues el mayor de los tesoros es poder llegar a hacer dueño de nuestro propio ser».

«Se ha de aprender mientras se ignore».

«En cada cosa lo mejor ha de ser aquello para lo que nació».

«Por lo que se refiere al hombre no importan ni sus tierras, ni su dinero, ni sus clientes, ni la cama en que duerma o el vaso en que beba, lo que importa es cuánta sea su bondad pues ella es el sumo bien del hombre».

«La mentira es bien mezquina; si la miras a trasluz se transparenta».

«Si quieres pesarte a ti mismo, da de un lado el dinero, la casa, las dignidades y contémplate por dentro; mientras, estás apreciando tu valer por lo que dicen los demás».

«En la defensa de la verdad hemos de proceder con la mayor sencillez; en la lucha con el temor con la mayor fortaleza».

«En aguas tranquilas no hay mal piloto».


«Sé que todo me puede suceder , pero sé también que no todo me sucederá, y así espero lo favorable y estoy aparejado para lo adverso».

«La sabiduría es el colmo de la perfección del alma humana; la filosofía es el amor y la investigación de la sabiduría».

«La virtud solo corresponde a un alma instruida, adoctrinada y conducida a la perfección por ejercicio asiduo. Nacemos para ello pero sin ello».


«No compres lo que es útil, sino lo que es necesario; lo meramente útil aun por moneda pequeña, es caro».
Catón el Joven, citado por Séneca

«Lo que importa no es que vivas mucho, sino que vivas bien; y a menudo vivir bien consiste en no vivir mucho».

«Así como durante nueve meses nos retiene el claustro materno y nos prepara no para él, sino para aquel lugar al que nos depositará cuando ya le parezcamos aptos para respirar y recibir el aire libre, así durante todo el tiempo que transcurre de la infancia a la vejez vamos madurando para otro alumbramiento».

«La vida es lucha».

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