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Inflación y sicología


Claves de la “psicología de la inflación”

sobre la elección 2011


Economistas y analistas políticos debaten cómo impactan los precios en la agenda política.


Por Sebastián Campanario

A pocos días del inicio de la “temporada alta” de pronósticos económicos para 2011, las consultoras preparan las presentaciones que darán a empresarios entre septiembre y diciembre. Esta vez, todos los análisis bailan al ritmo de la agenda electoral. Y de un enigma que concentra una fuerte discusión: cómo impactará la inflación en el ánimo de los votantes.
“Lo que nadie duda es de que será una variable protagónica en el debate previo a las elecciones”, dice Guido Sandleris, economista de la Universidad Di Tella. Sandleris mide las expectativas de la gente con relación a la suba de precios: alcanzaron un pico de 30% en abril, luego descendieron y ahora --proyecta-- volverían al 30% en septiembre.“Todas las incógnitas hoy pasan por la política”, dice Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein. Lo que sigue son las siete principales claves de esta discusión:

1) Inflación vs. Crecimiento


En 2007, el oficialismo ganó las elecciones con la inflación acelerándose. El año pasado, cuando el Gobierno cayó derrotado en la provincia de Buenos Aires, fue el único período en el cual los precios crecieron menos que el año anterior, por culpa de la desaceleración. Una moraleja de estos dos episodios podría ser que la variable relevante es el crecimiento, y que en todo caso la pregunta del millón sería cuánta inflación está dispuesta a tolerar la sociedad con tal de crecer. Pero las cuentas no son tan sencillas.

2) Trayectoria despareja


En lo que va del año, el camino recorrido por los precios no tuvo una velocidad crucero. Hubo un primer trimestre movido, en particular por la suba de la carne, que hoy está un 15% más cara que en Uruguay; y un segundo trimestre más calmo que llevó a funcionarios y a algunos economistas a hablar de una inflación controlada. Este segundo trimestre coincidió con la recuperación más fuerte de la imagen de los Kirchner. Ya en julio, los aumentos se reactivaron, y la tendencia para los próximos meses es creciente.

3) Para el diván


En 2008, el economista Lucas Llach hablaba de un umbral personal de tolerancia a la inflación, que tenía que ver con el Gatorade a $ 5 al terminar de jugar al fútbol. Hoy esa misma bebida ya cuesta $ 9 en los bares de las canchas de fútbol 5. El tanque de nafta a 200 pesos y las cocheras por las nubes son otras “barreras psicológicas” difíciles de medir en los estudios económicos, pero que influirán en el voto del año que viene. En materia de percepciones, la economista Victoria Giarrizzo midió esta semana la “pobreza subjetiva” y descubrió que, por culpa de la dinámica de precios, tres de cada cuatro argentinos sienten que la plata no les alcanza, al margen de lo que diga el INDEC.

4) Ganadores y perdedores


Un informe de la consultora Analytica señala que la puja de precios y salarios en lo que va del año no perjudicó la posición de los trabajadores formales. “Los aumentos se negociaron en base a las subas de precios del primer trimestre, y por eso fueron altos”, explica Dal Poggetto. Hugo Moyano dijo que “la inflación favorece la movilidad social”. El fenómeno golpea más a los trabajadores fuera de convenio, que además gastan una mayor porción de sus ingresos en alimentos.

5) No es todo costo


Una inflación alta no es “puro costo” para el Gobierno: le es funcional para aumentar la recaudación y también para promover el “consumo anticipado” de bienes (“efecto plasma”) ante la falta de alternativas de inversión y deterioro de los ahorros de la gente.

6) Mapa de percepciones


Las expectativas de inflación no son homogéneas en todo el país: tienden a ser superiores en los centros urbanos y entre las capas más pobres de la población. Según la última medición del Centro de Investigaciones en Finanzas (CIF) de la Universidad Di Tella, la proyección de aumento de precios de la gente para los próximos 12 meses es del 25% en el GBA y en el interior del país, y del 30% en la Ciudad de Buenos Aires. Para el segmento de menor poder adquisitivo, la expectativa llega al 34%.

7) Impacto oculto


En el Gobierno aseguran que la inflación es “un monstruo al que ya se le vio la cara”: 2010 será el cuarto año con precios creciendo a tasa de dos dígitos, y que por lo tanto, en el margen, influirá poco en los votantes. No es algo nuevo. Pero la inflación es un fenómeno complejo, cuyas consecuencias van más allá de la pérdida de poder adquisitivo. “Suma incertidumbre y deteriora las relaciones sociales, hay infinidad de peleas entre personas que alquilaron un departamento a un amigo o conocido y deben renegociar el contrato más seguido”, cuenta Giarrizzo, por poner un ejemplo.


Precios al consumidor e intención de voto


1 Hay un consenso cerrado entre los economistas sobre el crecimiento para 2010 y 2011, con poco rango de variación (entre 6,5% y 7,8% este año). La mayor incógnita en las consultoras tiene que ver con la agenda de la política.

2 Los efectos de la inflación no son homegéneos en toda la población. Y tampoco su percepción, que es mayor en los centros urbanos y en las capas más pobres.

3 Los trabajadores informales (fuera de convenio) son los que sufren un mayor deterioro en sus ingresos. Allí habrá votantes enojados con el Gobierno de cara a las elecciones de octubre de 2011.

Fuente: http://www.clarin.com/politica/Claves-psicologia-inflacion-eleccion_0_317968224.html

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