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Quiere la séptima para sus vitrinas

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El equipo de Falcioni, con Riquelme como capitán y figura, buscará esta noche escribir una nueva página de su rica historia copera. Si se adjudica el título alcanzará a Independiente, el máximo ganador del certamen. No juega Roncaglia.

Luego del empate de la semana pasada en la Bombonera (1-1), Boca buscará hoy ante Corinthians, desde las 21.50 en el estadio Pacaembú, de San Pablo, un triunfo que le permita conquistar la edición 2012 de la Copa Libertadores, su principal objetivo en esta temporada. El entrenador Julio Falcioni no podrá repetir la formación del partido de ida, porque Facundo Roncaglia no fue habilitado para jugar por el nuevo dueño de su pase, Fiorentina, de Italia. Sin embargo, el DT se mostró confiado con las posibilidades de sus dirigidos: “Vamos con la tranquilidad de haber hecho las cosas bien”, avisó. Si Boca obtiene la Copa, podrá alcanzar a Independiente, que con siete títulos es el club que más veces ganó el certamen continental. El encuentro será dirigido por el colombiano Wilmar Roldán y televisado en directo por Canal 13 y Fox Sports.

“Vamos con la tranquilidad de haber hecho las cosas bien y sabiendo que dentro del grupo hay jugadores con experiencia y categoría. Vamos con confianza”, manifestó el DT de Boca en horas del mediodía, antes de abordar el avión que ayer trasladó a la delegación hacia San Pablo, donde por la noche el plantel realizó el reconocimiento del campo de juego del estadio Pacaembú, escenario de la décima final de Copa Libertadores que disputará Boca.

Precisamente, es en la historia copera de Boca donde está la más clara diferencia entre ambos equipos, ya que Boca consiguió seis veces la Copa Libertadores, contra ninguna del conjunto brasileño, que para colmo no tiene peso en competencias internacionales y cuenta apenas con un solo título, el de la primera edición del Mundial de Clubes 2000, que se organizó en Brasil. En cambio, en la cancha, Boca tendrá varios jugadores con una rica historia copera, entre ellos Clemente Rodríguez, Pablo Ledesma, Rolando Schiavi y, su principal estrella, el enganche Juan Román Riquelme. Otro dato a tener en cuenta es que de las seis copas ganadas (1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007), tres fueron obtenidas en tierras brasileñas.

Pero a juzgar por lo ocurrido en el partido de ida, no será fácil para Boca. Corinthians, que llegó a esta instancia decisiva invicto, demostró en la Bombonera que es un equipo áspero, que no regala espacios y que cuenta con atacantes rápidos, como quedó demostrado en el gol de Romarinho para el empate como visitante.

A diferencia de la primera final, es de esperar que por la localía y la presión de sus propia hinchada, la más popular del estado de San Pablo, que sueña con ganar por primera vez la Copa, los dirigidos por Tite salgan a buscar el resultado desde el arranque. El entrenador pondrá en la cancha la misma formación que paró en la Bombonera. Algo que Falcioni no podrá hacer, porque Fiorentina, dueña del pase de Roncaglia (ver aparte), no autorizó, al menos hasta anoche, al defensor a disputar este encuentro. Su lugar será ocupado por Franco Sosa, en el que será el único cambio previsto por el DT de Boca. Otra posibilidad a tener en cuenta es el ingreso de Juan Sánchez Miño como marcador de punta izquierdo, lo que obligaría a Clemente Rodríguez a moverse por la franja derecha. Los que sí podrán estar, pese a que sus contratos también se vencieron el 30 de junio, son Rolando Schiavi y los suplentes Darío Cvitanich, quien obtuvo permiso del Ajax de Holanda, y Sebastián Sosa, quien al igual que Schiavi es dueño de su propio pase.

Como en la final de la Copa Libertadores no valen doble los goles anotados como visitantes, de no haber un ganador en los 90 minutos reglamentarios, se jugarán 30 minutos de tiempo suplementario, y en caso de persistir la igualdad, la Copa se definirá por penales. En la cancha habrá 39.000 hinchas de Corinthians y unos 2500 hinchas visitantes.

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