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La excelentisima historia argentina (2º parte)

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EL COMIENZO DEL FIN



La excelentisima historia argentina (2º parte)

En 1776, bajo el reinado de Carlos IV de Borbon, realiza una serie de reformas a los territorios americanos por medio del Consejo de Indias, entre los que se encuentran la apertura del puerto de Buenos Aires y de otros dentro del territorio americano en control español, que sera un gran paso para frenar el monopolio y la creacion de nuevos virreinatos y capitanias entre los que se encuentra el virreinato del Rio de la Plata, primera division politica que incorpora los territorios del cono sur.
25 de mayo
LA 1º INVASION INGLESA
Miles de argentinos se preguntaron cómo sería este pais si las invasiones inglesas hubieran triunfado. Muchos piensan que seria como EE.UU o Australia o Nueva Zelanda. Es mejor pensar que con la clase de dirigente que tenemos, seria un Belice, Bangladesh o la India.
Hacia 1806, el actual territorio argentino se encuentra bajo dominio español. El nuevo virreinato lleva 30 años de existencia y parece consolidado. Sin embargo, los vaivenes de la situacion internacional estan a punto de provocar un vuelco en la region. Lo que hasta ayer parecia estable, pronto dejara de serlo...
En junio de 1806, tropas britanicas desembarcas en las costas de Quilmes, 1200 soldados a bordo de 12 buques las milicias estaban centradas en la frontera contra el indio, lo que a los ingleses no les costará dentrarse en el centro de Bs. As.
Lo primero que hicieron los ingleses, es hacerles jurar fidelidad a todos los funcionarios de la ciudad al imperio
britanico, los unicos que no juran son Belgrano y Sobremonte. Este ultimo porque huye a Cordoba, pero en el camino es interseptado por los britanico que se llevan el tesoro del virreinato triunfantes a Gran Bretaña. Parte del botin se lo repartio entre las tropas.
Otra de las cosas que hacen al desembarcar en Bs. As. se hacen cargo de todos los temas politicos y economicos del territorio, por ejemplo se nombra a cargo de la aduana a un personaje llamado JOSE MARTINEZ DE HOZ.
Al desembarcar, las tropas inglesas sorprenden a las criollas, Liniers prepara a los criollos en Montevideo para reconquistar Bs. As. de ahi el nombre de la "RECONQUISTA". Liniers le pide la rendicion a Beresford, pero este se niega, y los ingleses se repliegan en el fuerte (actual Casa Rosada) y la bandera inglesa flamea por 40 dias, los criollos disparan sus fusiles y los britanicos sufren 300 bajas entre muertos y heridos. Ya para cuando haya terminado toda esta batalla, el tesoro saboteado a Sobremonte, ya estara en Londres.
LA 2º INVASION INGLESA
En junio de 1807, la invasion sera diferente, desembarcan en Barragal, una playa mas firme que les permite desembarcar la artilleria pesada y en vez de ser 1200 soldados los que intenten conquistar la ciudad, seran 12.000. pero en los corrales de miserere, va a estar la soldada esperando a los britanicos para derrotarlos a cañonazos, pero no sera suficiente, aunque la defensa de la ciudad ya estaba organizada. Los habitantes de la ciudad, desde los balcones de sus edificios, tiraban agua hirviendo para desalojar a los ingleses, esto produjo bajas, aunque quedaron ingleses que formaron 13 columnas a lo largo de la ciudad y una de ellas ataca directamente al convento de Santo Domingo pero la gente se hizo fuerte en los alrededores realizando un cañonazo directo, este combate dura dos dias con mas de 1500 muertos y heridos.
Con las invasiones, el Rio de la Plata formaba parte de los conflictos mundiales entre Inglaterra y Francia, lo que cambia la formacion de las milicias populares, demostrando la fragilidad de las autoridades locales, la destitucion de un virrey por la voluntad del pueblo. Ya nada volveria a ser como antes.
Despues de esto, la historia argentina pasa a manos europeas. Entre 1792 y 1815, Europa esta casi permanentemente en guerra, al aparecer la figura de NAPOLEON BONAPARTE, que pasa de ser un general revolucionario a un emperador expansionista que quiere conquistar toda Europa, y parece que solo un contrincante sera capaz de derrotarlo, el almirante Nelson.
Despues de la batalla de Trafalgar (España), Napoleon se va a tomar revancha venciendo en Austerlin al Imperio Austro-hungaro, despues de esto, atacara a Inglaterra en el comercio, por medio de un bloqueo continental, pero Portugal es el unico pais que no respeta este bloqueo por lo que el emperador Bonaparte decide conquistarlo, y ya que España estaba entre Francia y Portugal, lo conquista tambien, nombrando rey a su hermano Jose Bonaparte (pepe botella).
LA FARSA DE BAYONA
Carlos IV, arrepentido de su abdicación, reclamo la corona. Napoleón se ofreció para mediar entre los reyes, invitando a la familia real española a la localidad francesa de Bayona.
Bajo la presión de Napoleon, Fernando VII devolvió la corona a su padre y este al emperador, para designar a su hermano, Jose Bonaparte (pepe botella), rey de España.
Por eso, el pueblo español lo llamo asi a este episodio, considerando que la cesion de derechos habia sido forzada por Napoleon y carecia de valor.

Mientras los llamados "grandes de España" se preparaban para realizar negociaciones con los franceses, el pueblo español se toma en armas para resistir la invasion. Por ejemplo en 1808, Madrid se convertira en un campo de batalla en el cual resultaran fusilados 43 madrileños, pero aun asi la resistencia continua aqui y en otros sitios de España y en sus principales ciudades, se forman juntas de gobierno en representacion de Fernando VII con sede en Sevilla, y desde ahi se decide que va a pasar en el Rio de la Plata.
Mientras tanto, en 1810, en Bs. As. un grupo de revolucionarios se juntaron en la jaboneria de vieytes, donde se discutian temas sobre el manejo de los asuntos en el Rio de la Plata.
Las invasiones inglesas desataron un problema entre monopolistas y librecambistas. El monopolio era un sistema comercial absurdo establecido por la corona española, en el cual solo se podia importar y exportar por cuatro o cinco encargados en el puerto bonaerense, que a su vez eran los principales contrabandistas, como MARTIN ALZAGA, JOSE MARTINEZ DE HOZ, etc. En 1809, los ingleses, firman un acuerdo con la junta de Sevilla, en el cual los mercados americanos se habren para las mercaderias inglesas, basandose en esto, el virrey Cisneros firma un reglamento de librecomercio, y la economia comienza a crecer. Pero los principales contrabandistas que eran los encargados del puerto de Bs. As. aprietan a Cisneros para eliminar el reglamento, pero el virrey los tranquiliza diciendo que el reglamento dura solo 4 meses, venciendose el 19 de mayo de 1810, al dia siguiente cae la junta de Sevilla y un grupo de criollos, llegan a su casa esa misma noche y reclaman al virrey una convocatoria para un CABILDO ABIERTO.
El Cabildo Abierto tuvo lugar en Mayo de 1810 debido a una serie de problemas que aquejaban tanto e Europa como a la Argentina. El 19 de Mayo, Juan José Castelli y Martín Rodríguez se reunieron con el Virrey Cisneros manifestándole la necesidad de convocar un Cabildo Abierto; la situación era muy tensa, España había sido invadida por las tropas de Napoleón quienes tomaron de prisionero al Rey Fernando VII dejando tanto a este país como a sus respectivas colonias sin autoridad que las guiara.
Este, junto a otros inconvenientes de la época, hizo que la población criolla se alterara y pidiera un gobierno nativo; los ciudadanos aseguraban que si el rey estaba preso entonces ellos debían tomar las determinaciones. Al principio la oposición de los representantes españoles se hizo saber ya que ellos pretendían que el pueblo se mantuviese fiel a la Corona hasta que todo el malestar acabara; pero el 20 de Mayo el Virrey tomó conocimiento de que ya no contaba con el apoyo de las fuerzas militares y que eran muchas las personas que clamaban por su renuncia. Ese mismo día Cisneros dio a conocer una proclama en donde no sólo se reivindicaba la lealtad a Buenos Aires sino también al Rey de España restándole poder de decisión al Cabildo, el cual sólo representaba a la capital y no a la totalidad de la región. El 22 de Mayo de 1810, bajo la presión de los criollos liderados por Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano y sin contar con el respaldo de las milicias, el virrey Baltasar Cisneros se vio obligado a convocar un Cabildo abierto. El punto principal de la reunión era discutir la continuidad del cargo del Virrey ante los suceso ocurridos en España; es que Fernando VII estaba prisionero evento que le quitaba el absoluto poder al virrey para tomar decisiones.
En este Cabildo abierto se reunían los vecinos, éstos debían cumplir una serie de requisitos para poder acceder a la reunión; entre ellos, debían tener armas, caballos, residencias, casas pobladas durante muchos años, etc. A la sesión de ese día concurrieron 56 militares, 18 alcaldes de barrio, 4 marinos, 24 clérigos, 4 escribanos, 20 abogados, 2 miembros de la audiencia, 4 médicos, 2 miembros del consulado, 13 funcionarios, 18 vecinos, 43 comerciantes y 15 personas más de las cuales no se tiene calificación. En total, el cabildo albergó a 251 individuos, a pesar de que se repartieron no menos de 600 invitaciones; tras la apertura del debate, el obispo Lué manifestó su deseo de que el virreinato continuara bajo la dominación española. Por otra parte, el abogado Juan José Castelli apoyó la soberanía del pueblo de Buenos Aires, posición que fue atacada por el fiscal Villota quien dijo que la región no podía atribuirse la representación por sí sola. Las opiniones se encontraron hasta que la votación se hizo pública; 162 personas votaron por la destitución del Virrey Baltasar Cisneros, la decisión con más votos fue la de entregar el mando al Cabildo de la Capital, el cual establecería una Junta de Gobierno.
La funcion del Cabildo Abierto era destituir al virrey y formar una junta provisional gubernativa, pero se nombro presidente de la junta al propio Cisneros, la reaccion no se hizo esperar.
El 22 de mayo de 1810, presionado por los criollos liderados por Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano, y sin contar con el apoyo de las milicias, el virrey Cisneros convocó la reunión de un Cabildo Abierto. Y el 25 de mayo de ese mismo año se hicieron conocer los nuevos integrantes de la junta.

LA REVOLUCION DE MAYO

Invasiones Inglesas

Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de eventos revolucionarios que sucedieron en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, por aquel entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, una dependencia colonial de España. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta.
La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aun así, los historiadores consideran a dicha manifestación de lealtad (conocida como la máscara de Fernando VII) una maniobra política que ocultaba las auténticas intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.
Los acontecimientos de la Revolución de Mayo se centraron en una semana conocida como la Semana de Mayo, transcurrida entre el 18 de mayo, cuando se confirmó de manera oficial la caída de la Junta de Sevilla, hasta el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.
CAUSAS EXTERNAS
La declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 de su metrópoli inglesa sirvió como un ejemplo de que una revolución e independencia eran posibles para los criollos. La Constitución estadounidense proclamaba que todos los hombres eran iguales ante la ley (aunque, por entonces, dicha proclamación no alcanzaba a los esclavos), defendía los derechos de propiedad y libertad y establecía un sistema de gobierno republicano.
Se comenzaron a difundir los ideales de la Revolución Francesa de 1789, en la cual una asamblea popular finalizó con siglos de monarquía con la destitución y ejecuciones del rey Luis XVI y su esposa María Antonieta y la supresión de los privilegios de los nobles. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, cuyos principios eran "Liberté, égalité, fraternité" ("Libertad, igualdad, fraternidad" en francés) tuvo una gran repercusión entre los jóvenes de la burguesía criolla. La revolución Francesa motivó también la expansión en Europa de las ideas liberales, que impulsaban las libertades políticas y económicas. Algunos liberales políticos influyentes de dicha época, opuestos a las monarquías y los poderes absolutos, eran Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Montesquieu, Denis Diderot y Jean Le Rond d'Alembert, mientras que el principal liberal económico era Adam Smith, autor del libro La riqueza de las naciones que proponía el libre comercio.
Aunque la difusión de dichas ideas estaba severamente limitada en los territorios españoles, y no se permitía el ingreso de tales libros a través de las aduanas o la posesión no autorizada, igualmente se difundían en forma clandestina: en el proceso instruido a raíz de las revoluciones en Chuquisaca y La Paz se menciona a Rousseau y su libro El contrato social como cuerpos del delito. Las ideas liberales alcanzaron incluso al ámbito eclesiástico: Francisco Suárez sostenía que el poder político no pasa de Dios al gobernante en forma directa sino por intermedio del pueblo. Éste sería entonces, de acuerdo con Suárez, el que posee el poder y lo delega en hombres que manejan al Estado; y si dichos gobernantes no ejercieran apropiadamente su función de gerentes del bien común se transformarían en tiranos y el pueblo tendría el derecho de derrocarlos o enfrentarlos y establecer nuevos gobernantes.
Gran Bretaña comenzó la revolución industrial, y para satisfacer ampliamente las necesidades de su propia población necesitaba nuevos mercados para vender su creciente producción de carbón, acero, telas y ropa. Gran Bretaña ambicionaba que el comercio de las colonias españolas en América dejara de estar monopolizado por su metrópoli. Para lograr este fin se procuraba conquistar a las colonias (lo cual se intentó, en forma fallida, mediante las Invasiones Inglesas) o bien promover su emancipación.
En Europa se desarrollaban las Guerras Napoleónicas, entre cuyos principales contendientes se encontraban el Imperio Napoleónico contra el Reino Unido y el Reino de España. Las fuerzas francesas tuvieron una gran ventaja inicial, y mediante las abdicaciones de Bayona se forzó la renuncia de Carlos IV y su hijo Fernando VII, los cuales fueron reemplazados por José Bonaparte, hermano de Napoleón. La monarquía española intentó resistir formando la Junta de Sevilla y, tras la derrota de ésta, el Consejo de Regencia de España e Indias.
CAUSAS INTERNAS
Durante la época del virreinato el comercio exterior estaba monopolizado por España, y legalmente no se permitía el comercio con otras potencias. Esta situación era altamente desventajosa para Buenos Aires, ya que España minimizaba el envío de barcos rumbo a dicha ciudad. Esta decisión de la metrópoli se debía a que la piratería obligaba a enviar a los barcos de comercio con una fuerte escolta militar, y ya que Buenos Aires no contaba con recursos de oro ni de plata ni disponía de poblaciones indígenas establecidas de las cuales obtener recursos o someter al sistema de encomienda, enviar los convoyes de barcos a la ciudad era mucho menos rentable que si eran enviados a México o Lima. Dado que los productos que llegaban de la metrópoli eran escasos y caros, e insuficientes para mantener a la población, tuvo lugar un gran desarrollo del contrabando, que por dicha situación solía ser respetado por la mayoría de los gobernantes locales. El comercio ilícito alcanzaba montos similares al del comercio autorizado con España. En este contexto se formaron dos grupos de poder diferenciados en la oligarquía porteña: los ganaderos, que reclamaban el libre comercio para exportar su producción en mejores condiciones (principalmente el cuero, la carne no era aún un producto exportable internacionalmente ya que aún no existían técnicas de congelación que pudieran conservarla por períodos extensos), y los comerciantes contrabandistas, que rechazaban el libre comercio ya que si los productos entrasen legalmente disminuirían sus ganancias.
En la organización política, especialmente desde la fundación del Virreinato del Río de la Plata, el ejercicio de las instituciones residentes recaía en funcionarios designados por la corona, casi exclusivamente españoles provenientes de Europa, sin vinculación con los problemas e intereses americanos. Legalmente no había diferenciación en clases sociales entre españoles peninsulares y del virreinato, pero en la práctica los cargos más importantes recaían en los primeros. La burguesía criolla, fortalecida por la revitalización del comercio e influida por las nuevas ideas, esperaba la oportunidad para acceder a la conducción política.
La rivalidad entre los habitantes nacidos en la colonia o en la España europea dio lugar a una rivalidad entre los partidarios de la autonomía y los partidarios de conservar la situación establecida. Los partidarios de la autonomía se llamaban a sí mismos patriotas, americanos, sudamericanos o criollos, mientras que los partidarios de la realeza española se llamaban a sí mismos realistas. Los patriotas eran señalados despectivamente por los realistas como insurgentes, facciosos, rebeldes, sediciosos, revolucionarios, descreídos, herejes o libertinos; mientras que los realistas eran a su vez tratados en forma despectiva como sarracenos, godos, gallegos, chapetones, matuchos o maturrangos por los patriotas.
Buenos Aires logró un gran prestigio ante las demás ciudades del Virreinato luego de expulsar a las tropas inglesas en dos oportunidades durante las Invasiones Inglesas. Este prestigio fue utilizado como argumento por Juan José Paso para justificar en el cabildo abierto el que Buenos Aires tomara la iniciativa de reemplazar al virrey sin consultar previamente a las otras ciudades. La victoria contra las tropas inglesas alentó los ánimos independentistas ya que el virreinato había logrado defenderse solo de un ataque externo, sin ayuda de España. Durante dicho conflicto se constituyeron milicias criollas que luego tendrían un importante peso político, la principal de ellas era el Regimiento de Patricios liderado por Cornelio Saavedra.
Una variante que se consideró antes de la revolución fue apoyar la intención de la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII, de ponerse al frente de todas las colonias españolas como regente. Estaba capacitada para hacerlo por la derogación de la Ley Sálica en 1789, y su intención era prevenir un posible avance francés sobre las mismas. El intento no era apoyado por los españoles peninsulares, pero sí por algunos núcleos revolucionarios que veían en ello la posibilidad de independizarse en los hechos de España. Entre ellos se encontraban Castelli, Beruti, Vieytes y Belgrano; otros revolucionarios como Mariano Moreno o Juan José Paso estaban en desacuerdo. Sin embargo, la propia infanta renegó de tales apoyos, y denunció al virrey las motivaciones revolucionarias contenidas en las cartas de apoyo que le enviaron. Sin ningún otro respaldo importante, las pretensiones de Carlota fueron olvidadas. Incluso después de la revolución algunos mantuvieron la idea de su coronación como estrategia dilatoria, pero la infanta estaba completamente en contra de los sucesos ocurridos. En una carta enviada a Juan Manuel Goyeneche dijo:
En estas circunstancias creo de mi deber rogarte y encargarte que emplees todos tus esfuerzos en llegar cuanto antes a Buenos Aires; y acabes de una vez con aquellos pérfidos revolucionarios, con las mismas ejecuciones que practicaste en la ciudad de La Paz.

LA SEMANA DE MAYO
primera junta
VIERNES 18 DE MAYO:
Ante el nivel de conocimiento público alcanzado por la noticia de la caída de la Junta de Sevilla, Cisneros realizó una proclama en donde reafirmaba gobernar en nombre del rey Fernando VII, para intentar calmar los ánimos. Cisneros habló de la delicada situación en la Península, pero no confirmó en forma explícita que la Junta había caído, si bien era consciente de ello. Parte de la proclama decía lo siguiente:
En América española subsistirá el trono de los Reyes Católicos, en el caso de que sucumbiera en la península. (...) No tomará la superioridad determinación alguna que no sea previamente acordada en unión de todas las representaciones de la capital, a que posteriormente se reúnan las de sus provincias dependientes, entretanto que de acuerdo con los demás virreinatos se establece una representación de la soberanía del señor Fernando VII.
El grupo revolucionario principal se reunía indistintamente en la casa de Nicolás Rodríguez Peña o en la jabonería de Hipólito Vieytes. Concurrían a esas reuniones, entre otros, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti, Chiclana, Darragueira, Thompson, Juan José Viamonte. Otro grupo se reunía en la quinta de Orma, encabezado por fray Ignacio Grela y entre los que destacaba Domingo French.
Algunos criollos se reunieron esa noche en la casa Rodríguez Peña. Cornelio Saavedra, quien se hallaba en San Isidro, fue llamado de urgencia y concurrió a la reunión en la que se decidió solicitar al virrey la realización de un cabildo abierto para determinar los pasos a seguir por el virreinato. Para esa comisión, fueron designados Castelli y Martín Rodríguez.

SABADO 19 DE MAYO:
Tras pasar la noche tratando el tema, durante la mañana (sin dormir) Saavedra y Belgrano se reunieron con el alcalde de primer voto Juan José de Lezica y Castelli con el síndico procurador, Julián de Leyva, pidiendo el apoyo del Cabildo para gestionar ante el virrey un cabildo abierto, expresando que de no concederse, lo haría por sí solo el pueblo.

DOMINGO 20 DE MAYO:
Lezica transmitió a Cisneros la petición que había recibido, y éste consultó a Leyva, quien se mostró favorable a la realización de un cabildo abierto. Antes de tomar una decisión el virrey citó a los jefes militares para que se presenten a las siete horas de la tarde en el fuerte. Según cuenta Cisneros en sus Memorias, les recordó:
(...) las reiteradas protestas y juramentos de fidelidad con que me habían ofrecido defender la autoridad y sostener el orden público y les exhorté a poner en ejercicio su fidelidad al servicio de S.M. y de la patria.
Como Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, el coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios e integrante de la Sociedad de los Siete, respondió a nombre de todos los criollos diciendo:
Señor, son muy diversas las épocas del 1º de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquella existía la España, aunque ya invadida por Napoleón; en ésta, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador, excepto solo Cádiz y la isla de León, como nos aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E. en su proclama de ayer. ¿Y qué, señor? ¿Cádiz y la isla de León son España? (...) ¿Los derechos de la Corona de Castilla a que se incorporaron las Américas, han recaído en Cádiz y la isla de León, que son una parte de las provincias de Andalucía? No señor, no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses, hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella.
Al anochecer se produjo una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña, en donde los jefes militares comunicaron lo ocurrido. Se decidió enviar inmediatamente a Castelli y a Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros en el fuerte, facilitando su ingreso el comandante Terrada de los granaderos provinciales que se hallaban de guarnición ese día. El virrey se hallaba jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe y el edecán Coicolea cuando los comisionados irrumpieron. Martín Rodríguez en sus Memorias relató como fue la entrevista, en donde Castelli se dirigió a Cisneros así:
Excelentísimo señor: tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V.E. la cesación en el mando del virreinato.
Cisneros respondió:
¿Qué atrevimiento es éste? ¿Cómo se atropella así a la persona del Rey en su representante?
Pero Rodríguez (según sus Memorias) lo detuvo advirtiéndole:
Señor: cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con la contestación, vea V.E. lo que hace.
Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico procurador del Cabildo, Julián de Leyva. Ante la situación, Caspe llevó a Cisneros a su despacho para deliberar juntos unos momentos y luego regresaron. El virrey se resignó y permitió que se realizara el cabildo abierto. Según cuenta Martín Rodríguez en sus Memorias póstumas, escritas muchos años después, sus palabras fueron:
Señores, cuanto siento los males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso; pero puesto que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran.
El cabildo abierto se celebraría el 22 de mayo siguiente.
Esa misma noche se celebró una obra de teatro cuyo tema era la tiranía, llamada "Roma Salvada", a la cual concurrieron buena parte de los revolucionarios. El jefe de la policía intentó convencer al actor de que no se presentara y que, con la excusa de que éste estuviera enfermo, la obra se reemplazara con "Misantropía y arrepentimiento", del poeta alemán Kotzebue. Los rumores de censura policial se extendieron con rapidez, por lo que Morante salió e interpretó la obra prevista, en la cual interpretaba a Cicerón. En el cuarto acto, Morante exclamaba lo siguiente:
Entre regir al mundo o ser esclavos ¡Elegid, vencedores de la tierra! ¡Glorias de Roma, majestad herida! ¡De tu sepulcro al pie, patria, despierta! César, Murena, Lúculo, escuchadme: ¡Roma exige un caudillo en sus querellas! Guardemos la igualdad para otros tiempos: ¡El Galo ya está en Roma! ¡Vuestra empresa del gran Camilo necesita el hierro! ¡Un dictador, un vengador, un brazo! ¡Designad al más digno y yo lo sigo!
Dicha escena encendió los ánimos revolucionarios, que desembocaron en un aplauso frenético a la obra. El propio Juan José Paso se levantó y gritó "¡Viva Buenos Aires libre!".

LUNES 21 DE MAYO:
A las 3, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se vieron interrumpidos por 600 hombres armados, agrupados bajo el nombre de "Legión Infernal", que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que se convocase a un Cabildo Abierto y se destituyese al virrey Cisneros. Llevaban un retrato de Fernando VII y en el ojal de sus chaquetas una cinta blanca que simbolizaba la unidad criollo-española. Entre los agitadores se destacaron Domingo French y Antonio Beruti. Estos desconfiaban de Cisneros y no creían que fuera a cumplir su palabra de permitir la celebración del cabildo abierto del día siguiente. El síndico Leiva no tuvo éxito en calmar a la multitud al asegurar que el mismo se celebraría como estaba previsto. La gente se tranquilizó y dispersó gracias a la intervención de Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, que aseguró que los reclamos de la Legión Infernal contaban con su apoyo militar.
El 21 de mayo se repartieron 450 invitaciones entre los principales vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes de la ciudad; pero el encargado de su impresión Agustín Donado (compañero de French y Beruti) imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos.
El Excmo. Cabildo convoca á Vd. para que se sirva asistir, precisamente mañana 22 del corriente, á las nueve, sin etiqueta alguna, y en clase de vecino, al cabildo abierto que con avenencia del Excmo. Sr. Virrey ha acordado celebrar; debiendo manifestar esta esquela á las tropas que guarnecerán las avenidas de esta plaza, para que se le permita pasar libremente.

MARTES 22 DE MAYO
De los 450 invitados al cabildo abierto solamente participaron unos 251. French y Beruti, al mando de 600 hombres armados con cuchillos, trabucos y fusiles, controlaron el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos.
El cabildo abierto se prolongó desde la mañana hasta la medianoche, contando con diversos momentos, entre ellos la lectura de la proclama del Cabildo, el debate, "que hacía de suma duración el acto", como se escribió en el documento o acta, y la votación, individual y pública, escrita por cada asistente y pasada al acta de la sesión.
El debate en el cabildo tuvo como tema principal la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. El principio de la retroversión de la soberanía planteaba que, desaparecido el monarca legítimo, el poder volvía al pueblo; y que éste tenía derecho a formar un nuevo gobierno.
Hubo dos posiciones principales enfrentadas: los que sostenían que la situación debía mantenerse sin cambios, respaldando a Cisneros en su cargo de virrey, y los que sostenían que debía formarse una junta de gobierno en su reemplazo, al igual que en España. No reconocían la autoridad del Consejo de Regencia argumentando que las colonias en América no habían sido consultadas para su formación. El debate abarcó también, de manera tangencial, la rivalidad entre criollos y españoles peninsulares, ya que quienes proponían mantener al virrey consideraban que la voluntad de los españoles debía primar por sobre la de los criollos.
Uno de los oradores de la primera postura fue el obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, líder de la iglesia local. Lué y Riega sostenía lo siguiente:
No solamente no hay por qué hacer novedad con el virrey, sino que aún cuando no quedase parte alguna de la España que no estuviese sojuzgada, los españoles que se encontrasen en la América deben tomar y reasumir el mando de ellas y que éste sólo podría venir a manos de los hijos del país cuando ya no hubiese un español en él. Aunque hubiese quedado un solo vocal de la Junta Central de Sevilla y arribase a nuestras playas, lo deberíamos recibir como al Soberano.
Juan José Castelli habló a continuación, sostenía que los pueblos americanos debían asumir la dirección de sus destinos hasta que cesara el impedimento de Fernando VII de regresar al trono.
Desde la salida del Infante don Antonio, de Madrid, había caducado el Gobierno Soberano de Espa­ña, que ahora con mayor razón debía considerarse haber expirado con la disolución de la Junta Central, porque, además de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía facultades para el establecimiento del Supremo Gobierno de Regencia; ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno, y no podrían delegarse, ya por la falta de concurrencia de los Diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, deduciendo de aquí su ilegitimidad, la re­versión de los derechos de la Soberanía al pueblo de Buenos Aires y su libre ejercicio en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se suponía no existir, la España en la dominación del señor don Fer­nando Séptimo.
Pascual Ruiz Huidobro expuso que, dado que la autoridad que había designado a Cisneros había caducado, éste debía considerarse separado de toda función de gobierno, y que en su función de representante del pueblo el Cabildo debía asumir y ejercer la autoridad.
El fiscal Manuel Genaro Villota, representante de los españoles más conservadores, señaló que la ciudad de Buenos Aires no tenía derecho a tomar decisiones unilaterales sobre la legitimidad del virrey o el Consejo de Regencia sin hacer partícipes del debate a las demás ciudades del Virreinato. Argumentaba que ello rompería la unidad del país y establecería tantas soberanías como pueblos. Juan José Paso le dio la razón en el primer punto, pero adujo que la situación del conflicto en Europa y la posibilidad de que las fuerzas napoleónicas prosiguieran conquistando las colonias americanas demandaban una solución urgente. Adujo entonces el argumento de la hermana mayor, por la cual Buenos Aires tomaba la iniciativa de realizar los cambios que juzgaba necesarios y convenientes, bajo la expresa condición de que las demás ciudades serían invitadas a pronunciarse a la mayor brevedad posible. La figura retórica de la "Hermana mayor", comparable a la gestión de negocios, es un nombre que hace una analogía entre la relación de Buenos Aires y las otras ciudades del Virreinato con una relación filial.
El cura Juan Nepomuceno Solá opinaba que el mando debía entregarse al Cabildo, pero sólo en forma provisional, hasta la realización de una junta gubernativa con llamamiento a representantes de todas las poblaciones del virreinato.
Cornelio Saavedra propuso que el mando se delegase en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno, en el modo y forma que el cabildo estimara conveniente. Hizo resaltar la frase de que "(...) y no queda duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando". A la hora de la votación, la postura de Castelli se acopló a la de Saavedra.
Luego de los discursos, se procedió a votar por la continuidad del virrey, solo o asociado, o por su destitución. La votación duró hasta la medianoche, y se decidió por amplia mayoría destituir al virrey: 155 votos contra 69. Los votos contrarios a Cisneros se distribuyeron de la siguiente manera:
* Fórmula según la cual la autoridad recae en el Cabildo: 4 votos
* Fórmula de Juan Nepomuceno de Sola: 18 votos
* Fórmula de Pedro Andrés García, Juan José Paso y Luis José Chorroarín: 20 votos.
* Fórmula de Ruiz Huidobro: 25 votos
* Fórmula de Saavedra y Castelli: 87 votos
A la madrugada del día 23 se emitió el siguiente documento:
Hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente.

MIERCOLES 23 DE MAYO
Tras la finalización del Cabildo abierto se colocaron avisos en diversos puntos de la ciudad que informaban de la creación de la Junta y la convocatoria a diputados de las provincias, y llamaba a abstenerse de intentar acciones contrarias al orden público.

JUEVES 24 DE MAYO
El día 24 el Cabildo, a propuesta del síndico Leyva, conformó la nueva Junta, que debía mantenerse hasta la llegada de los diputados del resto del Virreinato. Estaba formada por:
* Presidente y comandante de armas: Baltasar Hidalgo de Cisneros
* Vocales: Cornelio Saavedra (criollo), Juan José Castelli (criollo), Juan Nepomuceno Solá (español) y José Santos Incháurregui (español).
Dicha fórmula respondía a la propuesta del obispo Lué y Riega de mantener al virrey en el poder con algunos asociados o adjuntos, a pesar de que en el Cabildo abierto la misma hubiera sido derrotada en las elecciones. Los cabildantes consideraban que de esta forma se contendrían las amenazas de revolución que tenían lugar en la sociedad. Asimismo, se incluyó un reglamento constitucional de 13 artículos, redactado por Leyva, que regiría el accionar de la Junta. Entre los principios incluidos, se preveía que la Junta no ejercería el poder judicial, que sería ejercido por la Audiencia; que Cisneros no podría actuar sin el respaldo de los otros integrantes de la Junta; que el cabildo podría deponer a los miembros de la Junta que faltasen a sus deberes y debía aprobar las propuestas de nuevos impuestos; que se sancionaría una amnistía general respecto a las opiniones emitidas en el cabildo abierto del 22; y que se pediría a los cabildos del interior que enviaran diputados. Los comandantes de los cuerpos armados dieron su conformidad, incluyendo a Saavedra y Pedro Andrés García.
Cuando la noticia fue dada a conocer, tanto el pueblo como las milicias volvieron a agitarse, y la plaza fue invadida por una multitud comandada por French y Beruti. La permanencia de Cisneros en el poder, aunque fuera con un cargo diferente al de virrey, era vista como una burla a la voluntad del Cabildo Abierto. El coronel Martín Rodríguez lo explicaba así:
Si nosotros nos comprometemos a sostener esa combinación que mantiene en el gobierno a Cisneros, en muy pocas horas tendríamos que abrir fuego contra nuestro pueblo, nuestros mismos soldados nos abandonarían; todos sin excepción reclaman la separación de Cisneros.
Hubo una discusión en la casa de Rodríguez Peña, en donde se llegó a dudar de la lealtad de Saavedra. Castelli se comprometió a intervenir para que el pueblo fuera consultado nuevamente, y entre Mariano Moreno, Matías Irigoyen y Feliciano Chiclana se calmó a los militares y a la juventud de la plaza.
Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la residencia de Cisneros informando el estado de agitación popular y sublevación de las tropas, y demandando su renuncia. Lograron conseguir en forma verbal su dimisión. Una delegación de los patriotas reclamó en la casa del síndico Leyva que se convocase nuevamente al pueblo, y pese a sus resistencias iniciales finalmente accedió a hacerlo.

VIERNES 25 DE MAYO
semana de mayo
Durante la mañana del 25 de mayo, una gran multitud comenzó a reunirse en la Plaza Mayor, actual Plaza de Mayo, liderados por los milicianos de Domingo French y Antonio Beruti. Se reclamaba la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia definitiva del virrey Cisneros y la formación de una Junta de gobierno. El historiador Bartolomé Mitre afirmó que French y Beruti repartían escarapelas celestes y blancas entre los concurrentes; historiadores posteriores ponen en duda dicha afirmación pero sí consideran factible que se repartieran distintivos entre los revolucionarios. Ante las demoras en emitirse una resolución, la gente comenzó a agitarse, reclamando:
"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!"
La multitud invadió la sala capitular, reclamando la renuncia del virrey y la anulación de la resolución tomada el día anterior.
El Cabildo se reunió a las nueve de la mañana y reclamó que la agitación popular fuese reprimida por la fuerza. Para esto se convocó a los principales comandantes, pero éstos no obedecieron las órdenes impartidas. Varios, entre ellos Saavedra, no se presentaron; los que lo hicieron afirmaron que no sólo no podrían sostener al gobierno sino tampoco a sí mismos, y que en caso de intentar reprimir las manifestaciones serían desobedecidos.
Cisneros seguía resistiéndose a renunciar, y tras mucho esfuerzo los capitulares lograron que ratificase y formalizace los términos de su renuncia, abandonando pretensiones de mantenerse en el gobierno. Esto, sin embargo, resultó insuficiente, y representantes de la multitud reunida en la plaza reclamaron que el pueblo reasumiera la autoridad delegada en el Cabildo Abierto del día 22, exigiendo la formación de una Junta. Además, se disponía el envío de una expedición de 500 hombres para auxiliar a las provincias interiores.
Pronto llegó a la sala capitular la renuncia de Cisneros, "prestándose á ello con la mayor generosidad y franqueza, resignado á mostrar el punto á que llega su consideración por la tranquilidad pública y precaución de mayores desórdenes". La composición de la Primera Junta surge de un escrito presentado por French y Beruti y respaldado por un gran número de firmas. Sin embargo, no hay un criterio unánime entre los historiadores sobre la autoría de dicho escrito. Algunos como Vicente Fidel López sostienen que fue exclusivamente producto de la iniciativa popular. Para otros, como el historiador Miguel Ángel Scenna, lo más probable es que la lista haya sido el resultado de una negociación entre tres partidos, que habrían ubicado a tres candidatos cada uno: los carlotistas, los juntistas o alzaguistas, y el "partido miliciano". Belgrano, Castelli y Paso eran carlotistas. Los partidarios de Álzaga eran Moreno, Matheu y Larrea. No hay duda de que Saavedra y Azcuénaga representaban al poder de las milicias formadas durante las invasiones inglesas; en el caso de Alberti, esta pertenencia es más problemática.
Los capitulares salieron al balcón para presentar directamente a la ratificación del pueblo la petición formulada. Pero, dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente en la plaza había disminuido, cosa que Leiva adujo para ridiculizar la pretensión de la diputación de hablar en nombre del pueblo. Esto colmó la paciencia de los pocos que se hallaban en la plaza bajo la llovizna. A partir de ese momento (dice el acta del Cabildo),
...se oyen entre aquellos las voces de que si hasta entonces se había procedido con prudencia porque la ciudad no experimentase desastres, sería ya preciso echar mano a los medios de violencia; que las gentes, por ser hora inoportuna, se habían retirado a sus casas; que se tocase la campana de Cabildo, y que el pueblo se congregase en aquel lugar para satisfacción del Ayuntamiento; y que si por falta del badajo no se hacía uso de la campana, mandarían ellos tocar generala, y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufriría la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar.
Cabe señalar que el badajo de la campana del cabildo había sido mandado retirar por el virrey Santiago de Liniers tras la Asonada de Álzaga de 1809. Ante la perspectiva de violencias mayores, el petitorio fue leído en voz alta y ratificado por los asistentes. El reglamento que regiría a la Junta fue, a grandes rasgos, el mismo que se había propuesto para la Junta del 24, añadiendo que el Cabildo controlaría la actividad de los vocales y que la Junta nombraría reemplazantes en caso de producirse vacantes. La Primera Junta estaba compuesta de la siguiente manera:
Presidente
* Cornelio Saavedra
Vocales
* Dr. Manuel Alberti
* Cnel. Miguel de Azcuénaga
* Dr. Manuel Belgrano
* Dr. Juan José Castelli
* Domingo Matheu
* Juan Larrea
Secretarios
* Dr. Juan José Paso
* Dr. Mariano Moreno
La Junta estaba conformada por representantes de diversos sectores de la sociedad: Saavedra y Azcuénaga eran militares, Belgrano, Castelli, Moreno y Paso eran abogados, Larrea y Matheu eran comerciantes, y Alberti era sacerdote.
Acto seguido, Saavedra habló a la muchedumbre reunida bajo la lluvia, y luego se trasladó al Fuerte entre salvas de artillería y toques de campana.
El mismo 25, Cisneros despachó a José Melchor Lavín rumbo a Córdoba, para advertir a Santiago de Liniers lo sucedido y reclamarle acciones militares contra la Junta. Pero Moreno envió a Castelli a Cordoba a fusilar a los realistas, entre ellos Liniers, quien murió fusilado en Cabeza de Tigre.

LA PRIMERA JUNTA
farsa de bayona
Se conoce con el nombre de Primera Junta de Gobierno, oficialmente la «Junta Superior Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII», a una Junta de gobierno surgida en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810. Tuvo lugar tras la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, como consecuencia de la Revolución de Mayo.
La sede del gobierno fue fijada en el Fuerte de Buenos Aires, que sirviera desde 1776 como residencia de los virreyes y donde hoy se encuentra la Casa de Gobierno. La Primera Junta existió como tal hasta el 18 de diciembre del mismo año, en que con la incorporación de diputados del interior se transformó en la Junta Grande.
Los principios que proclamó la Revolución de Mayo y por los cuales se guió el accionar de la Primera Junta fueron los de la soberanía popular, el principio representativo y federal, la división de poderes y duración de los mandatos, y la publicidad de los actos de gobierno.
Al principio, la Junta no se presentó como una ruptura al orden preexistente sino como una continuidad de la soberanía del monarca Fernando VII, prisionero en Francia. Se basó en la teoría de la retroversión de la soberanía, expuesta por Juan José Castelli en el Cabildo Abierto del día 22 de mayo, y el derecho de los pueblos a conferir la autoridad o mando en ausencia del monarca. En España se habían formado Juntas de Gobierno bajo ese mismo principio, que desconocían la autoridad del rey José Bonaparte nombrado por Napoleón Bonaparte en reemplazo del Deseado. Antes de la formación de la Primera Junta existieron otros intentos similares de formar juntas de gobierno en el virreinato, pero todos ellos fueron desbaratados.
Sin embargo, los historiadores suelen considerar que las proclamaciones de lealtad a Fernando VII no eran reales, sino un engaño conocido como la Máscara de Fernando VII, que ocultaba las aútenticas motivaciones independentistas de sus impulsores con el fin de evitar represalias.
Estos fundamentos doctrinarios se complementaron con la teoría de la subrogación, por la cual al sustituir a la autoridad virreinal se asumían todas sus funciones y dignidades, por lo que la Junta debía ser reconocida por todas las ciudades y villas.
El nuevo gobierno desconoció la autoridad del Consejo de Regencia sobre el territorio americano, basándose por un lado en su carencia de representatividad con respecto a los territorios americanos; por el otro, en su falta de legitimidad, puesto que el órgano que le había transmitido sus poderes, la Junta Suprema Central, no disponía de las facultades para hacerlo.
Una de las primeras medidas de la junta fue exigir juramento de obediencia; la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal de Cuentas lo hicieron bajo protesta. Con el objetivo de incorporar el interior al proceso revolucionario, se envió la Circular del 27 de mayo a las ciudades y villas del interior. El documento comunicaba el cambio de gobierno, exigía el reconocimiento y solicitaba la designación de representantes, que debían trasladarse a Buenos Aires, para integrar la Junta "Según el orden de llegada".
El 28 de mayo la Junta dictó su propio reglamento. Los asuntos del gobierno se derivaron en dos secretarías: de Gobierno y Guerra, a cargo de Mariano Moreno, y de Hacienda, encomendada a Juan José Paso. Las milicias fueron transformadas en regimientos regulares, dando origen al ejército de la revolución. Reconocía el derecho a petición al declarar que todo ciudadano podía hacer conocer a la Junta sus preocupaciones en materia de seguridad y "felicidad pública".
OBRAS DE GOBIERNO
* Invitó a las provincias a enviar diputados para que participaran en un Congreso.
* Creación por decreto de La Gazeta de Buenos Aires, primer periódico que fue usado como medio de propaganda política criollo.
* Fundó la Biblioteca Pública y fomentó la educación primaria.
* Atendió las necesidades de los indígenas y la salud de la población.
* Creó la primera escuadrilla naval y el Ejército.
* Creó el Departamento de Comercio y Guerra.
* Abrió la Escuela Militar de Matemática, destinada a la formación de oficiales jóvenes.
* Habilitó nuevos puertos para agilizar la exportación de productos autóctonos.
* Promovió la venta de tierras en zonas fronterizas, para incentivar el poblamiento de todo el territorio y aprovechar las riquezas naturales.
* Ordenan la detención del virrey Cisneros.
* Ordenan el arresto de Santiago de Liniers.
* Envían a Mariano Moreno en misión diplomática a Londres.
* Envían expediciones militares a Paraguay y Alto Perú.

Los funcionarios españoles se resistieron al desplazamiento de Cisneros. Surgió así el problema de la contrarrevolución.
En Buenos Aires los principales núcleos de oposición fueron: la Audiencia, el Cabildo y el ex virrey. La Audiencia no reconoció a la Junta. Esta dispuso, en junio de 1810, la detención de Cisneros y de los miembros de la Audiencia y su embarque hacia España.
El Cabildo continuó en la oposición, hasta que sus integrantes fueron reemplazados por partidarios de la revolución.
En el interior, las autoridades de Córdoba (el 20 de junio), Potosí, Cochabamba, La Paz, Chuquisaca, Paraguay y Montevideo desconocieron el poder de la Junta Gubernativa. Se organizaron movimientos contrarrevolucionarios; el más peligroso, por su cercanía de Buenos Aires, fue el de Córdoba, que, dirigido por Liniers, estableció contactos con las autoridades altoperuanas, y reunió fuerzas para resistir.
Los primeros cabildos en reconocer a la junta fueron los de Maldonado y Colonia del Sacramento, pero estas poblaciones fueron ocupadas por los realistas de Montevideo. Los cabildos de Luján (el 2 de junio), Santa Fe, Misiones (8 de julio), Corrientes y Entre Ríos (Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú) reconocieron inmediatamente a la Junta. Mendoza reconoció a la Junta el 23 de junio pero el cabildo de San Juan la rechazó el 13 de julio y la reconoció el día 28, mientras que La Rioja evitó pronunciarse a favor hasta el 1 de setiembre. San Luis la reconoció el 13 de junio, Salta el 19 del mismo mes en medio de una gran oposición y el 29 Santiago del Estero. En Catamarca el Cabildo nombró a un realista para unirse a la Junta Grande, pero el 4 de septiembre lo destituyó. San Miguel de Tucumán decidió el 11 de junio esperar la decisión de Salta y luego lo hizo a favor el 26 de junio, San Salvador de Jujuy no se expidió hasta el 4 de setiembre. Tarija la reconoció el 25 de junio. Río Cuarto lo hizo el 9 de agosto, después de sofocada la rección de Liniers lo mismo que el de Córdoba.
La Junta trató de disuadir a los complotados; al no lograrlo, recurrió a la acción armada y a los castigos ejemplares. La medida más controvertida fue el fusilamiento de los contrarrevolucionarios de Córdoba, ejecutado durante la Primera Campaña al Alto Perú. Fue aprobado por la totalidad de los miembros de la Junta, con excepción del sacerdote Manuel Alberti.
Tres campañas militares organizó la Junta para terminar con la oposición de los funcionarios metropolitanos: Campaña al interior y al Alto Perú (1810-1811); Campaña al Paraguay (1811) y la Campaña a la Banda Oriental (1811-1812).
Hacia fines de 1810 las divergencias entre morenistas (tendencia más radical dentro de la Junta, conducida por Moreno) y saavedristas (tendencia más conservadora, encabezada por Saavedra) derivaron en la primera crisis de gobierno.
Como respuesta al gesto de un oficial de los Patricios, en que durante un banquete de oficiales exaltaba excesivamente la persona de Saavedra, como si fuera el "rey o emperador de América", Moreno presentó a la Junta un proyecto de Supresión de Honores. Éste reservaba los honores para la Junta como institución de gobierno, eliminando los destinados al presidente (Saavedra). Hábilmente, éste no opuso, y el documento fue aprobado el 6 de diciembre de 1810. Sin embargo, los jefes milicianos, temerosos de la pérdida de poder de Saavedra, presionaron para desplazar a Moreno.
Las ciudades del interior, cumpliendo lo dispuesto en la circular del 27 de mayo, enviaron sus representantes a la capital, para ser incorporados en la Junta. El Deán Funes, diputado de Córdoba, lideró el grupo.
Partidarios de la revolución, pero moderados en su mayoría, tenían diferencias con los porteños, fueran estos moderados o morenistas. Defendían el derecho de los pueblos a participar en el gobierno y recelaban de la supremacía de la capital.
Moreno se oponía a integrarlos a la Junta, considerando que debían formar el Congreso General de los pueblos para sancionar la constitución y establecer la forma definitiva de gobierno. Advertía que aumentar el número de integrantes del ejecutivo atentaría contra la unidad de criterio y la rapidez de la toma de decisiones.
La votación del 18 de diciembre de 1810, destinada a decidir la incorporación de los diputados del interior terminó con una amplia mayoría a favor de la incorporación.
Mariano Moreno consideró que la decisión era contraria al bien general del Estado, aceptó la voluntad de la mayoría y presentó su renuncia, que no fue aceptada. Posteriormente solicitó ser enviado en misión diplomática al exterior. Se le encomendó realizar gestiones en Río de Janeiro y Londres, pero murió en altamar.
Los diputados fueron integrados a la Junta, y el conjunto constituyó la llamada Junta Grande, que se formó oficialmente ese mismo día.

FUENTES:
Algo Habran Hecho por la historia argentina.
Mis apuntes: Ezequiel "keke" Padilla (keke4).
http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_Mayo
http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Junta

continuará...

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9 comentarios - La excelentisima historia argentina (2º parte)

rocker93
Muy buena la segunda parte, no te dejó puntos, mas vale se los doy a algún novato
tinchotuerto1978
Muy bueno, che!Te dejo lo que me quedó.Y es el primer comentario que hago con el nuevo formato!!!
Tinchometal2009
No tenes nada que agradecer amigo ¡¡¡Muy buenno el post!!!
VIctoR4
La excelentisima historia argentina (2º parte)25 de mayoInvasiones Inglesas
hey muy bueno tu post!!!! mmmmapenas tenga puntos dsponibles te doy, xq ya tengo los puntos dados hasta el jueves que viene!!!! jajaja aceme acordar cualkier cosa!!!!
monicafeliz
muy bueno lo tuyo, mañana vuelvo con puntos
VIctoR4
te dejo lo que te debia: primera junta
varitoal
No creo que sea tan excelentisima.......con respecto a la relación con la Banda Oriental y a partir de 1830 con la República Oriental del Uruguay, esta llena de traiciones, intrigas, corrupción, cobardía y falsedades.
santiagomad
almenos ustedes los argentinos conservaron gran parte de su teritorio, miren como era la real audiencia de quito era enorme ahora no es ni la tercera parte de lo que era, por si acaso la real audiencia de quito es Ecuador.
semana de mayo