Sobre Cuevana y el Copyright

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Es mi primer post. Pura opinión, espero aportar en algo a esta discusión actual...

Sobre Cuevana y el Copyright


Antes que nada debo decir que no es la primera vez que sucede algo como lo que hoy está ocurriendo con Cuevana. Los ataques a la libertad de conocimiento, de información de expresión son anteriores a la era informática. Se remontan al surgimiento de la imprenta, donde unos pocos controlaban los medios para reproducir libros y no querían permitir que nadie más lo hiciera. Ellos eran los únicos, ganaban bien por ello y “estaba bien así”. De esa manera, sólo podía acceder al libro quien tuviera los recursos para comprarlo. Y así, quienes sabían leer y escribir eran un grupo selecto de la sociedad.
Con el auge de la computación y de la multiplicación cuantitativa y cualitativa de los medios de difusión y reproducción de ideas, los ataques a la libertad de conocimiento aumentaron. Y hoy, los “cuervos de la información” están al acecho de toda presa que difunda algo que a ellos no les guste.
Lo que se pone en juego es la libertad que uno tiene en tanto al uso de un medio. La posibilidad que implica la reproducción de ideas, pertenezcan éstas al conocimiento “formal” o artístico, al ser tan amplia con la informática, ser torna peligrosa, pues una sociedad con conocimiento es una sociedad crítica.
De esta manera disponemos de los medios para reproducir ideas, tenemos grabadores de CD’s y DVD’s, fotocopiadoras e impresoras, medios de almacenamiento de información y encima de todo, estamos interconectados mediante una gran red de datos. Pero a los “cuervos” no les gusta eso, debe censurarse, ellos deben seguir teniendo control sobre lo que se dice o se deja de decir, como pasaba con la imprenta a finales de la edad media.
Así, entonces crean y se escudan en lo que se llama “copyright”: una serie de leyes absurdas e inaplicables que regulan de manera totalmente nefasta lo que la gente puede hacer con la información que pasa por sus manos. Entonces, por ejemplo, no te dejan (desde lo legal) que prestes un CD a un amigo, que lo reproduzcas en una fiesta que organizaste en tu casa, etc., porque el préstamo o la ejecución pública son ilegales.
Lo mismo sucede con Cuevana. La tendencia del ser humano es compartir, mostrar, decir, expresar, exponer ideas de toda índole. Por eso nos juntamos en reuniones, por eso existen los talleres de arte, por eso escuchamos la radio, por eso nos juntamos a ver una película. Ahora bien, disponemos de una gran red y de muchas máquinas potentes, y algunos tuvieron la buena idea de “juntarnos” a mirar películas siendo realmente muchos, y poder disfrutarlas sin necesidad de salir de nuestra casa ni pagar altos costos por ello. Incluso podemos charlar por la red sobre lo que vemos, hacerles críticas, etc. Pero nuevamente, a los “cuervos de la información”, eso no les gusta. Simplemente, lo que hacemos, está mal, no les deja dinero.
Ahora, yo me pregunto, cuando se dice “Eso está mal”, ¿desde qué lugar se lo dice?. No se lo dice desde el lugar de usuario, seguro. No lo dice el pueblo, seguro, no lo piensa la humanidad, seguro.
Porque de pronto me resulta extraño que haya personas, leyes, instituciones que simplemente puedan decir que lo que hace mi máquina les pertenece. Podría hablar desde el lugar de informático, y decir que la computadora sólo contiene impulsos eléctricos, ceros y unos, y que por lo tanto esa combinación de ceros y unos que hace mi computadora, al estar en mi casa, en mi equipo me pertenece a mí como usuario y a nadie más. Podría decir entonces, y de hecho lo decimos usualmente: “tengo este video en mi computadora, pero si querés te lo paso, o lo subimos a Internet y lo compartimos, para que deje de ser sólo mío”. Eso no está nada mal ni tiene por qué ser algo ilegal. Es como juntarse a escuchar música, que, como decía, también es considerado ilegal. Pasa que en este sistema es considerado ilegal lo que no responde a intereses egoístas de un sector.
Ahora voy a hablar desde lo humano, desde el activista social. El usuario que mira o difunde un video en Cuevana no atenta contra ninguna propiedad privada (no voy a hablar del también nefasto término “propiedad intelectual” para no extenderme), simplemente porque él no le roba el video a nadie, a nadie le sustrae el video para mostrárselo a alguien más. Y además, él no pide nada a cambio, no lucra, sólo busca compartir. No se puede comparar al que comparte información con el que roba autos o casas. Éstos últimos son objetos que no se pueden utilizar sin que su dueño ceda sobre la propiedad de ese objeto. Hay lugares incluso donde las casas son propiedad de todos, pero no voy a extenderme en eso.
Evidentemente hay intereses contrapuestos, una sociedad que busca compartir vs. un puñado de empresas que buscan lucrar y que pertenecen al sector de la población que desde la edad media hasta el día de hoy habían tenido el monopolio de los medios de producción y reproducción del conocimiento. Los “cuervos de la información” buscan que la difusión de las ideas siga siendo un acto meramente lucrativo, individual y egoísta. Y que la sociedad toda se autocontrole, se autocensure, se ate de manos y pies, se calle.
Debo decir que las leyes de copyright atentan contra el conocimiento humano y la libertad de expresión, y beneficia a esos “cuervos de la información” que no son más que las grandes editoriales, productoras, discográficas, empresas multinacionales que de manera inmoral poseen millones mientras muchos artistas no tienen siquiera espacios para desarrollarse y gran cantidad de la población no tiene acceso a un libro, a un cd, a una película. Como trabajador y activista del Software Libre, debo decir que las licencias que deben existir son las de “Copyleft”, siendo la “Creative Commons” mi preferida, ya que permiten el uso y la comparición de las obras manteniendo la autoría, la licencia y estableciendo si puede hacerse o no uso comercial de ella.
Mientras existan leyes antisociales como las leyes de copyright, va a existir la tendencia a romperlas, porque nadie puede obligar a nadie a no mirar, no compartir, no prestar, no decir.
Si pienso en la justicia, pienso en que “lo justo” en una sociedad es lo que responde a la necesidad y los deseos de la mayoría, por lo cual en esta batalla “sociedad vs. empresas” debe priorizarse a la mayoría, se debe pensar en el bien común, en lo social. Y ese bien común también pasa por tener cada día más libertad, más espacios de expresión más gente con posibilidad de acceso a la cultura. Desde ese lugar defiendo Cuevana, desde el espacio cultural, accesible por la mayoría de la sociedad donde podemos hacer lo que el capitalismo no nos había permitido hacer hasta ahora: compartir y expresarnos libremente sin depender del dueño de la imprenta, el grabador de CD’s o el dueño del proyector de películas.
Si avanzamos como humanidad, permitiremos más libertades sociales y mayor y mejor acceso al conocimiento. Si retrocedemos como sociedad iremos restringiendo todo cada vez más.
El problema está en avanzar o retroceder.

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