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El Nuevo Despertar de la Conciencia 5. Brujería

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La brujería es el tema para la nueva entregada de El Nuevo Despertar de la Conciencia. Soy Xavier Arriarán de El Pensamiento Positivo, y tú no, claro.

Bueno y ahora sí que nos vamos a meter en un buen berenjenal, porque claro, meterse en un mal berenjenal no tendría ninguna gracias, ¿Verdad? Lo guapo es un enorme campo de berenjenas y no pisar ninguna, para que el labriego no te corra a garrotazos ¿Me explico, se me entiende, no?, ¿Puedo seguir? Gracias.


link: https://www.youtube.com/watch?v=gMrmlyAH47Y

Todo empieza con nosotros, que por mal que nos sepa, somos unos micos que hablamos. Cuya principal característica es la de que podemos decir “el hombre que sabe fumar, saca el humo después de hablar”, y después sacamos el humo. Esto para los machos, claro. Todo lo demás es de añadidura, adornos sin importancia.

Hasta ahora sabemos de tres posibles explicaciones a nuestra aparición, según las creencias aceptadas:
-Una, que un ente sobrenatural llamado Dios creó al ser humano, punto y final.
-Dos, que de entre toda la infinita energía del Universo, materia sin conciencia, aquí en el planeta Tierra, por azar en un determinado momento, unos compuestos de carbono llamados homínidos, alcanzaron un estado de percepción tal, que nos convirtió en seres inteligentes. De todo el vasto Universo, solo nuestra configuración tendría conciencia. Al menos, hasta que la ciencia oficial demuestre lo contrario.
-Y tres, que otros seres más evolucionados, posiblemente por el transcurso de un proceso de miles de millones de años, actuasen como catalizadores en la germinación de nuestro surgimiento.

Nada que objetar, cada oveja con su pareja. Y, desde luego, no me voy a pelear con nadie para defender o atacar ninguna de ellas. Bueno soy yo, que si sí, sí, y que si no, no. Como dijo Cervantes:

“Jamás te pongas a disputar de linajes, a lo menos comparándolos entre sí, pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado”.


Vamos, que si te metes en medio, te lloverán las hostias. Y a mí, que no me miren.
Pero sea cual sea el motivo de esa aparición, hay razones fundadas para creer que existen unos orígenes coincidentes, aceptados tanto por las primeras civilizaciones, como por las mal llamadas culturas primitivas. Y no afirmo que sean ciertas o falsas. Pero están ahí.

Y tampoco te hablo solo de seres venidos de los cielos que crearon la humanidad, tan comunes en todas las culturas alrededor del mundo, de los que ya hemos hablado en artículos anteriores. Puede ser mucho más sencillo, el ejemplo más llamativo es el del Diluvio Universal. Prácticamente todas las culturas humanas hablan de él.

Desde el Génesis hebraico, que a su vez proviene de diversos escritos mesopotámicos como el Poema de Gilgamesh, el Bhágavata-purana hindú y su relato de Matsia, en la tradición china los cuentos de Hihking, el Popol Vuh y el Chilam Balam de los mayas, la leyenda de Tapi de los aztecas, la de Waynaboozhoo entre los indios ojiwbe de la actual Minessota, parecido a la de los hurones, los siux o los mandal, en Sudamérica la de Pachamama, los mapuches o los chibcha, en Australia El Diluvio del Tiempo del Sueño, y también lo encontramos en Lituania, Alaska, Micronesia, Nueva Zelanda y muchas más.

Es un hecho incontrastable que el Dryas Reciente, la última gran glaciación, aconteció hace entre el 12.900 y 11500 años. Y arrasó, con inundaciones y subidas del nivel del mar, con todo cuanto hubiese existido antes.

Y posteriormente, hasta donde sabemos, fue cuando vino la llamada Revolución del Neolítico, el inicio de los cambios culturales y de formas tecnológicas y organizativas, que nos llevarían hasta las civilizaciones.

Es cuando menos curioso, que después de entre cien y doscientos mil años desde la aparición del homo sapiens, justamente después de un cataclismo global, milagrosamente estos seres descubran y desarrollen conocimientos de un nivel superior, en un relativamente corto espacio de tiempo, precisamente después de tener que volver a empezar de cero. Sí, realmente curioso.

Pero dejemos al arbitrio de cada cual su opinión y prosigamos. Hasta aquí no hay nada sospechoso ni factible de ser considerado subversivo, conspirativo, o tendencioso. Es incuestionable: ocurrió el Dryas Reciente, con sus gigantescas inundaciones, y es relatado por innumerables pueblos en forma de leyendas.

Y parece lógico que estos hechos, reales, dando una explicación razonable y de sentido común, hubiesen sido transmitidos por vía oral, generación tras generación, posiblemente deformándolos, entre los pueblos o tribus primitivas. Y de este modo creando los primigenios mitos aceptados alrededor del mundo.

¿Por qué, entonces, el paradigma oficial se niega a aceptar esta explicación como válida, y la mantiene en el silencio, el ostracismo, el descrédito o directamente la burla? Es algo que no podemos pasar por alto, se las trata como fábulas arcaicas sin fundamento, o supersticiones incultas. Se oculta deliberadamente algo perfectamente lógico y evidente.

Quizá porque si se admitiese este mito como cierto y verdadero, también deberían cuestionarse muchos otros. Se abriría la Caja de Pandora. Y entonces se enfrentarían con la versión aceptada y su entramado educativo y mediático, cuestionando al poder establecido. Y eso, queridos, hablando en plata, va a ser que no. El pescado ya está vendido, o dicho de otro modo, no hay que joder la marrana.

Pero dejando claro esto, o sea, que no está nada claro lo que nos cuentan, pasemos a lo que nos interesa: Aunque sin una cronología demostrable de modo académico, tenemos el testimonio de diversas formas de conocimientos remotos, que denominamos chamánicos, que nos hablan de los primeros procedimientos que podemos llamar magia.

Evidentemente, cualquiera podrá decir que es especulación. Cierto, aunque no más que las teorías que vimos en al artículo anterior sobre nuestro origen y evolución. Si especular es permisible para unos, también lo es para otros. Y en lo que yo escribo, mandó yo, al menos hasta que se me acabe la ginebra.

Todo lo que viene a continuación puede ser visto como hipótesis o fantasías sin ratificaciones demostrables. Es evidente, pero después de pasarme la vida escuchando relatos bíblicos, lo digo con todo el respeto, y dogmas educativos y científicos, que suelen cambiar más de una vez en una misma generación, bien vale la pena escuchar la otra parte, la que no sale en los telediarios.

En Centroamérica y sur de Norteamérica existieron diferentes culturas, algunas de la cuales, como el toltequismo (no confundir con los toltecas oficiales), nos han legado extrañas historias.

Estos saberes nos dicen que en un primer estado, unos seres, que ellos no calificaban propiamente de humanos modernos, aprendieron a percibir la realidad sin el filtro de los sentidos. Aprendieron a vislumbrar el Universo como es, energía infinita. Ingesta de plantas psicotrópicas, estados febriles, o cualquier tipo de alteración psíquica pudo ser el detonante.

Aunque su interpretación del mundo era profundamente diferente al nuestro, las condiciones en que existían eran tan extremas, que nosotros no habríamos podido ni sobrevivir. O Al menos eso es lo que nos relatan.

Casualidad o no, coinciden con las primeras experimentaciones que nos describen las tablillas anunnaki sumerias, de creación de seres híbridos que resultaron fallidas. Posteriormente, estos naguales americanos nos cuentan que los humanos modernos aprendieron de nuevo a percibir la realidad más allá de la interpretación creada por la subjetividad racional.

Los denominaron brujos antiguos. Al parecer, se introdujeron tan profundamente en esos insondables mundos, que su comportamiento dejo de ser, para nuestra lógica, razonable. Se perdieron en sus intrincados confines.

Sus relatos nos describen que el conocimiento les llegó por medio del contacto con otros entes más antiguos y profundos: Los Voladores, seres inorgánicos con la capacidad de materializarse, de los que dicen hay innumerables clases.

Estos se encontraban en la dimensión, o el reino, por llamarlo algo, más cercana a nuestra naturaleza, tras las líneas paralelas de la percepción. Nuestro Universo más accesible y cercano tras el espejo de la realidad.

Al parecer, estos seres llegaron de los confines del Cosmos, descubriendo unas formas de vida, cuya energía era metabolizable por ellos: Nuestros ancestros. Y eran capaces de absorber nuestra energía vital (aunque según cuentan, también físicamente), siendo auténticos vampiros emocionales.

Y refinaron nuestra configuración para ello, para poder servirse y alimentarse de nosotros. Nos crearon como seres humanos pensantes. Si te parece un cuento chino, muy bien, perfecto, pero si me permites, yo seguiré con lo mío.

Según ellos, estos brujos fueron los gobernantes de los terribles imperios que cayeron en las prácticas de sacrificios humanos a sus Dioses, los Voladores bajo otros nombres. Sacrificios, por cierto, que continúan en la actualidad.

Pero su relación servil con sus benefactores los condenó a la esclavitud en otro plano de realidad. Quedaron atrapados para siempre en el reino de sus maestros. Su desmesurado afán de conocimiento y poder, los arrojo a la sima de su propia perdición. Y al parecer siguen allí.

Su máximo esplendor aconteció, dicen, hace unos cinco mil años. A partir de ese momento empezaron a hundirse en la oscuridad. Cuando mucho más tarde, llegaron los saqueadores españoles con su brutal crueldad y codicia, ya no encontraron más que el recuerdo de la sombra de lo que fueron.

Notarás que no concuerda con la cronología establecida de los pueblos y culturas precolombinas, pero esta tiene tantas lagunas e incongruencias, que podemos dejar el beneficio de la duda.
Cuando estos brujos antiguos fueron atrapados en la tela de araña de sus propios demonios de poder, otros brujos decidieron romper los lazos con estos seres, e iniciar el camino de la libertad: los brujos modernos.

Y son ellos quienes nos lo han transmitido en la época actual, al considerar que ha llegado el momento de expandir a la luz la verdad sobre nuestra historia. Al creer, como muchos otros sobre la faz de la Tierra, que hemos llegado a un punto crítico en nuestro proceso evolutivo.

Todo, hasta aquí, coincide de nuevo con lo que nos aporta la arqueología y la historia. Seres venidos del exterior, su creación de los humanos, la apropiación de sus conocimientos por parte de algunos de ellos como los nefilim bíblicos, los ángeles caídos, los titanes, los héroes mitológicos, etc. Y su posterior castigo por haber intentado comportarse como Dioses. Nada nuevo bajo el sol.

Continuando con el relato, intentaré hacer un breve resumen de lo que nos transmiten estos brujos modernos. Este es el momento en que si te quieres ir, mejor que lo hagas, porque ahora sí que es gordo, se me va la olla del todo. El que avisa no es traidor, aquí ya me bajo los calzones sin pudor.

Después de alcanzar el estado en que trascendieron a las interpretaciones creadas por la mente y los sentidos, los brujos aprendieron a “ver”. El ver no tiene nada en común con la vista o los ojos, es una manera de hacerlo comprensible. Ver es percibir la realidad total, energía infinita y vibratoria. Para ellos, el Universo es energía, no materia.

Con su ver comprobaron que todas las formas de vida están encapsuladas en campos de energía. En nuestro caso, en forma de esferas luminosas. La energía que las traspasa es la que define nuestra naturaleza.

Y vieron que en esos campos, existía un punto más brillante sobre el resto. Su experiencia les mostró que ese punto resplandecía al contacto con los filamentos energéticos que alcanzaba. Y comprendieron que era por ser capaz de transformar la energía percibida en datos sensoriales. Y estos en una completa realidad. En la realidad.

Por eso lo llamaron el “punto de encaje”, el punto donde encaja la percepción. Y que al cambiar la posición, cambiaba la percepción de esa realidad. La ingesta de plantas psicotrópicas podía producir ese efecto, mover el punto de encaje y enlazar con otros filamentos energéticos dentro de la esfera. Y con ellos, el mundo que experimentaban.

Descubrieron que, al nacer el ser humano, ese punto fluctúa, no se mantiene fijo. Y que la interacción social con el paso de los años, hace que se vaya asentando en su lugar definitivo, que llamaron el centro de la razón. Las vivencias, la energía consumida en ellas, va atorando el punto de encaje a una posición fija que interpretamos como el mundo real.

Precisamente explican que ese centro de la razón es el cambio que efectuaron los Voladores al refinarnos para servirles de sustento. Lo llamaron la instalación foránea, puesto que no era propia de nuestra naturaleza. Y que esa nueva posición es la que nos permite el pensamiento racional, de ahí el nombre de centro de la razón. Nos dotaron de inteligencia.

Por eso dicen, que aunque nos esclavizaron para su beneficio, y aún continúan haciéndolo sin que mayoritariamente lo sepamos, de no haber aparecido seguiríamos despiojándonos en las ramas de los árboles, como el resto de homínidos.

También observaron que durante el sueño el punto de encaje oscila, queda liberado de su posición por el pensamiento consciente, y que por eso en nuestros sueños vivimos en otros mundos diferentes de la realidad cotidiana. Eso les abrió un campo descomunal para la experimentación.

Y al comprender que el aferrarse al sentimiento de poder y a la exacerbación de la importancia personal, había esclavizado a sus antecesores, decidieron desarrollar un nuevo sistema que les permitiese alcanzar la libertad absoluta. Y lo llamaron el Camino del Guerrero.

Se apartaron de la civilización, se adentraron en desiertos y junglas, y empezaron de nuevo la aventura del conocimiento de lo oculto hacia la percepción total. Los pocos que quedan, mayoritariamente siguen allí.

En sus viajes a lo desconocido aprendieron a desligarse del acoso de los carceleros de la mente, los Voladores, de sus ofrendas envenenadas, el poder y el conocimiento, y a desprenderse de su ego y del apego a las necesidades materiales. Para ello desarrollaron una brutal disciplina compuesta de tres campos o artes:

La recapitulación, el arte del ensueño y el arte del acecho. Cada una con función específica. Básicamente, la recapitulación servía para recuperar la energía que durante toda la vida había ido inmovilizando el punto de encaje.

Por medio de la introspección, estos brujos no solo debían recordar su vida, sino literalmente revivirla por completo. Volver al momento con todas sus consecuencias, uno tras otro. El espacio y el tiempo lineal, dejan de tener sentido en el Universo abarcado por los brujos, y semejante hazaña fue posible gracias a su inflexible impecabilidad.

En una especie de psicoanálisis de magnitud colosal aplicada en el campo energético, pero sin ninguna connotación psicológica, podían deshacer las ataduras emocionales que habían modelado y amarrado su punto de encaje a lo largo de su vida. De este modo, por un lado, lo liberaban, y por otro, recuperaban su fuerza vital.

El arte del ensueño quizá te sea más familiar. Mucha gente ahora habla de los sueños lúcidos, que en realidad eran su campo de experimentación habitual. Llegados a un cierto grado de maestría, su mundo en esta realidad y sus vivencias en los sueños se superponían y dejaban de estar separados.

Siguiendo una metodología denominada traspasar las Siete Compuertas del Ensueño, llegaban a dominar de tal modo su conciencia que sus experiencias oníricas se convertían en Universos completos, concretos y auténticos. Se convertían en reales.

De ello aprendieron algo muy interesante. Al poder habitar una nueva realidad, al fijar su punto de encaje en otra posición, descubrieron que el ser humano pierde el recuerdo del mundo del que proviene. Cuanto más fijo está el punto de encaje al cambiar de posición, más real es la nueva percepción, y menos recuerdo queda de la anterior.

Si has tenido alguna experiencia con alucinógenos, sabrás que mientras dura el viaje, todo cuanto te ocurre es cierto, y en esos momentos, tu vida anterior no existe ¡Ojo, yo lo he oído en la tele haciendo zapping!

No puedo dejar de evocar a García Márquez en Cien Años de Soledad, cuando el coronel Aureliano Buendía soñaba con los cuartos infinitos. Iba pasando, en sueños, de uno a otro, hasta que Prudencia Aguilar le tocaba el hombro, y entonces regresaba, cuarto tras cuarto, despertando hacia atrás, hasta encontrar a Prudencio Aguilar en el cuarto de la realidad. Y entonces estaba despierto.

Pero una vez, Prudencio Aguilar le tocó en un cuarto intermedio, y él se quedó allí para siempre, creyendo que era el cuarto real. Imaginó despertar en el cuarto verdadero dentro del sueño. Eso es lo que nos ocurre a la Humanidad, no recordamos de dónde venimos. Por eso esa pregunta siempre está presente en nuestro subconsciente colectivo.

Porque de modo instintivo, sabemos que venimos de algún lugar, y nos dirigimos a otro. Que solo estamos en una estación de parada en medio del laberinto de la existencia. Sabemos que nuestra vida solo es un suspiro en medio de la eternidad, siguiendo un propósito, pero no lo recordamos.

Antigua culturas y filosofías hablan de ello, pero nadie como los brujos naguales lo atestiguó hasta sus últimas consecuencias. Poder mantener su autoconciencia y memoria de sí mismos al habitar otras realidades, fue otra de sus extraordinarias hazañas.

Siguiendo con el arte en ensoñar, debían ir superando las diversas compuertas. Primero, al recordar determinados objetos o partes del cuerpo, despertaban dentro del sueño. Ensoñar es estar consciente de que se está dormido y soñando. Después, con la experiencia, debían dormirse dentro de un sueño y despertar en otro. Y así, en un aprendizaje de años, ir perfeccionando su control durante el sueño.

Utilizaban diversas prácticas, desde, en sueños, observar su cuerpo físico durmiendo, y después desplazarse soñando por el mundo real, hasta en la realidad cotidiana, despiertos, utilizar su control para percibir con las capacidades del ensueño.

Uno de los ejercicios era memorizar un objeto o detalle de la vida real, y materializarlo en los sueños. Según dicen, podían llegar a generar mundos completos por medio de su capacidad de trasladarlos de mundo por medio de la visualización.

Ahora sabemos, que el imaginar un objeto en la mente que hayamos visualizado antes, activa la glándula pineal. Se ha podido verificar el aumento de su actividad bioquimicoeléctrica durante experimentos bajo control.

También conocida como epífisis cerebral, entre otras muchas funciones, coordina la secreción de hormonas para la regulación del sueño, y los efectos visuales durante el mismo. Y era considerada por algunas civilizaciones como el Tercer Ojo, el órgano de la percepción extrasensorial.

Y la glándula pineal es la famosa piña que puedes ver representada en diversas culturas como la sumeria, la egipcia, la griega, o el hinduismo, el budismo, e incluso la podrás observar en el Vaticano.

Según atestiguaban los brujos naguales, el traspasar la Compuertas del Ensueño, es una metáfora de ir adquiriendo destreza en cada uno de los procedimientos. Al cambiar a una nueva posición el punto de encaje al ensoñar, los nuevos racimos de energía que conectaba dentro de la esfera luminosa, no encajaban de forma natural con el mismo. Sus datos no eran percibido e interpretados con claridad.

Cuando estas energías llegaban a fluir libremente con el punto de encaje gracias a la práctica, se había traspasado una nueva compuerta. Entonces se debía empezar con la siguiente. Años de práctica metódica y disciplinada eran necesarios para ello.

Su destreza llegaba al extremo de que, dicen, podían vivir en el mundo real con sus cuerpos de ensueño, auténticos hologramas de sí mismos, mientras su cuerpo físico se encontraba en otro lugar. Y al revés, desaparecer físicamente de este mundo materializándose en otras dimensiones. Por favor, no disparar al pianista, yo solo lo cuento, ¿Vale?

Es relativamente común poder tomar conciencia de que estás soñando, y realizar determinadas acciones a voluntad dentro del mismo. No así desenvolverte en ellos como en el mundo cotidiano, pero la posibilidad de despertar dentro de los sueños es un hecho que puede perfectamente ejecutarse. Este humilde gusano, yo, puede atestiguarlo. Y si yo puedo, querido/a, cualquiera puede, que soy más bruto que un arado.

Este arte estaba diseñado para profundizar en el dominio de mover y dirigir el punto de encaje a voluntad, dentro de la esfera luminosa humana. Para aprender a desplazarse por cuantas realidades fuesen capaces de percibir.

Y el tercer arte, el acecho, era la culminación. Después de haber comprobado como los brujos antiguos, luego de alcanzar en extraordinarias proezas los confines de la percepción, habían caído en la trampa de su propia ambición y codicia, supieron que para avanzar en su liberación, debían desligar las ataduras que los habían sometido.

Debían romper con el gran enemigo omnipresente creado por la mente racional, el regalo de los Voladores, y que con ella traía en su interior, como un caballo de Troya, al Gran Impostor, el Ego:
La farsa que nos encierra en un minúsculo microcosmos de percepción. El que nos aparta, con su falso reflejo creado por nosotros mismos, de nuestro ser completo. El que nos imposibilita para lo que ellos llamaban alcanzar el cuerpo energético: la Totalidad.

El arte del acecho fue concebido para desarrollar un control sistemático de la conducta. Para poder ser los absolutos dueños de todo cuanto hacían y eran de forma consciente. Utilizaron la palabra acecho para significar un estado constante de alerta en el comportamiento, y de este modo poder evaluar y ejecutar la acción más beneficiosa frente a cualquier situación.

El primer campo que debían afrontar era el propio, acecharse a sí mismos. Aprender tan bien los secretos del disfraz, que nadie pudiese descubrir que iban disfrazados. Y el disfraz de las apariencias, de las creencias propias y ajenas, y de todo cuanto conforma el mundo que conocemos, no pudiese alcanzarlos.

Y llegar al punto en que los estados de ánimo, las emociones, las circunstancias o cualquier aspecto de esta realidad, se disipasen y ya no tuviesen poder sobre ellos. Un intricado proceso de aprendizaje y experimentación se extendía frente a ellos: borrar la historia personal, perder la importancia de uno mismo o romper las rutinas, entre otras muchas.

Todo enfocado a convertirse en seres impecables, ligeros y fuidos, conscientes de que la realidad solo es una microscópica parte de todo cuanto existe, pero que mientras la habitamos, hasta el más pequeño detalle lo define todo, y un segundo puede ser la eternidad.

Utilizaron cuanto método se puso a su alcance, como sustancias que alteran la percepción, usándolas en la medida que comprobaron que servían a sus objetivos. Pero en contra de la creencia popular, estas sustancias nunca fueron un fin en sí mismas.

Explicaban que en ciertas plantas, que denominamos enteógenas o alucinógenas, existen entidades, los aliados, que pueden servir para adquirir conocimiento o realizar determinadas tareas más allá de lo posible en esta realidad, pero que no son la propia planta, solo habitan en ellas.

Por eso cualquiera puede usarlas y ponerse to p’allá, o to p’acá, según se mire, pero no adquirir el conocimiento manifestado por sus moradores, los aliados. Sin la intención, sin el respeto, y sin el rigor requerido para ello, no serán más que juguetes para la recreatividad lúdica. El maestro no aparece hasta que el alumno está preparado.

Según dicen, las plantas psicotrópicas sirven para sacudir, despertar la conciencia de los aprendices, y permitirles vislumbrar por fugaces instantes esos insondables mundos. Pero que llegado un cierto punto, la experiencia y la disciplina hacen que puedan controlar y mantener su percepción a voluntad sin el apoyo de aliados externos, las plantas sagradas. O en todo caso, ser utilizadas para casos puntuales.

En resumidas cuentas, el Camino del Guerrero utilizaba la recapitulación para liberar el punto de encaje y recuperar la energía atorada en él. El ensueño para moverlo, gracias a la energía recobrada, a cualquier ubicación en el cuerpo energético. Y el acecho para fijarlo en la nueva posición y poder interactuar en ella. Fácil, ¿No? Es de cajón.

Una vez más, su visión del Universo era cuando menos, desconcertante. Por ejemplo, según percibieron con su ver, al observar los cuerpos energéticos de todo lo vivo, descubrieron que tenemos más en común con los árboles, que con los insectos. Esto ya lo sabía yo, porque con una araña peluda, la verdad, ni los buenos días. Sí, ya sé que la pobre no tiene ninguna culpa, pero que quieres que te diga.

Y más aún, nosotros, los seres humanos, formamos parte de otro cuerpo energético mayor. Existe una gigantesca esfera luminosa que es de la proviene la mayor parte de la energía encapsulada en la nuestra, y dicen que no es otra el propio planeta Tierra.

Y que, al igual que nosotros, es un ser autoconsciente. Cuando los indios dicen que la tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a la tierra, no están haciendo una metáfora, lo dicen en sentido literal. De lo que por otro lado, podemos deducir, o al menos yo, cada cual que piense lo que quiera, que además de sabios, podrían tener razón.

Si has leído algo de Carlos Castaneda, reconocerás gran parte de lo explicado. Ciertamente me he basado en él y en algunos otros, y cuando se habla del tema, aparece la cuestión de su veracidad.

Es cierto que sus hipótesis no pueden comprobarse, pero me remito a lo dicho anteriormente: No son menos creíbles objetivamente que muchos de los paradigmas oficiales. Incluso las lagunas en su biografía, encajan a la perfección con los mandatos de “borrar la historia personal”.

Y en lo que a mí respecta, lo que he ido descubriendo a lo largo de la vida, me ha mostrado tantas similitudes y puntos de coincidencia, tanto en historia, religiones, filosofías o ciencia, que cuando menos me dejan la duda razonable de su verosimilitud.

Además, los dos grandes postulados que articulan su obra, que el Universo es, en última instancia, energía, y que la realidad es generada por el observador, son axiomas que incluso la ciencia oficial ha tenido que reconocer, teóricamente miles de años después. Y cada cual que extraiga sus conclusiones.

Si has sido capaz de aguantar hasta ahora, lo que debo reconocer que tiene un merito bárbaro, ¡Tú sí que vales!, te preguntarás, ¿Y todo esto, para qué, cuál era el fin ulterior? Porque si ya no buscaban autoridad, reconocimiento, ni poder material, ¿A santo de qué tanto cuento y tanta historia? Con montar una franquicia pirata ya les bastaba.

Pues fíjate tú si eran cabezones los brujos estos, que pretendían expandirse hacia el infinito más allá de la muerte… sin comentarios, ¿Te parece poco, o quieres más? ¡Pues tú lo has querido! Estaba por acabar, y ahora no me da la gana.

Hala, a seguir. Estábamos en que no querían morirse, normal, como todo el mundo. Hasta los creyentes que quieren ir al cielo, no quieren morirse, y mira si es difícil. Pero al parecer tenían un plan. Pero un plan que… ya, ya.

Al parecer, descubrieron que si un grupo de seres humanos con unas características energéticas determinadas, pulidas y depuradas por una existencia de disciplina, se coordinaban, podían alcanzar una compenetración tal que se convertían en un nuevo ser en un plano superior.

Para lo cual, a lo largo de su vida, la mayoría de ellos no debían conocerse entre sí, excepto los gemelos contrarios (cada acechadora con su réplica ensoñadora). En realidad los machos servían para equilibrar la energía femenina. Ellas eran las que generaban mayor poder.

Porque dicen que con su ver descubrieron que el Universo es básicamente femenino, y que lo masculino es la excepción. Por eso son tan preciados, por su rareza y singularidad. Lo que es un gran alivio, puesto que demuestra que aquello de que “el tamaño no importa”, es verdad, como somos pocos, no pasa nada, ¡Bien!

Debían organizarse y estructurarse en unas formaciones, número y múltiplos determinados y precisos. Puedes ver que la numerología, la simbología o la geometría sagrada no es patrimonio exclusivo del hermetismo, la cábala, o la masonería, de las civilizaciones cultas.

Lo llamaban la Regla del Nagual, y que al completarse, formaba el grupo de la partida del nagual. Y que llegado el momento de abandonar este mundo, lo hacían unidos. Si su poder personal había sido impecable, entonces trascendían del plano físico y mantenían la conciencia de sí mismos más allá de esta vida.

Se expandían hacia lo que llaman el infinito en forma de conciencia pura. Cada uno de ellos desaparecía como tal, y se convertía en parte de ese nuevo ser. Dicen que pueden mantener esa conciencia mientras la energía de la que provienen, la Tierra, siga viva. Total no es para tanto, si no la destruimos antes, solo pervivirán unos pocos miles de millones de años. Al final, tanto cuento para cuatro días.

Avanzando un poco más, a veces pensamos que la extraña realidad, este valle de lágrimas que creemos percibir, es motivada por la insensibilidad o la crueldad, pero no somos más que piezas en este juego de espejos. Sin valorar si es cierto o no, si estamos esclavizados por otros seres más evolucionados o no, haz el siguiente ejercicio:

Imagíname si por un momento otro ser vivo, como una vaca, pudiera tener la misma conciencia que tenemos nosotros y pudiese ver como es su vida. Observaría como, desde el momento de nacer, son tratadas sin ningún tipo de humanidad, de hecho no son humanas, como son explotadas cada segundo de sus vidas, como son sacrificadas, en la mayoría de casos de manera brutal, y como son devoradas por sus captores.

Y cabalmente así es como ocurre. Las crueldades que cometemos contra los que consideramos animales inferiores, son reales. Aunque también lo hacemos con los de nuestra especie. Y esas vacas, entonces, nos verían como auténticos monstruos, demonios sin escrúpulos. Con toda razón.

Sin embargo, nosotros no nos consideramos malvados, estimamos que es ley de vida. Nos creemos seres superiores que podemos utilizar a los animales por un orden natural. Y eso es exactamente lo que ocurre con los Voladores, según los brujos.

Dicen que su conciencia es más profunda y antigua, y que la percepción que tienen de nosotros, es como la que nosotros tenemos de un escarabajo, o mejor, una vaca. Ellos sencillamente siguen las reglas.

Cuando hay equilibrio y armonía, cuando el ser humano estaba en paz con la Naturaleza, al cazar una pieza por necesidad para comer y vestirse, honraba y agradecía al espíritu de su presa el haberles permitido sobrevivir, y le deseaban buen viaje al reino de sus antepasados, ¡Que brutos y primitivos!, ¿Verdad?

Pero cuando alteramos los ciclos, cuando actuamos sin atender el equilibrio de las cosas, como parecemos haber hecho, tanto nosotros como antes nuestros captores al alterar nuestra evolución, todo se torna anárquico y caótico, dentro de una falsa apariencia de normalidad.

Pero siguiendo una ley universal (de la que hablaremos en otro artículo), la ley del ritmo o de compensación, cuando se produce un desequilibrio, antes o después, la fuerzas de la naturaleza, o del Universo, o si lo prefieres Dios (no son más que etiquetas), acaban devolviéndolo a su estado natural.

Y parece que hemos entrado en el retorno a nuestro propio ciclo, con gran escándalo para los poderes en las sombras, y sus lacayos en la Tierra, los jerarcas humanos, el nivel más bajo, vil y ruin de la especie. Los pobres desgraciados que no alcanzarán el despertar.

Esto nos muestra una lección sin necesidad de tener que aceptar estas creencias. Pueden no ser peores que nosotros, ellos también creen obedecer un orden natural. Por eso se muestra evidente que es absurdo concentrarnos en ellos, en odiarlos. Entre otras cosas, porque no sirve de nada.

Cuando nos enfocamos en ellos, les damos poder. Y además, generar, dentro de nosotros, odio, o miedo, vibrar en esas frecuencias, como vimos en el artículo de las jerarquías, es lo que ellos han planificado para mantenernos esclavizados. Es parte de su plan, así no podemos evolucionar al mantenernos en el plano de la sumisión subconsciente.

Cuando alguien grita que hay que pegarle fuego a todo y cortar el cuello a los poderosos, y no negaré que ganas no nos faltan, ellos se regocijan. Se ríen a carcajadas desde lo alto de sus torres de marfil, mientras nosotros, abajo, nos comportamos como gorilas que se han escapado de sus jaulas, sin darnos cuenta de que seguimos dentro, ja, ja, ja, ja. Es lo que nos han inducido a hacer por milenios, y les sigue funcionando a la perfección.

¿No te das cuenta de que, por ejemplo, esa farsa de la Guerra Contra el Terrorismo, creada por ellos mismos, y las consecuentes leyes antiterroristas, en verdad están planificadas para ser usadas, a medio y largo plazo, contra nosotros?

¿No has observado, como lenta e implacablemente van reduciendo más y más nuestras libertades en aras de nuestra supuesta seguridad?, ¿O como ya han creado en los EUA, campos de concentración y exterminio para cientos de miles de futuros disidentes, los silenciados por los medios de comunicación, campos FEMA? Infórmate.

Porque ellos esperan que cuando la situación a la que nos están llevando deliberadamente sea insostenible, la reacción de gran parte de la población sea de oleadas de rebelión y violencia incontrolada. Es perfecto.

Es lo que han planificado, la excusa para quitarse definitivamente la máscara y edificar un mundo policial represivo, más allá de lo que has conocido. El Nuevo Orden Mundial. De hecho vivimos en él con la globalización, con el control absoluto de todos los mecanismos por parte del poder económico, pero les falta legitimizarlo formalmente. Y en eso estamos.

Y como estamos en eso, mejor lo dejamos. Hoy hemos hablado, sea cierto o no, lo creas o no, ese es otro tema, sobre los brujos y sus aventuras en lo desconocido. En base a este supuesto, ellos se adentraron en caminos no contaminados por el poder jerárquico.

Nos mostraron que es posible acceder a otros conocimientos sin vincularse ni someterse a dogmas establecidos por otros. A expandir su conciencia por sí mismos. A buscar la libertad por los propios medios, sin aceptar el yugo de los carceleros de la mente.

En el próximo artículo vamos a indagar sobre las sociedades secretas, que desde los círculos del poder, han mantenido bajo su control el acceso al conocimiento profundo para su beneficio y nuestra ignorancia. A ver como sale.

Soy Xavier Arriarán del Pensamiento Positivo en el Nuevo Despertar de la Conciencia, y tú no. A ser buenos.

Xavier Arriarán

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