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Desventuras de un chico extranjero: una reflexión humilde d

Desventuras de un chico extranjero: una reflexión humilde de argentina.

Hice este texto en base a mi vida, espero que lo disfruten.

Claro que yo era argentino, eso lo sabía, pero nunca lo había sentido, claro, excepto cuando jugaba la selección, eso era diferente. Siempre pensé que argentina era diferente, algo mejor para ser franco. Siempre que viajaba a visitar a mis abuelos, para mí era lo mejor, era algo casi desconocido, no conocía mi patria. Pero empecemos desde el principio.
Yo nací en el corazón de Córdoba, Rio cuarto, una ciudad que hasta el día de hoy no reconozco, por más de ser de ahí. Cuando tenía 2 años me mude a buenos aires, una metrópolis hecha de basura e historia, unos meses después, me mude a México, para ser más específico, a Cuernavaca. Eso me sonaba muy raro, recuerdo que en el avión, yo pensaba que México era un tipo de desierto donde no había nada realmente, recuerdo haber preguntado a mi padre sobre que íbamos a hacer en México, aunque realmente nunca lo entendí.
En México todo era diferente, a medida que iba creciendo, me di cuenta que era un chico con dinero, tenía una buena casa y nunca me faltaba nada. En México todos eran amables, hasta que les decías que eras extranjero, eso cambiaba todo, no para mal, pero te trataban diferente, a veces te odiaban y a veces te amaban. Era muy extraño.
Yo tuve una buena educación en un colegio muy chico y privado, donde mi madre era directora. Ahí aprendí ingles muy bien, dado que el colegio era bilingüe.
Realmente todo era perfecto, mi vida de adolescente estaba por empezar y estaba muy emocionado, hasta que un día me padre me dijo dos palabras que cambiaron mi vida: nos vamos…
Esta vez tampoco entendía por que nos íbamos, nunca entendía nada yo, o tal vez era que nunca me lo explicaban, teníamos todo, una buena casa, amigos y una vida formada, creo que era mi padre que estaba cansado de México y quería volver a su patria.
Pero cuando volvimos la cosa era muy diferente a como nos la planteábamos.
Yo tenía 12 años y medio cuando vinimos, claro que no tenía amigos, todo esto era muy confuso, yo iba y venía de la casa de mi abuela, a esta “ciudad” o más bien poblado (a comparación de la ciudad en la que vivía antes) llamaba villa María, (nombre curioso dado que no es una villa) a ver casas en renta y cosas así. Viví 4 meses en la casa de mi abuela, ahí pase mi primera navidad como un argentino en argentina.
Luego de un tiempo, cuando ya habíamos rentado una casa y nos habíamos asentado en la ciudad. Empecé el colegio, esto sí que era diferente, la primera vez que entre tenia pánico, nunca había visto tantos chicos juntos en un aula, yo venía de un colegio con 80 alumnos, y solamente en mi curso éramos 40.
Los primeros días todos estaban hablando del chico mexicano que era extranjero y sabía hablar inglés. Yo no tenía bien claro lo que me decían cuando me hablaban, no les entendía un comino de lo que decían. Yo pensaba que eran cavernícolas o algo así.
No me costaba hacer amigos, porque claro todos querían ser amigos del chico extranjero, aunque yo no quisiera o los evitara.
Cuando mi papa me hablaba de argentina yo pensaba que era un paraíso, aunque no fuera así, mi familia se fue dando cuenta que tal vez venir había sido el error más grande que jamás habíamos hecho, pero ya estaba hecho y no había manera de cambiarlo.
¡Maldición! Yo lo sabía, sabía que venir era un error, pero tenía que seguir con mi vida.
Cada vez el colegio era más agonizante para mí, era como si nos enseñaran nada.
Yo siempre reflexionaba cual era el error del sistema educativo de argentina, no podía conseguir entenderlo, hasta que un día lo descifre, eran los profesores, esos profesores que no se interesan para nada en los alumnos, que nunca nos dejaban tarea, y sobre todo nunca nos enseñaban, ellos solamente iban y tomaban lista, con eso era suficiente, supongo pero no para mí, aunque nunca me quejaba, siempre exponía mi disconformidad.
Tampoco entendía porque en argentina la gente era tan agresiva, violenta y para nada educada. Cada vez que prendía el televisor veía a gente quejándose y haciendo destrozos, junto a mí estaban los amigos de mi madre que también se quejaban y tampoco hacían nada al respecto, por eso siempre me dice mi padre que es más fácil quejarse y criticar a los demás que mirarse a sí mismo, parar, pensar y reflexionar sobre uno, porque la crítica es el espejo de uno mismo.
También parecía que en argentina todo estaba roto, ¿pero porque? Supongo que era porque nadie lo arreglaba, pero estaba equivocado, era porque nadie se quería hacer cargo de cuidar las cosas, entonces nadie tenía la culpa cuando venían los gremios y hacían destrozos a diestra y siniestra. Nunca nadie quería verse al espejo, creo que es lo último que un argentino haría.
Los políticos mienten en todos lados, pero creo que aquí lo hacen con todas sus fuerzas, pero no por jodidos, sino porque aquí todos harían lo mismo, no encuentro una persona a la cual le pregunto que sería la primera cosa que haría como presidente, y me responden que “chorearían” todo lo que pudieran para después irse del país. ¿Muy patriótico no? Pero claro, el 9 de julio, todos con escarapelas y cantando el himno, después lo putean a Messi porque no canta el himno. No puedo expresar con palabras la rabia que tengo por argentina, pero no para el país, sino para nosotros, los argentinos.
No creo que la culpa sea de Néstor, Cristina o de la Rúa, si no de nosotros, espero que algún día nos miremos al espejo y nos digamos entre nosotros: ¡tenemos que cambiar!
No era que no entendía nada, sino que no entendía a argentina.



espero que reflexionen y compartan sus opiniones, siempre sin bardiar.

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1 comentario - Desventuras de un chico extranjero: una reflexión humilde d

@El_GaMeR_Dk -2
Ponele algunas imagenes asi queda mas lindo el post.