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Sobre el Che Guevara y Juan José Sebreli

Carta algo abierta a Juán José Sebreli, acerca de sus dichos sobre Ernesto Che Guevara

No puedo calificar a la presente carta como una “respuesta” al libro de Juán José Sebreli. Sonaría muy pretensioso de mi parte, y hasta compadrito si uno quisiera. Pero creo que es lícito girar el eje del debate un poco más hacia arriba, y tratar de entender, o por lo menos intentarlo, el por qué del encono del pensador argentino Ernesto Che Guevara.

Durante toda la historia de la humanidad existió el culto a los héroes. Y antes que me caigan cascotazos y objetos contundentes varios, es necesario aclarar que figuras como Adolfo Hitler, Benito Mussolini o Joseph Stalin, sólo por nombrar a algunos, no caen en esta categoría. No es fácil hablar de héroes en esta época, donde la figura ha sido tan banalizada por el gran vehículo cultural de nuestra época, que son los medios audiovisuales, y también por la educación misma que recibimos. Se nos ha hecho creer, primero, que todos somos héroes, y que el hombre vulgar puede ser, de la noche a la mañana, el salvador del planeta, que además se queda con la chica más linda y al final es felicitado y admirado por la multitud. Se habla de héroes, y se muestra a una fila de gente esperando el colectivo, o a docentes enseñando en una escuela de frontera, o al obrero trabajando en un taller mecánico. Es decir, se generaliza la figura del héroe, y nos hacen creer que todos nosotros tenemos la aptitud para serlo.

Pero esta forma de pensamiento va mucho más lejos, y también nos adoctrina que la seguridad y el bienestar son el bien máximo al que puede aspirar una persona. Así, estudiar, trabajar, tener un auto, una casa y formar una familia con dos hijos, son el ejemplo a seguir. Es decir, trabajar de lunes a viernes, salir a las 6 de la tarde, cobrar un sueldo todos los meses, tener tarjetas de crédito para cubrir eventuales necesidades, pagar seguro del auto, seguro contra robo, seguro contra incendio, gozar de dos semanas de vacaciones y si se puede, tener un buen seguro de vida para que nuestra familia no quede sin dinero ante un imprevisto. En definitiva, todo se trata de evitar por todos los medios que alguna sorpresa nos desequilibre y nos haga perder pie en nuestro ordenado mundo lleno de cuadrículas y hojas de cálculo.

Y esta es la gran diferencia con el héroe, digo, el verdadero héroe. Mientras que el hombre vulgar ejerce una moral burguesa, donde su máxima preocupación es defender sus bienes materiales; el héroe, por otro lado, se juega todo lo que tiene por una idea. Una idea que a veces le cuesta mucho expresar, pero que pronto encuentra seguidores y adeptos. Hay mucho de liderazgo y de personalidad, por supuesto. El héroe no es político, ni diplomático, no tiene que ser necesariamente militar y busca un cambio radical del paradigma que se vive. Se maneja cómodamente en el centro de las disputas. Está a gusto en la incomodidad, en el blanco de las críticas, y el honor es fundamental para su moral. Son seres solitarios entre la multitud, y siempre tienen un fin trágico. Suelen morir jóvenes, y todos sentimos un gusto amargo cuando dejan de existir.

Por favor, que no se entienda esta carta como una exhortación en contra de la democracia y el mandato popular. En una democracia verdadera, la figura del héroe casi no tiene sentido. El héroe, si aparece, estará allí donde la contradicción ya no tiene solución, o donde se necesita abrir los ojos a una nación dormida.

Y no sé muy bien por qué mecanismo secreto de nuestra mente, los hombres vulgares sentimos como una molestia cuando tenemos que confrontar con la figura del héroe. Quizá su estatura, su coraje y su valor nos acobarda, nos hace sentir demasiado pequeños ante el mundo. No lo sé. Hubo pocos, muy pocos héroes en la historia del hombre, pero siempre hubo una multitud obscenamente feliz que lo insultó y le arrojó piedras mientras lo llevaban al cadalso.

Pero volvamos, aunque sea por un rato, al texto de Sebreli. Quizá a algunos nos dolió que el querido Che haya sido calificado de “idiota político”, pero la indignación se disipa pronto cuando uno comienza a pensar. Ernesto Guevara no era un político, nunca lo fue, y basta leer muy por encima cualquiera de sus biografías para enterarse que nunca estuvo cómodo detrás de un escritorio, hablando por teléfono y asistiendo a reuniones de partido. El Che Guevara era un hombre de acción, y lo demostró desde su adolescencia. Desafió al destino desde chico, se jugó la vida durante toda su vida y siempre le puso el pecho a las balas. Sebreli habla de una beca en Europa como el plan personal de Guevara, y que el encuentro con Fidel cambió su vida. Puede ser cierta esta suposición. Pero es casi inverosímil pensar en un Ernesto Guevara trabajando en un consultorio de 8 a 5, cobrando 100 pesos por consulta, recibiendo a visitadores médicos, y durmiendo todas las noches en una cama limpia en una casa con calefacción central y preocupado por cuestiones mundanas, como el aumento de los alquileres, o su próximo auto cero kilómetro. Hubo mucha gente en aquella reunión en México, donde Guevara y Fidel se conocieron, y no todos se subieron al Granma, y terminaron viviendo meses en la selva, con asma, para ganar la guerra contra un ejército superior, y una vez vencedor, irse con un puñado de hombres a Bolivia para hacer lo mismo, para ser finalmente ultimado por agentes de la CIA. Quiero decir, no creo que alguien que deseaba un futuro de seguridad y comodidad en el mundo médico, cambiase todo eso por un mundo de proyectiles silbando sobre su cabeza, disentería, pernoctar a la intemperie por turnos, alimentarse mal y poco, estar siempre sucio, con frío, o con calor, con sed y con asma. Como decía antes, el destino del héroe es defender el honor por sobre todas las cosas. La seguridad y la comodidad son el valor más importante a cuidar para nosotros, los hombres vulgares. Para el héroe, las vituallas de la vida burguesa son algo extraño que no logra disfrutar.

Sebreli dice que Ernesto Che Guevara no sabía negociar, no sabía transigir. Puede ser. Otros muchos dicen que estaba equivocado, que no tuvo que haberse ido a Bolivia, que no debió haberse ido de Cuba, que su paso por África fue un fracaso rotundo y que mejor hubiera seguido la carrera de médico. Leí que fue un asesino, un fanático y un oportunista. La mejor de todas la leí hace poco, una nota de Caparrós, diciendo que Guevara terminó sus días coimeando a los campesinos de Bolivia para que no lo delatasen a la milicia. Leí, leo y voy a seguir leyendo muchas cosas sobre el Che. Sebreli dice ahora que, en el mejor de los casos, fue un aventurero. Se critica de Guevara que no haya elegido la seguridad, la comodidad y los beneficios que brinda la vida burguesa.
Yo escribo esto en una computadora, con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, con una heladera repleta de comida, con plata en el banco, casa, auto y tarjetas de crédito. Con vacaciones pagas y plan médico. Seguro de auto, de incendio y de robo. Yo, que a veces le doy un par de monedas al pibe me viene a limpiar los vidrios del auto, y que ya no me conmueve ver a una madre con un nene en brazos tirada en el piso, con la mano estirada pidiendo plata para comer.

Y yo digo, con toda humildad, que el Che no negociaba ni transigía, porque era un héroe. Que no sé si estuvo equivocado o no en las decisiones de su vida, pero yo no me merezco juzgarlo. Puedo leerlo, estudiarlo, admirarlo u odiarlo, pero no puedo criticar sus actos, porque su entendimiento me es totalmente ajeno. No puedo decir que coimeaba, porque no es lo mismo querer hacer la revolución y luchar por la igualdad en uno de los países más pobres del mundo, que evitar una multa de tránsito sobornando a un policía corrupto. No puedo decir que Guevara era intransigente y terco, cuando todos agachamos la cabeza ante nuestros jefes, a cambio de un metro cuadrado en una oficina perdida en un confín del mundo.

Sebreli dictaba cursos de filosofía a señoras de barrios privados, también conocidos como barrios country, y parte de sus ingresos venían de esa fuente. No lo critico por ello.
El Che Guevara murió asesinado en un rancho inmundo, encadenado, sucio, hambriento y con sed. El dedo que apretó el gatillo llegaba hasta Washington. Su cuerpo sin vida y semidesnudo fue expuesto para que el mundo lo viese. Pudo haber sido un burócrata en La Habana, y morirse allí de viejo. Quizá tuvo que haberse quedado en Cuba, y vivir en una linda casa, con jardín al frente, auto con chofer, viajes por el mundo pagos, reuniones con ministros, secretarios y una agenda llena de citas y reuniones. Yo creo que todos hubiéramos elegido ese destino. Yo lo hubiera elegido.

Pero claro, yo soy un hombre vulgar.

Guillermo Maldonado

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6 comentarios - Sobre el Che Guevara y Juan José Sebreli

renegau33
sebreli tiene razon, el che como politico fue un fracaso

y como revolucionario, tambien tengo mis dudas, por no afirmarlo directamente

castro lo uso como carne de cañon y todos los idolatran como un heroe, obviamente post-morten, antes no era nadie..

cuanto mitoo
tomeffe
renegau33 dijo:sebreli tiene razon, el che como politico fue un fracaso
y como revolucionario, tambien tengo mis dudas, por no afirmarlo directamente
castro lo uso como carne de cañon y todos los idolatran como un heroe, obviamente post-morten, antes no era nadie..
cuanto mitoo


Sabias palabras.

Los muertos tienen olor a santidad.
NekoReco87
renegau33 dijo:sebreli tiene razon, el che como politico fue un fracaso
y como revolucionario, tambien tengo mis dudas, por no afirmarlo directamente
castro lo uso como carne de cañon y todos los idolatran como un heroe, obviamente post-morten, antes no era nadie..
cuanto mitoo

Ya lo dice el autor, el Che no era político, y si lo intento, falló. No servía para eso, y decidió no dedicarse a eso, sino hubiera permanecido en Cuba, pero no se quedó.
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Estoy de acuerdo con lo que planteas en el texto, todos los que lo juzgan fueron, son y seran hombres preocupados por "meritos" banales y trivialidades ajenas a la mente humanista. El Che podría haber metido la pata en miles de cosas, que podría haber actuado de forma diferente para mayor beneficio (propio o del pueblo)... pero sus ideales como humano no pueden ser criticados, él dio todo... y eso es mucho.
luknick
Estoy investigando y tratando de leer los textos de este hombre, tan polemico por cierto, y me parece que en algunos puntos es bastante acertado, y en otros se va de mambo. Lo que pasa es que muchas veces (no se el caso del Che), pero sí en el caso de Eva, menciona cosas que muchos no quieren escuchar. En cuanto a tu escrito me pareció (lo que leí entrelineas y a las apuradas) que está muy bien escrito, con fundamento y que sacas conclusiones muy ricas, sobretodo cuando te referis a la comodidad de ser "burgues" y de dejar todo por un ideal. Este ideal no se plasmó en un proyecto politico sustentable sino en acción durante la revolución, que fue sólo eso, a tantos años de la revolución y todavía no hay proyecto politico a largo mediano plazo en Cuba. A fav. mañana van diez. Uh ahora veo que es viejisimo esto, pero bue...
fran514
El che fue un pésimo diseñador de la economía de la revolución. Mató 200 personas en el paredón, algunos por homosexuales. Fue un idealista que tiró unos tiros. no sirvió más que para eso.