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MASONERIA: Mitre, Urquiza, Sarmiento y otros

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Dice el masón argentino Martín Lazcano, que Mitre nunca fue sincero masón, sino que lo fue únicamente por compromiso político; y que el Gran Oriente sufrió una gran decepción con él, pues sólo hizo una parodia de iniciación masónica y nunca se consideró obligado con la masonería.

Nunca asistió a las “tenidas” de la logia “Confraternidad Argentina”, a la cual pertenecía; y una vez que entregó la presidencia a Sarmiento, mantuvo con la masonería simples relaciones de etiqueta .

Se recuerda principalmente su asistencia a las magnas “tenidas” de 1860, cuando recibió el grado 33; la de 1865, en ocasión de la guerra del Paraguay y la del 10 de octubre de 1868, en vísperas de la transmisión del mando a Sarmiento. En esta ocasión dijo, entre otras cosas, la frase siguiente: “¿Qué es Sarmiento? Un pobre hombre como yo, un instrumento como éste” ; y señaló el compás. ¡A tal condición se reducen los gobernantes que, al proclamar el lema sagrado de la “democracia” y la “libertad”, sólo obedecen a las logias! Luego añadió : “Daré mi mensaje a las logias masónicas. Se ha dicho que era tiempo que los hermanos masones conquistasen en la sociedad los derechos que les fueran negados. Señores, los masones están conquistando esos derechos en la vida y más allá de la muerte”.

No obstante Mitre respondió a las sugestiones del poder invisible en sus trabajos históricos. Su abjuración final de la masonería y su cristiana muerte reconciliado con la Iglesia y asistido por los monseñores Gregorio Romero y Antonio Rasore, que le administraron los Santos Sacramentos, no modifica el carácter de su obra ni el sentido de la influencia ideológica que viene ejerciendo sobre las generaciones argentinas.

Monseñor Romero estuvo dos horas con él y lo confesó. Al día siguiente celebró la misa en el aposento del enfermo y le dio la comunión, comulgando también las hijas del general Finalmente le impartió la bendición papal que le enviaba San Pío X, y buitre respondió: “Llueven las bendiciones. Demos gracias a Dios”. Luego Monseñor Rasore le administró la extremaunción cuatro días antes de morir. La declaración antiliberal que firmó Mitre, a pedido de monseñor Romero, fue entregada por éste a monseñor Espinosa con destino al archivo secreto de la curia .

Por otra parte, el Soberano Gran Comendador Fabián Onsari, en su libro “Mitre y las ideas masónicas en la organización nacional a través de su actuación”, exalta el fervor masónico de Mitre, nos dice que inició a sus hijos en la masonería; que siendo presidente fue nombrado, el 9 de junio de 1865, Gran Comendador y Gran Maestre honorario y que al fundarse la logia “General Mitre”, el 17 de julio de 1903, aceptó la veneratura de honor que se le ofreció y la medalla de oro que en tal oportunidad le obsequiaron los masones presididos por el doctor Emilio Gouchón, co-redactor de La Nación.

Finalmente, la masonería argentina adhirió oficialmente a los festejos jubilares de 1901, cuando cumplió Mitre los ochenta años ; y en 1906 – año de su muerte celebró con gran pompa funerales masónicos en su honor .

En el día del sepelio La Nación publicó los avisos fúnebres de los Grandes Orientes nacionales y extranjeros, los cuales siempre lo consideraron como un “hermano”.

A cierta señora de la sociedad porteña, que le echó en cara su carácter de masón, contestó el general : “Eso fue en otro tiempo, pero ahora estoy de todo eso retirado” .

La recepción de Urquiza en el Gran Oriente Argentino “no fue más que una escaramuza política”, a la cual se prestó para favorecer la unión nacional, consiguiendo, dos meses después, que se aceptara la Constitución de 1853.

Mitre había enviado a Entre Ríos a Vélez Sársfield para convencerlo de que, tal acto, en nada comprometía su conciencia católica. Sin embargo no consiguieron que pronunciara el juramento masónico, al cual accedieron Derqui, Mitre y Sarmiento. El, por el contrarío, se resistió diciendo : “La virtud de mi cristiana fe no se complica con el juramento masónico, ni he de cambiar por otro mi credo católico, apostólico, romano”.

Recordemos de paso, que el Syllabus de Pío IX es de 1864 y que las numerosas condenas subsiguientes rematarían en la terminante y definitiva encíclica “De secta massonum” (La secta de los masones) de 1884 de León XIII.

Muchas veces Urquiza “se reiría de aquella “magna tenida” de 1860, como de una verdadera pantomima”. El jamás se preocupó de ser masón, es decir, de servir a los intereses contrarios a su conciencia patriótica y religiosa. Esta actitud contra el circulo de Buenos Aires obedecía a su tenaz campaña por la defensa de los derechos de las provincias y a su espíritu católico.

Por eso, los liberales porteños se acordarán de él recién en 1864; y – con atraso de cuatro años – le remitirán su diploma del grado 33, para recabar del “ilustre y poderoso hermano” su adhesión a la Triple Alianza en contra del Paraguay; pero no lo pudieron conseguir con el fervor que lo deseaban.

Ya en 1862 les había mandado decir por del Carril : “El Sr. general (Mitre) y todos los argentinos deben saber que el general Urquiza está resuelto a ser víctima indefensa de las facciones políticas… Dígales Ud. que soy argentino ante todo”. Y Urquiza morirá asesinado el 11 de abril de 1870 .

Sarmiento ya lo había profetizado en la carta del 20 de setiembre de 1861 cuando le escribía a Mitre después de Pavón: “Urquiza debe desaparecer de la escena cueste lo que cueste”.

El 3 de setiembre de 1864 el Soberano Gran Comendador de la rama irregular de la masonería argentina, Miguel de Valencia, vociferaba en la logia a raíz de la protección que Urquiza dispensaba a la Iglesia Católica en la normalización de su jerarquía, y a la enseñanza religiosa en las escuelas cumpliendo un mandato constitucional : “Nuestra patria está bajo el imperio del error y del fanatismo. El clero papista se encuentra altamente protegido. Es un escándalo la indiferencia con que se ve difundir el fanatismo de la Religión por los ámbitos de la República… Es una vergüenza que el maestro (masón) baje servilmente la cabeza para no encontrarse privado de ciertos sacramentos de esa iglesia detestable (alude a la abjuración de los masones convertidos)… Es una irrisión profesar las creencias supersticiosas, intolerantes e inmorales del cristianismo (sic)” .

Un caso interesante de presidentes argentinos masones es el del doctor Carlos Pellegrini, al cual, sin ser masón, las dos potencias de la Orden existentes en Buenos Aires le ofrecieron sus respectivos Grandes Maestrazgos. “En cuanto al inconveniente de que el doctor Carlos Pellegrini no sea masón – dice la Revista Masónica de junio-julio de 1904 – ambos Orientes, en caso de aceptación, se proponen iniciarlo e investirlo del grado más elevado del rito respectivo, tratándose de una bandera política de esa magnitud”. Así fue como Pellegrini llegó a ser jefe de la masonería argentina en 1906, año de su muerte. Como en el caso de Mitre, también a Monseñor Rasore y al presbítero Benito Barbarrosa les cupo en suerte la misi6n apostólica de preparar el alma del ilustre estadista para presentarse ante el divino tribunal. Bernardo de Irigoyen supo, en cambio, renunciar a tiempo a su afiliación masónica, como lo hicieron también Joaquín V. González, Leopoldo Lugones y tantos otros.

El presidente argentino Manuel Quintana, a quien reclaman para si las logias, pidió el 24 de febrero de 1906 que llamaran al obispo de La Plata, monseñor Terrero. Con él se confesó. Luego recibió la visita del internuncio apostó1ico y de monseñor Espinosa. Después de confesarse y comulgar dijo a sus amigos: “Si me vieran algunos creerían que estoy reblandecido. Pero no; ustedes lo ven y deseo que esto sea conocido. Quiero morir como cristiano. Es menester cumplir con este último deber”. Cuando los médicos le advirtieron que su caso no era desesperante y que aún podía dilatar la recepción de los sacramentos, replicó : “Quiero hacerlo ahora que me siento en la plenitud de mis facultades, porque como procedo así por convicción no desearía que en los últimos momentos de mi vida esta actitud fuera atribuida a una debilidad o a una extorsión”. Y el 11 de marzo el cura del Socorro le administró la extremaunción .

Cuando el Gran Maestre de la masonería argentina, Ian Drysdale, incluyó en su declaración del 8 de marzo de 1959 una lista de próceres masones, el señor Marcelo Lynch Gorostiaga publicó en La Nación del 8 de julio de ese año, la siguiente aclaración: “Solicité al señor Drysdale me exhibiera los comprobantes de la iniciación masónica de mi abuelo, el doctor José Benjamín Gorostiaga, a lo que me respondió que tal documentación se hallaba en una caja fuerte bancaria y que demoraría un tanto en procurármela. Acudí entonces al señor Alcibíades Lappas, autor de “La Masonería a través de sus hombres”, donde figura mi abuelo, y me contestó no poseer documentación alguna y que sus afirmaciones sólo tenían por base las manifestaciones del señor Drysdale. Lo cierto es que hasta la fecha las pruebas no han aparecido”. Por otra parte, todos sabemos quién fue el doctor Gorostiaga, a quien los masones reclaman para sus logias. Propuesto como candidato del Partido Católico a la presidencia de la República, el 6 de julio de 1885, nada menos que por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Federico Aneiros, mientras ejercía la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue presentado luego oficialmente al catolicismo argentino, el 14 de setiembre por el jefe de la iglesia nacional, en estos términos: “El doctor José Benjamín Gorostiaga fue siempre católico ferviente y siempre virtuoso en público y en privado, y ahora se le propone como candidato del partido católico, después de haber hecho ante el país su profesión de fe católica, apostólica romana y de que en el gobierno sabrá cumplir con los deberes que ésta le impone, buscando de instaurar todas las cosas en Cristo” .

Otro de los prohombres argentinos reclamados por la masonería en el nomenclador de Drysdale y Lappas es el presidente José Figueroa Alcorta; pero los hermanos enmandilados olvidan que no só1o les negó en 1906 la personería jurídica sino que, al morir en 1931, le decía a monseñor Miguel De Andrea; “Se ha hablado más de una vez de mi liberalismo tildándome de sectario. Nada más inexacto. Siempre fui creyente y profundamente respetuoso de la religión, y me place recordar en estos momentos, en los que nuestra alma está a flor de labios, que jamás me dormí sin haber rezado una “Salve”. El liberalismo de mis primeros años fue el sarampión inevitable de la juventud”. Se confesó con monseñor Gustavo J. Franceschi, quiso que su hija lo acompañara en las oraciones para bien morir, y luego comulgó, recibió la extremaunción y se le impartió la bendición papal en presencia de monseñor Fortunato Devoto y del nuncio monseñor Felipe Cortesi, agradeciendo a todos los auxilios religiosos que le habían dispensado .

Decía Joaquín V. González en 1901 que había sentido un gran disgusto al conocer que no se había tenido suficiente fe en su seriedad cuando rechazó de plano cualquier suposición de su afiliación a la masonería. Que si tal suposición “pudo tal vez tener razón de ser cuando daba mis primeros pasos de hombre en la vida, no así desde que absorbieron mi tiempo y mis gustos 1as labores intensas del pensamiento” .

Sarmiento, en 1864, en su viaje a Norteamérica, llevó la representación del Gran Oriente Argentino ante el Gran Oriente de Massachussets en el “valle” de Boston, para firmar un tratado de amistad con aquella “Potencia” masónica de la cual dependía la masonería argentina.

De su discurso pronunciado el 29 de setiembre de 1868, en ocasión del banquete que le ofreció la masonería en la logia “Constancia”, dos semanas antes de tomar posesión de la presidencia de la nación, extractamos lo siguiente : “Llamado a desempeñar la primera magistratura de una república que es por mayoría del culto cató1ico, declaro que no soy masón, si la masonería ha sido instituida para destruir dicho culto. Si tales designios se ocultan aún a los más altos grados a los cuales fuimos elevados con Mitre y Urquiza, ésta es la ocasión de manifestar que, o hemos sido engañados miserablemente o no existen tales designios. Yo afirmo que no existen porque no han podido existir (sic). No debo disimular que la Santa Sede se ha pronunciado en contra de estas sociedades ; pero los pueblos y los gobiernos cristianos pueden diferir de opiniones con la Santa Sede sin dejar de ser apostólicos romanos”. Luego de hacer estas declaraciones heréticas, el cerebro mágico de Sarmiento va interpretando el Syllabus del Papa a su gusto y paladar y lo acomoda como más le conviene para deshacerse en denuestos y mofarse irónicamente de todas las condenaciones insertas en el solemne documento de Pío IX.

Para él – dirá Alberdi – el Papa puede no ser infalible, pero es torpeza negar la infalibilidad de Sarmiento” .

En 1880, cuando se propuso nuevamente su candidatura para la presidencia de la República, desmintió públicamente en Córdoba de que fuera masón, al advertir que los cató1icos no lo podían votar. Entonces sus “hermanos” se lo echaron en cara y él con todo cinismo les contestó : “No he hecho otra cosa que cumplir con la consigna masónica de no revelar mi carácter de tal” .

En 1882, al ser elegido Gran Maestre y Soberano Gran Comendador, dijo con respecto a la enseñanza sosteniendo su laicismo: “Días de prueba nos aguardan, pues ya se preparan los adversarios de la “libertad” del pensamiento a dirigir la educación por senderos “tortuosos” ; pero nosotros, los masones, trabajaremos para traer la educación al “buen camino”.

Luego continuó: “El objeto de la masonería es promover la tolerancia recíproca en materia religiosa y oponerse al predominio que quiere ejercer una creencia sobre otras”.

En otras palabras; para él no existe la Verdad Absoluta en religión, todas son iguales, y lo mismo da no tener ninguna.

Durante la campaña laicista de 1883 designó a la secular ciudad doctoral con estas antipatrióticas y calumniosas palabras : “Córdoba, en tres siglos de monjas, frailes y clérigos con colegios, universidades y seminarios, fundados por obispos, curas y jesuitas, sólo enseñó a ser con orgullo, ignorantes por principio… Hoy se los persigue en Francia, Bélgica, España, Italia y otras naciones…

¡Oh si se pudieran reunir en Córdoba algunos protestantes metodistas, presbiterianos o de alguna denominación cualquiera, cuánto bien haría al progreso de las ideas!”.

No olvidemos que, en la táctica masónica, el primer paso para descatolizar a una nación es protestantizarla.

Obtenida la “victoria” en 1884 escribió contra la Santa Sede esta frase blasfema que evidencia su orgullosa apostasía: “Todos se estrellan contra la ceguedad vetusta de la cancillería (romana) : contra aquella roca endurecida por los siglos; contra ese obscurantismo clerical italiano que se llama Curia Romana con su Index, su Inquisición, su Propaganda Fide…” .

El masón Raúl Bustos Mac Keller, supervisor y redactor del Diccionario Enciclopédico editado en Buenos Aires en 1947, escribió en el tomo II: “Sarmiento actuó en la Orden como un gran masón, y la acción que desplegara durante sus años de actividades fueron muy fructíferos (respetamos la sintaxis) para la Orden en general y la masonería argentina en particular. Sus “hermanos” levantan “columnas” de logias con su nombre, teniéndolo como símbolo del perfecto masón”.

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7 comentarios - MASONERIA: Mitre, Urquiza, Sarmiento y otros

@_Silver_ +1
Y claro, sí Mitre fue ascendido de rango simbólico compañero directamente al supremo grado 33, como no va a mantener esa relación "de etiqueta", me da que le chupaba un huevo.
Buen post vieja, aguante la masonería
@_Silver_ +1
A quien se refiere con esto?

A cierta señora de la sociedad porteña, que le echó en cara su carácter de masón, contestó el general : “Eso fue en otro tiempo, pero ahora estoy de todo eso retirado”
@Brisinger11 +2
Muy interesante, lo guardo para un analices posterior.
Le agradezco con sinceridad el aporte
@torresmillo09
tiene que ver con el Intendente Mazzone y sus Mazzonerias?
@tulydeurquizza
es verdad que dicen fito paez es mason y los musicos de charly tambien?