La diferencia entre amor y obsesión

La diferencia entre el amor y la obsesión

Un post sensible

Los angloparlantes tienen una expresión que define con justeza el estado al que me quiero referir: tohave a crush on. Que no es exactamente la obsesión del título -lo más cercano que encontré en el lenguaje hispano sin caer en vulgarismos como "encajetarse"- porque el crush no tiene ribetes psicópatas: es sólo es un apego desmedido, súbito e intenso hacia algo o alguien, que generalmente se acalla en cuestión de días.

Los crushes en la vida sentimental son fáciles de reconocer y muy habituales: todos hemos quedado prendados en algún momento de una compañera del secundario o del vendedor fachero de un negocio de ropa, solo para darnos cuenta poco después de que en realidad el sujeto de marras no era para tanto y así continuar alegremente con nuestras vidas. En lo musical la cuestión es similar: hay canciones que de repente se nos meten bajo la piel, y mientras dura la luna de miel el idilio es inquebrantable, y uno quiere creer que se trata de amor eterno pero en el fondo sabe que tarde o temprano el tema ese que tanto nos gusta pasará a ser, ya no el objeto continuo de nuestros baboseos, sino apenas un lindo recuerdo o incluso un esqueleto en el placard que quisiéramos olvidar para siempre.

Uno se enamora perdidamente de canciones como "Maybe I´m Amazed", "God Only Knows", "Whole Lotta Love" (porque el amor ríspido también es amor) o "Downtown Train", entre otras razones, porque tienen una belleza que no es superficial ni se deteriora con el tiempo: crecer con ellas tiene el mismo encanto que vivir la aparición de las primeras canas junto al compañero o la compañera que uno eligió para pasar el resto de sus días. Así, corre el almanaque y tras la escucha compulsiva inicial pasan a hacerse carne en nosotros, porque uno sabe exactamente qué puede obtener de ellas ante cada estado de ánimo, y ellas simplemente están ahí, hermosas y bien predispuestas como siempre. Intimidad pura.

Las otras, más que grandes compañeras, son esas turistas suecas desinhibidas que nos levantamos en el Kilkenny para chapear con los amigos. Tampoco son despreciables, porque quién nos quita lo bailado tras haber convertido un eterno viaje en subte en una experiencia gratificante poniendo el mismo tema en repeat 32 veces, aun cuando al día siguiente lo descartemos o repudiemos. Podrán no dejar una huella imborrable en nuestras existencias, y hasta cabe la posibilidad de levantarse resacoso al otro día, mirar a un costado y decir "Oh, por Dios, no", pero no dejan de ser parte de nuestra vida (pop).

Todo esto para decir que, desde que la descubrí hace unos días, debo haber escuchado unas 378924 veces "You Don´t Know Me", el adelanto del disco nuevo de Ben Folds Way to Normal, en la que participa la diosa de Regina Spektor. ¿Es genial, asombrosa, descomunal? Y, la verdad que no, pero me gusta mucho. ¿Me agradará tanto el mes que viene? Lo dudo, pero por ahora me niego a dejar que se vaya con otro.


FUENTE

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3 comentarios - La diferencia entre amor y obsesión

@jos_nqn
Muchas veces pasa que se confunde amor con apego, costumbre y mas si hubo buen sexo, me quedo grabada una frase que me dijo un ex militar amigo mio \"lo que te pasa es que estas enconchado\" y tenia razon---
@MejorTurra
Uuoooooo no es amooooooooor lo que tu sientees se llama obsesióooon
@chelobotix
ha ha ha bueno ese tema lo mejor para quitarse la obsesion de encima es mandarle a la mierda