Anita Ekberg La dolce vita no era una gran película

Anita Ekberg La dolce vita no era una gran película "La dolce vita' no era una gran película, existe por la secuencia de la Fontana de Trevi"
Anita Ekberg, que el jueves cumplirá 80 años, recuerda su carrera en una entrevista
EL PAÍS - Madrid - 27/09/2011

El jueves cumplirá 80 años. Y 51 han pasado desde aquel baño en la Fontana de Trevi y aquel "¡Marcello!" que grabaron la imagen y el nombre de Anita Ekberg en la mente de todo cinéfilo. Lejos de esa dolce vita, la diva sueca, cuyo nombre completo es Kerstin Anita Marianne Ekberg, descansa hoy en una clínica de Nemi, cerca de Roma. Y allí se ha dejado entrevistar por el diario italiano Il Corriere della Sera. "Me siento un poco sola, pero no tengo remordimientos", asegura la actriz.

"He amado, he llorado, he estado loca de felicidad. He ganado y he perdido. No tengo ni marido ni hijos", rememora la intérprete. La silla de ruedas desde la que contesta a las preguntas del diario italiano, legado de la ruptura de ambos fémures, marca la distancia con la joven despampanante que se paseaba por la fuente romana. "Ahora los médicos están intentando hacer que ande de nuevo. A Fellini le encantaba cómo caminaba", recuerda Ekberg.

De hecho, lo hacía bastante mejor que Mastroianni, ese Marcello al que invitaba a bañarse con ella: "Durante el rodaje di varias vueltas por la fuente y nunca me tropecé. Él en cambio tenía frío y se vació una botella de whisky. Se cayó tres veces y tres veces tuvieron que secarle. Al final le pusieron unas botas de pescar debajo de los pantalones".

La secuencia famosa

Fue la secuencia que la llevó a la fama y que, según ella, hizo inolvidable una película que no lo era. "No era un gran filme, existe por esa escena. Y allí estábamos Marcello y yo. Bueno, más yo que él. Era bellísima, lo sé", cuenta. Tanto que el director Dino Risi, el empresario Gianni Agnelli y el cantante Frank Sinatra, entre otros, intentaron seducir a la Miss Suecia de 1951.

Ahora la actriz pasa la mayoría del tiempo sola. Y le resulta difícil encontrar actividades entretenidas: "Los días son infinitos. La televisión es monótona al igual que los noticiarios, siempre hablando del guarro de vuestro premier [le dice al periodista en alusión a Berlusconi]. ¿Por qué le habéis votado tantos años?". Eso sí, la acompañan las monjas de la clínica, las mismas que el jueves han organizado un almuerzo en su honor. Por un día, 51 años después, volverá a ser protagonista
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