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Mensaje y Publicidad Subliminal

Mensaje Subliminal

Un mensaje subliminal es una señal o mensaje diseñado para pasar por debajo (sub) de los límites normales de percepción. Puede ser por ejemplo, inaudible para la mente consciente pero audible para la mente inconsciente o profunda; puede ser también una imagen transmitida de un modo tan breve que pase desapercibida por la mente consciente pero aun así, percibida inconscientemente.

En la vida cotidiana, a menudo se afirma que se emplean técnicas subliminales con propósitos publicitarios y de propaganda.

Recientemente los investigadores Johan C. Karremansa, Wolfgang Stroebeb y Jasper Claus, del Departamento de Psicología Social de la Radboud University Nijmegen y del Departamento de Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Utrecht, citan el experimento de Vicary como un experimento ampliamente desacreditado, y que, sin embargo no invalida la hipótesis de la efectividad de los mensajes subliminales.

Estos investigadores finalmente han demostrado que si las condiciones son las correctas los mensajes subliminales funcionan.

La primera mención registrada sobre la percepción subliminal es la realizada en los escritos de Demócrito (400 a.C.), que sostuvo que "mucho de lo perceptible no es percibido por nosotros". Platón habló de esta noción en su escrito Timeo.

Aristóteles explicó de modo más detallado los umbrales de la conciencia subliminal en su "Perva Naturalia" hace casi dos mil años, y parece ser el primero en sugerir que los estímulos no percibidos de modo consciente bien podrían afectar los sueños. Hace 2.250 años Aristóteles explicó en su teoría del Sueño:

"Si los impulsos que tienen lugar durante el día no son demasiado fuertes y poderosos pasan inadvertidos debido a impulsos altamente despiertos. Pero mientras dormimos tiene lugar lo contrario, entonces los pequeños impulsos parecen grandes. Esto aclara lo que pasa en el sueño. Cuando sólo hay ecos débiles en sus oídos los hombres creen que se trata de algo relampagueante y extraordinario".

Aristóteles anticipó lo que a principios del siglo se conocería como el efecto Poetzle. El filósofo Montaigne se refirió a dicho fenómeno de la percepción subliminal en 1580. En 1968 Leibniz también propuso la noción que dice:

"Existen innumerables percepciones prácticamente inadvertidas, que no son distinguidas lo suficiente como para percibirlas o recordarlas, pero que se vuelven obvias a través de ciertas consecuencias".

Durante la última parte del siglo XIX y principios del XX, Freud investigó nuevos conceptos y teorías sobre el subconsciente y el inconsciente. La teoría del sueño de Freud creó una base sobre la que el doctor O. Poetzle hizo uno de los primeros descubrimientos científicamente importantes sobre la percepción subliminal. Freud dijo que los sueños tienen tres características principales:

* Protegen el dormir al convertir el material potencialmente perturbador en imágenes propias del soñar;
* Representan la realización del deseo;
* Los estímulos del sueño son transformados de manera simbólica antes de surgir en el sueño, sobre todo aquellos estímulos que amenazan al individuo.

Poetzle descubrió que un estímulo o una información captada conscientemente por una persona no aparece en los sueños subsecuentes. Cuando estudiaba las reacciones a figuras plasmadas o escondidas en pinturas descubrió que el contenido del sueño en apariencia era trazado por los estímulos percibidos a un nivel inconsciente anterior al sueño. El científico formuló su Ley de exclusión alrededor de la observación de que los seres humanos excluyen de sus sueños los datos percibidos de manera consciente. Concluyó diciendo que el contenido de los sueños estaba compuesto en esencia de información percibida subliminalmente. Poetzle reflexionó sobre que el concepto de transformación de Freud, la tercera característica del sueño, era en esencia una modificación de material percibido de modo subliminal. Este fenómeno de transformación fue descrito más tarde como la defensa de la percepción, mecanismo mediante el cual el individuo se protege a sí mismo de la información que podría ser poco placentera, potencialmente dañina o que produjera consecuencias de ansiedad. La información amenazadora depositada en el inconsciente debe ser enterrada o transformada en algo relativamente inofensivo antes de ser admitido en la conciencia. El análisis del sueño durante la psicoterapia se basa en la interpretación del estado transformado de manera lenta y cuidadosa para que el paciente pueda aprender a vivir con comodidad cuando surgen del inconsciente los recuerdos penosos.

Los discípulos de Poetzle teorizaron que los ojos hacen cerca de 100.000 fijaciones diariamente. Sólo una pequeña parte de estas fijaciones se experimenta de modo consciente. De alguna manera el contenido percibido subliminalmente es aislado y transformado para su reproducción posterior en los sueños. El descubrimiento sugiere que los estímulos inducidos de modo subliminal actúan con un efecto de reacción retardada de "alarma de reloj" o "bomba de tiempo" sobre el comportamiento.

En 1919 Poetzle estableció una relación entre los estímulos subliminales, la sugestión poshipnótica y la neurosis compulsiva. Un individuo realiza los actos que se le han indicado o programado que haga sin ningún conocimiento de por qué está haciendo dichas cosas.


Publicidad Subliminal

Se considera publicidad subliminal la que presenta al consumidor un producto o servicio de manera que no es conscientemente percibida y lo lleva a su uso o consumo en ignorancia de las razones auténticas.

En Estados Unidos se realizó una prueba en un cine. El experimento fue realizado por James Vicary en 1957 y consistía en incluir uno o dos fotogramas por minuto con la marca que se deseaba publicitar (algunas fuentes indican que dicha marca fue Coca Cola, otras que una firma local de palomitas, y otras que eran ambas a la vez). En 1962 Vicary fue entrevistado por la revista Advertising Age y declaró que el experimento en realidad era una mentira que se llevó a cabo debido a que su empresa pasaba por dificultades económicas.Por lo tanto no se puede afirmar con certeza ni la realización de la prueba ni sus resultados.

Tal experimento es considerado como un tecnomito. Como ocurre con todos los tecnomitos, no se conocen con certeza los resultados, ni siquiera si se realizó realmente. Aún así es creencia popular que tuvo éxito, pues el consumo de dicho producto aumentó a la salida de la película. Sin embargo, en el experimento no se tuvo en cuenta que la marca en cuestión era una de las pocas o la única que se vendía en el establecimiento ni que durante la película ese mismo producto aparecía en algunas escenas. Por estos motivos el experimento se consideró poco fiable y nada concluyente.

Más tarde el propio Vicary admitió que todo fue un montaje y los científicos que trataron de replicarlo fallaron en el intento.

Sin embargo, recientemente los investigadores Johan C. Karremansa, Wolfgang Stroebeb y Jasper Claus, del Departamento de Psicología Social de la Radboud University Nijmegen y del Departamento de Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Utrecht, citan el experimento de Vicary como un experimento ampliamente desacreditado, y que, sin embargo no invalida la hipótesis de la efectividad de la publicidad subliminal.

Johan Karremans de la Universidad de Nijmegen en Holanda y sus colaboradores querían ver si podían inducir subliminalmente a unos voluntarios a tener preferencia por una particular marca de bebida, concretamente Lipton Ice.

Para comparar eligieron una marca de agua mineral llamada Spa Rood que era igualmente de efectiva para apagar la sed que el Lipton Ice.

A unos 61 voluntarios se les solicitó una tarea “excusa” consistente en que contaran cuántas veces una cadena de Bs mayúsculas contenía una b minúscula infiltrada. Cada cadena de Bs aparecía por 300 milisegundos, pero durante 23 milisegundos aparecía una cadena sin significado o con el mensaje subliminal “Lipton Ice”, tiempo muy corto para que fueran conscientes de lo que aparecía.

Cuando los voluntarios completaron la tarea se les preguntó si querían Lipton Ice o Spa Rood mediante la presión sobre una tecla. Se les decía además que eso formaba parte de otro estudio totalmente distinto.

Se le preguntaba además cómo de dispuestos estarían de pedir la bebida elegida si estuvieran sentados en una terraza y que evaluaran lo sedientos que estaban.

Pudieron comprobar que los voluntarios que dijeron que estaban sedientos estaban más dispuestos a elegir Lipton Ice sólo si habían recibido el mensaje subliminal.

En un segundo estudio los investigadores hicieron que la mitad de 105 voluntarios se sintieran sedientos dándoles un alimento con mucha sal antes de realizar el experimento. Al final, como se había pronosticado, el mensaje subliminal había sido un éxito entre los sedientos. El 80% de estos que estuvieron expuestos a dicho mensaje eligieron Lipton Ice frente sólo al 20% del grupo de control que no fue expuesto al mensaje.

Se les pidió que evaluaran cuánto de sedientos se encontraban. Aquellos que no se encontraban sedientos no escogían preferiblemente la bebida en cuestión, aunque fueran expuesto al mensaje subliminal.

Estos investigadores finalmente han demostrado que si las condiciones son las correctas la publicidad subliminal funciona.

Creencia popular

Pese a todo es una creencia popularmente extendida que:
en ocasiones es difícil de detectar este tipo de publicidad ya que apela al subconsciente de la persona. Puede o no ser perceptible a simple vista, los sentidos del ser humano la detectan de manera que llega al cerebro y produce un determinado efecto en nuestro comportamiento sin que se sea consciente de ello. Los estímulos subliminales son reproducidos de forma imperceptible por lo que se puede afirmar que este tipo de publicidad es la más agresiva ya que manipula a quien recibe los mensajes subliminales sin ser consciente de ello

Explicaciones como ésta contradicen plenamente los conocimientos de psicología, porque para que un estímulo pueda producir algún efecto es necesario que sea percibido. Contínuamente estamos sometidos a estímulos que el cerebro debe anular para evitarnos vivir en un mundo enloquecedor (se ha calculado que para poder percibir todos los estímulos que recibe la vista sería necesario un cerebro de un año luz cúbico ). Por este motivo todo lo que es imperceptible no tiene efectos, ni a corto ni a medio ni a largo plazo.

Esta conclusión está apoyada también por los descubrimientos de la psicología experimental y las neurociencias, que muestran que las transmisiones de información a través de las neuronas responden a la ley del todo o nada. En otras palabras, para que una información se transmita a través de una neurona debe darse un potencial de acción y en ese punto sólo hay dos opciones: o se transmite un potencial de acción o no se transmite. Cuando un potencial de acción se transmite se debe a que los estímulos han superado el umbral mínimo de percepción, pero cuando no lo superan no hay potencial de acción. Teniendo en cuenta que los estimúlos subliminales están, por propia definición, por debajo del umbral mínimo que genera un potencial de acción, la publicidad subliminal como tal no se llega a percibir ni consciente ni inconscientemente, en ningún momento, por el cerebro humano.

En opinión de muchos psicólogos, la sabiduría popular ha confundido históricamente los estímulos subliminales (por debajo del umbral mínimo) con los estímulos infraliminares (muy poco, pero por encima del umbral mínimo). Sobre este tipo de estímulos existen numerosos experimentos de psicología de la percepción que otorgan cierta influencia sobre la percepción de determinadas formas. No obstante, su aplicación a la comunicación publicitaria se hace, cuanto menos, bastante difícil.


FUENTES:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mensaje_subliminal
http://es.wikipedia.org/wiki/Publicidad_subliminal


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