El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Hoy escuche a cristina y reafirmo mi voto

Hoy escuche a cristina y reafirmo mi votoKirchner



Cristina Kirchner: el peronismo de la derrota

 discurso

Por primera vez en su larga y tumultuosa historia, el peronismo ha sido rechazado por el voto popular. El aluvión alfonsinista de 1983 hizo que el PJ, al que después se bautizó como "peronismo de la derrota", no fuera elegido. Pero la exigua diferencia obtenida el domingo 25 por Daniel Scioli sobre Mauricio Macri, y la pérdida de la provincia de Buenos Aires a manos del PRO, le señalan el primer gigantesco NO al peronismo en el poder.
Es más que un dato anecdótico. Es la prueba irreversible de que Cristina Kirchner encarnó, treinta y dos años después, otra forma del peronismo de la derrota, aunque con moldes muy similares a los de hace tres décadas. Quienes en los últimos años le advirtieron al Gobierno de la inminencia del abismo, no fueron escuchados o, peor, fueron tratados de traidores o de destituyentes.
El resultado electoral deja al PJ ante la alternativa de convertirse, por fin, en un partido político, alejado del mesianismo y de supuestos liderazgos mágicos, abierto al debate de ideas y con una estructura que desdeñe el "dedismo" al que aún son tan afines algunos de sus dirigentes. También deja algunas enseñanzas al futuro presidente, sea Scioli o Macri, que no deberían ser ignoradas sin correr el riesgo de que, al borde del abismo, demos un paso hacia adelante, como tantas otras veces.
La democracia es frágil y vulnerable. Lo es en cualquier parte del mundo y lo es más en la Argentina, que padeció décadas de golpes, dictaduras y regímenes autoritarios. Tal vez en esa fantástica debilidad, radique su extraordinaria fortaleza.
Nadie como la Presidente ha hecho tanto en los últimos años para vulnerar los principios democráticos y, sin embargo, esos principios son los que sostienen aún este andamiaje flameante desde 1983.
Si la democracia es verdad y diálogo, el kirchnerismo mintió a gusto y placer, intentó reinventar la historia para acomodarla a sus conveniencias y anuló cualquier posibilidad de disenso o de crítica.
Si la democracia es el funcionamiento de los tres poderes del Estado, el Gobierno intentó copar el Judicial, cargó contra la Corte Suprema y convirtió al Congreso en una sucursal de la Rosada, poblada de una camada de "levanta manos" que aprobaron todos y cada uno de los caprichos presidenciales.
Si democracia es luchar contra la corrupción, la Presidente mantuvo como vicepresidente a un procesado por la Justicia federal, cobijó a funcionarios que terminaron por admitir ante los jueces el haber delinquido y debe aceptar hoy sobre ella, su familia y sus supuestos testaferros, el escrutinio de unos bienes que, sospecha la justicia, crecieron de una manera injustificable en la última década.
Si democracia es alternancia en el poder, la Presidente intentó quedarse a perpetuidad, avalada por su Congreso levanta mano. Y si el proyecto de reforma constitucional no llegó a cuajar, fue por el resultado electoral de las legislativas de 2013.
Si democracia es consenso, el Gobierno y, en especial, la Presidente, instauró la cultura de la provocación, del agravio y del destrato; construyó muros con los sentimientos de sus gobernados, favoreció en todos los terrenos la división y el enfrentamiento por sobre el acuerdo y la tolerancia.
Si la democracia es la vigencia y la defensa de la libertad de expresión, el kirchnerismo cargó contra los medios independientes, desató campañas de espionaje y de descrédito hacia los profesionales a los que sabía o imaginaba críticos; usó los fondos públicos para montar un gigantesco aparato publicitario disfrazado de periodismo que costó millones a los contribuyentes y no dio ningún beneficio a sus mandantes; en vez de conferencias de prensa, la Presidente eligió monologar por cadena nacional, siempre en un tono cercano a la histeria, como si su Gobierno estuviera bajo amenaza constante de entes todopoderosos, aunque desconocidos. Cómo es que ese tono de guerra inminente se condijo con los logros que la Presidente proclamaba en esos mismos monólogos, es uno de los tantos misterios que deja el kircherismo para que los devele acaso la ciencia psiquiátrica y no las ciencias políticas.
Ninguno de esos discursos, al menos ninguno de los últimos cuarenta y cuatro, sirvió para que el Gobierno trazara un plan, hiciera un anuncio o una mención sobre el lugar de la Argentina en el mundo, o sobre la posición del país frente al terrorismo internacional, o sobre un plan de gobierno para enfrentar la decadencia educativa, la pobreza, el desempleo, la inflación, la inequidad fiscal, la brecha cambiaria, o siquiera cómo fue que el combustible aumentó casi un doscientos por ciento después de la estatización de YPF.
Y aún así, con todo el poder del Estado a su servicio y antojo, Cristina Kirchner no logró consolidar un liderazgo político, ni siquiera cultural, más allá de los patéticos aplaudidores y reidores de turno y de una militancia rentada con puestos públicos y con escasa ideología, salvo la que el Gobierno les dictaba y hacían propia de inmediato. Al menos en la ciudad de Buenos Aires, hasta esa militancia terminó por darle la espalda según los resultados electorales.
El sostén cultural del Gobierno fue un grupo de intelectuales parcos en documentos públicos, mudos en cuestionamientos lúcidos e impávidos ante la decrepitud educativa, que terminaron por votar lo que habían jurado rechazar, que proclamaron su desagrado pero ejercieron la obediencia debida y, que, en algunos casos, llegaron a considerar secundaria la corrupción de los funcionarios públicos, en vista de los logros del Gobierno. Algunos de ellos, en los años 70, también consideraron secundaria la violencia de todo signo que sacudía al país, en vista de los supuestos logros de los gobiernos de entonces.
La herencia política y cultural que deja el kirchnerismo es tierra arrasada. En ese territorio baldío deberá sembrar el próximo presidente si no quiere despertar un lunes sepultado por las urnas.
El presidente por venir no es el único que deberá cultivar esa tierra yerma. Ninguno de los desatinos del kirchnerismo, en especial los que afectaron la vida, le economía, la seguridad y la libertad de las personas, hubiese sido posible sin el acuerdo de gran parte de una sociedad que deberá cambiar su cultura política si es que aspira a ser gobernada de modo diferente.
Es un desafío enorme, difícil de llevar adelante, cargado de dificultades y de tropiezos, que precisa decisión, coraje y audacia.
Pero es que ya estamos grandes.








(por si no queda claro voto CAMBIEMOS)


voto

Comentarios Destacados

Ario_Pleyadiano +11
cristina
JohnTonton +5
La verdad es que me dan pena, tenían todo preparado para festejar y así les fue

11 comentarios - Hoy escuche a cristina y reafirmo mi voto

SifonysIII +1

link: https://www.youtube.com/watch?v=jxTZCd9a8UY
Ario_Pleyadiano +11
cristina
JohnTonton +5
La verdad es que me dan pena, tenían todo preparado para festejar y así les fue
chrpadua2 +2
voy a votar a Macri con mas fuerza,hasta voy a llevar a mi tía de 85 años a votar,cristina no quiere irse por que vivirá en Comodoro Py
Mefalta1n_Ojo -2
Debe ser el unico pais del mundo en donde un candidato procesado puede llegar a la presidencia. Bueno ya teniamos un vice procesado asi q los anti-k no querian ser menos retrasados.
NahuelMadueo
prefiero la mierda de macri que la mierda podrida del kirchnerismo, la culpa de que macri llegue a prescidente es de los k por la mierda que son y la oposicion por no alzar un precidenciable y manetenerlo (lease biner)
titi40 +2
con un proceso atado con alambre porque ya se dicto la falta de merito
Loco_vivo
y cómo amaso mas de 70 palos verdes?

reafirmo
pajasman
yo tambien reafirmo mi voto POR MACRI
hernan60
sos un choriii ladron
argus26
Macri presidente.