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Los perros comen sus escrementos

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El problema canino: comer heces es común?
A la ingestión de haces se la llama coprofagia, pueden ser de el propio animal, de otros animales hasta incluso de distintas especies. La coprofagia es común en los caninos sobre todo en los cachorros y las perras cuando amamantan a su cachorros. Se considera anormal la ingestión de materia fecal si se afectua como consecuencia de higiene personal o de sus crías. Los perros comen sus escrementos
En la grande parte de los casos, la coprofagia no es más que un hábito al que miramos con repulsa pero sin grandes implicaciones sobre la salud del perro. No obstante, hay excepciones a esta generalidad, las cuales pueden ser muy graves, como lo es la posibilidad del perro ingerirse heces que contienen parásitos. Este problema es más frecuente cuando ocurre la ingestión de heces de otros animales, ya sean perros callejeros u otros animales salvajes. Incluso en las propias heces del perro, los insectos pueden tener el tiempo suficiente de depositar sus huevos. Otro problema que se impone es que las heces de perros son un óptimo medio de transmisión de enfermedades típicamente caninas, como por ejemplo el parvo virus. Los perros saludables se cogen los virus de perros enfermos cuando ingieren sus heces.

Las heces de gato, por su turno, pueden ser reconocidas por el perro como una fuente de nutrientes que no encuentra en su propia dieta. No obstante, estas son, en realidad, portadoras del peligroso Toxoplasmosis , el responsable por la toxoplasmosis. perros

Motivos de la Coprofagia

Falta de nutrientes

Puede que el perro no esté obteniendo los nutrientes de que necesita, lo que ocurre por diferentes motivos:

• Ración de cualidad dudosa, aunque el perro se coma las cantidades indicadas en el paquete;
• Presencia de parásitos internos, resultando en la baja absorción de nutrientes
• Problemas de salud, como por ejemplo, infecciones intestinales, entro otros, que impiden el correcto funcionamiento del ciclo digestivo

En estos casos, el perro se come las heces intentando aprovechar los nutrientes que todavía no han sido digeridos. Cuando el perro ingiere las heces de otros animales, lo hace generalmente porque pretende encontrar nutrientes que no obtuvo en su alimentación.

Similitud con comida

Una vez más, las raciones de mala calidad y de baja digestibilidad hacen que el perro sienta una necesidad de ingerir una superior cantidad de comida, produciendo así más haces. El perro tiene una baja capacidad de digestión, digiriendo pocas cantidades de ración, así que la comida se altera muy poco en el organismo y se transforma después en heces todavía similares con la ración consumida. Si el perro no distingue la diferencia entre las heces y la ración que come, eventualmente creará una natural apetencia para comérselas.

Hambre/Exceso de comida

El perro puede tener hambre porque no se lo están alimentando con la cantidad correcta de ración o porque no logra comer la ración que se le suministran: no alcanza el plato, otros animales lo impiden de comer, la ración es demasiado dura o grande para el perro, etc.

Si, al revés, se le da al perro una cantidad diaria de ración superior a la que necesita o un tipo de ración demasiado calórica (ricas en grasas), el animal no se digiere correctamente la comida en exceso. El resultado es la producción de heces que se parecen mucho con la ración.

Ansiedad, soledad, estrés

Algunos perros desarrollan la coprofagia como un modo de escape de la soledad, la ansiedad o del estrés. Frecuentemente se ve perros con bajos niveles de ejercicio físico y mental, que pasan mucho tiempo solos y enclaustrados, desarrollar la coprofagia. Hay determinadas razas de perros a los cuales les encanta buscar objetos y portarlos. Si se utilizan las heces para hacerlo, eso es una vez más una señal de falta de estímulos.

Imitación

Aunque esto sea un caso muy menos frecuente, los perros por veces aprenden con sus amos a limpiarse las heces, cogiéndolas y dejándolas en otro sitio o ingiriéndolas. Eso se trata de un caso de imitación del amo por parte de su perro.
Un perro puede también aprender a comerse las heces cuando conviva con otro perro con este comportamiento.

Suciedad

Las zonas donde se acumulan grandes cantidades de heces pueden hacer con que el perro se sienta impelido a limpiar el local. Eso suele ocurrir en espacios donde el perro se queda mucho tiempo solo.

Evitar castigos

Si uno castiga el perro cuando hace sus necesidades dentro de casa (generalmente batiéndole o fregándole el hocico en las heces), el perro puede empezar comiéndose las heces como manera de esconderlas y evitar los castigos. Batirle o fregarle el hocico en las heces por haberlas hecho es un tipo de violencia sin cualquier efecto positivo. El perro va a entender que se lo están castigando por haber hecho sus necesidades y no por haberlas hecho en el local errado.

Búsqueda de atención

Un perro que se sienta negligencia do puede adoptarse el hábito de comer sus heces como manera de captar la atención de sus amos. Aunque sea una atención negativa, esta es la única manera que el perro ha encontrado para que su amo le dé atención. Los perros que obtienen atención positiva de otras maneras no suelen desarrollar la coprofagia por este motivo.

Sumisión

En hogares en que vivan más de un perro, es posible que el más sumiso se coma las heces del perro dominante. En estos casos, el perro no se come las heces de otros animales.

Instinto maternal

Se han desarrollado varias teorías que intentan explicar porqué las progenitoras ingieren las heces de sus crías. Una de las más populares explica que lo hacen para eliminar los vestigios de sus crías, evitando de esta manera que los posibles predadores descubran la existencia de la nidada.
Otra teoría defiende que las madres se comportan así para se mantener la limpieza del abrigo. Existen también quienes digan que la madre intenta compensarse de una dieta insuficiente ingiriendo las heces de sus crías.

Exploración

heces Algunos investigadores defienden que es algo normal el perro querer comerse sus propias heces, ya que se trata de una forma normal de curiosidad y de un deseo de explorar lo que ve a su alrededor.

Soluciones

Llévate el perro al veterinario para que él le pueda hacer un despiste a la presencia de parásitos y para que te aconseje en cuando a la ración más adecuada para darle a tu perro.

Si el perro se encuentra bien de salud, tras haber sido examinado por el veterinario, las soluciones que se te recomiendan son las siguientes:

• Alimentar el perro con una ración de buena calidad
• Ajustar la cantidad de ración que se le da de acuerdo con su peso, raza/porte y edad del perro
• Limpiar todos los días el local donde el perro se hace sus necesidades
• Proporcionarle estímulos mentales y ejercicio físico
• Pasear el perro con la correa, impidiéndolo de se acercar de las heces de otros perros
• Optar por otros métodos de entrenamiento: toda la vez que el perro se prepare para comer heces dile un “No” en tono grave y intenta distraerlo con un juguete
• Evitar que el perro se haga sus necesidades dentro de casa, manteniéndole un horario rígido de alimentación (no le dejando comida a su libre disposición) y paseándolo siempre en las horas en que suele defecar
• Aplicar sobre las heces productos indicados para esta situación, que le causen aversión al perro y lo cohíban de comérselas
• No dejar el perro solo por largos periodos de tiempo; si no puedes pasar más tiempo con él, arréglale una compañía.

Hay también algunos alimentos que después de ingeridos resultan en heces con un olor y un sabor que causan aversión en el perro: calabaza, ananás y espinacas son algunos ejemplos. Sin embargo, infórmate junto al veterinario antes de darle al perro alimentos que no hacen parte de su dieta básica.

Hay dueños de perros que afirman que con la madurez, sus perros dejan de ingerir heces espontáneamente – pero eso sólo ocurre cuando los cachorros empiezan comiendo heces por curiosidad. Los animales con una alimentación inadecuada seguirán viendo las heces como un suplemento alimentar, hasta que se le cambie su dieta.


Prevención

La prevención es la mejor arma contra la coprofagía, ya que esta es una práctica bastante difícil de se cambiar. Las más importantes medidas preventivas son: una dieta de buena calidad, ejercicio físico y mental, entrenamiento adecuado a la raza y edad del perro y la limpieza del espacio que habita el perro.


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Comentarios Destacados

@Linatoxel_2013 +11
Los perros comen sus escrementos
@ashir
¡Lexotanil, tiempo sin verte chico!

5 comentarios - Los perros comen sus escrementos

@Linatoxel_2013 +11
Los perros comen sus escrementos
@ashir
¡Lexotanil, tiempo sin verte chico!
@sebamg +3
mira vos, como kristina che
@seneqa +2
como los anti-k que se comen la cacona de magnetto
@sebamg +1
@seneqa magnetto? jaja loco cambien el cassette, no saben decir otra cosa?
@DasLoc +1
yo pensaba que lo hacian para no envenenarse