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Leyendas urbanas argentinas

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Para los que les gustan las cosas paranormales o raras les dejo unas leyendas urbanas de argentina

El colectivero

Una noche en Rosario, enfrente del cementerio "El Salvador", un colectivero de la línea "114" iba conduciendo de noche medio dormido, de pronto, ve impotente como una chica se le cruza velozmente frente al ómnibus y este la arroya.

El colectivero asustado por lo sucedido y lo tétrico de el lugar decide retroceder, esquivar el cadáver de la chica y escapar. Luego de unos minutos de ir a toda velocidad y no detenerse en sus paradas normales, completamente histérico ve por el espejo retrovisor, que la chica que había arrollado está sentada en el ultimo asiento mirándolo fijo y llorando.


El familiar

Según se dice, el Familiar es el demonio mismo, y por lo general se lo ha visto o se tiene conocimiento cabal de él en zonas de grandes establecimientos fabriles o ingenios.
Es comentado que los dueños de estas fábricas, realizan un contrato con el Diablo por el cual éste puede comerse unos cuantos peones para que la industria tenga un año próspero.

Mucha gente asegura que el familiar la mayoría de las veces con forma de gigantesco perro negro sin cabeza y que arrastra una pesada cadena, se pasea por las noches en medio de los cañaverales a la espera del que será su próxima víctima.

En otras provincias se dice que el Familiar tiene también forma de víbora negra y con pelos o tal vez de persona.
Como a la mayoría de estos seres, la forma de contrarrestar su ataque es con un rosario, una cruz, mucha valentía o Fe.


El cakuy

Es un ave de rapiña, nocturna, denominada Kakuy por los quichuas, Urutaú por los guaraníes, la Vieja y Mae da luna por los brasileños.
Cuenta la historia que dos hermanos vivían en el monte. La hermana era mala y el hermano era bueno. El le traía frutos silvestres y regalos, pero ella le correspondía con desaires y maldades. Un día él regresó de la selva cansado y hambriento, y pidió a su hermana que le alcanzara un poco de hidromiel. La mala hermana trajo el fresco líquido, pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. Lo mismo hizo al siguiente día con la comida. El hermano decidió castigar su maldad. La invitó una tarde a recoger miel de un árbol que estaba en la selva. Fueron allí y el hermano logró que ella trepara a lo más alto de la copa de un quebracho enorme (para algunos mistol, para otros algarrobo). El, que subió por detrás, descendió desgajando el árbol de modo tal que su hermana no pudiera bajar. El hombre se alejó. Allí quedó la mujer, en lo alto, llena de miedo. Cuando llegó la noche, su miedo se convirtió en terror. A medida que pasaban las horas, comenzó a ver, horrorizada, que sus pies se transformaban en garras, sus manos en alas y su cuerpo todo se cubría de plumas. Desde entonces, un pájaro de vuelo aplumado, que sólo sale de noche, estraga el silencio con su grito desgarrador -¡”Turay”, “Turay” !- : ¡”Hermano”, “Hermano” !.


El yasiyatere

Tal el nombre de un pajarito que vive en las selvas del nordeste argentino, cuyo silbido monótono se oye al amanecer y anochecer.
En noches de luna, en Enero, se oye un silbido: yateré…yateré… cada vez más cercano, cada vez más fuerte; entonces, las madres cuidan de no dejar solos ni un sólo momento a sus hijos pequeños.
Es un criatura de entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable.
Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones, a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa del su encantamiento.
Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona.
El Yasíyateré usa un gorro o boina roja. Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.
Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros.


Terror en la ruta

Una de las historias populares más macabras entre las creadas en el siglo XX es la que hace referencia a un conductor que en el último momento decide no recoger a un viajante. Generalmente el narrador comienza diciendo: "¿Te conté lo que le ocurrió a mi amigo? Bueno, de hecho fue a su primo..." Y continúa así: Un automovilista va conduciendo por una carretera, cuando ve a un hombre joven con el pulgar levantado. Al disminuir la velocidad para recogerlo queda consternado al ver que detrás de los arbustos o árboles de la carretera asoman dos o tres compañeros suyos.

Considerando quizá que están abusando de su generosidad, o tal vez alarmado ante la posibilidad de que se trate de una banda de ladrones, el conductor decide en el último momento no recogerlos. Los viajantes se encuentran ya bastante cerca del coche, pero el conductor pisa el acelerador a fondo y se aleja tan rápido como puede. Los viajantes parecen enojados: gritan y chillan mientras el automovilista se aleja. Feliz de haber logrado escapar a tiempo, el conductor sigue su camino unos kilómetros sin detenerse. Después, al comprobar que el indicador de la gasolina se acerca al cero, se para en una estación de servicio.
Acto seguido observa que el operario de la estación de servicio, lívido como la cera, se aparta horrorizado del coche. El conductor baja para ver qué es lo que pasa, y queda paralizado de horror ante lo que ven sus ojos.
Atrapados en una de las manijas de la puerta hay cuatro dedos humanos.


El duende

Recuerdo que, cuando niño, aquellas siestas en que me resistía a participar del famìliar descanso y quietud, recibía, a menudo, la advertencia: "No te andes por el fondo y menos cerca de la higuera grande, porque a estas horas y allí, aparece el "Duende".
Después, ante los temores evidenciados por mi rostro, lo describían al Duende, asegurando que era sombrerudo, petiso y capáz de llevarse a los chicos que no dormían la siesta. Todo terminaba con mi obligatorio encierro antes de tener que enfrentarme con aquel legendarìo personaje y todo volvía a la normálidad cuando se retornaba a las tareas propias de cada uno.
Encontré a través de los años y de pacìentes tareas de recopilaci6n y archivo, muchas definiciones y descripciones de Los Duendes, todas muy parecídas entre ellas, pero, la que trataba el tema con amplitud y se detenía bastante para desentrañar lo referente al orígen de aquellos personajes, es la que publicó Don Fablo Fortuny en su obra "Supersticìones Calchaquíes" edìtada por Huerriul , Buenos Aires, en febrero de 1865.
Allí,el autor dice:..."El Duende. Este sujeto, con aspeczos de burro y diablo, es el habitante más temido y más odiado... Sus fechorías y casos no tienen número.
No se sabe dónde vìve, a no ser en lugares ocultos, y, por lo general, a nadie enseña sus escondrijos.
Los duendes, así en plural por su cantidad, son espírìtus de criaturas que sus madres matan al nacer, vienen muertas o son abortadas.
Tambián se vuelven duendes cuando se mueren naturalmente, de párvulos, y no se les ha bautizado nì "echado agua ni sal".
Este personaje mal nacido tiene las siguientes características: es petìzón, tanto que parece un chico "sombrerudo" con un chambergo que le cubre hasta las orejas, por eso, a los changuitos con sombreros les gritan " ! eh, Duende! Lleva ropa común y su cutis, según algunos es blanco, según otros, es de color. Lo malo es que el Duende oculta casi siempre su cara y no se deja ver bìen Es mechudo, viste de color negro y son desmedidos sus pies, de tamaño desproporcionado.
Más donde el duende tiene su fuerza es en las manos. Posee una de fierro y otra de lana.
Cuando uno lo ve , no puede soportar La Vista de el., y entonces le pregunta mostrandole Ias manos: "Con cuál querís que te pegue. Con la de lana o con la de fierro ?. Muchos responden: Con la de lana" , pero resulta que ésta, golpea más fuerte que lá de metal y entonces, al que le ha tocado, le duele sobremanera y queda hecho un estropicio.
otros responden "Con la de hierro" e igualmente les propina tremebundos golpes que los deja ensangrentados, casi muertos.
Tomá pa que no chupís tanto' les dice a algunos. A otros "Pa que no andís de vago" y despues termina riéndose como una criatura.
Le gusta jugar locamente con las guaguas, las ramea por el suelo, las hacer dar vueltas, las criaturas que han jugado con el duende se vuelven medio opas, otras orejudas, pies grandes o presentan deformaciones.
debido a su tétrico orígen es, seguramente, que el duende perjudica de muchas formas a quienes no manifiestan claramente sus pecados al confesor, o suelen callar algunos.
Lo ahuyenta el olor a materia fecal. lo hace desaparecer como un rayo.
En ciertas ocasiones, dicen algunos, se le escucha tocar la guitarra, y cantar muy tristemente, es por la impotencia de redimirse que tiene un infinito dolor Pero después vuelve a sus perdidas andanzas


Espero que les guste

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19 comentarios - Leyendas urbanas argentinas

@0MANUTD0 -3
te falto el duende.
@0MANUTD0
el duende es una leyenda urbana que no puede faltar...
@dust128 +1
Ni empedo me pongo a leer todo eso pero igul buen post
@0MANUTD0 -1
tfaciano dijo:
0MANUTD0 dijo:el duende es una leyenda urbana que no puede faltar...

si la encuentro la pongo gracias
necesito puntos

bien capo...
@MegaCJ013 -1
EL DUENDE ES UN PITUFO!
@JeepCostero +1
buen post amigo, recomendado!!!!!
@vlady07 +1
Van mis +9 y Reco con la Comu
@santinifeulien -1
Una y otra y otra y otra vez siempre las mismas historias, ya cambien loco