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Abya Yala por el camino a la libertad

Kajkoj Máximo Ba Tiul - Argenpress

En estos últimos días, en el continente de Abya Yala, tres acontecimientos nos invitan a reflexionar que el camino de la libertad trazado por nuestros héroes y mártires, quienes dieron su vida para enseñarnos de cómo se debe enfrentar al opresor. Estos acontecimientos se llevan a cabo en tres países diferentes: 1) las elecciones del El Salvador, en donde cada vez más el FMLN se sigue consolidando para darle batalla a la derecha, 2) la enmienda constitucional en Venezuela y 3) el referéndum constitucional en Bolivia este 25 de enero.

Sin duda alguna que este milenio está trazado para que los pueblos, asuman su derecho a la libertad, su derecho a refundar y replantear los países, los estados y las naciones. Como dice el presidente Evo Morales, este proceso es de los pueblos originarios milenarios y de los pueblos originarios contemporáneos. Pero además estos acontecimientos como otros más está poniendo a prueba a la misma democracia y la están transformando.

Estamos en el momento de cambiar las conductas corruptas y salvajes promovidas por los gobiernos neoliberales1. Estamos a las puertas entonces, de quitarnos el miedo que nos ha impedido ver que somos capaces de hacer transformaciones profundas a las estructuras injustas que han desarrollado y fortalecido los grupos de poder tanto nacional como internacional.

Hoy los pueblos están hablando, no sólo se les está devolviendo la voz, sino que están retomando su voz. Estos pueblos que han sido excluidos y ninguneados ahora a pesar de que sus luchas son criminalizados y reprimidos, como ha estado ocurriendo recientemente en Guatemala, en donde la criminalización de las luchas sociales son una constante, aunque este gobierno se jacte de ser el “gobierno de los pueblos”.

En Guatemala, no solo azota la violencia generada por el narcotráfico, el crimen organizado o las pandillas juveniles (maras), sino también están siendo generadas por los grupos de poder económico y político, con la venia del mismo estado, ya sea directa o indirecta. La persecución que se le hace al liderazgo de los movimientos sociales, como: el hostigamiento al Congreso Campesino de Izabal y el encarcelamiento de uno de sus máximos dirigentes, la persecución en contra de los lideres de las 12 comunidades de San Juan Sacatepéquez por oponerse a la construcción de la cementera, el desalojo violento de la comunidad Vergelito de El Petén , la militarización del municipio de Cunén, el asesinato de dos lideres del Movimiento de Jóvenes Mayas, y todo el marco de terror a que son objetos las comunidades, las organizaciones, los defensores y las defensoras de los derechos humanos y derechos de los pueblos indígenas, a los largo y ancho del país.

Para el gobierno guatemalteco como otros gobiernos de América Latina, los movimientos sociales y los pueblos indígenas son considerados sus enemigos, aunque se presenten con rostro indígena2. Están siguiendo el patrón trazado desde los documentos de Santa Fe, donde se considera que a los pueblos indígenas se les debe integrar a la a la economía moderna. Además de considerar que se les debe erradicar sus patrones culturales tradicionales para mejorar su nivel de vida.

El documento de Santa Fe I, afirma que “la construcción de carreteras, plantas hidroeléctricas y altos hornos es incomparablemente menos útil, para esta gente, que las instalación de sistemas sencillos de agua potable, la introducción de nuevos cultivos capaces de mejorar sus dietas deficientes en vitaminas y proporcionar cultivos comerciales para vender, y la enseñanza de cómo cuidar a su ovejas para aumentar así su abastecimiento de carne y de lana para el consumo o la venta. Para ayudarlos ahora y abrir el camino a la transformación cultural, estas personas necesitan tecnologías y tecnologías sencillas que muestren resultados perceptibles y que sean fácilmente aplicables a su situación inmediata”.

A partir de esto y otras resoluciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos, de la CIA, de investigaciones elaboradas por centros académicos vinculadas al imperio, los indígenas son considerados como no aptos para decidir por su futuro y por lo tanto se les debe dar lo poco, de acuerdo a su capacidad. Por eso mismo, cuando un pueblo se rebela en contra de las políticas de Estado y del impero son criminalizados.


Por eso la lucha del pueblo Boliviano, debe considerársele no solo como la lucha de todos los pueblos indígenas de América Latina, sino debe enseñarnos a construir el camino para la liberación total de los pueblos indígenas del mundo. Es un mensaje de rebeldía, de crítica, de radicalismo. La lucha de Bolivia, de Venezuela, de El Salvador, es un mensaje de fuerza y buenas energías para todos los pueblos pobres del mundo.

América Latina se levanta, ya no quiere estar sometida bajo el yugo del imperio ni tampoco de sus opresores nacionales. América Latina es rebelde y por eso se rebela contra el yugo del opresor. Ayer fue Cuba, hoy es Bolivia, Venezuela, El Salvador, después serán los otros pueblos, para formar el gran imperio de Abya Yala, libre, libre, libre, libre.

Kajkoj Maximo Ba Tiul es antropólogo.


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79765

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