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Viggo Mortensen, poeta en Córdoba

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Viggo Mortensen viene a Córdoba a presentar su libro de poesías. Acá la nota publicada hoy, 29 de Noviembre en el Diario La Voz del Interior.

“Hola, soy Viggo”. La voz suena en el teléfono en el mediodía del sábado, la hora de menos tránsito de la semana en la avenida que pasa frente al diario. Es una voz rara. Parece un argentino que imita a un extranjero. O viceversa. Pero si está haciendo una broma, no se esfuerza demasiado.

–¿Viggo?
–Sí.

Viggo Mortensen. Su llamada telefónica podría ser una prueba contundente a favor del poder de la poesía. Pero no hay que exagerar. La poesía no mueve el mundo. Sólo hace que el mundo se mueva de otra forma.

Si hubiera que hablar con el protagonista de La carretera o El señor de los anillos, habría que atravesar un campo minado de agentes de prensa. En cambio, cuando se trata de poesía, él mismo marca el código 0351.

La noticia es que Mortensen viene a Córdoba con dos libros en la valija. Uno suyo, Canciones de invierno, y otro, Las pequeñas grandes cosas, de un cordobés desconocido como poeta: Talo Kejner. Ambos publicados por Perceval Press, la editorial neoyorquina del actor. Los presentará el jueves a las 19.30 en el Centro Cultural España Córdoba.

Viggo Mortensen escribía desde mucho antes de ser un actor conocido. Pero la fama y los ceros adicionales en la cuenta bancaria obtenidos con su personaje de Aragorn en El señor de los anillos le permitieron cumplir el sueño de la editorial propia. Publica libros de poemas, de fotos, de pinturas. La mayoría de ellos de autores completamente desconocidos. Él mismo los elige de acuerdo con sus propios gustos.

Un extraño es
La rara sensibilidad de Mortensen empieza en su certificado de nacimiento: madre norteamericana, padre danés. Y sigue con los primeros años de su vida, los que supuestamente la marcan para siempre, divididos, primero, en Buenos Aires, Córdoba, Chaco y, después, en un punto perdido de la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

“Empecé escribiendo cuentitos cuando era niño en la Argentina. Escribía en castellano y algunas cosas en inglés. Después nos mudamos a los Estados Unidos. Yo tenía 11 años. Era una región en la que entonces no había ningún hispanoparlantes, ni computadoras, ni TV cable. Sólo se veían dos o tres canales canadienses. Era un sitio muy aislado del mundo latino. Pero yo me quedé con la memoria del idioma tanto como con la memoria de otras cosas, del fútbol, de Patoruzú, de las costumbres”, recuerda.

–Dicen que la patria es la infancia.
–Supongo que sí. De vez en cuando leía un libro en castellano. Después de algunos años empecé a viajar, conocí gente en Nueva York, puertorriqueños, mejicanos, españoles, argentinos, uruguayos, y volví a entrar en ese mundo con mi argot anticuado.

–Pero la poesía se enriquece con una lengua texturada, mezclada, multicultural. Ya a nadie le interesa la pureza de lenguaje.
–La poesía de cualquier persona, incluso de una persona que nunca dejó Córdoba, una persona que vive en un dormitorio y no sale nunca, siempre tiene que ver con el mestizaje. La poesía es una cosa mestiza. Ningún ser humano es puro. ¿Qué es ser pura sangre? Todos somos mestizos. En mi caso, obviamente por haber dejado el país de niño, puede haberse congelado mi castellano y después lo he ido aprendiendo de nuevo o, digamos, he ido aprendiendo las nuevas palabras o el nuevo argot, tanto de Argentina como de otros sitios.

–¿Cuánto hay de tu vida en tus cuentos y poemas?
–Como todos los escritores, escribo muchas cosas diferentes, pero siempre uno crea usando su propia vida, aunque sea todo imaginario en las páginas. Por más que inventes un mundo totalmente distinto, siempre hay algo de vos aunque no te des cuenta. Yo aporto mis experiencias como persona, que ha viajado de un lado al otro y que ha tenido un vínculo un poco raro con el idioma. Canciones de invierno, por ejemplo, tiene cosas que parecen ser muy de verdad y muy mías, y no lo son. Por ahí los textos donde yo me escondo o invento son más míos que los directamente autobiográficos.

Bajo influencia

–Los directores, los guionistas, los fotógrafos que conocés en los rodajes, ¿influyen en tu trabajo artístico?
–Cuando estoy en un rodaje, no saco fotos del set, pero sí me influye lo que hace el fotógrafo, si hace cosas interesantes y me da algo. También me influyen el cuento que estamos contando y el personaje que estoy preparando. La consecuencia es que saco un tipo de fotos que no hubiera hecho si no formaba parte de esa producción.

En ese punto, Mortensen destaca su trabajo con David Cronemberg, quien lo dirigió en Una historia violenta y Promesas del este. Lo describe como un caso especial. “Es muy astuto, muy inteligente, ha leído mucho, tiene puntos de vista muy interesantes siempre, y es estimulante para cualquiera estar con él. Como tenemos un humor parecido, tenemos una buena conexión”.

Y retoma el hilo del tema de las influencias diciendo que cuando uno ve una buena película o lee un buen poema o descubre un buen cuadro en un museo, enseguida siente ganas de hacer algo bueno. Sin embargo el entusiasmo tiene un límite que Mortensen señala con la resignación del que se conoce bien a sí mismo: “Yo a veces soy un poco vago. Hago muchas cosas, pero para hacer las cosas a fondo, es necesario algo más, y a veces siento que me demoro, que me retraso, no sé…

–En ese sentido, ¿la fama es una gran distracción?
–Es una de las cosas que me cayó tarde. Yo venía trabajando desde hace mucho tiempo. Me llegó como de sorpresa. A veces es raro y un poco abrumador. Pero ya va pasando, porque no estoy haciendo ese tipo de películas. Ahora trabajo en películas independientes o que no tienen el impacto en taquilla como El señor de los anillos. Soy consciente de que he elegido eso porque quiero sentirme orgulloso del trabajo, como cualquiera. Quiero pensar que algunas de mis películas han sido buenas y que vale la pena verlas dentro de 10 ó 20 años. No digo que El señor de los anillos no sea una de esas, pero es otra clase de fenómeno.

Igual y distinto

–¿Qué similitudes y qué diferencias hay entre actuar y escribir?
–Si tenés un buen director, trabajás con una red debajo que te protege. Con Cronenberg, en general, podés intentar cosas. Sabés que te va a cuidar. Pero si estás con un director malo, te puede estropear el trabajo. En cambio, si has escrito el poema y te ponés a leerlo, no sabés lo que va a pasar. Algo cambia entre mi boca y los ojos y los oídos de los que están ahí leyendo o escuchando mis palabras, mi cuentito. Algo cambia entre escribirlo y pronunciar las palabras. Yo no sé lo que recibe el lector. No hay red. Por eso soy responsable de lo que he escrito y de cómo lo leo.

–¿Hay más riesgo en escribir que en actuar?
–Hay más riesgo, pero también te podés esconder. Depende. Siempre estás mostrando algo aunque no te des cuenta. Así como somos todos mestizos, siempre tenemos algo propio, algo nuestro, algo muy tuyo, que pensás que lo estás escondiendo muy bien, pero que siempre va a salir porque siempre hay algo personal. Yo no veo una gran diferencia entre las formas de hacer estas cosas. Como actor me encanta explorar otras vidas, otras posibilidades. Si yo hubiera nacido en Rusia y criado de tal forma, pues pensaría así y caminaría así. Es lo que hago y es un proceso muy divertido. Y aprendo cosas, veo el mundo desde el punto de vista de otra persona y de otra cultura.

Poemas de un perseguido
Una de las razones principales por las que Viggo Mortensen viene a Córdoba es para encontrarse con Talo Kejner. La editorial Perceval Press acaba de publicar Las pequeñas grandes cosas de este desconocido poeta cordobés. En lo poco que se sabe de la biografía de Kejner consta que era un empresario que se fue del país perseguido por la última dictadura militar, acusado de financiar al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Mortensen parece sentir por Kejner un raro afecto a la distancia, una conexión íntima y lejana a la vez. “Talo ha escrito toda su vida. Nunca se publicó nada. Y ha tenido una vida muy interesante. Sé que tuvo que irse del país. Ahora vive en un departamento muy sencillo. Yo leí un montón de poemas suyos. Él tenía suficientes escritos como para armar 10 ó 15 libros. Tuvimos que elegir, seleccionar. Las pequeñas grandes cosas es como un resumen de su vida poética. Creo que va a ser interesante”. Ambos libros están traducidos al inglés. Canciones de invierno, además, incluye un CD con algunas grabaciones de textos leídos por el actor. Las ediciones bilingües permiten que los libros lleguen a un espectro más amplio de lectores en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y la Argentina.

Presentación
Jueves 2, a las 19.30, en el Centro Cultural España Córdoba (Entre Ríos 40). Se presentarán los libros de poemas Las pequeñas grandes cosas, de Talo Kejner, y Canciones de invierno, de Viggo Mortensen. Se referirá a ambos libros Gustavo López. Además, se celebrará el lanzamiento de Ciudad X, revista de culturas correspondiente al mes de diciembre. Entrada libre hasta agotar la capacidad de la sala.


link: http://www.youtube.com/watch?v=tF2PzDNkrnc

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2 comentarios - Viggo Mortensen, poeta en Córdoba

@hayaom
bien ahi guido.
@cure86
jajaja guiiidoooo! que grande mañana esta en mi facu!