El ranking de las rutas más peligrosas del país

Informe del centro de Experimentación en Seguridad Vial

El ranking de las rutas más peligrosas del país

El estudio, que se hizo entre julio de 2007 y junio de este año, determinó que la ruta nacional 9, con el 11% de los accidentes, es la peor del país, seguida por la 8. La falta de infraestructura es la causa de muchas tragedias.


A partir del registro de accidentes de tránsito, el Centro de Experimentación en Seguridad Vial (Cesvi) elaboró un ranking con las 20 rutas más peligrosas y concluyó que la falta de mantenimiento de esos caminos explica muchas de las tragedias que ocurren en la Argentina. De hecho, las rutas que integran la lista son el escenario del 66% del total de los siniestros viales de todo el país. “Las principales rutas tienen falencias a partir de que se les ha modificado muy poco su infraestructura”, denunció Gustavo Brambati, subgerente de Seguridad Vial del organismo.

El estudio, que se hizo entre julio de 2007 y junio de este año, determinó que la ruta nacional 9 es la más peligrosa del país, con el 11% de los accidentes. En segundo lugar, se ubica la ruta nacional 8, con un acumulado del 6,4%, y el tercer puesto lo ocupa la ruta nacional 7, con un 5,7% del total.

Según los datos de Cesvi, la mayoría de los choques (82%) ocurren sobre el pavimento seco, el 64% se produce durante el día y el 68% se generan en las rectas. Aunque esos datos demuestran que el factor humano es el principal causante de los accidentes, el estudio señala que “la infraestructura vial actual en muchos casos no perdona los errores de los conductores”.

Brambati explicó a este diario: “Las rutas 8 y 9, por ejemplo, están muy vinculadas al comercio con Brasil y en los últimos años se han mejorado muy poco. Además, proponen al conductor maniobras muy peligrosas. Tienen un gran tránsito de camiones pero, también, conformaciones muy ambiguas”.

Entre los factores que el informe señala como responsables de accidentes viales, se encuentra la escasa iluminación artificial de algunas rutas. “Bajo estas condiciones, especialmente de noche, es muy frecuente el atropello de animales, peatones y ciclistas que no cuentan con iluminación propia y son arrollados por los conductores que no logran frenar a tiempo”, cita el texto.

En el caso de la ruta 9, el estado del asfalto, en líneas generales, se presenta bueno pero hay un desgaste mayor en el carril derecho, con zonas irregulares, y requiere trabajo de mantenimiento. Como atraviesa cinco provincias, recibe todo el tránsito que llega de las rutas 11, 12 y 14 y en determinados momentos del año presenta graves problemas de visibilidad por neblinas y quema de pastizales.

Otro problema de infraestructura consiste en las deformaciones que se generan en el pavimento a partir del intenso tránsito de camiones. Eso provoca que los autos se patinen ante la lluvia por la acumulación de agua. El ancho de las rutas también resulta una preocupación: la mayoría de las autopistas tienen siete metros de ancho, mientras que los camiones modernos miden 2,5 metros, lo que puede convertir las rutas en calzadas poco permisivas a los errores de conducción.

Cesvi señala, además, que existe un mal diseño de cruces de rutas a nivel, lo cual complica estimar las distancias entre vehículos. La falta de banquinas y señalización en curvas es otro de los reclamos del informe, donde se advierte que, en algunos casos, los radios de curvatura no guardan relación con las velocidades genéricas.

“Para una verdadera transformación del tránsito en nuestro país, hay que mejorar la conducta humana a través de la capacitación en educación y seguridad vial; pero lleva más tiempo que construir autopistas”, analizó Fabián Pons, gerente general de Cesvi.

El semáforo ruso, un juego mortal

Como en la ruleta rusa, pero en la calle, en el país surgió una nueva práctica mortal: una variante de las picadas llamada “semáforo ruso”. Se trata de una competencia sobre ruedas o a pie en la que los participantes deben pasar la mayor cantidad de semáforos en rojo sin provocar accidentes. “Pareciera que es sólo un juego pero no lo es”, advierte Hernán De Jorge, jefe de Seguridad Vial de Cesvi. Dentro del “juego”, los participantes se graban o fotografían y luego suben archivos a la web. Otra práctica común es la de manejar autos a contramano en las autopistas. De Jorge describe: “Al que no afloja, lo llaman ‘gallito’ y al que sí, se le dice ‘gallina’”.

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