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La Estupidez del "A mí me funciona"

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La Estupidez del "A mí me funciona"



Roberto es un tipo normal, aficionado a los deportes y a los viajes. Comparte mucho tiempo y numerosas aventuras con Paco, su amigo de la infancia.

Además de muchos años de amistad, les unen sus aficiones y gustos, muy semejantes.

Sin embargo, existe una gran diferencia entre ambos: Roberto tiene muy mala suerte. Sin ir más lejos, el otro día compraron unos artilugios para mejorar el equilibrio en la práctica de uno de los deportes que les apasionan: el surf.

Se trataba de unos pequeños brazaletes que según el fabricante les permitiría mejorar su estilo y, de hecho, Paco notó una considerable diferencia desde el primer día, apreciable a los ojos de todo el mundo. Roberto siguió con su surf de siempre, perdiendo los 35 euros invertidos.


No es la primera vez que les ocurre algo parecido, ni mucho menos. Hace un par de años, Paco encontró una solución a un problema que también comparten: el mareo en barco. Siendo grandes aficionados a los deportes náuticos, las naúseas eran un inconveniente para ambos desde hacía años.

A Paco le contaron un secreto para evitar el molesto mareo: cubrir el ombligo con un trozo de esparadrapo.

El truco no tiene justificación ninguna, pero Paco no se marea desde entonces, mientras que Roberto sigue echando los restos por la borda a la primera ola que zarandea la embarcación.

Y lo mismo ocurrió con aquel carísimo tratamiento floral cuando estuvieron en Tailandia, con aquel remedio homeopático para evitar el jet-lag y hasta con el ionizador que ambos compraron para mejorar sus sueños.

Paco siempre amortiza lo invertido; Roberto no hace más que tirar el dinero.

Lógicamente, el pobre Roberto comienza a estar un poco harto. Nunca ha creído en la mala suerte, pero cada vez está más convencido de que a pesar de su escepticismo, algo así debe existir y le ha tocado de lleno.


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Sugestión y sugestionabilidad



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El caso de Roberto y Paco, sin embargo, no es nada excepcional. Roberto es una persona a la que la Psicología calificaría como poco sugestionable, mientras que Paco presenta una alta sugestionablilidad.

Todos somos sugestionables, en mayor o menor medida y muchos de nosotros lo hemos comprobado en múltiples ocasiones: ¿quien no ha sentido nunca molestias tras leer una relación de síntomas de determinada enfermedad? ¿quien no ha tenido nunca un amuleto que llevaba a exámenes o acarreaba en sus viajes y que le hacía sentirse más seguro?.

Los efectos de la sugestión es algo que se conoce desde hace siglos, habiéndose constatado en innumerables ocasiones y tenido en cuenta desde antiguo por la práctica médica.

Está comprobado que cuando a una persona le indicamos que vamos a suministrarle una medicación para su padecimiento, en un porcentaje significativo de los casos la persona mejora, aunque le suministremos simplemente agua con azucar sin poder terapéutico alguno.

Esto es lo que se conoce como “efecto placebo”, y aunque sólo ahora estamos empezando a comprender su funcionamiento (Benedetti et al., 2005; Zubieta et al., 2005), está tan comprobada su existencia que siempre se toma en cuenta en el diseño de ensayos clínicos para probar cualquier medicamento.

Pero la sugestión o efecto placebo no se limita a las enfermedades. También podemos presentar una alta sugestionabilidad ante sucesos de la vida cotidiana, influyendo en aspectos tan variados como nuestra autovaloración, relaciones sociales, percepción, imaginación o estados emocionales (González & Miguel, 1999).

¿Qué es lo que nos sugestiona? La respuesta a esta pregunta no es sencilla: desde estímulos externos (algo muy utilizado en la publicidad subliminal o las técnicas sectarias), hasta lo que en psicología se conoce como “autosugestión”, producida por estados o procesos propios.

Esto hace que ante una prueba determinada, estemos sujetos tanto a la influencia del entorno (experimentador, decoración, sonidos..) como a nuestro propio estado de ánimo y convicciones. Esto lo saben muy bien muchas terapias alternativas y otras disciplinas pseudocientíficas, que comienzan asegurando que “es necesario creer” para que el tratamiento funcione.




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Ensayos clínicos y protocolos experimentales: como evitar el efecto placebo y otros sesgos.



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Al margen de lo comentado, un aspecto importante es la existencia de posibles causas ajenas al proceso que estamos investigando y que influyan en éste, lo que puede hacernos obtener una conclusión equivocada.

Por ejemplo, una persona puede morir de infarto tras administrarle un determinado medicamento; sin embargo, las causas de este infarto pueden no esten relacionadas con el fármaco y que ambos sucesos hayan coincidido por azar.

Debido a ello, cuando probamos algún producto sobre una población de estudio, solemos dividir ésta en dos grupos: un primer grupo recibe el tratamiento, mientras que un segundo grupo -llamado grupo de control- no recibe nada.

Los resultados se registran en ambos grupos y se comparan entre sí, para averiguar si un posible efecto puede deberse al azar o a otras causas externas.

Ahora bien, tal y como comentábamos antes, el efecto de la sugestión propia o provocada debe ser tomado en cuenta a la hora de realizar un protocolo experimental, sea éste el ensayo de un medicamento o cualquier otro fenómeno y complementariamente a que utilicemos un grupo de control.

Esto se debe al ya mencionado efecto placebo, que provoca mejores resultados si el sujeto sabe en que consiste la prueba que se le va a realizar.

Por otro lado, el propio investigador puede mostrar un sesgo subsconsciente, que le inclina a ver los resultados más favorables a su idea preconcebida y tender a despreciar o minimizar los contradictorios.

Ha sido demostrado en numerosas ocasiones que sin tener una intención de manipular los datos, tendemos a “adaptarlos” a nuestras ideas preconcebidas.


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Por ello, los protocolos más rigurosos para diseñar ensayos experimentales incluyen lo que se denomina “método de doble ciego”.

En ellos, se suministra el tratamiento real al grupo experimental, mientras que se suministra algo similar e indistinguible al grupo de control, pero que no produce ningún efecto.

De esta manera, un individuo no sabe si está siendo tratado con el principio activo o simplemente con un placebo.

El experimentador tampoco conoce si está administrando o registrando resultados de un sujeto tratado con el producto real o con un placebo, con lo que también se elimina la influencia o sesgo del investigador.


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La estadística como instrumento de evaluación de resultados


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Supongamos, tras administrar determinado tratamiento a 100 personas, que hemos medido resultados positivos en tres de ellas, mientras que en el grupo de control al que se le ha suministrado un placebo ha presentado 1 caso de mejoría entre 100.

¿Significa esto que el tratamiento es efectivo o tanto los tres positivos del primer grupo como los del control son simple azar?

¿y si los resultados son 30 éxitos en el primer grupo y 10 en el segundo?

Es muy difícil, por no decir temerario, aventurarnos a establecer una conclusión sobre la efectividad de un mecanismo cuando las tasas de éxito no son escandalosamente mayoritarias.

Afortunadamente, se han desarrollado métodos para poder analizar si estos números son significativos o si no podemos discernirlos del mero azar.

Por eso, cualquier estudio que consista en medir los efectos de determinado fenómeno sobre una población experimental, debe incorporar los análisis estadísticos necesarios que nos lleven a concluir si podemos considerar una ocurrencia superior a la que cabría esperar por azar.


La Estupidez del "A mí me funciona"

Un problema añadido: la correlación


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Por si todo lo mencionado hasta ahora no fueran dificultades suficientes, existe un fenómeno denominado correlación de variables que puede mimetizar los resultados de un experimento.

Utilizando la reducción al absurdo como ejemplo ilustrativo, supongamos que deseamos saber si los analfabetos comprenden la teoría de la relatividad más dificultosamente que la gente con estudios primarios.

Para ello, establecemos dos grupos: uno de analfabetos y otros que finalizaron la enseñanza primaria.

A ambos, les facilitamos un libro divulgativo sobre relatividad y les damos una semana de tiempo para que lo lean. Después, entrevistamos personalmente a todos los sujetos de ambos grupos preguntándoles cinco conceptos básicos de física relativista.

Los resultados obtenidos dicen que la tasa de aciertos en analfabetos es inferior al 5% mientras que en el otro grupo se aproxima al 50% .

¿Concluiríamos, a pesar de que estadísticamente fuera significativa la diferencia, que las personas que no saben leer tienen mucha más dificultad en comprender los conceptos básicos de relatividad?

Obviamente, sería una conclusión errónea, dado que ninguno de los del grupo de analfabetos ha podido leer el libro.

Lo que en realidad hemos comprobado es de perogrullo: los analfabetos no saben leer y los que han finalizado primaria sí.

Obviamente, sin tanta exageración como en el ejemplo, este fenómeno ocurre muchas veces en la naturaleza: diseñamos un experimento que en realidad está midiendo una variable distinta, aunque relacionada, de la que queremos estudiar.



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Correlación entre peso corporal y frecuencia cardíaca máxima, mínima y promedio de la población estudiada



Podríamos poner multitud de casos similares, aunque solo mencionaremos algunos de los más conocidos:

  • Existe una elevada correlación positiva y significativa entre las ventas anuales de chicle y la incidencia del crimen en los Estados Unidos de América. (Obviamente, no es lícito concluir que prohibiendo la venta de chicle podría reducirse el crimen, pues ambas variables dependen de una tercera: el tamaño de la población analizada)

  • Estadísticamente, los diestros viven más años que los zurdos. (No corras a aprender a usar la mano derecha, la explicación es que las estadísticas también prueban que la mayor parte de los zurdos son jóvenes, dado que hace años, en las escuelas se insistía en que los zurdos aprendieran a usar la mano derecha).

  • Se ha documentado una correlación positiva y significativa entre el índice de divorcios de un país y sus importaciones de plátanos (aquí preferimos no hacer observaciones).
  • Podemos ver que aunque una prueba nos demuestre que dos variables están relacionadas, carece de sentido concluir que también tiene que existir una relación causa-efecto entre ambas.


    curaciones

    El caso contrario: como aprovecharse de la sugestión, de los sesgos y de las correlaciones


    Dice el refrán popular: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Y es que estas limitaciones de la experimentación son ampliamente utilizadas por timadores, pseudocientíficos y charlatanes de todas las categorías.

    seudociencia


    a mi me funciona


    Acabemos con un último ejemplo: supongamos que queremos estudiar la influencia de una pulsera holográfica en el equilibrio del cuerpo humano.

    ¿Bastaría con probar en una cena con 10 amigos, de los cuales 5 notan efectos y otros 5 no?

    ¿o incluso en la que los diez resultan gratamente beneficiados?.

    No podemos estar seguros de que los resultados se deban al entrenamiento, a la sugestión o a cualquier otra causa desconocida.

    El diseño óptimo sería convocar una cena con 300 amigos. Sin que ninguno lo sepa, a 150 de ellos se les ha introducido en el bosillo el holograma, y a los otros una simple chapa del mismo material sin grabar.

    Se hace la prueba aduciendo de que se trata de un nuevo y divertido juego, sin que el que anota los resultados sepa quien lleva el holograma y quien la chapita vacía. A continuación, se analiza si las diferencias entre ambos grupos -en caso de haberlas- son estadísticamente significativas o no.

    ¿Parece demasiado complicado? Sinceramente, pensemos si no lo es más gastarnos el dinero o incluso jugar con nuestra salud en base a cuatro testimonios y a unos “protocolos” que son completamente inadecuados.

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    6 comentarios - La Estupidez del "A mí me funciona"

    J0RGTX +3
    Es un buen post man, pero deberías postearlo durante el día cuando hay usuarios conectados y no llena solo de Bots como a estas horas.
    Herni48 +2
    en el día se va de una vez de la pequeña pestaña de "lo más reciente" por la cantidad de virgohistorias y crap que postean cada 5 segundos.
    J0RGTX +1
    @Herni48 Mmm si eso también es cierto.
    pechotristes +1
    acercate y hablale...a mi siempre me funciona
    Esclavo-R1 +1
    Bien papu, este post sirve de mucho. Van + 10.
    eldekko +1
    lei todo, no me anda facebook no se porq