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Gran negocito (Por Fernando Peña)

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El sueño de toda mujer con aires de diva es que le regalen un Yorkshire Terrier, un Caniche Toy, o cualquier otra mierdita de ese tamaño.

Fernando Peña.


Un día una amiga mía, cuyo nombre no voy a dar por razones obvias (este diario es muy leído y no quiero invadir su privacidad), me llamó entusiasmadísima diciéndome que el marido le había regalado un Yorkshire Terrier. Para que todos ustedes sepan e identifiquen al ejemplar en cuestión, el Yorkshire Terrier es Jazmín. Jazmín, que ya es un mito y no una mascota porque no se sabe si existió o era de peluche y a pilas.

Era un Día de la Madre al mediodía y ella sonaba exaltada, emocionadísima... casi histérica. Creo que el sueño de toda mujer con aires de diva es que le regalen un Yorkshire Terrier, un Caniche Toy, o cualquier otra mierdita de ese tamaño, llámese Chihuahua, Maltés o Bichon francés. La felicité sin mucho interés ni ganas, parloteamos unos minutos más en el teléfono y cortamos. Me olvidé. Tema Yorkshire Terrier, tema archivado en la memoria.

Al año, salí a comer con mi amiga y el marido. Durante la comida sonó su teléfono celular: "Sí, sí, una hembrita y un machito... U$S 1.500 la hembrita y 2.500 el machito... Sí, esos dos, nada más... Sí, porque tienen pocas crías, son perritos muy chiquitos.... Bueno... Listo... Sí, sí... Cómo no... Hasta luego". Sorprendido, le pregunté a mi amiga de qué se había tratado la conversación, a lo que me contestó que tenía un criadero de Yorkshire Terriers. Mujer mantenida, al pedo todo el día, con Yorkshire Terrier en la mano es una ecuación perfecta para convertirla en criadora. Es muy común que los criadores de estos perros chiquitos sean mujeres. Tal vez sea una prolongación de la maternidad... Vaya uno a saber.

Ustedes, en este momento, se estarán preguntando adónde quiero ir o de qué quiero hablar. Muy bien, me explico a continuación.

Quiero hablar de cuando hacemos las cosas por impulso y no contamos con una estructura o mecanismo adecuado. Cuando mi amiga cortó y me empezó a contar sobre su "nuevo emprendimiento" también me contó de las nuevas refacciones que había tenido que hacer en su casa. El marido me miraba con ojitos de resignado. Se ve que los arreglos habían costado mucha plata, no es lo mismo tener un Yorkshire Terrier que un criadero. Yo no entendía mucho de criaderos ni de perritos en esa época y el tema resultó más complejo de lo que yo pensaba. Parece que estos perritos falderos tan consoladores y compañeritos de las divas en soledad cuestan un fangote de guita. Los hay silk, wool y demás vainas en inglés que hablan de su pelaje y lo clasifican ad hoc. Ya que son tan solicitados por las divas en soledad son un buen negocio; estos perritos no producen más de uno o dos cachorritos por lechigada. Las divas en soledad por lo general tienen mucha guita y mucha soledad. Un perrito de esas características parece que llena la angustia vaginal y sentimental, agranda el ego y da dique. Es muy complicado criar a estos perros, porque al ser tan chiquitos son muy delicados; existe un riesgo de muerte que en algunos casos dura casi dos semanas luego de haber nacido y, además, hay todo un mercado específico orientado hacia estas miniaturas preciosas.

De hecho, los veterinarios que atienden a estos perritos no son veterinarios como los de los perros grandes, son veterinarios especializados en estos tesoritos.

Actualmente, la industria y el negocio que rodea a estos liliputienses es enorme: hay camitas, casitas, cuchitas, collarcitos, correítas, ropita, zapatitos, comederitos, calcetincitos, guantecitos, cascabelitos, peinecitos, tijeritas, valijitas, mantitas, golosinitas, relojitos, libritos, anteojitos, moñitos, hebillitas, comidita, chichecitos, cadenitas, medallitas, pañuelitos, gorritos, sombreritos, y miles de “itos” más para estos perritos y sus dueñas... las divas en soledad.

Siempre habrá mantenidas. Siempre habrá divas. Siempre habrá algo que hacer. Siempre habrá un espacio que llenar. Siempre habrá gente que tiene que comer. Siempre habrá un negocio para hacer y siempre habrá soledad, por eso estamos viendo tantos y veremos muchos más, pero muchos más, muchísimos más, de estos hermositos perritos que son un negoción.

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3 comentarios - Gran negocito (Por Fernando Peña)

@MaJin
como detesto esas lauchas, son ratones mutantes
@AcesHigh
el otro dia vi una vieja con uno de estos, le habia puesto 4 zapatitos. dejate de joder