Avanza la impresentable ley del juego.

¿A QUIÉN LE IMPORTA EL LAVADO DE DINERO Y LA LUDOPATÍA?

MERCED AL KIRCHNERISMO, AVANZA LA IMPRESENTABLE LEY DEL JUEGO


Ahora todos parecen preocupados, los medios de comunicación, los políticos, los especialistas. Todos advierten sobre el elocuente peligro en ciernes de la eventual ampliación del juego de la mano de Cristóbal López —testaferro de Néstor Kirchner—, no sólo en la provincia de Buenos Aires, sino también en la Capital Federal.
No es políticamente correcto mencionarlo, pero este periódico fue uno de los pocos medios que advirtió sobre los peligros del desmedido crecimiento de López en relación a los juegos de azar. No sólo por los nocivos efectos que produce el juego en sí, sino también por el consecuente lavado de dinero que se busca a través de este tipo de iniciativas.
La ley que promueve el kirchnerismo es una excusa para blanquear capitales que ha fugado el propio matrimonio presidencial de la Argentina —entre otros, los fondos de Santa Cruz— y para oficializar dinero que ostentan diversos testaferros del kirchnerismo, como Lázaro Báez, Rudy Ulloa Igor, y hasta el propio López.
Todo lo que se diga en contrario, es pura excusa.

Nadie fue


La discusión que se da en estas horas, no sólo involucra a la impresentable ley de blanqueo de capitales, sino también al fuerte impulso e "imposición" oficial de una ley del juego en la provincia de Buenos Aires. Se trata de una norma tan indefendible, que nadie se hace cargo de su autoría.
La historia comenzó hace algunas semanas, cuando "por arte de magia" apareció el texto de una extraña ley en la legislatura provincial que promovía la modificación de las normas que rigen a los juegos de azar y que estaba hecha a medida del testaferro K, Cristóbal López.
De más está decir que se movió mucho dinero entre legisladores para que avanzara semejante mamotreto. El interés oficial es tal, que el propio Néstor Kirchner operó sobre algunos diputados para que impulsaran la norma, la cual es sumamente lesiva para el futuro del país.
Felipe Solá sabe bien de esto, ya que perdió el apoyo oficial para ser reelecto como gobernador provincial luego de haber frenado los intentos kirchneristas de hacer ingresar a López a la provincia de Buenos Aires.
En sentido opuesto, Daniel Scioli, actual gobernador bonaerense, hace en estos días una encendida defensa de los cambios que intenta el oficialismo en torno al juego.
Uno de los papeles más lamentables que le ha tocado jugar —nunca mejor usado el término—, ha sido en el marco de un reportaje hecho por diario Perfil el domingo 14 de diciembre pasado. A continuación, algunos de sus conceptos y los comentarios de este cronista:

-En mi gestión tengo vencimiento de bingos y de sistemas on line el año próximo. Una de las alternativas que estamos pensando es que haya una ley marco que limite la instalación de las máquinas tragamonedas.
En esta frase, Scioli miente descaradamente, ya que la ley en realidad elimina el tope para el número de máquinas.

-El proyecto de ley limita el juego en la provincia.

Al contrario, permite que se instalen nuevas salas de bingos y amplia la oferta de máquinas tragamonedas.

-Hoy no hay límite.
Otra falacia, el límite es tan concreto que por ese motivo no puede desembarcar hoy Cristóbal López en la provincia.

-Estamos haciendo ronda de consulta, no hay ningún proyecto presentado.

El proyecto que circula en la legislatura intenta aprobarse esta misma semana ¿cómo puede decir que no hay proyecto?

-Es una situación con la que me encontré.

¿Qué significa esta última frase? ¿Acaso no puede Scioli como titular del Ejecutivo bonaerense actuar en determinadas áreas? ¿Quién se lo prohíbe? Es grave lo que deja entrever el gobernador, quien al final del reportaje se niega a responder una pregunta puntual referida a la denuncia hecha por este medio, respecto a las coimas que pide Lotería de la provincia de Buenos Aires a ciertos agencieros.

"Empresarios del juego se quejan de que para abrir una casa de lotería habría que pagar 30% de comisión a funcionarios provinciales", indaga el periodista. El silencio de Scioli como respuesta es todo un síntoma.

Concluyendo

En estas horas, en la Cámara de Diputados bonaerense, se discute contrarreloj para sancionar la impresentable ley del juego sobre tablas. Muchas voluntades se han comprado con interesantes fajos de dinero y/o promesas de diversos favores políticos a futuro.
Cuando esto suceda, habrá que tomar nota de los nombres y apellidos de los legisladores que apoyan la iniciativa, ya que están contribuyendo para que la Argentina sea un paraíso del lavado de dinero. A ellos no les interesa el creciente nivel de ludopatía que ostenta nuestro país, sólo hacer caja para enriquecer sus patrimonios.
Por lo pronto, nada han hecho hasta ahora para detener el avance de las mafias que están haciendo pie en territorio bonaerense. Mejor dicho, han ayudado a que esto pase, refrendando la tarea de los ímprobos funcionarios del Instituto de Lotería de la provincia de Buenos Aires, de la talla de Luis Alberto Peluso, Carlos Gallo y Carlos Cacho Luque.
¿A quién le importa que el día de mañana avance el lavado de dinero —especialmente del narcotráfico—, la ludopatía o el delito ligado al juego? ¿Qué dirán los Kirchner, Scioli y aquellos que refrendan sus decisiones cuando esto suceda?
¿Cómo puede el oficialismo seguir disfrazando su discurso de progresismo ante semejante evidencia?
Ojalá que aún no sea demasiado tarde para detener esta locura.



Fuente: http://periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=4706

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