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Razones por las que quiero que perdamos en cualquier deporte

15 Razones por las que quiero que Argentina pierda en cualquier deporte



Si hay un tema escabroso que puedo tocar y por el que soy mal entendido, es sobre mi deseo de que Argentina pierda en todos los deportes. No hay persona que no haya iniciado una conversación deportiva y se haya sorprendido (primero) y me haya aborrecido (después) con mi énfasis inmutable a esa premisa. Algunos preguntan el por qué; unos extrañados, otros para tener un punto de discusión concientizadora porque “es Argentina, che!“. Otros más sacan la vista asqueados y me colocan el título de antipatriota sin siquiera indagar.

Una de las razones principales de las que se desprenden las demás, es por el exitismo que rodea al argentino sobre el tema de la pertenencia al país. Aunque tampoco es exclusivo de esa rama, porque las causas e impactos son a varios niveles. Debajo, expongo los que considero más peligrosos.


Razones por las que quiero que perdamos en cualquier deporte




1 - El amor al deporte… que gane. Tenemos un amplio rango de deportes desde hace tiempos lejanos, pero nos sumamos a la pasión por tal o cuál según lo que hayan ganado. Seguramente recuerdan las diferentes fiebres por el tenis, fútbol, básquet y por los inéditos hockey sobre césped, atletismo y canoísmo (por ejemplo), luego de que éstos ganasen muy honorables títulos o hayan logrado proezas en su rama. Alentamos, nos compramos la camiseta exclusiva de ese deporte, hablamos de goles, tries, penales cortos, voleas e inventamos cantitos apropiados. Pero cuando la fiebre pasa (se diluye la novedad o no se mantiene el “ganar todo”), guardamos las cajas de productos consumidos abajo de la cama y nos movemos hacia otros deportes más promisorios y exitosos.

2 - El apropiarse de logros ajenos y desentenderse de las caídas. Roza casi la comedia el escuchar comentarios o verlos por TV con “mañana GANAMOS 3-0″ o “seguro que NOS matan a patadas”, como si nosotros mismos jugásemos los partidos. Y la comedia se duplica cuando, luego de un resultado adverso, se oyen los “que feo que PERDIERON ayer” o “qué baile que LE DIERON ayer al equipo DE [colocar nombre del DT]“. Cuando se gana, somos argentinos; cuando se pierde, ELLOS no estuvieron a la altura (NUESTRA, por supuesto, que tan altos estamos…).


3 - Porque nos creemos superiores sólo por ser “argentinos”. Alguna vez ganamos algún mundial o un partido difícil (o a Inglaterra, o a Brasil, o a un equipo de la C de Chipre), y eso nos coloca en posición de “mejores EN TODO“. No importa si tenemos un gobierno pésimo, si nos roban o matan en la calle, o si tenemos uno de los índices de coimas más altos del mundo; somos mejores de todas formas. Festejamos como si fuésemos los reyes del universo, deliramos y cargamos a los oponentes (y no oponentes también, ¿por qué no?) y sacamos a relucir ese patriotismo barato por el cuál tanto nos odian a nivel mundial. ¿Es necesario ser tan soberbios cuando se trata de algo tan poco trascendental y ni siquiera participamos todos los habitantes como ocurre con el voto o la educación? Eso sí, si perdemos, vamos al punto 2. y no nos aguantamos las “cargadas soberbias” de los demás y nos hacemos los humildes…


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4 - Porque cuando Argentina pierde, siempre hay un “complot” (y generalmente, por ser “argentinos”). Cuando Argentina pierde, algo curioso pasa: siempre nos cagan. No importa si tenemos un equipo malo, un técnico deleznable o falta de preparación. No, SIEMPRE nos cagan de algún lado. O es un complot de la FIFA porque nos odian por tener a Maradona, o el ATP quería que gane un ruso, o el campeonato de payana estaba arreglado para que gane un somalí. No tenemos la capacidad de ver el por qué perdimos, porque alguien que es el mejor del mundo en todo, sólo puede perder con artimañas en la organización o engaños del contrario. Y la excusa cuando no se encuentran esas razones (o para reforzarlas, que también sirve) es por ser argentinos. El mundo no puede tolerar la supremacía nacional y por eso nos cagan. Siempre penden grandes complots de enormes redes para que perdamos en todo: los Illuminati aliens no nos quieren por ser tan buenos y humildes…


5 - Si se pierde, nos olvidamos de los jugadores y del deporte mismo. El que nos ve de afuera, diría que somos fanáticos del deporte que alentamos. Si es mundial de fútbol, nos compramos la camiseta (oficial de la FIFA, que sale la mitad del sueldo), la corneta, el pito, el gorro, nos sabemos la formación y el nombre del aguatero, y no tenemos problemas en despertarnos a las 3 AM en días laborales para ver el partido de Argentina en el otro lado del mundo (cosa que no haríamos ni para conseguir trabajo). Pero ese ‘amor por el deporte’ se termina en cuanto Argentina queda fuera de la competición. Todos siguen durmiendo, no se habla más de fútbol (salvo sobre las instancias del último partido argentino y elaborando las complicadas relaciones del punto 4.) y el 80% de la gente que lo veía, ni siquiera sabe quién termina campeón. Si es un deporte menos popular, hasta nos olvidamos de que existe (tanto el deporte como los argentinos que participaron).


6 - Porque el exceso de exitismo lo trasladamos hacia otras ramas y generaciones. El éxito virtual que tenemos sobre algunos deportes, hace que pidamos lo mismo en otras categorías. Si se gana en fútbol, también debe ganarse en rugby, en natación y en piedra/papel/tijera porque somos terribles campeones. Pero vamos un poco más allá y seguimos pidiendo en otros ámbitos representativos; es por ello que vemos que los científicos, matemáticos, escritores y demás, también deben ser los mejores y “ganar” en cualquier cosa. Y si no lo logran, los elevamos como campeones de todas formas (no es raro escuchar cosas como “El robot que fue a la Luna tenía un argentino en el equipo. Qué grandes que somos!“). También vamos mucho más allá y trasladamos eso a nuestros hijos; por eso no sólo tienen que jugar al fútbol, sino que tienen que ganar: no puede ser que un país campeón que logró un Maradona, tenga a un chico que no gane nada. Eso se vé en los retos que se comen los chicos cuando pierden una pelota o no hacen un pase preciso. Convertimos un deporte divertido y participativo en un combate cuerpo a cuerpo por “tener” al nuevo Messi, aunque el pobre pibe tenga 5 años. El futuro y el alma del chico, eternamente agradecidos…


deportes



7 - Porque exigimos cada vez más a los ganadores deportivos. No disfrutamos el haber ganado, ni siquiera cuando se hace bien. No, tienen que ganar por mucho en todo. Si fue un 2-0 claro y tenemos 3 delanteros, criticamos que cada uno de ellos no haya metido 3 goles. Así pasa en todas las líneas, reclamando mejores quites a la defensa o porcentaje de pases correctos a los medios. Y nadie debe superarnos tampoco en nada. Si el delantero alemán tiene más goles que nosotros, es un rotundo fracaso (más allá del resultado logrado). Es muy fácil exigir de más por cosas que nosotros realmente no hacemos, y por eso no nos cansamos de pedir esas cosas hasta el hartazgo. Eso sí, las verdaderas falencias las cubrimos, no vaya a ser que los otros contendientes noten eso y nos tomen como “menos ganadores”.

8 - Porque bastardeamos los símbolos patrios. Siempre embanderamos el deporte. No importa si estamos de acuerdo o no con la formación, el técnico o el equipo profesional que los acompañe: es ARGENTINA y uno tiene que alentarlos igual. Nos vestimos con símbolos patrios, compramos banderas, las sacamos a los balcones haciéndoles saber a los otros vecinos que somos más argentinos que ellos mismos, gritamos Ar-gen-tinaa y nos ponemos la mano en el pechito para escuchar el himno. Pero ese patriotismo parece desvanecerse y huír cuando tenemos que defender a la Patria real. Somos capaces de pelearnos con un contrario en el fútbol antes de hacerlo para defender al país; nos sabemos la formación del equipo de Waterpolo del ’32, pero no sabemos qué hizo Belgrano o Guillermo Brown; obligamos a nuestros hijos a ver los partidos de la Selección y a gritar los goles, pero faltamos a los actos conmemorativos patrios que se realizan en la escuela; somos capaces de leernos 200 comentarios de un solo partido o toda la biografía de “esa estrella argentina“, pero ni miramos las circulares diarias para saber qué se aprobó o derogó en el Congreso. Tomamos como emblemas nacionales cosas que nada tienen que ver con la evolución y crecimiento de la verdadera tierra.


9 - Porque los que no apoyan a los equipos, son no-argentinos. Gracias al bastardeo del punto anterior, se considera como “patriota” a alguien que alienta a la Selección en algún deporte, pero se defenestra a los que no lo hacen. No importa si el sujeto en cuestión logró juntar firmas para derogar un proyecto que iba en contra de la Democracia, si peleó en todas las trincheras de Malvinas, si es maestro rural ad honorem o si quedó cuadripléjico desarmando una bomba en el Congreso. No. Si no alienta también a la Selección, ese tipo es un antipatriota total y no merece ser argentino (ni quiere serlo). Por eso termina insultado y/o tildado de traidor, por carecer de ese lado fashion que es el alentar un par de horas sentado frente a la TV a tres gatos locos que cobran por su trabajo sin importar si se tienen que cambiar de nacionalidad para poder seguir facturando. Por algo hay grupos y foros del estilo “Si no alentás a la Argentina, devolvé tu DNI” o “Si no querés que gane Argentina, volvete a Inglaterra“. Tal vez creen que la nacionalidad obliga a apoyar al equipo Argentino Sub-21 de Bolita, o que en caso de invasión extranjera vendrán los 11 futbolistas a poner el pecho a las balas en defensa de la Patria…


Argentina



10 - Porque el país se paraliza cuando juega Argentina. Ya el mismo día de los partidos (principalmente en el fútbol), se empiezan a ver faltazos en todas partes. Las calles se vacían, las organizaciones atienden a medias (cuando lo hacen), inclusive se suspenden reuniones, citas profesionales y demás con tal de ver enterito el partido con el gorrito albiceleste. El Gobierno actual ha acrecentado ésto, dando (por ejemplo) el día a TODOS los estudiantes (haciéndolos entrar más tarde o irse antes en algunos casos) o reduciendo las faltas por ausentismo. Un guiño oficial para aumentar un amor por un símbolo falso. Uno tiene que olvidarse de hacer cosas importantes, inclusive el intentar ganar dinero (si es independiente), porque cuenta como un feriado nacional. Partido de Hockey o Día de la Independencia es lo mismo para el argentino.


11 - Porque los que no ven el “deporte del día”, quedan marginados. Sumado al terrible punto anterior, a la hora del partido, olvídese de todo: no puede viajar porque los taxistas están abarrotados en bares (al igual que los remiseros) y los colectivos vienen muy espaciados (si uno tiene suerte y no están junto a los tacheros); no puede estudiar porque está permitida la falta y (aunque uno asista) puede no darse el quórum para que el maestro dé clases; no puede comprar, ni pedir soporte, ni reclamar, ni nada similar, porque los empleados cerrarán cortinas (o extenderán por 2 horas su desayuno/almuerzo/merienda/té de las 5), descolgarán los teléfonos o se pasarán la pelota dejándolo en espera musical hasta que usted se canse; no puede ir a una plaza, porque ahora hay pantallas gigantes que pasan el partido y que colma la misma con cantidades similares a las que se ven en los estadios; ni siquiera puede distraerse en un cine, porque ahora hasta le pasan los partidos en alta definición por una suma irrisoria. Si no quiere saber nada, simplemente debe acostarse tapándose con una almohada en la cabeza, porque hasta los gritos de los tantos (hechos o errados) lo sacarán de lo que esté haciendo.


12 - Porque el deporte se utiliza para tapar oscuridades a nivel gubernamental. No es nuevo que Hitler usara las Olimpíadas como medio de propaganda; tampoco es desconocido que los militares hicieran lo mismo en nuestro país con el Mundial de Fútbol de 1978. Pero hoy (pese a agregarnos la escarapela del “Nunca Más” en repudio del hecho anterior) volvemos a festejar un mundial que vuelve a tapar otras trapisondas del gobierno de turno. Nuevamente agitamos banderitas al aire y lanzamos calurosos vítores, mientras (en el caso que hoy nos toca) Cristina Fernández de Kirchner regala decodificadores para ver los partidos en alta definición por TV Pública (en realidad, regalo de nuestros abuelos, a quienes les expropiaron sus fondos para este oneroso presente), aumenta la cantidad de cuotas de los TV LCD (que, obviamente, sirven para mantener un voto oculto porque “si ganan otros seguro que aumenta todo lo que falta por pagar a 5 años”), envía barras bravas con banderas y caretas que apoyan al kirchnerismo al otro lado del mundo, y saca proyectos o designaciones increíbles a la misma hora que Argentina juega sus partidos (ejemplo). La pelota sí se mancha, siempre.


13 - Porque damos imágenes y conceptos terribles y equívocos a las siguientes generaciones. Gritamos desaforados e insultando ante un penal no cobrado, cantamos “el que no salta es un inglés” si se fractura con un fáu a un jugador de ese equipo, empezamos con el “Ar-gen-tina” si le ganamos a Surinam con un gol con la mano en tiempo de descuento, o nos movilizamos en masa al Obelisco con cada victoria; pero por el contrario nos mostramos indiferentes hacia los asesinatos callejeros que vemos a diario, no percibimos las muertes por desnutrición, no reclamamos por los abusos gubernamentales, tampoco nos asustamos con las falencias institucionales. Con éstas actitudes, señalamos a nuestros hijos (de forma directa y errónea) hacia dónde deben dirigir su interés y qué cosas son realmente importantes o representativas de nuestro país y cultura. Después nos alarmamos cuando vemos cómo la sociedad va en franco declive. Pero eso sí, tenemos más hinchas patriotas que nunca…


14 - Porque se fomenta la irrelevancia. Si tomamos como íconos de Argentina a jugadores de fútbol (y no a próceres que arriesgaron su vida), consumimos productos “oficiales del mundial” (sin importar costos, utilidad o peligrosidad) y somos devoradores de cualquier información relacionada al seleccionado, estamos fomentando el “mercado de la irrelevancia“. Así es como vemos infinidad de propagandas idiotas (que venden productos más idiotas aún) que apelan al “sentimiento patriótico” (léase como “hinchas emocionados por un gol a los ingleses“), nos saturan con 15 horas de noticias del estilo “develamos qué pasta dental usa el defensor suplente del equipo” (incluso en los noticieros comunes no-deportivos) o cómo la gran mayoría de los argentinos toma como héroe a Maradona por sobre San Martín (por ejemplo). Dejando de lado lo destructivo de ésto para quienes realmente se creen TODO, también hay que reconocer que todos los casos anteriores son creadores de basura efímera que estorba y atrasa a los que no se comen esas tontadas. Si uno para ver una noticia legislativa se tiene que tragar sin agua 2 horas de “qué jugador es más lindo según las mujeres de Alaska“… vamos muertos.


15 - Porque al que le gusta verdaderamente el deporte, se tiene que contentar con “lo nuestro”. No importa si le gusta el “buen fútbol” y Argentina no lo está jugando en ese momento. Por más que Egipto tenga un sistema casi perfecto y haga maravillas con el balón, está prohibido vitorear a otro equipo por sobre el propio. Si uno se atreve a decir que Egipto es mejor que Argentina, inmediatamente somos apátridas. Y ni se le ocurra sonreír si hacen un gol contra “nuestro” equipo, porque corre el peligro de ser linchado en segundos. Y por supuesto, ni intente decir que Inglaterra o Italia es mejor, porque se convierte en un traidor a la Patria (fashion).


exitismo




Es por eso que quiero que el deporte argentino pierda en todo, porque es la única esperanza que queda para que hagamos un poco de instrospección e intentar arreglar lo que corroe la verdadera Patria. Tal vez sin ese grado de distracción o de exitismo, podamos salir adelante y convertirnos de una vez por todas, en un país respetable. No para el exterior, sino para los mismos habitantes. Perder significa poder enfocarnos en otra cosa, saber que no somos imbatibles por portar una camiseta, y también aporta ese nivel de resignación y humildad que es el que siempre termina cambiando cosas.

Muchos me dirán que tampoco así cambiaremos, y que el ganar es una alegría. Tal vez tengan razón en el primer punto, es posible que ya estemos demasiado embarrados en una cultura equivocada como para cambiarla gradualmente (o de un plumazo) y no haya diferencia alguna; pero por lo menos podemos saber con certeza que es imposible (o que queremos que todo siga igual), cosa que no ocurre si nos convierten en adultos con déficit de atención en lo primordial. El tema de la alegría de ganar… ¿cómo pueden festejar sabiendo que cada victoria es un paso incorrecto para la sociedad? ¿Cómo agitar alegremente una bandera, cuando tanta sangre se sigue volcando en las calles de nuestro límite territorial? ¿Con qué cara podemos gritar un gol con fiereza ante nuestros hijos, si cada día rezamos (en silencio) para que no los maten en un boliche o no los acuchillen en la escuela? ¿Cómo podemos festejar logros ajenos si nada hemos hecho nosotros mismos por nuestra Patria?

Hasta que no nos movamos en un marco patrio real, defendamos nuestros verdaderos íconos nacionales, y festejemos nuestros propios logros por una Argentina mejor (ni siquiera una “buena Argentina”, sino una mejor, al menos una en la que se puede vivir), siempre me tendrán del lado contrario de los equipos nacionales. Pueden recordarme en cada juego de Argentina, pero háganlo también con los puntos que mencioné arriba. Tal vez así reflexionemos y podamos ir en el sentido correcto que nos permita apuntalar una Argentina a punto de derrumbarse. Con ese cambio de frente, yo también festejaré los logros deportivos argentinos, porque podré sentirme parte de una Argentina hermanada y representativa de la que estaré muy orgulloso. Hoy, no es ése el caso.

PLPLE

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Comentarios Destacados

@Elton_Tuelo +263
YO NO QUIERO QUE PIERDA NUNCA... Pero entiendo la idea y es cierta...


¿que si lei todo tan rapido? CLARO QUE SI PAPAA
@Elton_Tuelo +39
@giuseppe321 +32
para no leer nada sabe demaciado xd

15 comentarios - Razones por las que quiero que perdamos en cualquier deporte

@Terkyo +16
si te hace feliz
@Elton_Tuelo +263
YO NO QUIERO QUE PIERDA NUNCA... Pero entiendo la idea y es cierta...


¿que si lei todo tan rapido? CLARO QUE SI PAPAA
@Elton_Tuelo +39
@giuseppe321 +32
para no leer nada sabe demaciado xd
@Rubyrojo +21
En Argentina siempre hubo tendencia de los gobiernos a apropiarse de los éxitos ajenos y mucho más en el Deporte..
@KonaKumen +55
tus razones pueden ser válidas, pero no por ellas vas a desear la derrota permanente de tipos que se esfuerzan por competir.
@cibericono +26
Muy buena publicación. Digna de Inteligencia Colectiva.
Me atreví a leerlo todo, y no es muy diferente a como sucede en mi país.

Panem et circenses
@Melobaje +16
No todo el mundo se toma la derrota como si fuese el fin del mundo, yo quiero que gane siempre pero no me muero si pierden. Enfermos hay en todos lados, sino fijate brasil las cosas que hicieron en este mundial. Por otro lado me gusta que sea una fiesta, eso le hace bien a la gente por mas que no tengas algunos servicios como mencionas....igual no comparto esa gilada de ir al obelisco, me parece exagerado y tambien me deja de pegar tanto cuando los veo salir a todos los jugadores con bmw ultimo modelo.
@aleverna1969 +9
totalmente de acuerdo gorila, es asi nomas
@nicojjazz45 +19
al autor del post lo elegian siempre al ultimo o era muy malo en educacion fisica
@MatsHummels +27
meh, ni siquiera es tu opinión
solamente es otro copy paste
@Mefalta1n_Ojo +29
Alta ensalada. Los perdedores proyectan parece. Generaliza al pedo y critica el "nosotros" pero lo usa en el titulo. Que hable por el entonces.

Y que se ponga a ver telenovelas mexicanas entonces.
@insanewww +13
Como que tiene razon, pero creo que la gente busca algo en que distraerse de la rutina diaria, o sea por ejemplo los hombres con el futbol, las mujeres con los programas de chimentos, los adolescentes con la musica, etc etc, es la manera de descomprimirse, mas si apelas a los valores patrioticos y los representas con un equipo...
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