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Mujeres indias, unas"todoterreno"

Mujeres indias, unas"todoterreno"

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I¿Qué decir de las mujeres indias? Desde mi llegada a este país las he observado, he hablado con ellas y las he visto actuar, y escribiendo este artículo pensaba: "¿Cómo las definirías en una sola palabra?" Y me vino una rápidamente: son unas "todoterreno", en el sentido positivo de la palabra.

Sólo unos días en India ya te sirven para observar cosas como: ¿por qué apenas hay mujeres solas en los lugares públicos? ¿por qué prácticamente en la mayoría de tiendas hay dependientes y no dependientas? ¿por qué no hay mujeres atendiendo en los restaurantes?

Partiendo de la base de que las niñas nacidas en las familias más pobres son normalmente una carga, debido a la dote que tienen que entregar a la familia del futuro marido, ya que esto genera un gasto importante para ellos, que muchas veces no pueden asumir. Mientras que el nacimiento de un varón es un motivo de celebración y buena suerte para la familia, el nacimiento de una mujer en muchos casos es considerado una desgracia y mala suerte futura para la familia.

Las mujeres y niñas en India, especialmente las de familias pobres o rurales, están en desigualdad de condiciones, lo demuestran los bajos índices de alfabetización de las mujeres, las altas tasas de mortalidad materna o la desnutrición de las mujeres especialmente las embarazadas (que además siguen trabajando las mismas horas durante su embarazo). La sociedad no las valora, por ello tienen menos facilidad de acceso a educación, a sanidad a una nutrición adecuada...

¿Por qué "todoterrenos"? En la sociedad de clase media-baja india, las mujeres son las que sostienen toda la carga familiar: normalmente trabajan realizando tareas más duras de lo que estamos acostumbrados a ver (cargan piedras para construir carreteras, recogen la cosecha durante horas bajo el sol, transportan sobre sus cabezas mercancía para vender en los mercados) y suelen ser víctimas de prácticas laborales discriminatorias y explotadoras.

Además no sólo trabajan, sino que se encargan del cuidado y educación de sus hijos, realizan las tareas domésticas y aun con todo esto, no tienen voz ni voto en su hogar, donde ya tienen asignada una misión nada más casarse: tener hijos. Misión de gran responsabilidad para ellas, debido al estigma social que supone para ellas no ser fértiles.

En las grandes ciudades, como Bombay, donde cada vez hay un mayor crecimiento de la clase media, las mujeres lo tienen mucho más fácil: tienen acceso a la educación, a trabajos mejor remunerados y aunque una vez casadas también estén bajo la presión familiar, las condiciones son mucho menos radicales y desfavorables que para las mujeres de familias pobres.

Y en las clases altas, el cambio ya es abismal. Ellas tienen muy claros cuáles son sus derechos y saben muy bien como utilizarlos. Toman muchas de las decisiones familiares, sin dependencia absoluta del marido. El compartir las responsabilidades de la familia ha ayudado a mejorar su situación. Estas mujeres han podido recibir una educación y esto les ha ido abriendo las puertas a su propia libertad. El trato cariñoso que han ofrecido los maridos a sus mujeres y de igualdad con hijas e hijos, ha ayudado a que las nuevas generaciones tengan un modelo a seguir de respeto y consideración por la mujer.

A pesar del principio de igualdad dentro de la Constitución, las leyes o las políticas gubernamentales que defienden la igualdad para la mujer india, todavía queda mucho recorrido para que esto se haga realidad a efectos prácticos.

En honor a todas estas mujeres indias que están luchando por cambiar su papel dentro de la sociedad y, sobre todo, luchando por su libertad, a mediados del mes de septiembre el barrio de Dahisar (norte de Bombay) fue testigo de uno de los momentos más esperados por Sonrisas de Bombay durante los últimos meses: la realización de la "foto de familia" de las 200 trabajadoras (profesoras y ayudantes) del proyecto de los 100 balwadis (guarderías-parvulario) en varios slums de la ciudad.

A las cuatro de la tarde, se convocó a todas las profesoras, sus ayudantes y las coordinadoras de zona, que tras intercambiar opiniones escucharon atentas las palabras de ánimo que les dio Jaume Sanllorente. "No sólo sois responsables de la educación de unos niños - les dijo - sino de futuros adultos que confeccionarán las sociedades del mañana, no lo olvidéis".

El proyecto de los balwadis que Sonrisas de Bombay impulsa desde el pasado junio junto a la contraparte local New Life, está dando educación a más de 3.000 niños de varios slums (zonas de chabolas) del norte de esta ciudad de la India. Además de a las 100 profesoras y sus 100 ayudantes, el proyecto cuenta con otros 56 trabajadores, entre cocineras, coordinadoras y personal de oficina para controlar la contabilidad y la relación con proveedores.

El hecho de que haya mayoría femenina en los nuevos proyectos de la entidad no es casualidad. Sonrisas de Bombay cree firmemente en el papel de la mujer y su enorme importancia en el desarrollo educativo y laboral de los entornos más pobres y deprimidos del país. Filósofos, políticos y sabios de este hermoso país han coincidido siempre, desde tiempos remotos, en que la clave en el desarrollo que lleve a la justicia e igualdad para los pobres de la India recae, sin lugar a dudas, en la mujer.

Mediante su alianza, el pasado mes de mayo, con la contraparte local Streehitakarini, compuesta por varias doctoras y asistentas sociales y muy dedicada a la mujer, Sonrisas de Bombay ya dejó clara su posición, muchas veces repetida por su fundador: "después de la educación y los niños, la mujer es nuestra otra prioridad, y en gran parte de las ocasiones, ambas van de la mano".

Estas mujeres son unas de mis todoterrenos preferidas. Ellas me han enseñado que todo es posible; tienen todas entre 50 y 65 años, son indias y luchan cada día por los derechos de las mujeres de los slums de la zona de Dadar. Las han enseñado a saber tratar a sus maridos, las han formado en temas sexuales, y están ahí para aconsejar a estas mujeres sin apenas educación, siempre que lo necesiten.

Shanta, una de las trabajadoras de Streehitakarini me comentaba un día: "Al principio cuando hacíamos las reuniones muchas mujeres no querían venir, desconfiaban de nosotras, pensaban que sus maridos se acabarían enterando de lo que hablaban con ellas y las "castigarían". Ahora muchas veces ponen excusas y mienten a sus maridos para poder asistir a las charlas. Cada vez se sienten más capaces y con más fuerza de dar un paso adelante. Se valoran más a sí mismas".



FUENTE

Sociedad


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2 comentarios - Mujeres indias, unas"todoterreno"

AIRORIA
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te felicito por el post!!