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Los OVNIS y las apariciones de la Virgen María

En el siglo XIX aparece en La Salette a los pastores Melanie Calvat y Maximin Giraud (1846); en Lourdes (1858) a Santa Bernadette Soubirous; y en Fátima (1917) a los pastorcitos Lucía dos Santos y Francisco y Jacinta Marto.

En el post de LA ALTERNATIVA A LOS NEFILIM analizábamos estas manifestaciones, que contrastan por su mensaje espiritual y sus fines de salvación del hombre, con otras manifestaciones del fenómeno ovni, que aquí analizamos.

Es como si una raza diferente, quisiera advertirnos, ayudarnos y mostrarnos el camino a seguir.

Todas estas apariciones han sido contaminadas por la religión y la Iglesia cristiana.



EL milagro que se describe, conocido mundialmente como la «Danza del Sol de Fátima», fue relatado oficialmente por primera vez por incrédulos y publicado por la prensa neutral portuguesa. La vista del mismo dio la impresión, a más de setenta mil personas allí congregadas, de que llegaba el fin del mundo. Y en un tiempo y lugar prefijados ocurrió un fenómeno que escapaba a las leyes naturales. Tres meses antes, tres niños habían predicho que se daría un milagro en aquel lugar y a aquella hora, para que todos creyesen en el mensaje que habían recibido de la Virgen, durante las seis apariciones que presenciaron en 1917.

Pero la historia de Fátima se inicia dos años antes de las populares apariciones, con las cuatro visitas del «Angel de Portugal» a los jóvenes videntes: Lucia Dos Santos, y los hermanos Francisco y Jacinta Marto. Estas manifestaciones, supuestamente angélicas, fueron descritas como la figura de «un joven sin cabeza vestido de blanco puesto en el aire» que, entre otros mensajes, les anunció la serie de apariciones que contemplarían próximamente.

Los incidentes de Mayo a octubre, ampliamente conocidos, están caracterizados por la manifestación de un ser hermoso y deslumbrante de pie entre el follaje de una pequeña encina. La aparición, de aproximadamente unos dieciocho años, tenía la cabeza cubierta por un manto transparente y sobre el pecho llevaba un objeto del que emanaba una luz intensa. La extraña figura sólo fue vista y oída por los pastores en evidente estado de éxtasis místico. Sin embargo, con el revuelo que causó la noticia, pronto miles de personas acudieron a presenciar personalmente los prodigios que acontecían en «Cova da Iria», el monte de las apariciones. Tenemos fenómenos inexplicados como el «globo de luz blanca» —visto en la quinta aparición— que se desplazó, lentamente, de Este a Oeste, hasta posarse en el árbol donde se encontraban los niños en el mismo instante que Lucía —portavoz indiscutible del grupo— afirmaba que la Virgen había llegado. Algunos testigos vieron incluso «un ser blanco» que salió del globo luminoso, al tiempo que percibieron en su piel una bajada de la temperatura ambiental y un oscurecimiento parcial de la luz solar.

No queda ninguna duda que el fenómeno aéreo más increíble aconteció en la última aparición, el 13 de Octubre, cuando un disco plateado evolucionó cayendo en zigzag hacia el asombrado público para, instantes después, volver a emprender la subida y desaparecer. Generando en el proceso un calor suficiente para secar las ropas mojadas y el embarrado suelo en que se encontraba la multitud.

La mayoría de los autores religiosos que han escrito sobre Fátima afirman que ese disco era verdaderamente el Sol. No obstante, a juzgar por las opiniones de algunos investigadores llevadas a cabo cuarenta años después del suceso, el objeto tenía una elevación y un acimut que lo situaba muy cerca del suelo. Se parecía más bien a un inmenso disco plateado similar a un OVNI que, viniendo del lugar que ocupaba el Sol y volviendo hacia la misma posición, habría confundido a los presentes, dándoles la impresión de que se trataba del Astro Rey.

Hacia el mediodía la lluvia dejo de caer. El Sol aparecía tenue, velado por una cortina de gasa. Podíamos verlo sin dificultad. De pronto adquirió un tono perlado, transformándose en un disco de plata opaca, como si fuese creciendo hasta romper las nubes. Abajo, el pueblo asustado gritaba a una voz, cayendo de rodillas en el suelo encharcado. Allí en lo alto, el disco comenzó a girar igual que una peonza antes de desplomarse amenazante sobre la multitud, la misma que lloraba y rezaba, acobardada por la grandeza del milagro. Fueron segundos, momentos que parecieron horas…
LOS SIGNOS DEL CIELO

De todos los fenómenos que se producen en nuestro mundo y no llegamos a descifrar, las apariciones Marianas destacan por dos motivos principalmente: porque ostentan en los últimos mil años el récord de manifestaciones enigmáticas que podamos enumerar, pues ése es el tiempo que llevan los seres humanos viendo y oyendo apariciones de figuras que, o bien se han proclamado como la Virgen María, o han sido interpretadas de ese modo por los testigos. Y en segundo término porque en ellas encontramos evidencias —espectaculares y pródigas— de fenómenos aéreos inusuales sospechosamente similares a los descritos en los encuentros cercanos con Objetos Volantes No Identificados.

Con la llegada del progreso y del racionalismo científico del siglo XIX, estos fenómenos fueron, para ciertos intelectuales eclesiásticos, una piedra de escándalo más que motivo de credulidad. Dios, decían, no tiene necesidad de tales manifestaciones espectaculares para darnos a conocer su voluntad. Además, son contrarias al espíritu del Evangelio, pues Jesucristo nunca quiso dar a los fariseos la «señal del cielo» que le pedían. Gracias a esta postura más intransigente, desde hace siglo y medio, la Iglesia sólo ha reconocido ocho apariciones: La Milagrosa, Lourdes, La Sallette, Pontmain, Fátima, Beauraing, Banneux y Siracusa. Sin embargo, en los últimos años las apariciones no confirmadas se cuentan por centenares y, entorno a ellas, se siguen produciendo todo tipo de sucesos clasificados como milagrosos, paranormales o incidentes OVNI, según sea la tendencia que profese el investigador.

En Cuapa, Nicaragua, del 8 de Mayo al 13 de Octubre de 1980, Bernardo Martinez tuvo unas importantes apariciones después de que viera unas señales luminosas sobre la capilla del pueblo. Saltan a la vista las coincidencias con Fátima: igual número de apariciones, una no realizada en Agosto, y la última el mismo día. En Cuapa, algunos creen, otros se mofan, «se tratan sólo de Ovnis», comentan en tono de burla. Y probablemente no vayan mal encaminados.

En 1949, la niña Catarina Richero, de Balestrino, Italia, vio mientras jugaba un círculo luminoso que surgió de las alturas, en cuyo interior había un Angel con los cabellos rubios. En la primera aparición que tuvieron los jóvenes videntes de Medjugorje (antigua Yugoslavia) durante 1981, presenciaron la silueta amorfa de una joven de color gris, volando a treinta centímetros del suelo. En los meses siguientes, otros fenómenos harán acto de presencia: Una «danza del Sol» en Agosto del mismo año y, al mes siguiente, varios testigos presencian un cono de luz en forma de embudo que iluminaba la colina de las apariciones. Dentro del foco observaron a la Virgen con los brazos abiertos, «planeando por el aire» y desplazándose en dirección a la Iglesia Parroquial.

Algunos testimonios sobre las apariciones de El Escorial (Madrid-España) describen a un objeto circular que se movía alrededor de otro objeto luminoso interpretado, en un primer momento, como el disco solar. Según relata Salvador Freixedo, Amparo Cuevas tiene muchas cosas que decir sobre naves espaciales, objetos y luces que havisto en el cielo, y de otros personajes que no son precisamente la Virgen, ni parecen estar relacionados con ella; pero le han aconsejado que obre con prudencia y no hable sobre el particular.

Gilbert Cornu, reputado ufólogo francés, descubrió que desde 1947, año en que surgió la moda de los «platillos volantes» de Kenneth Arnold, el número de informes sobre apariciones Marianas creció espectacularmente: Cova da Cruz (Portugal), Tyromestica (Checoslovaquia), Heroldsbach (Alemania), Acquaviva (Sicilia), Cuevas de Vinromá (España), Isla Bourchard, etcétera. Sucedió lo mismo en Francia, durante la oleada OVNI que sufrió en 1954, y en 1970 se registraron, repartidas por todo el mundo, una decena de apariciones. Aquí, en la tierra de «María Santísima», como la de fine el investigador Ramos Perera, sufrimos en el bienio 1986-88 nuestra oleada Mariana coincidiendo, una vez más, con espectaculares avistamientos OVNI: Benalup (Cádiz), Alcira y Fenollet (Valencia), El Repilado (Huelva), Cospeito (Lugo), Denia (Alicante), Pedrera (Sevilla), La Caleta (Málaga), Espinosillo (Toledo), etcétera. Las razones de estas correlaciones son muy significativas, aunque sólo indiquen que la predominancia de un tipo de fenómeno anómalo pueda provocar un resurgimiento de la ocurrencia de otro fenómeno. Es el llamado «Efecto Ventana».

Pronto se descubrieron otras oleadas Marianas anteriores al inicio de la Ufología moderna, como es el caso poco conocido de Lourdes, a finales del siglo XIX, en cuya región se produjeron otras apariciones de menor fama que las protagonizadas por Bernadette Soubirous. O Bélgica en 1933, en cuyo escueto marco geográfico se produjeron las apariciones de Beauraing, Okerzele, Banneux, Houlteau, Chaineux y Melen.

Paul Thomas, en su Iibro “Flying Saucers Trough The Ages” (Los Platillos Volantes a través del tíempo), incluye una detallada comparación entre observaciones OVNI y los fenómenos aéreos producidos durante las apariciones. El autor plantea que una parte de la actividad de los Ovnis es de la misma naturaleza y, por tanto, deriva de la misma fuente que las luces vistas por miles de testigos en contextos marcadamente religiosos.

UN SOL INQUIETO

Sí, es cierto que la gran mayoría de manifestaciones Marianas que proliferan en los últimos años son de naturaleza psíquica: únicamente los videntes pueden ver, escuchar e interactuar con la entidad aparecida. Pero es que ahí reside, precisamente, la ambigüedad que las caracteriza, puesto que la aparición se adapta a los videntes, al tiempo que los videntes reciben la aparición, a su medida. Sin embargo, ¿qué hay de esos casos en que la aparición puede actuar físicamente sobre el mundo real? En tales situaciones las figuras son entes objetivos, es decir, ocupan un espacio físico como objetos tridimensionales. Esta categoría de manifestaciones, muy semejantes a encuentros cercanos con humanoides, carecen de mensajes, son luminosas, de rasgos difusos y su interpretación dependerá del lugar en que ocurran los encuentros o del contexto sociocultural de los testigos.

Zeitoun y Shoubra, dos suburbios de El Cairo (Egipto), fueron lugar común de apariciones en 1968 y 1983, respectivamente. Ambas fueron reconocidas oficialmente por Shenouda III, Jefe de la Iglesia Copta, separada de Roma pero en dialogo positivo con la Iglesia Católica. Dos particularidades comunes en estas manifestaciones: que fueron vistas por todos los asistentes —incluidos los musulmanes— y que han podido ser fotografiadas ampliamente. Los testimonios nos hablan de una figura blanca, luminosa y amorfa, situada en lo alto de la Iglesia de Santa María, en el caso de Zeitoun; o Santa Damiana, años después en Shoubra. Junto a la aparición, mostrada generalmente en el aire, revoloteaban pequeñas bolas de luz e incluso, a veces, eran el único signo visible en la cúpula del templo. En Ufología se cree que estas bolas luminosas de comportamiento racional, denominadas «foofighters», tienen como objetivo vigilar la zona o lugar donde aparecerá o bien u n OVNI de proporciones generosas, o donde se producirá un encuentro cercanos con humanoides.

En Banneux, una de tantas apariciones habidas en la oleada belga de 1933, la descripción de la llegada de la Virgen a la niña Mariette Beco, se asemeja a muchas experiencias religiosas anteriores y a varios casos de Ovnis posteriores: la figura dio la impresión de bajar flotando, al principio parecía pequeña, pero fue aumentando de tamaño al bajar entre las copas de los pinos, hasta situarse a metro y medio de donde estaba arrodillada Mariette. Llevaba un halo luminoso de rayos de luz que salían claramente de una forma de disco, situado unos metros más arriba, en el cielo.

En 1985, doce niños que se encontraban jugando en la plaza del pequeño pueblo de Oliveto Citra, Italia, observaron en el cielo una estela luminosa en dirección al castillo. Ellos, en primer lugar, imaginan que son marcianos y les gritan, pero al acercarse ven a una bella señora que les sonríe. Pronto, el rumor de las apariciones se propaga por la localidad, concentrándose el 20 de Julio un gentío de más de dos mil peregrinos, que contemplan las evoluciones de una nube luminosa de color rojo, vista, incluso, desde una distancia de diez kilómetros. Un siglo antes, en otra aldea italiana, cerca de quinientas personas observaron una figura erguida (asociada posteriormente con la Virgen) en la falda de una colina, poco después que un extraño foco de luz iluminase el lugar.

También, puede darse el caso que, unas apariciones de origen psíquico, deriven o se asocien con fenómenos luminosos de consistencia física. Es la situación de finca Betania, municipio de Cua, Venezuela, cuya propietaria, María Esperanza Medrano, recibe mensajes de la Virgen desde hace siete años. Y en donde un 25 de Marzo de 1984, la gente del pueblo pudo observar, encima de la cascada que hay detrás de la iglesia, una figura radiante de luz y otros fenómenos aéreos luminosos. Son personas que ven sin éxtasis de ningún tipo, sin desconectarse del mundo exterior. Ante tal evidencia y después de numerosos interrogatorios, el obispo Monseñor Pío Bello Ricardo declaró que a su juicio, las dichas apariciones eran auténticas y tienen un carácter sobrenatural. Aprobando el obispado que el lugar donde se han producido sea considerado sagrado y su culto permitido. Como afirma el sacerdote y experto francés René Laurentin, este reconocimiento oficial sea una novedad, puesto que ninguna aparición se había beneficiado de una autentificación tal desde hace más de medio siglo.

VISITAS EN PERSONA

VIDENTES Y CONTACTADOS

Según los postulados del investigador Aimé Michel, es corriente advertir cómo determinadas experiencias místicas o paranormales se dan entre individuos que por razones de salud, taras genéticas hereditarias o trastornos de la propia edad conflictiva en que se encuentran, sufren algún tipo de disminución psíquica, física o mental. Los investigadores del fenómeno OVNI y los especialistas en apariciones Marianas se han preguntando porqué puede elegirse como receptores de tales contactos, advertencias, profecías y mensajes a individuos que por su edad o por sus circunstancias psicofísicas eran los menos apropiados para hacerlos llegar convincentemente a su destino. Los presuntos videntes y contactados tendrían que ser las personas menos idóneas para ser portadoras de tan apocalípticos mensajes, que reinciden comúnmente en los peligros a los que se ve abocada nuestra civilización y supervivencia.

Cuando tras el boom, de los mensajes, visitas y contactos viene la calma y el olvido, los «elegidos entre la multitud» pueden optar por dos caminos: dejarse llevar por los signos del cielo, polarizándose demasiado fácilmente en lo extraordinario, aumentando en ocasiones su importancia o acogiéndolos sin suficiente control. Cayendo, en el mejor de los casos, en la superstición, el particularismo o el iluminismo. O bien, comienzan a dudar de todo. Se convencen de que las cosas no eran como ellos pensaban, y quizá de que han llegado a ser engañados. Pueden entonces sufrir un estado depresivo emocional rayando en la desesperación, que, en lamentables ocasiones, se ha cobrado más de una vida.

Aunque al principio, el estudio de los sucesos OVNI puede parecer muy alejado de los temas religiosos, en realidad comparte con éstos muchas similitudes. Y ello es quizá más verdad hoy en día que hace treinta años, cuando la investigación sobre los Ovnis estaba en pañales y los estudiosos daban por garantizado que los Ovnis eran naves extraterrestres de tuercas y tornillos. Sin embargo, muchos ufólogos han abandonado esa teoría por diversas razones: una se refiere a la cantidad de sucesos registrados en este escaso medio siglo. Y, por otro lado, a que los Ovnis —igual que sucede en las apariciones Marianas— han cambiado de forma y aspecto con el transcurso de los años, como si se adecuaran a la tecnología y creencias de cada cultura en la que se manifiestan.

John A. Keel, Jacques Vallée y Jerome Clark vieron una repetición coherente de determinados aspectos de los acontecimientos y experiencias considerados anómalos, habidos en la historia de las apariciones Marianas, normalmente bolas o masas de luz que acompañaban a las mismas. Postularon un fenómeno original recurrente, que era interpretado de modo diferente de acuerdo con la experiencia, expectativas, estado mental y psicológico de los testigos. Si los videntes y contactados seguían teniendo encuentros cercanos con No Humanos por un período de centenares de años, ¿habríamos de considerar que todos los testigos fueron engañados? o ¿que hay una gran variedad de entidades No Humanas esperando un encuentro? ¿No sería más razonable suponer que los No Humanos proceden del mismo origen y, simplemente, les parecen diferentes a observadores de distintos contextos?

Estas consideraciones han llevado a muchos investigadores a creer que el fenómeno dual Aparición-OVNI está producido por una inteligencia o entidad que existe verdaderamente en nuestro universo, pero que está simbióticamente unida a nuestras mentes, cultura y planeta. No faltará quien, a estas alturas, pueda preguntarse, con toda razón, que esta descripción de entidad o inteligencia podría muy bien adecuarse y confundirse con la idea que tenemos de Dios. Y desde luego sería un tema apasionante para una interminable discusión.Los OVNIS y las apariciones de la Virgen María

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