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Los encantos de recorrer la ruta 11

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Los encantos de recorrer la ruta 11
Mañanita en el camping de Punta Indio

Una pasión ampliamente extendida entre los propietarios de vehículos es la de conocer la mayor cantidad de localidades y pueblos que les permitan su tiempo y su presupuesto.

En tiempos de primavera/verano, aunque toda época es potable, la ruta 11, con sus balnearios, resulta toda una tentación, a raíz de la abundante oferta de ciudades y poblados distribuídos en apenas 400 kilómetros.

De Buenos Aires a Mar del Plata, desde el viejo pueblo "lechero" de Las Pipinas, comienza la aventura por descubrir lugares nuevos y tradicionales, al alcance de los diferentes bolsillos del viajero.

indio
Camping desde la Rivera; por la noche sube el río y se escucha como apenas golpea
en esta pared de tierra y arena


Porque la ruta 11, Interbalnearia, permite la posibilidad de incursionar en el miniturismo, desde Punta Indio hasta una ciudad grande que ofrece todo, como Mar del Plata, "La Perla" del Atlántico.

Recientemente reparada en varios tramos, solamente dos trechos próximos a Las Pipinas. demandan controlar al extremo la velocidad de crucero por el mal estado del asfalto pero el resto del kilometraje está en buenas condiciones.

ruta

Ese primer punto de miniturismo, Las Pipinas, les permite ejercitar la nostalgia a los amantes del ferrocarril, viendo -de día- la antigua estación, punta de rieles del Ferrocarril Roca, un servicio permanentemente reclamado por vecinos de la zona.

Junto al parador han aparecido numerosos negocios en los que se comercializan productos tradicionales, fundamentalmente quesos.

Al llegar a Pipinas, el paseante ya pasó por pueblos históricos como por ejemplo Magdalena o Atalaya, donde es posible incursionar en lo que se ha dado en llamar turismo rural y, pasando Pipinas, más hacia el sur, Punta Indio es el primer punto para el miniturismo, antes del comienzo de la Bahía Sanborombón.

Descanso, cabalgatas y pesca son sólo algunas de las opciones de estos lugares de paso, o de destino en los fines de semana largos.


Luego es menester pasar a la otra punta de la Bahía y durante el trayecto, con largavistas y en días claros, es posible avizorar la costa, que se ve más fácilmente desde los ómnibus de doble piso.

A propósito, para aquel que carece de automóvil, gran parte del trayecto es cubierto por la empresa El Rápido, de buena reputación.

San Clemente del Tuyú es el primer punto marítimo de la costa atlántica, con varios atractivos, tales como Mundo Marino, Bahía Aventura y el lugar más agreste, la punta de la Bahía, Punta Rasa.

Desde allí se puede ver a los temerarios navegantes, que deben poner especial cuidado en la salida del río al mar, punto riesgoso en extremo para embarcaciones pequeñas.

De San Clemente a Las Toninas, por la playa, se atraviesa un extenso desierto, mientras que por ruta, resulta un viaje breve. Y esta última localidad ofrece fundamentalmente tranquilidad, algo ideal para las criaturas y sus abuelos.

Santa Teresita es el gigante del partido de La Costa, por el desarrollo que alcanzó en los últimos años; San Bernardo el lugar para los jóvenes, mientras que Mar del Tuyú y Mar de Ajó, son lo más tradicional. Claro que también se anotan sus porotos Costa del Este, Aguas Verdes o La Lucila del Mar.

En todos estas ciudades hay vasta oferta hotelera, de departamentos y campings, así como de servicios gastronómicos, mientras que la cadena de hipermercados Coto ha levantado amplios locales en Mar de Ajó y también en el kilómetro 411, ya en el partido de Pinamar.

El encanto de Pinamar, Cariló y Villa Gesell aparece como una postal en la misma ruta, con la hermosa vegetación sobre las dunas, que invita a quedarse. Frente a la entrada de Cariló se levanta el enorme hipermercado mencionado.

La ruta lleva después a Mar del Plata, pasando antes por Mar Chiquita y Santa Clara, localidades intermedias que son alternativa al bullicio y ruido de una ciudad que lo tiene todo, incluso serranías y Laguna.

La Interbalnearia atraviesa además numerosos cursos de agua, para todos los gustos, paraíso de los pescadores pero también de aquellos que procuran un viaje pausado.

Y si Mar del Plata no termina de satisfacer, todo continúa porque más allá, el trayecto es todavía más hermoso, después de Punta Mogotes, Barranca de los Lobos, la bella Chapadmalal y otra ciudad atlántica, la de los niños, Miramar.

Semejante oferta turística invita a la reincidencia porque un sólo viaje no podría satisfacer la demanda de ojos ávidos de encantos, espíritu aventurero y almas inquietas.



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6 comentarios - Los encantos de recorrer la ruta 11

gabrielghg
hubiera estado bueno poner muchas fotos de la ruta
Paalii
muy bueno, aguante pipinasss!!