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la maldad, va a la alza?

la maldad, va a la alza?




La maldad no es nueva, hemos vivido con ella desde el principio de los tiempos, la historia nos ha enseñado que han existido hombres crueles y sanguinarios en todos los periodos de la humanidad.

Los niveles de malicia pueden ir desde matar pajaritos con la resortera, cortarle la cola a una lagartija, dejar sin comer al perro, jalar la cola de un gato, burlarse del prójimo, cometer bullying contra un compañero, hasta prenderle fuego a personas desconocidas como lo vimos la semana pasada.

Son tantos los ejemplos que se pueden dar, que resulta doloroso el mencionarlos, y pese a eso, hay quienes al parecer disfrutan de conocer con lujo de detalles como han sido perpetradas tales atrocidades, y ese morbo, también alimenta a la maldad.

La maldad es tan malvada que hasta se ha escudado en el nombre de Dios para hacer de las suyas, como lo demuestran los instrumentos de tortura y pena capital que fueron inventados en tiempos de “ La Santa” Inquisición.

En la época del Imperio Romano ir a ver como los leones devoraban a los Cristianos era como ir al circo, en la época actual, es muy nice ir a la Plaza de Toros a ver como torturan a un pobre animal, y también es súper cool ir a un campeonato de box en Las Vegas a ver como dos hombres se machacan a golpes, llamando a lo primero “arte” y a lo segundo “deporte”.

¿Qué pasa por una mente que es capaz de cometer un acto de barbarie en contra de otro ser vivo, y que hay en la mente de las personas que gustan de ser espectadores pasivos de la crueldad? Lo más seguro es que jamás se descubra, porque cada persona tiene una mente tan compleja como el universo mismo.

A veces pareciera que son pocas las personas que están exentas de haber hecho, o de haber sido cómplices, de algo malo o indebido y es que sentimientos como la ira, la envidia, la avaricia, la soberbia y la morbosidad, son caminos que llevan a la maldad.

Es muy probable que quienes han llegado a perecer como víctimas, a su vez hayan sido victimarios o hayan cometido actos incorrectos en mayor o menor grado.

Por qué los hombres aman a las cabronas, es un libro cuyo éxito de ventas es indiscutible, pero a que nadie compraría un libro que tenga por título “Se una persona buena y serás amada” ¡claro que no! Eso nos da una pequeña idea de que para algunas personas la bondad y el ser buena onda están en franca decadencia.

Que pena que una mujer crea que tiene que convertirse en una cabrona para ser amada, y aunque serlo no es sinónimo de ser un ente sin entrañas, tampoco significa que sea un ángel de bondad, ¿En verdad quieren eso algunos los hombres? Por otro lado, el sobado estereotipo de que los “chicos malos” son muy sensuales. Sobran los casos de hombres que son condescendientes y sus parejas no los bajan de tarugos y dejados, pareciera que para algunas personas, el ser sensible es sinónimo de estupidez. Las malas personas son egoístas, una persona egoísta, nunca será una buena compañía.

Claro que hay grados de maldad, pero quienes son capaces de cometer un crimen de lesa humanidad tuvieron que haber comenzado con un crimen menor, porque la insensibilidad empieza cuando pequeños actos de burla, crueldad e intolerancia se pasan por alto.

Albert Einstein decía que “El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad” y vaya que él con todo y su genialidad no fue un ejemplo a seguir como buena persona, a decir de sus biógrafos no fue un buen padre y la verdad, quien no es capaz de ser un buen padre o madre no puede ser un individuo ejemplar.

Por supuesto que hay gente muy buena y debemos de estar muy agradecidos cuando tenemos la suerte de que personas nobles sean parte de nuestra vida, hay que valorarlos y como diría el Chapulín Colorado, no hay que aprovecharnos de su nobleza.

Pero si la bondad y la maldad cotizaran en la bolsa de valores, invertir en la maldad sería un muy buen negocio.

Ejemplos de perversos famosos hay muchos, los personajes bondadosos, se cuentan con los dedos de una mano, para ser bueno no se necesitan razones. Los malos siempre tendrán una justificación para el mal que hacen.

Durante los Juicios de Núremberg, ninguno de los acusados aceptó su culpa, ni mostró arrepentimiento por los crímenes cometidos, todos dijeron que solo habían obedecido órdenes, ¡Hazme el chingado favor! Aparte de malditos, imbéciles, porque echarle la culpa a otros del daño que se hace, es la manera más estúpida de justificar la maldad.



fuente.hazmeelchingadofavor

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