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Las increíbles andanzas de Patricio Rey

Las increíbles andanzas de Patricio Rey


Las increíbles andanzas de Patricio Rey


Fuimos reyes es el libro sobre Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que tiene pretensiones de biografía, de producto totalizador. Escrito por Mariano del Mazo (ayer editor de Espectáculos en Clarín, hoy colaborador del Radar de Página 12) y Pablo Perantuono (del staff de la revista Orsai, que tiene el agrio prestigio de haber entrevistado al Indio Solari por última vez), el opúsculo tiene algunas directrices claves. Una de ellas fue la reconstrucción de la etapa bohemia de Los Redondos, en la que las obsesiones eran la vida en comunidad y la búsqueda incansable de un modo de vida alternativo. Otra, la revisión de aquella en la que formación de Solari, Skay Beilinson y Poli Castro abrazó la popularidad y se volvió paquidérmica e inmanejable.

Los Redondos

En el medio de ambas, los autores situaron al caso Walter Bulacio como bisagra. O como fundamentación de cómo el principio del placer, rector de todas las pulsiones dionisíacas de Patricio Rey, podía palidecer ante la represión policial y el ímpetu descontrolado de la gente. “Pero por sobre todas las cosas, fue una hermosa historia”, apunta Mariano del Mazo en contacto con Ciudad X, e inmediatamente revela que tanto él como Perantuono crecieron con la música de Los Redonditos. “Como fans y como periodistas –puntualiza–. Personalmente, no siento esto por otra banda. No hay parangón de ningún tipo”.


Los autores. Mariano del Mazo escribe sobre música popular desde hace 25 años. Se inició en Cerdos & Peces. Entre 1995 y 2010 fue editor de música del suplemento de espectáculos de Clarín. Actualmente conduce los programas de radio Flores negras y La hora de los magos, y colabora en Radar y Rolling Stone, entre otras publicaciones. Pablo Perantuono trabajó en Clarín, Crítica, Perfil, y en las revistas Noticias y Brando, donde fue jefe de redacción. Colabora en Rolling Stone, Gatopardo y Anfibia, entre otras.



Más allá de estas cuestiones personales, Fuimos reyes también tuvo otras motivaciones circunstanciales: “La verdad es que todo tiene un comienzo un poco azaroso. Juego a la pelota con Pablo todos los jueves a la mañana. Y uno de los primeros partidos se dio justo cuando él venía de hacer la entrevista en Nueva York con el Indio Solari para Orsai. Por entonces surgió la idea, muy en la onda de ‘vamos a darnos un chapuzón y armar’. Y nos fuimos enganchando”.
“A medida que avanzamos con las entrevistas entre lo más protorricotero (Mufercho, Fentón o Carlos Mariño, a quien fuimos a rastrillar a La Plata), corroboramos que había una historia alucinante allí. Era muy tentador escucharla de primera mano y muy gratificante imaginarla para el libro”, redondea el periodista, quien ya ha biografiado a otro pesado de nuestra música popular: Sandro.


indio


Abrir el foco


El legado literario en torno a Patrio Rey y sus Redonditos de Ricota fue otro punto que activó al binomio autoral. “Es que no había ningún libro que contara la historia del grupo desde un sitio más o menos objetivo y más o menos totalizador”, observa Del Mazo.


Tratamos de explicar algunos de los misterios que rodean a la banda. Hasta el más endeble, incluso, que es aquel que dice que Los Redonditos empiezan a ser masivos luego de la muerte de Luca Prodan, en diciembre de 1987. A partir de ahí, empezaron a escalar peldaños y se instaló que heredaron el público de Sumo. De hecho, casualmente o no, el Indio se afeita el bigote en ese momento...



“Hay muchos libros escritos por fans, otros con intenciones académicas (que abordan al grupo desde el punto de vista sociológico), están los de entrevistas a ciertos protagonistas y los colectivos, de muchos autores hablando del fenómeno. Pero hasta aquí no había ninguno totalizador desde un espacio periodístico y de análisis. Esa fue nuestra intención. Generalmente, con este tipo de trabajo el autor se cansa de la historia. No fue nuestro caso. Venimos laburando en esto hace tres años, tranquilos, sin matarnos, y nos sigue fascinando aquello sobre lo que escribimos”, completó.

skay

Para aproximarse a este producto cultural de múltiples pliegues, Del Mazo y Perantuono tuvieron limitaciones serias con el núcleo duro, ya que Solari rechazó la invitación a una entrevista, mientras que Poli y Skay apenas permitieron tomar notas.


–¿Sinceramente esperaban que Indio diera sus puntos de vista? ¿O contactaron a Julio Sáez, su mánager, desde la resignación?
–No, tenía la ilusión de que nos podía atender. Yo le hice muchas entrevistas al Indio, siempre por la publicación de algún disco como disparador, y me pareció que se podía dar una nueva posibilidad. De todos modos, entiendo su negativa como otra clara manifestación de las grietas que se abrieron entre él y Skay y Poli después de la separación. Porque todo lo que nos dijo tiene que ver con eso, como si él fuera el dueño absoluto de la banda. Como sea, todo eso está más allá del libro, porque al hacerlo siempre tuvimos en claro que éste terminaba con Los Redondos, en 2001. No seguimos con el derrotero mediático que hubo en el último lustro, ni con las músicas solistas del Indio y de Skay.


Las líricas del Indio tienen un poder misterioso y enigmático, que reverbera en lugares donde uno ni siquiera puede sospecharlo. No es la poética hermética de Spinetta, es otra cosa. Los Redonditos nunca hicieron una demagogia barata de decir tomamos cerveza en la esquina con ustedes.



–¿Poli y Skay condicionaron el relevamiento? Es decir, ¿exigieron ellos entregas parciales del material?
–No, para nada. De todos modos, el aporte de Poli y Skay nunca fue de un modo formal. Por ejemplo, la Negra decía “no quiero que graben” y apenas nos permitía tomar notas. Hubo mucho de charla informal con ellos. Mucho de hacer prevalecer cierta amistad que mantengo con los dos, que, espero, no se quiebre con este libro. A las primeras personas a las que les entregué el libro una vez editado fueron Poli y Skay. ¡Y aún no tuve devolución! (risas).


patricio rey


–¿A qué nivel de informalidad llegó el contacto con esas dos partes?
–Tengo un programa de radio los sábados que termina a la medianoche. Después, acostumbro a tomar algo en el Imaginario Cultural de Almagro, que es propiedad de Javier Lecumberry, el tecladista de Skay. Muchas noches nos hemos encontrado allí y compartido mesas muy largas. Y sin vulnerar el nivel de confianza, entre copas pude profundizar onda: “che, esto que me contaron el sábado pasado, ¿cómo fue?”. Los sacaba del ámbito nocturno para que sirviera como testimonio para el libro. Más que testimonios, con Poli y Skay hubo más confirmaciones de cosas que yo ya sabía o intuía. O aclaraciones de cosas que tenía difusas.


–¿Cómo explicarías el salto a la masividad del grupo?
–El libro tira algunas ideas al respecto. Tratamos de explicar algunos de los misterios que rodean a la banda. Hasta el más endeble, incluso, que es aquel que dice que Los Redonditos empiezan a ser masivos luego de la muerte de Luca Prodan, en diciembre de 1987. A partir de ahí, empezaron a escalar peldaños y se instaló que heredaron el público de Sumo. De hecho, casualmente o no, el Indio se afeita el bigote en ese momento... Por supuesto que también está la remanida explicación que empezaron a ser convocantes en los años ‘90, cuando más marginación y desempleo juvenil hubo. En tiempos en los que culturalmente el menemismo reflejó cinismo, ellos siguieron con sus modos y se convirtieron en una banda confiable. Más que en una banda, en un poder confiable, porque su discurso era coherente y se contraponían a la cultura reinante. Por otra parte, en los tiempos previos al triunfo de Menem, casi todo el rock argentino apoyó a Eduardo Angeloz.


–Incluso un prócer como Spinetta.
–Sí, fue una gira que armó Grinbank. Y me acuerdo que Juanse dijo: “yo toco para Angeloz porque me paga. Lo mismo haría con Mussolini”. A eso, más las limusinas de Charly García y las Ferraris de Menem, el Indio le oponía “el lujo es vulgaridad”. Y a su vez, manteniéndose en silencio entre disco y disco, sin aparecer demasiado. Entonces, los chicos, que no tenían de dónde agarrarse, recurrieron a ellos. La banda les daba rock y un ámbito de fiesta y descontrol, algo que luego se les fue de las manos, claramente. Además, discos como Bang Bang, Un baión para el ojo idiota y Luzbelito fueron brillantes. Igual, sigue siendo un gran malentendido eso de que un grupo de clase media ilustrada platense haya impactado tanto en gente que no tenía nada que ver.


–¿Cómo creés que el Indio hizo para aproximarse al conurbano del desasosiego menemista?
–Siempre fue inteligente, con una antena muy aguda. Hubo dos músicos que con sus letras contaron el devenir de la sociedad argentina de este tiempo, o de los últimos 30 años: uno fue Charly, el otro fue el Indio, cada uno en su estilo. A brillar mi amor no casualmente se lució en la primavera alfonsinista; ya dijimos cómo respondió ante los valores neoliberales con “el lujo es vulgaridad”; y no podemos soslayar cómo se anticipó al derrumbe total con el “no da más la murga de los renegados”. En ese sentido, las líricas del Indio tienen un poder misterioso y enigmático, que reverbera en lugares donde uno ni siquiera puede sospecharlo. No es la poética hermética de Spinetta, es otra cosa. Los Redonditos nunca hicieron una demagogia barata de decir tomamos cerveza en la esquina con ustedes. No hubo confusión de roles, como sí lo hicieron los popes del rock barrial, los que entraron por una colectora pavimentada por ellos.

link: https://www.youtube.com/watch?v=cGM2UDm71Kk




–¿No culpamos a Los Redondos por la futbolización del rock, entonces?
–Uno puede estar más o menos de acuerdo con algunos gestos o declaraciones del Indio, pero si manejaron algún tipo de populismo o demagogia, lo hicieron de un modo muy sutil.


poli


Ruptura inevitable


Patricio Rey fue un proyecto que gestó su ética desde la vida alternativa de renuncia a lo material, primero, y desde la autogestión artística después, aspectos que se vuelven inviables cuando se convocan multitudes. Es por eso que la separación del grupo, más allá de que se haya producido por cuestiones personales, mantuvo inmaculado al mito. Lo inevitable también tuvo efectos sanadores. Del Mazo comulga con este razonamiento: “Era inevitable la ruptura porque la instancia concierto se había vuelto una experiencia peligrosa para todos. Y además fueron muchos años. Defiendo a Los Redonditos en ese aspecto, porque vivieron el proceso Beatle”.

¿El proceso “Beatle”? “Sí –contesta–. Antes del primer disco, los Beatles llevaban años curtiéndose, se conocían desde 1958; Poli, Skay y el Indio se conocen desde los ‘70 y tardaron casi 10 años antes de grabar Gulp!. Fueron muchos años, y muchos años en condiciones adversas. Pero, por más que uno considera ganadoras a las estrategias de Poli, la verdad es que ser independiente es mucho más costoso que no serlo. Y en el libro está contado. Hay muchas partes que son temerarias, de cómo tenían transar con la barra brava de Huracán, cómo la Policía era más agresiva con ellos que con otros números. Lo explicó Skay apenas se separaron. Primero, habían perdido la sorpresa entre ellos. Y después, el hecho de no tocar en vivo tan seguido se les volvió en contra. Eso también pasó con los Beatles. Como toda separación, hay muchas causas”.



–¿Las más relevantes?
–Bueno, a partir de Luzbelito, se rompió un equilibrio entre ellos. Los últimos dos discos de Los Redonditos están más cerca de lo que quería el Indio que de lo que pretendía Skay. Ahí empezó el huevo de la serpiente de la separación. Pero siempre hay muchas causas. También hay que tener en cuenta que el Indio siempre estuvo en inferioridad, porque se dice que el grupo eran tres, cuando en realidad eran una dupla formada por Poli y Skay y un individuo que era él. Era el 66 contra el 33 por ciento. En fin, era inevitable que cada uno siguiera su camino.


–Una reunión sería un bajón, el anticlímax.
–Sería un bajón en todo sentido. No veo operativamente cómo se podría realizar, por otra parte. Una vez le pregunté a Skay sobre una vuelta y me sorprendió que no me dijera que era una locura. Me dijo: “A la reunión me la imagino con nosotros encerrados en un estudio y que esa situación sea transmitida por Internet para todo el mundo”.


–Lo curioso es que lo expresa alguien que no tiene ni siquiera correo electrónico.
–Esa es otra genialidad en torno a Los Redonditos: cómo Poli pudo manejar un negocio fantástico sin tener fax en los ’90, ni mail ni celular a partir de 2000. Aparte, hay que decirle que “no” a ciertas ofertas de millones en el uno a uno.


2015Fuimos reyes

Mariano del Mazo
y Pablo Perantuono

Planeta

334 páginas

$ 229




patricio rey 2015


Las increíbles andanzas de Patricio Rey




link: https://www.youtube.com/watch?v=By62MYs6TZE



link: https://www.youtube.com/watch?v=EGPQSj9HXqM



link: https://www.youtube.com/watch?v=Yso0bINE6xw



link: https://www.youtube.com/watch?v=joIpJliyelU



link: https://www.youtube.com/watch?v=i9jL13MTPVs



link: https://www.youtube.com/watch?v=klWoHo9S1cA



link: https://www.youtube.com/watch?v=Av6a6Z4uREs



link: https://www.youtube.com/watch?v=BTODaY1mVI0



link: https://www.youtube.com/watch?v=DKo2gSTR3tY



link: https://www.youtube.com/watch?v=3zTOi6mUqQo



link: https://www.youtube.com/watch?v=DB-wIHb-zCg



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link: https://www.youtube.com/watch?v=hYUhSRRRxw0


Los Redondos

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