Su empresa ¿está preparada para enfrentar un desastre?

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Nadie está a salvo de una catástrofe natural, un ataque terrorista u otra gran contingencia, y la empresa debe estar preparada para seguir operando


Por César Sarriá Moller

Es usual que en el mundo entero la sensación de inseguridad se esté apoderando del mundo empresarial.

Junto con ello, la competitividad, fomentada por el libre mercado y la globalización son variables que exigen que desde los más altos niveles directivos que las grandes empresas productivas, y de servicios cuenten con una verdadera planificación estratégica que les permita abordar cualquier contingencia que pueda afectar su negocio, tanto en su operacionalidad como administrativamente.

Establecer y coordinar un conjunto de procedimientos y acciones destinadas a impedir, neutralizar y principalmente a reaccionar frente a las posibles amenazas que atenten contra el desarrollo del normal funcionamiento empresarial, de modo de poder asegurar la continuidad de un negocio, es hoy en día fundamental para las empresas que pretender participar en un mundo caracterizado por los efectos crecientes de la globalización, entre los que se destacan, la alta interdependencia de los mercados, y la desagregación productiva.

Sin ir más lejos y continuando con la influencia globalizadora, las nuevas amenazas de carácter asimétrico, los tipos de conflictos y la percepción de los riesgos, hacen evaluar nuevamente el problema de la seguridad.

Hoy en día existe una tendencia ampliacionista del concepto de seguridad, donde los nuevos desafíos de la seguridad internacional, reconocen que tal vez la seguridad requiere de respuestas más eficientes desde el nivel Estatal, institucional, empresarial e incluso llegando hasta el mismo individuo. Por estas razones, la pregunta formulada en el título de este artículo, necesita una respuesta positiva en el mundo empresarial de hoy.

En tal caso, las empresas deben contar con una planificación estratégica, de mediano y largo plazo que sea capaz de definir prioridades, sirviendo de principio orientador para enfrentar una catástrofe natural, un ataque terrorista, o cualquier contingencia que pueda alterar en normal funcionamiento y operacionalidad del negocio.

Para ejemplificar las ideas vertidas en los párrafos anteriores, el detestable ataque a las torres gemelas el 11 S, en Nueva York dejó dos grandes lecciones:

1. Las empresas deben estar preparadas para seguir operando.
2. Nadie está a salvo de un ataque terrorista.

Para finalizar, la preparación de un Plan de continuidad y recuperación del negocio es esencial para la empresas y de acuerdo a su nivel deberán al menos aplicar algunos criterios para la elaboración de está importante planificación. Estos criterios pueden ser establecidos de acuerdo a la duración de la crisis, al nivel de impacto en el negocio y en relación al daño causado.

En cuanto a su organización, al menos deberá contar con la organización de:

a. Comité de Crisis (CMT)
b. Centro de Coordinación de Continuidad del Negocio (CPCC)

Por lo general esta planificación debe incluir los siguientes aspectos:

1. ¿Qué hacer en caso de una crisis que afecte al lugar físico de trabajo?
--Site alternativo (Programación por objetivos y actividad)
2. Riesgos (análisis, en función de la actividad empresarial)
3. Procesos Críticos que deben ser mantenidos
4. Listado de Contactos (organización departamental)
5. Equipos de Salvataje
6. Acciones a realizar para reiniciar las actividades (por área)
7. Procedimientos ante otros riesgos (descripción, quien, tiempo estimado)
8. Recursos Críticos (Inventario)
-- ¿Qué recursos deben ser provistos y por quien?
-- Contratos y Proveedores asociados a procesos críticos



De esta manera es posible al menos enfrentar una crisis y continuar operando basándonos en una planificación preventiva que permita a las empresas seguir compitiendo, brindando servicios a sus clientes y continuando el negocio a pesar de los efectos que un atentado, huracán, terremoto, incendio, aluvión y/o muchas otras amenazas puedan causar.



César Sarriá Moller, autor de esta nota, es Gerente de Seguridad de ING de Chile.

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