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Aviones vs Ovnis

La aviación puede traerte muchas pero muchas cosas incluso cosas sobrenaturales, aquí viene, sobretodo OVNIS...

Se mantiene oculto, naturalmente. Sin embargo, los pilotos de combate de los Estados Unidos han recibido y reciben todavía órdenes de disparar contra los ovnis y derribarlos... al precio que sea. La consigna fue dada hace ya muchos años. En la década de los 50, recién inauguradas las primeras investigaciones oficiales por parte de las Fuerzas Aéreas USA, los pilotos norteamericanos se vieron obligados a perseguir a estos objetos, disparando sus ametralladoras y misiles contra dichas naves. En 1972, por ejemplo, los encuentros con los objetos volantes no identificados se incrementaron súbitamente.
Aviones vs Ovnis

Y el Mando de la Defensa Aeroespacial USA aumentó de inmediato el número de persecuciones e interceptaciones. Siguiendo órdenes secretas del Alto Mando, los pilotos fueron obligados a mantener en secreto sus peligrosas cacerías, así como el verdadero propósito de las mismas: derribar una de estas super máquinas espaciales y averiguar, de una vez por todas, cuál es su funcionamiento. Es indudable que aquella potencia que consiga desentrañar este misterio, adquirirá la supremacía mundial...

Politica agresiva

De ahí que un alto general de los Estados Unidos llegará a recomendar a los pilotos de caza que, en el supuesto de que el ovni escapara al fuego de los reactores, el piloto en un supremo esfuerzo debería lanzarse en paracaídas, proyectando su avión contra el ovni. Todo, en fin, con tal de lograr un trozo de estas naves...

Ni qué decir tiene que la mayoría de los pilotos norteamericanos de combate no cumplen la citada recomendación. Y aunque las Fuerzas Aéreas siguen negando cualquier caso de agresión contra los ovnis, la verdad es que algunos de los informes confidenciales y reservados sobre estos ataques a os objetos han terminado por filtrarse. Este es el caso, sin ir más lejos, de un encuentro ocurrido en octubre de 1969. El informe fue revelado de forma privada al prestigioso militar e investigador norteamericano, Donald E. Keyhoe, quien, a su vez, no tardó en hacerlo público.

He aquí su resumen: Una mañana, hacia las diez, un puesto de radar situado cerca de una base de cazas captó a un ovni, volando a 1.120 kilómetros por hora. Luego, el ovni disminuyó su velocidad hasta 150 kilómetros y dos reactores F-80 despegaron para interceptarlo.

Al fin, uno de los F-80 se acercó al ovni a unos 900 metros de altura. El ovni comenzó a acelerar, alejándose, pero el piloto aún logró llegar a unos 500 metros del objeto durante un corto período de tiempo. Decididamente tenía forma de platillo. Mientras el piloto ponía su F-80 al máximo de velocidad, el ovni comenzó a alejarse. Cuando la distancia fue de unos 1.000 metros, el piloto apuntó sus cañones y disparó en un intento de derribar el disco. No lo logró y el ovni se alejó con rapidez, desvaneciéndose en la distancia.

La ex Unión Soviética ha tenido el mismo tipo de encuentros y persecuciones pero no para derribarlos, si no para tomar imágenes, videos, mediciones técnicas y científicas, aunque parezca increíble son uno de las pocas potencias del mundo que avalan la existencias de los ovnis y dan a todos sus pilotos ordenes de no atacar a ninguna nave. A nivel científico los ovnis en Rusia son un hecho real, que es estudiado con amplia aceptación en su comunidad científica.

En los Estados Unidos y en lo que se refiere al personal militar; existe hoy, incluso, una ley que prohíbe terminantemente la difusión de los casos ovni, bajo pena de cárcel y 10.000 dólares de multa. En la instrucción 102, JANAP 146 se establece concretamente que los comunicados sobre ovnis deben ser utilizados únicamente para las in formaciones de importancia vital para la seguridad de los Estados Unidos.

Y en la 201 pone en lista los in formes sobre objetos Voladores no Identificados como uno de los tipos que requiere una transmisión inmediata precedida por la Señal de Urgencia. Todos estos informes deben ser comunicados al Mando de la Defensa Aérea, al secretario (ministro) de la Defensa y al Mando Militar estadounidense más próximo. Bajo las normas de la citada JA NAP-146, centenares de pilotos que informaron en su día sobre los ovnis han sido acallados estrictamente y aun hoy se ven silenciados de un modo oficial. La verdad es que si se les permitiera revelar lo que saben y han visto, sus opiniones y testimonios resultarían de una gran trascendencia, de cara a la definitiva concienciación sobre el fenómeno ovni en el mundo.

Energía eléctrica y Ovnis.

Dentro de la amplia fenomenología electromagnética que los OVNIS parecen provocar, es de primer orden su influencia o relación sobre los súbitos apagones en todo el mundo. Sin explicación convincente alguna, núcleos de población, e incluso regiones extensas se han visto privadas de fluido eléctrico cuando en las inmediaciones se ha podido detectar la presencia de esos incomprensibles fallos en el momento de presentarse en sus cercanías un OVNI. Ni las sobrecargas eléctricas, ni otras respuestas convencionales pueden sustituir al enigma técnico. A las 11 de la noche del 13 de julio de 1975, dos pueblos de la provincia de Huelva, Bollullos del Condado y Almonte (España), sufrieron un repentino apagón que duró cuarenta y cinco minutos. Un agricultor, Diego Sánchez Matamoros, y un trabajador de artes gráficas, Diego Salas Campo, se encontraban a esa hora en el cine de Bollullos.
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Al producirse el fallo de su ministro de corriente eléctrica, fue suspendida la sesión, por lo que decidieron regresar a sus casas en su coche. A la salida del pueblo y descendiendo una cuesta, vieron una luz de color amarillento que producía destellos intermitentes, pero no se detuvieron. Al salir de una curva, los dos testigos contemplaron a una distancia de 50 metros y a la derecha de la carretera un objeto no identificado, de cinco metros de diámetro y con forma ovoidal, que estaba situado sobre uno de los postes del tendido eléctrico que abastece a la zona.

Despedía ráfagas cegadoras de luz amarilla que cambiaba al blanco. Recorrieron 100 metros desde donde se encontraba el objeto, detuvieron el coche y retrocedieron marcha atrás hasta la altura del poste eléctrico. Aquel artefacto parecía de metal y estaba situado a unos 30 metros de altura.

El conductor Francisco Esquivel se bajo del vehículo, acercándose hacia la finca en donde se había situado el OVNI. En ese instante todos vieron que de los cables del tendido eléctrico empezaron a surgir chispas. El objeto seguía inmóvil emitiendo destellos. Al cabo de un cuarto de hora, el conductor regresó al vehículo y arrancó siguiendo viaje hasta la cercana localidad de Bollullos, viendo cómo el OVNI se elevaba lentamente y el motor del coche comenzaba a fallar. Aquel fenómeno extraño les seguía a una cierta altura, hasta que llegaron al pueblo.

Posteriormente, técnicos de la Compañía Sevillana de Electricidad, descubrieron que el tendido estaba cortado exactamente en el lugar donde se había situado el OVNI. No obstante, el suministro a los pueblos de la zona era perfectamente normal. Este hecho carece de una explicación y posiblemente esté relacionado con los desconcertantes efectos producidos por los No Identificados.

El apagón de Nueva York

A las 17 horas, del día 9 de noviembre de 1965, un relé de protección de una línea de 230.000 voltios procedente de Ontario (Canadá) saltó iniciando con ello uno de los más pavorosos accidentes eléctricos que se han conocido en el mundo occidental. Inmediatamente los medios de transporte que utilizan la energía eléctrica quedaron totalmente paralizados. Sistemas de comunicación, prensa, radio, televisión se encontraron sumidos en el más absoluto silencio, lo que provocó aún más alarma y desconcierto.

Una gigantesca ciudad sumida en la oscuridad (New York) y millones de personas atrapadas en las más inverosímiles situaciones, ascensores, metros, estable cimientos públicos, aquello era un gigantesco caos. Las centrales de policía se vieron inundadas de llamadas de socorro y gentes que solicitaban información. En total ocho estados de la Unión y dos de Canadá fueron afectados paulatinamente. Un área de cerca de 187.000 km2, que albergaba más de 30 millones de personas, quedó afectada por la oscuridad durante catorce horas aproximadamente.

La situación llegó a extremos de gran tensión. Muchos ciudadanos pensaron que la nación americana era objeto de una agresión por parte de la Unión Soviética. Las bases aéreas de Fort Bliss, Giggs y Holloman, fueron igualmente afectadas por la falta de fluido eléctrico, desencadenando una alerta de máxima seguridad. Un piloto de Syracuse, el señor Weldon Ross (New York) comunicó por radio que al intentar el aterrizaje en el aeropuerto Hancock de esa localidad, vio de pronto una enorme esfera luminosa de unos 30 metros de diámetro, suspendida sobre el tendido de alta tensión que provenía de las cataratas del Niágara.

Exacta mente pudo calcular que aquel fenómeno luminoso se situaba en el punto donde las dos líneas de 345.000 voltios de potencia, se cruzan cerca de la estación Cay. Roberto C. Walsh, delegado de la Dirección de la Agencia Federal de Aviación, aseguró haber visto esa misma masa de luz a unos pocos kilómetros al sur del aeropuerto ya citado. Todo ello coincidía con los primeros momentos del gigantesco apagón. El fotógrafo de la revista Life, Arthur Rickerby, obtuvo un impresionante documento gráfico de la ciudad de New York al comienzo de la avería. Hacia el oeste, aparece un objeto plateado de características extrañas.

Fue publicado por la revista Time, el 19 de noviembre de 1965, y aunque algunos opinan que se trataba del planeta Venus, el autor está totalmente en contra de tal criterio. La Comisión Federal de Energía Eléctrica, estudió en detalle todo el proceso de este inusitado apagón, elaborando un amplio informe en el cual se apuntaba, como principal causa de la avería, el relé Q-29, de la estación generadora Sir Adam Beck en Queenston, Ontario (Canadá).
Aunque

De todos modos, y a pesar de los esfuerzos efectuados por las autoridades, el apagón fue resuelto sin necesidad de reparaciones, aunque hubo de ser modificado algún elemento de la red. Otras observaciones de OVNIS fueron realizadas durante esa fecha por multitud de testigos. Tan repentinos apagones se vienen registrando de continuo y en ocasiones están relacionados con la presencia en las proximidades de No Identificados.

Otros notables casos de apagones

Un globo luminoso apareció sobre el cielo de la ciudad de Nápoles (Italia) el 8 de enero de 1966, a un kilómetro de altura y en dirección a Capri. Simultáneamente, el fluido eléctrico cesó, produciéndose un apagón general en toda la región. Despegaron dos aviones del vecino aeropuerto de la OTAN, que se dirigieron hacia el fenómeno luminoso efectuando diversas maniobras de reconocimiento. Momentos después, aquel globo desapareció en la lejanía.

El suministro de corriente quedó restablecido al cabo de tres horas sin llegar a conocerse las verdaderas causas de aquel inexplicable apagón. El 17 de agosto de 1959, el personal técnico de una planta eléctrica del Estado de Minas Gerais (Brasil), diviso un objeto circular de gran brillo que volaba a poca altura sobre el lugar. Coincidiendo con ello las llaves automáticas giraron y el suministro quedó interrumpido. Al desaparecer el objeto, el sistema volvió a la normalidad.

Notables sucesos, con regular presencia, vienen a recordarnos que nuestra civilización está frágilmente basada en la utilización masiva de la energía eléctrica y que nos encontramos a merced de un fenómeno desconocido que puede ser responsable directo de algunos de tales apagones.

Las fotos de Rex Heflin

Las observaciones de Ovnis pueden tomarse en serió si satisfacen dos criterios: que sus testigos sean fidedignos y que sean confirmadas por testimonios independientes. Sin embargo, aquí presentamos un informe que presenta unos cuantos cabos sueltos, aunque fue hecho por un policía de carreteras responsable y llega apoyado por algunas de las mejores fotos de Ovnis que se hayan tomado... si es que son auténticas.

Una de las series de fotografías más impresionantes de un supuesto OVNI es la que tomó el señor Rex Heflin a las 12.38 (hora de verano) del 3 de agosto de 1965, en la carretera de My ford, cerca de la autopista de Santa Ana, en las afueras de Los Angeles, California (EUA). Heflin, que era agente de policía desde hacía cuatro años, trabajaba en el Departamento de Tráfico del condado de Orange en el momento en que tomó las fotos. En su informe Heflin declaró que alrededor de las 11.30 de la mañana del 3 de agosto, su camión estaba aparcado mirando al nornoreste a un lado de la carretera de Myford, a la vista del empalme con la autopista de Santa Ana.

Intentaba ponerse en contacto por radio con el supervisor de mantenimiento de carreteras, para informar que las ramas de un árbol obstruían la visión de una señal de cruce ferroviario, cuando de pronto la radio del camión dejó de funcionar. Inmediatamente vio lo que al principio creyó un avión, que se acercaba desde la izquierda (nor-noroeste); pero unos instantes después se dio cuenta de que era un disco con una cúpula.

Tomó su cámara Polaroid modelo 101, que forma parte del equipo de los policías de tráfico del condado de Orange, y tomó la primera fotografía, a través del parabrisas del camión. Heflin dijo que el objeto se movía lentamente, trazando un arco sobre la carretera.

Tomó la segunda foto, también a través del propio parabrisas. Tomó la tercera justo antes de que el Ovni, que se había estremecido una o dos veces, se elevara y acelerara, trazando un amplio arco más allá de la autopista, dirigiéndose hacia el noroeste. Cuando se le preguntó si la parte inferior del Ovni parecía tener marcas, aberturas o rastros de equipo de ate rrizaje, Heflin replicó: ¡No! Lo único que vi en la parte inferior de la nave fue un rayo de luz blanca que surgía del centro y trazaba un círculo que llegaba al borde exterior de la nave.
metros

El movimiento era algo parecido al barrido del rayo de la pantalla del radar. Súbitamente, la nave desapareció, dejando en el aire un anillo de humo o vapor. Heflin dijo que avanzó con el camión por la carretera, se bajó y lo fotografió antes de que desapareciera. El testigo volvió a su camión y descubrió que la radio volvía a funcionar. Esa misma tarde, al acabar su turno, volvió a la oficina y enseñó a sus colegas las fotos.

El informe Condon comenta que, en los primeros días después de la observación, Heflin permitió a muchos de sus amigos que hicieran copias de las fotos: El tiempo iba pasando, y aparentemente se iban haciendo más copias de las fotos, para los amigos de los amigos, hasta que toda Santa Ana quedó saturada de fotos del Ovni. Uno de estos amigos de Heflin, después de pedirle autorización, envió copias a la revista Life. Según el informe de la comisión Condon, fueron rechazadas por ser demasiado discutibles, aunque eran las mejores que ha visto Lífe hasta ahora. El periódico local, el Santa Ana Register, se enteró de la observación de Heflin; lo localizó y le pidió que le enseñara las fotografías.

Estas provocaron mucho interés y se hicieron ampliaciones, que se recortaron para su publicación; la primera fotografía apareció en un artículo del Santa Ana Register el 20 de septiem bre de 1965. Ni que decir tiene que a Rex Heflin le pidieron copias de sus fotografías numerosos grupos de interesados e investigadores; lo curioso es que no pudo proporcionar las copias originales. Afirmaba que los negativos que había utilizado el Register se habían sacado de las fotos Polaroid originales, y que él estaba presente cuando se hicieron las ampliaciones, pero el periódico insistió en que sus fotos se habían tomado de copias de Polaroid.

A partir de aquel momento un nuevo misterio envolvió el asunto, ya que Heflin afirmó haber entregado las fotos originales a un hombre con credenciales que había declarado ser miembro del Departamento de Defensa Aérea norteamericano (NORAD). Desgraciadamente, Heflin no solicitó un recibo por sus fotografías, y afirma que no llegaran a devolvérselas nunca. Unos meses después, la NORAD negó haber intervenido en el incidente y, según el Orlando Sentinel, periódico de Florida, el coronel George P. Freeman, portavoz del Pentágono para el proyecto Blue Book, afirmó que otros hombres misteriosos habían entrevistado y silenciado a testigos de Ovnis de otros Estados por procedimientos similares, afirmando que pertenecían a la NORAD o a otros organismos del gobierno. Un ambiente de confusión y especulación rodeaba a las fotos de Heflin.

Pero en abril de 1969 se arrojó nueva luz sobre el tema cuando el ingeniero aeroespacial John R. Gray. Que había participado en el programa espacial Apolo, publicó en la Flying Saucer Review un estudio que apoyaba considerablemente las afirmaciones de Heflin. Trabajando con una ampliación sin recortar de la primera foto (que mostraba, en la carretera, la sombra del poste de telégrafos a 8 metros de la cámara) calculó la elevación y el acimut del sol en el momento de la observación: 72° 46" y 162° 51", respectivamente. Usando estas cifras, pudo demostrar que la observación había tenido lugar a las 12.38, hora de verano; Heflin, que no llevaba reloj, había calculado que eran las 11.30, lo cual se ajustaba bastante a la hora solar.

El señor Gray también señaló que, como el supuesto Ovni no arrojaba sombra sobre la carretera, su diámetro tenía que ser forzosamente inferior a 27 cm o superior a 1,8 m. Esta afirmación se basaba en cálculos acerca de la posible altitud del objeto y su distancia de la cámara. Por ejemplo, si el diámetro del objeto hubiese sido de 1.80 m, su distancia de la cámara hubiese sido de 43,6 m. En comparación, la tubería vertical blanca de riego que se ve en la parte izquierda de la carretera estaba a 75 m de la cámara.

El señor Gray descubrió que, si el objeto hu biera tenido 1,80 m de ancho, su altura habría sido de 8,7 m. A esa altura, la sombra del obje to en la carretera hubiese resultado visible en la foto. El mismo Heflin había calculado que el diámetro del objeto era de unos 9 m; si fuera así, el señor Gray estimó la distancia horizontal de la cámara al supuesto Ovni en 220 m y su altura en 40 m. Estas cifras se aproximaban bastante a las declaraciones de Heflin, quien calculó que el objeto estaba a 800 m y volaba a una altura de 45 m. Aunque mucha gente cree que las fotos de Heflin son auténticas, otros opinan que todo es una falsificación, debido a las inconsistencias que presenta la historia; es una lástima algunos consideran sospechoso que las fotos originales no se hayan conservado.
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Sin embargo, no hay que olvidar que la actitud del gobierno estadounidense y de las organizaciones con él relacionados respecto al tema Ovni no siempre ha sido clara. Las afirmaciones de Heflin en cuanto a la intervención de la NORAD, corroboradas en cierto modo por las declaraciones del coronel Freeman, podrían ser ciertas.

Por su parte, la organización norteamericana Ground Saucer Watch analizó las fotos de Heflin con técnicas de computadora y llegó a la conclusión de que probablemente son falsas. Pero, para ser justos, hay que decir que este organismo se ha equivocado otras veces. El incidente fue asimismo investigado por el doctor W. Hartmann, miembro de la Comisión Condon, encargada de elaborar un estudio de estos hechos.

El citado investigador llegó a la conclusión de que el caso tenía poco valor probatorio; las fotografías no contenían datos físicos o geométricos que permitan una de terminación de la distancia o del tamaño, inde pendientemente de las declaraciones del testigo. El doctor Hartmann también comentó que Heflin había podido preparar las primeras fotografías con una falsa maqueta: sujetando una vara al techo del camión, y haciendo colgar de ella una maqueta por medio de un cordon suficientemente fino, hubieran podido tomarse fotos idénticas.

Aunque, como él mismo dijo, esto no prueba que las fotos de Heflin sean falsificaciones, ciertamente disminuye su valor como pruebas de la existencia de Ovnis.

P.D. aunque la aviación no tenga mucho que ver con el tema OVNI siendo piloto es bueno saber un poco de esto (por si las moscas jejeje)

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