El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

¿Por qué nos dan miedo los gritos?

Anuncios

¿Por qué nos dan miedo los gritos?

Un equipo internacional de neurocientíficos descubrió que poseen una cualidad única para activar la amígdala, la región del cerebro encargada de las emociones.

miedo
Janet Leigh, la actriz de Psicosis, en el grito más recordado del cine de terror.

El de Janet Leigh en la escena de la ducha de la película “Psicosis” es, seguramente, el grito–además del de Tarzán- más famoso de la historia del cine. Cuentan que para que fuera lo más realista posible, el director, Alfred Hichcock decidió usar agua helada. Quizás por eso el alarido de la actriz se nos clava en el cuerpo cada vez que lo escuchamos y por más que hayamos visto el film varias veces y sepamos lo que va a ocurrir, nos cueste no terminar dando un salto.

Lo mismo sucede si de repente escuchamos a alguien chillar; más si es de noche en una calle desierta, o mientras viajamos en avión. En un instante se activan todas nuestras alertas innatas de peligro. El corazón se nos acelera, comenzamos a segregar adrenalina, las pupilas se nos dilatan. Y no sólo nos pasa a los humanos, sino que es un comportamiento que compartimos con otros animales. Ahora bien, ¿por qué un chillido humano puede provocarnos esa reacción?

Al parecer, la respuesta tendría que ver con una propiedad sonora única que caracteriza a los bramidos y que no tienen otras formas de expresión del lenguaje humano, independientemente del énfasis que pongamos al enunciar una frase o una palabra. Y esa cualidad acústica singular es capaz de impactar y activar nuestro centro neuronal del miedo, la amígdala, que es una de las regiones más primitivas del cerebro y que se encarga de regular las emociones más básicas, desde el miedo a la ira. Así lo ha descubierto un equipo internacional de neurocientíficos, que publican sus resultados en la revista Current Biology.

gritos

Los chillidos ocupan una parte del paisaje sonoro que hasta ahora habíamos asumido irrelevante en la comunicación humana"

emociones

Todos los sonidos se producen debido a la vibración de un objeto. Tanto si son las cuerdas de una guitarra o las vocales. Y lo que determina que sean más agudos o más graves depende de la frecuencia, esto es el ritmo al que vibran. Por ejemplo, la música que Hitchcock utiliza en la escena de la ducha con la que comenzábamos este artículo la percibimos muy aguda porque el ritmo de vibración es muy elevado; lo mismo ocurre con sonidos metálicos o cuando a veces al comer el cubierto chirría contra el plato. La sensación es muy desagradable. Y lo mismo ocurre con los gritos.

Las voces humanas, por distintas que nos parezcan, se mueven todas en una franja de frecuencia. De hecho, los investigadores midieron los patrones de sonido que usamos para comunicarnos, y los clasificación en función del volumen y el ritmo de vibración. Y vieron que nuestra forma de hablar se compone de una melodía bastante uniforme de frecuencias, de unos 5 hertz por segundo.

Ahora bien, también midieron chillidos de miedo que obtuvieron de películas, de videos de Youtube e incluso de grabaciones realizadas con voluntarios y se percataron de que, en cambio, la frecuencia fluctuaba muy rápidamente, entre 3 y 150 hertz por segundo. Y esas fluctuaciones eran lo que le confería al sonido su cualidad de “encrispamiento”, de que carecen el resto de formas de lenguaje, ya procedan de hombres, mujeres o niños.

“Al parecer, los chillidos ocupan una parte del paisaje sonoro que hasta ahora habíamos asumido irrelevante en la comunicación humana”, explica el neurocientífico David Poeppel, de la Universidad de Nueva York.

Los investigadores quisieron dar un paso más y realizaron un experimento con 19 voluntarios, a los que pidieron que oyeran una serie de gritos de terror y también de fragmentos de conversaciones mientras medían su actividad cerebral mediante una resonancia magnética funcional. Fue así como detectaron que cuanto más abruptos o violentos eran los gritos, se activaba de forma más intensa la amígdala. En cambio, el resto de sonidos, aunque fuera una frase subida de tono, sólo estimulaban el córtex auditivo.

“Si le pregunta a alguien de dónde procede un sonido, podrán contestarte de forma más rápida y precisa si es un grito, porque el cerebro está cableado de forma excepcional para eso”, asegura Poeppel en un comunicado de la universidad.

Curiosamente, muchas personas disfrutan viendo una película de terror, por muchos gritos de miedo que haya, lo cual parece una contradicción con los resultados del estudio. Los científicos explican que al estimular la amígdala aumenta la adrenalina, la hormona que nos pone en situación de alerta, pero también se segregan endorfinas, unos analgésicos naturales, responsables de la sensación de placer.

El siguiente paso pasaría por investigar si las llamadas de peligro de los primates no humanos y otros animales tienen esas mismas propiedades, porque de ser así eso podría arrojar luz sobre las bases neuronales de la emoción en nuestro cerebro.


neurocientificos

Anuncios

2 comentarios - ¿Por qué nos dan miedo los gritos?