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La nueva Argentina de Macri busca la verdad del 'caso Nisman

La nueva Argentina de Macri busca la verdad del 'caso Nisman'

Conspiraciones políticas, espías y una denuncia contra las altas esferas del poder son las piezas del misterio que todavía rodea la muerte del fiscal

La nueva Argentina de Macri busca la verdad del 'caso Nisman

Una historia de espías, terrorismo, geopolítica y muerte. De corrupción y peleas familiares. No se trata de una tarde de domingo lluviosa atrapados en Netflix. Es, más bien, una trama real, desatada hace un año, que alteró los planes del país de los senderos que se bifurcan. Cerca de la medianoche del domingo 18 de enero de 2015, el fiscal federal Alberto Nisman fue hallado muerto a sus 51 años en su apartamento de Puerto Madero, la zona céntrica más nueva y esplendorosa de Buenos Aires.

La década previa, Nisman había tenido carta blanca para investigar el atentado terrorista contra la mutual judía AMIA, cometido en julio de 1994, en el corazón del barrio de Once: 85 muertos. Siete días antes de morir, Nisman interrumpió sorpresivamente un viaje con su familia por Europa. Su hija adolescente quedó desconcertada en Barajas a la espera de que la fuera a buscar su madre y exesposa del fiscal, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado.

El 14 de enero de 2015, el fiscal especial de la causa AMIA presentó una denuncia del alto voltaje contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su canciller, Héctor Timerman, y otros personajes del oficialismo y del submundo de los servicios de Inteligencia. Según el fiscal, el grupo había procurado un «pacto de impunidad» con Teherán para liberar a importantes dirigentes iraníes -entre ellos, el expresidente Alí Rafsanjani- de la presunta vinculación con el ataque a la AMIA.

Para sostener su denuncia, Nisman se valió de escuchas de Inteligencia a dirigentes periféricos y a un hombre que se declaraba representante de Irán. Las conversaciones reflejaban complicidad, vulgaridades y alardes de una influencia no concretada. Los Kirchner, Nisman, los servicios de Inteligencia argentinos, estadounidenses e israelíes, y la dirigencia comunitaria judía habían tocado la misma sintonía en la acusación contra Irán.

Nisman apuntó a Teherán y se hizo cargo de la causa en 2004. La embajada de Estados Unidos no ahorraba expresiones de satisfacción a la vez que cierto desprecio por la figura del fiscal, quien se había tornado insistente en sus peticiones de disculpas porque una vez, en 2008, se había apartado de la línea preferida por Washington, según reflejaban los documentos de Wikileaks. Este coro sólo se veía un poco alterado por organizaciones de familiares de las víctimas que, pese a sus disidencias internas, eran críticas con el rumbo de la investigación. Pese al rito de actos, documentos y reclamaciones de Cristina Kirchner contra Irán ante la Asamblea de la ONU, la causa AMIA seguía estancada.

En 2010, la presidenta peronista de centroizquierda comenzó a hablar de un proceso en un tercer país. Así se llegó al acuerdo de entendimiento entre Argentina e Irán, sellado en 2013 y nunca implementado, para crear una «comisión de la verdad» conformada por juristas extranjeros, que además posibilitaría un interrogatorio a los acusados por parte de un juez argentino.

Malos augurios

En los cuatro días transcurridos desde la explosiva denuncia hasta su muerte, Nisman recibió malas señales. Un exjefe de Interpol, el estadounidense Ronald Noble, desmintió todo intento del Gobierno argentino para desactivar las órdenes de captura de cinco iraníes, lo que menoscababa la sospecha del 'pacto de impunidad'. Pero Noble no resultó el trago más amargo.

Quedó acreditado que el fiscal perdió contacto con Antonio 'Jaime' Stiuso, un jefe de espías plenipotenciario que atravesó varios gobiernos. Administrador de una densa red de poder, Stiuso hizo y deshizo hasta diciembre de 2014, cuando Cristina Kirchner, tras años de confiarle todo, lo desplazó.

Horas antes de morir, Nisman llamó insistentemente al móvil de Stiuso. Fue en vano, porque el espía -según declaró- había olvidado activar el sonido del teléfono. El fiscal de la causa AMIA dedicó su último sábado a coordinar con diputadas opositoras el marco de su presentación ante una comisión del Congreso que tendría lugar el lunes 19 por la mañana.

Cae la noche del sábado 17 de enero en Puerto Madero. El fiscal pide a un asistente informático, Diego Lagomarsino, que le preste una vieja Bersa en desuso. Domingo. El barrio de Puerto Madero luce desierto en pleno verano. Según los registros informáticos, Nisman revisa algunos diarios por internet cerca de las siete de la mañana. El estadounidense Noble afirma en Página 12: «Nisman miente». Pasan las horas y el fiscal no se comunica con sus escoltas ni responde llamadas.

Anochece. Con la ayuda de un cerrajero, Sara Garfunkel, la madre de Nisman, accede al apartamento de su hijo junto a un vigilante. Todo en orden, pero la luz del baño está encendida. Algo bloquea la puerta. Es el cadáver de Alberto Nisman con un disparo en la cabeza ejecutado con la Bersa que le había entregado el asistente Lagomarsino. En la medianoche del domingo, Twitter expande la noticia.

El país sigue de luto hasta el lunes. Lagomarsino acude temprano a la Fiscalía y cuenta, entre llantos, la historia del arma, mientras Arroyo Salgado regresa con sus hijas desde Barcelona. El martes, Cristina Kirchner publica en Facebook hipótesis sobre la muerte y Garfunkel recorre cajas de seguridad que compartía con su hijo y las vacía. La causa de la muerte recae en una fiscal sin conexiones políticas en la antesala de su jubilación. Su nombre es Viviana Fein y su perfil de maestra de escuela a la vieja usanza excede la imaginación de Hollywood para este contexto.

Un país dividido

El 18 de febrero, un mes después de la muerte, cientos de miles de personas recorren bajo la lluvia las calles que conectan el Congreso con la plaza de Mayo. El país se parte. La marcha la encabezan fiscales, algunos de ellos de nefasta actuación en la causa AMIA. En una atmósfera conmovedora, aparecen las hijas de Nisman. Cerca, Arroyo Salgado y su exsuegra no se hablan. Las organizaciones de familiares de las víctimas de la AMIA no dicen presente.

La denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner no logra tomar altura. A finales de febrero, el juez federal Daniel Rafecas la desestima en un fallo en el que expone contradicciones flagrantes e hipótesis disparatadas. Sorprende al dar a conocer un dictamen firmado poco antes por el mismo Nisman en el que avalaba el pacto con Irán, como un enigmático plan B. La desestimación es más tarde ratificada por tribunales superiores.

Hacia marzo, Arroyo Salgado levanta el perfil y denuncia «un magnicidio de proporciones desconocidas». Los peritos oficiales se inclinan por la hipótesis de un suicidio cometido en la mañana del 18 de enero, pero los expertos aportados por la exesposa Arroyo Salgado disienten en todo. Es ella quien detecta una cuenta en un banco de Estados Unidos a nombre de Nisman, su madre (Garfunkel), su hermana y el asistente Lagomarsino. Éste, según confiesa, le depositaba todos los meses parte de su sueldo, en un reintegro ilegal. Más tarde aparecen otras propiedades conjuntas en Uruguay.

Pasan los meses y, desde aquella manifestación masiva de febrero, los actos de homenaje al fiscal suman apenas unas decenas de asistentes. Se inicia una extensa campaña electoral, pero los principales candidatos casi no nombran la palabra 'Nisman'. El conservador Mauricio Macri gana inesperadamente la presidencia. De inmediato, los fiscales de la marcha de febrero toman nuevos bríos, aparecen testigos con ánimo de desdecirse y Arroyo Salgado logra apartar a la fiscal Fein de la cabeza de la investigación.

El nuevo gobierno crea una oficina especial para investigar el atentado contra la AMIA. En un principio, se llamaría 'unidad AMIA-Nisman', pero los familiares de las víctimas reclaman que sólo lleve el nombre de la mutual judía. El espía Stiuso abandonó el país hace meses y hoy se encuentra en paradero desconocido.

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4 comentarios - La nueva Argentina de Macri busca la verdad del 'caso Nisman

asiesche
Este es un país en serio !!!
¿Este es un país en serio !!!?
¿Este es un país? ¿en serio !!!?
dvdhg
Quien mato al sionista Nisman no sé, lo que si esta mas claro que el agua es que era un reverendo hijo de puta, corrupto, espía y traidor al servicio de la CIA y del MOSSAD.