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Crece el fastidio del rol de la campora

Crece el fastidio del kirchnerismo histórico con el rol de La Cámpora

Es por el avance de la agrupación juvenil en la gestión del Gobierno. Hay ministros que ya no ocultan su enojo
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, suele ser salvaje en sus definiciones. Esto es lo que le dijo hace pocos días a un viejo amigo del peronismo sobre la creciente influencia de los dirigentes de La Cámpora: “Si gobernamos solo con estos chicos nos vamos a ir a la mierda”.

Quien escuchó la frase es un ex funcionario del Gobierno y la reconstruyó ante Clarín . Aunque menos brutales, otros miembros del Gabinete, militantes del PJ con añares en la gestión, dejan trascender su fastidio ante el avance de la agrupación juvenil K fundada por el hijo presidencial, Máximo Kirchner.

El ministro de Justicia, Julio Alak, por ejemplo, se cuida cada vez menos de ocultar la disputa que mantiene con el secretario de Justicia, Julián Álvarez, un integrante de La Cámpora que en los papeles es su subordinado pero en los hechos intenta moverse como si fuera su jefe.

El último roce entre ellos se sucedió hace poco, en medio de la embestida oficial del Gobierno contra el Consejo de la Magistratura y los jueces del fuero Civil y Comercial. Alak se quejó porque él llevó adelante esas operaciones ante la opinión pública y los Tribunales. Ocurre que mientras él accionaba contra algunos magistrados Álvarez estaba de viaje en Ginebra, ciudad en la que participó de la reunión anual de la ONU sobre Derechos Humanos, una labor menos desgastante.

En la madrugada del jueves, el secretario general de La Cámpora, el diputado Andrés “El Cuervo” Larroque, dio un discurso a los gritos en el Congreso en el que descalificó a la oposición, lo que generó una gran polémica legislativa.

La escena sirve para mostrar las tensiones que existen entre los jefes de la agrupación juvenil y los dirigentes ortodoxos del peronismo K. Mientras Larroque gritaba generando cada vez más enojo en los diputados opositores, el presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, levantó la voz doce veces para pedirle que se calle. No lo logró.

El Congreso es hoy uno de los mayores ámbitos de reunión de La Cámpora debido a que dos destacados miembros de su cúpula son diputados: Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro. Suelen reunir a sus militantes en una amplia oficina que usó Néstor Kirchner como legislador.

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, es otro de los dirigentes del oficialismo que sufre en la intimidad el avance de La Cámpora. Según pudo saber Clarín, Randazzo está preocupado por el discurso cada vez más radicalizado de los jóvenes K: “Estamos en un momento en el que es mejor poner energías en la gestión”, suele decir, según pudo reconstruyó este diario en base a fuentes del peronismo que lo tratan con frecuencia.

Randazzo lidia ahora con La Cámpora porque tiene bajo su órbita al área de Transporte, de la que depende Aerolíneas Argentinas, una empresa estatal manejada por uno de los jefes de la agrupación, Mariano Recalde.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, ya había chocado con Recalde cuando Aerolíneas estaba supuestamente bajo su órbita. En un momento intentó imponer a un hombre propio como vicepresidente de la compañía, Gustavo Marconato: La Cámpora trabó esa designación y nunca asumió.

1 comentario - Crece el fastidio del rol de la campora

@gargamus +4
Crece el fastidio por post K y anti K... Creo que por una semanita me voy a ir a otra página porque aca es puro tiroteo de un lado y del otro.