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Dressius VS los fanboys

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Dressius VS los fanboys




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Fanatismo

fanboy SE VISTE ASÍ POR GUSTO, NO ESTÁ DE MODA




Un fanboy es algo muy simple de definir. Es alguien que sigue modas, artistas, marcas y similares fanáticamente. Nosotros, en Argentina, le diríamos "pendejo", indicando su inmadurez.

El fanboy empieza su discurso con lo grandioso que es, por ejemplo, su ídolo o su consola. Lo endiosa. Puede llegar a discutir hasta el fin de los días con los que le hagan la mínima crítica de su objeto sagrado y si le presentás alguna alternativa, tenderá a rechazarla de plano con poco o ningún argumento.

El belieber es fanboy, el onedirectioner es fanboy, el linuxero suele ser fanboy, el vegano también, el amante de la maría, el hincha... tengo bastante que decir sobre todos y cada uno de ustedes.

Que un adolescente pueda tener un talento y llegar a ser conocido en el mundo de la música es comprensible. Pero ¿qué pasa cuándo las chicas de una determinada edad y sólo por calentura empiezan a endiosarlo y eso que parece que ladrara en vez de cantar? El cantante se enorgullece hasta la soberbia, se droga y molesta a todo el mundo. Sin embargo, con la calentura aún encendiéndoles el bajo vientre, estas chiquillas insisten en justificar a su ídolo y en hacerlo ver como un pobrecito que está sufriendo. Pero todos tenemos nuestros sufrimientos y no por eso nos entregamos al descontrol absoluto.

Por otra parte, los onedirectioners, me enteré por terceros, iban a ver un recital que estaba bastante caro. Encima de lo caro que era, con la entrada en la mano tenías que quedarte a hacer cola en una carpa, porque no tenías el lugar asegurado. Y para entrar, decía la típica: "igual, vos llegás y te empezás a abrir paso a empujones, piñas y patadas". Bonito recurso.

Y me quedaré ahí, para no seguir con el sector cumbiero y reggaetonero, pero les diré algo sobre sus estilos musicales: casi siempre sus artistas no tienen el menor talento ni preparación. Es solamente que alguien les pone recursos y publicidad para hacer de ellos estrellas fugaces a las cuales explotar. En todos lados se repite esa música que apenas se puede llamar así: en las radios, en los boliches, en la televisión, en muchos lugares públicos. Pero, en fin, no tienen otra manera. Y no es que mi crítica se oriente al reggaeton y la cumbia, también va dirigida a esos cantantes de pop, electrónica o rock que solemos escuchar en la radio. Son una manga de posers. Se visten llamativamente, cantan como les salga y gracias a la publicidad y temas mal hechos pero repetitivos y pegadizos consiguen lavarle la cabeza a unos cuantos. Ni se preocupan de si hacen buena música o no. No es por el valor artístico que hacen las cosas ni ninguna clase de amor al arte. Lo único que les interesa es el lucro.

El linuxero es otro caso: este tipo ensalzará Linux y se burlará de Windows en cada ocasión. Uno pensaría que tiene buenas razones. Así que te instalás Linux... y empiezan los problemas. Porque no todo es tan fácil. Te surgen preguntas. Buscas información y no te sale. Vas a consultar con los que tienen ese sistema operativo, como es lógico. Pero, entonces, con una actitud sobradora, te van a decir que leas y aprendas, que lo querés todo servido. «Por dios, recién empiezo con esto... ¿cómo quieren que aprenda a usarlo si ni instalar los componentes sé?». Cosa que no le importará al linuxero, porque con creerse superior por usar Linux y que tú no sepas hacerlo, él ya está feliz.

El vegano es otro: te dirá que matar a un animal es terrible. Ah, pero las plantas no importa que las matemos porque no tienen sistema nervioso central... No importa nada el valor de la vida vegetal. Da lo mismo. Con los animales, en cambio, por más que los dopes antes de matarlos, quitarles la vida es un crimen. Esto me suena a los españoles cuando decían que los indios eran menos humanos para poder matarlos tranquilos. Pero, claro, yo no soy el que apoya esas ideas raras. Pienso que uno tiene que comer y punto. De ahí a justificar las granjas industriales y sus procedimientos, hay una distancia abismal. Tampoco te dejarán comer huevos, aunque sean menstruación de gallina y no un huevo fecundado. Su justificación es que a la gallina la tienen encerrada en condiciones pésimas, pero algo me dice que aunque las gallinas estuviesen dando vueltas en un bosque, tampoco aceptarían que te los comas. Nunca dan un buen motivo para no comerse a los animales. Seguramente hay intereses y toda una industria promoviendo el veganismo pero dejemos a estos seres exóticos para otro día.

Pasemos a los amantes de la maría, bella mujercita que se viste de verde y tiene hojitas grandes. Su vicio no me importa. Ustedes pueden fumar todo lo que quieran, exigir libertad de hacerlo en paz. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de sus afirmaciones escandalosas endiosando la plantita. No sé si es simple fanatismo o si realmente les pasa algo en la cabeza, pero pueden ser muy extremos. Porque les gusta fumar, ya creen que la planta te cura de todo, que sirve para todo. Y no les vayas a decir que hace mal, porque ahí sí que se re calientan. ¡Pero lo hace! ¿Por qué no podemos decir algo que es? Y voy a aclarar que no tengo ningún problema con que tengan su propio ídolo del mundo vegetal, aunque el peligro en que quedan muchas personas susceptibles de creerles, eso es otra cosa. ¿Qué pasa si un desprevenido piensa que la planta es buenísima y empieza a fumar y resulta que le hace mal pero ya queda enviciado? ¿Va a ser tan fácil dejarla como haber tomado el vicio? Evidentemente, hay intereses detrás. Quieren que la marihuana esté en el limbo: prohibida pero vendiéndose, peligrosa pero sin difundir las pruebas de eso como se debe. Esto permite que algunos curiosos quieran salir de dudas y, entonces... nuevo cliente.

El hincha de fútbol es en sí mismo un caso muy particular. Yo no entiendo por qué les gusta más ver a otros jugar que jugar ellos. Pero eso no es algo que me vaya a poner a cuestionar. Su actitud es un poco extraña, aunque ellos digan que los raros somos los demás. Se puede enojar mucho, angustiarse, volverse completamente desquiciado, si su equipo está perdiendo. Por otra parte, atacará a otra persona solamente por ser hincha del equipo rival. Estas cosas van de simples burlas hasta los golpes y la muerte. Uno se pregunta: ¿cómo es que una persona puede tener tal mentalidad de pelearse con alguien o matarlo solamente por la forma en que juegan unos tipos de tal o cual club? Ni siquiera es por cómo jugaron ellos. Y lo más ridículo es que un hombre de otro equipo por dinero puede jugar en uno del que no lo sea y eso no va a cambiar nada la opinión de los hinchas. Si Messi es hincha del Real Madrid pero juega en Barcelona, da lo mismo mientras juegue bien. A Messi podría no interesarle nada Barcelona pero se lo considera del equipo sin ningún inconveniente. Es todo un negocio, donde se postergan la lealtad, el amor al deporte, a la nación... a lo que sea.

Y dejo a los fanboys de las consolas, porque no merecen ni el tiempo que me lleva escribir unas líneas.




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