El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Una pequeña reflexión sobre la gente

Hola a todos mis amigos que puedan leer esta reflexión basada en algo que me ha sucedido hace aproximadamente 4 días y que por el simple motivo de que no me he podido sentar enfrente de mi computadora y conectarme a Taringa! no he tenido la oportunidad de redactarla. Es algo que me llamo mucho la atención analizando aquella situación un poco desagradable pero interesante a la vez y se trata sobre como reacciona la gente ante un dilema, una situación algo incomoda pero sobre todo en un predicamento bastante interesante.

Resulta que como todos los días, por lo general a la misma hora, a eso de las 7 de la noche, salgo de clases y me dispongo a abordar el transporte público que me ha de aproximar a mi casa, era un día normal en estas fechas, estaba lloviendo y ya comenzaba a oscurecer, lo primero que me llamó la atención es que el camión no estaba tan vacío como suele estar siempre, venia a lo mucho a la mitad hasta el fondo se encontraba el primer obstáculo que me impedía viajar a gusto, un indigente. Me percate de su existencia no por su aspecto físico, del cual me daría cuenta poco después, sino por ese agrio, amargo y ácido hedor que suelen despedir estas personas, aquel asqueroso y característico aroma que despiden esta clase de entes. Como buen chismoso e incomodo ser vivo que soy, giré a ver a este individuo y me pude percatar de su porte: anciano, con la barba hecha una costra gris y verde al igual que el cabello, vestía una chamarra color verde y cargaba una bolsa naranja que con solo agitarla o moverla aunque sea un poco, ese aroma se hacía más intenso. Tuve la desgracia por así decirlo de que el único asiento disponible fuera el que estaba en frente de este señor, así que se imaginaran como me fue. Como de costumbre las ventanas del vehículo estaban cerradas por la intensa lluvia que acontecía en ese mismo instante.

Una pequeña reflexión sobre la gente

Los primeros 5 minutos fueron tolerables, pero como muchos usuarios de la ruta 10 han de saber, al momento de llegar al bulevar 5 de mayo comienza a subir más gente, a tal grado que el camión se llena por completo y es imposible ir cómodo o sentado, y es en ese mismo instante en donde comienza realmente mi reflexión, ya que no fui solo yo, quien se habría de percatar de tan hedionda peste, por lo que la inteligencia colectiva de los usuarios de pie se comenzó a manifestar, ya que la gente no avanzaba más de 3 asientos hacía este individuo al cual mi olfato ya quería expulsar del vehículo. A pesar de que la micro se comenzaba a llenar cada vez más y más la gente no quería seguir adelante y comenzaba a comprimirse más y más el pasillo, a lo que el operador comenzó a recitar su ya tan conocida cita "tantito para atrás" o "pásenle para atrás si son tan amables". Para eso las ventanas seguían cerradas a lo que mi estomago comenzó a suplicarme que se abrieran las ventanas.



Eran ya 15 minutos de estar en el camión y el tráfico estaba insufrible, no avanzábamos ni 1 calle por la desesperante practica del chofer de pararse en cada esquina y esperar el semáforo a que se tornara rojo para probar su suerte y recolectar más pasaje. Como se han de esperar mi mente comenzó a desvanecerse por el mareo, mi estomago comenzó a contraerse de manera violenta, mi frente estaba cubierta por el sudor frío y la persona que tiempo antes decidió sentarse a mi lado estaba paralizada, una mujer como de 25 años a lo mucho, era increíble, no se movía y ni siquiera parpadeaba, parecía que aquel hedor la hubiese envenenado y por consiguiente la hubiera dejado en un estado inerte, inmóvil. Comencé a ver a la demás gente y cada persona inconscientemente parecía mostrar como le iba en este predicamento, una señorita estorbando como muchos pasajeros que alguna vez hemos visto, cuando la gente se quiere bajar del autobús, no es capaz de moverse un centímetro para que esa gente pueda llegar a la puerta trasera, por lo consiguiente, estorba. pero lo que es de llamar la atención es que justo el asiento que estaba enfrente de ella estaba vacío, osea, que ni dejaba sentar a las personas y no se sentaba ella, así que estorbaba el doble, como si en su mente hubiera planeado subirse en el camión y dedicarse ha hacerle el viaje a los demás una mala experiencia. Otro personaje era una señora que se encontraba a un asiento adelante del lado opuesto del camión que pareciera que estuviese rezando, tenia las manos en posición de suplica, sosteniendo un rosario y por lo general su mirada hacia el techo de la unidad, y en mi interior imaginaba que estaba pidiéndole a "papa Dios" que si infinita misericordia y gloria se amparen de ella y alejara de su existencia tan horrible aroma. El resto de la gente, como si fuera un rebaño de borregos, no se movían, bajaban por enfrente, de entre todo ese rebaño existía un pequeño grupo de jóvenes que se dedicaban a bloquear la puerta trasera, a la característica gama de vocablos que tenemos la mayoría de los hombres a esa edad, diciendo maldiciones y llamando a su compañero por el mexicanísimo y común güey.



El ambiente por lo general era en silencio, con el típico va y viene del microbús, la horrible humedad y falta de aire que existe cuando esta lloviendo y las ventanas están cerradas, pero con la peculiaridad de aquel asqueroso hedor, la gente como si nada, como si aquel aroma no les molestara pero se podía ver claramente que no lo soportaban más, la gente con su usual rostro indiferente, el chofer seguía pidiendo a los usuarios que se recorrieran hacía el fondo, el hedor, la misma chava inconsciente seguía estorbando, la señora seguía "rezando", el asco de mi estomago, los escuincles de la puerta no dejaban bajar a una señora ya grande, la peste, el chofer volvía a pedir que se recorrieran, me mareo, una señora que se quería sentar y esta vieja estorbando, el indigente se mueve y apesta más, la señorita de al lado inmóvil, me dan ganas de vomitar, la ñora rezando, el apeste, la humedad, el va y viene, el asco, la estorbosa, los escuincles, mi estomago, el chofer, falta aire, el asco, el asco, el asco.... ¡YA! Me paré de mi asiento, agarre la ventana y la abrí, y como acto divino, el aroma se fue casi por completo y entra el fresco, frío y limpio aire del exterior, ¡Que maravilla! ¡Divino remedio! ¡Santa solución! ¡Libertad!



Después de 20 minutos y encontrándome en frente del parque Juárez me dispuse a observar a mis compañeros de viaje y observé que seguían igual, la muchacha seguía estorbando, la señora seguía en postura de suplica, los jóvenes seguían estorbando la puerta trasera y el resto del rebaño en silencio. Todo estaba igual pero con la excepción de que ya no apestaba. Así que regrese a mi meditación y comencé a cavilar un poco sobre lo ocurrido. En el corto tramo que quedaba entre mi calle y mi posición en ese instante comencé a realizar un síntesis de mi ya concluido predicamento. Por fin llegue a mi destino no sin antes observar por última vez a estos individuos que habrían de compartir con mi persona esta experiencia tan desagradable, pero interesante como había de decir en un principio. Comencé a caminar hacia mi casa realizando una serie de reflexiones y llegue a hacer esta observación: Cuando el olor era insoportable la gente no parecía que le tomara importancia y nadie expreso conscientemente su inconformidad, pero si de manera inconsciente se reflejaba su pesar, cuando el olor desapareció seguían igual que como estaban antes de que se fuera, como si trataran de decir ¿Apoco te molesta? y con su actitud pedante e indiferente. Cuando abrí la ventana en ciertos rostros se reflejo un alivio, pero nadie más se animo a abrir otra ventana, por lo que solo la ventana que habría de tener yo estaba abierta. Pero la conclusión con la que me he decidido quedar es, que nadie excepto yo, hizo algo al respecto, propuso y ejecuto una solución a tan desagradable situación, es como si la gente estuviese acostumbrada a la inmundicia, a ser infeliz, a obtener placer con el sufrimiento, a vivir siendo miserable, a quejarse mucho sin decir absolutamente nada.



Así que como manera de terminar esta nota, y como mis últimas lineas a manera de despedida, me permito compartirles esta reflexión: si algo no te parece, por tan ínfimo que sea, has algo al respecto y no te la pases sufriendo, por que qué valor tiene jactarse de vivir sufriendo

6 comentarios - Una pequeña reflexión sobre la gente

dieor123
Buena esa men te dejo 10 y cambia un poco la fuente y ponle unas imagenes y unas barritas para que le den vida
Belisarivs +1
es como si la gente estuviese acostumbrada a la inmundicia, a ser infeliz, a obtener placer con el sufrimiento, a vivir siendo miserable, a quejarse mucho sin decir absolutamente nada.

En mi país pasa exactamente lo mismo...
Yavile
Si me gusto tu punto reflexión, sobre la vida y he cierto, no lo habia visto así la verdad es que a veces ;los seres podemos llegar hacer demiocres, hasta para nuestro propio bienestar lo realmente bueno, de todo esto existimos gente joven que apesar de todos los malos comentarios sobre nosostros, todavia tenemos una gran capacidad de valorar, lo que tenemos en nuestra hermosa y bellisima vida para darnos; cuenta de lo que queremos y de lo que estamos dipuestos, a obtener por nuestros propios méritos...***