Las cuevas perdidas del arroyo Maldonado cap. tres

Les recomiendo que busquen los otros dos post con los capítulos anteriores, sino les cuento que nuestro protagonista esta en la busqueda de un chico secustrado y de su madre de ojos verdes que le pidió ayuda y lo introdujo en este mundo de horror. O entrar al blog www.lascuevasperdidasdelmaldonado.blogspot.es

Las cuevas perdidas del arroyo Maldonado
cap3
De Jorge Benito


Hasta fui a visitar a una médium gorda, si como dice Menphis... que también eran de un barrio cercano, se juntaban a tocar en la estación de Floresta y a comer en la pizzería La Universal, de un estimado socio del centro Burgalés, eso cuando no se iban al centro en el 5.
El 5, cuantos recuerdos..., y relacionado con los temas de la búsqueda recuerdo haber escuchado una leyenda urbana en el programa “Ronda de perdedores” por radio gráfica.



Los sótanos del Olimpo
Por Jorge Benito


Él era el portero de la estación de tranvías, del 5, allá en Lacarra y Falcón (donde hizo su viaje inaugural La Porteña...) y que con el tiempo los milicos lo transformaron en el centro clandestino de detención El Olimpo.
Cuenta la leyenda que cuando se estaba excavando para hacer una celda, en los sótanos, apareció una extraña estatuilla como de un dios dragón, de alas membranosas.
Impresionado por el aura de poder que se desprendía de ella, decide guardársela.
Le construyó como una especie de altar, escondido tras una pared falsa...
Un día empieza a escuchar que le habla...
Y que le pide sacrificios humanos...
Que a cambio le dará joyas, dinero y lo que más le impresionó al portero que ya casi se jubilaba, juventud...
No dudó, además era fácil cumplir sus pedidos, los muertos sobraban (y total, decía el portero, los van a tirar...)
Fueron buenos años para el portero y su estatua (sólo para ellos...).
Pero la dictadura cayó, y ya no podía cumplirle los caprichos al dios dragón.
Acá ya juega la leyenda, no se sabe que pasó con el portero (que se hacía pasar por su hijo) hay quien dice que tuvo que ofrecerse él mismo como víctima, yo no losé.
Pero pienso, al ver que ya los chicos no juegan en sus veredas como yo jugué...
Que no corren en sus calles, pateando las hojas secas del otoño, por la diagonal de Fernández...
Cuando escucho de alguna desaparición rara en el barrio...
Sé que la estatua todavía esta allí, enterrada en los sótanos, esperando un nuevo esclavo
Y que tal vez ése, sea mi destino...




Pensando estas cosa llegué a la casa de la médium, que, casualmente o no, estaba cerca de la casa donde había desaparecido el chico (Y la madre de los ojos verdes...).
Me hizo pasar el hermano, ella estaba ahí, en la penumbra, enorme, gorda como nunca había visto.
Le dije que buscaba a una mujer.
Feliz me empezó a recomendar diversos amarres, era ganchera la vieja.... Le corté bruscamente para contarle lo que había pasado.
Sus ojos bizquearon, quiso ver las fotos, miraba el medallón...
Le nombre a Cthulu.
Empezó a gritar, vinieron corriendo el marido y el hermano.
Uno más grande que el otro.
-La hiciste gritar, ¿que te pasa?
-Nada, nada, le mostré esto, dije mostrando el recorte.
Fue como un disparador, ella me señaló
-El, fue él.
Entonces empezaron a los empujones y los golpes, hasta que me sacaron a la calle...
Al día siguiente, suena el timbre de mi casa, rengueando todavía, voy a abrir.
Es la médium con un palo, pienso que me va a seguir pegando...
-No tengas miedo es sólo un bastón.
Bueno, por lo menos me trae un bastón para poder caminar, y lo necesitaba.
Detrás llega el hermano con una piedra chata y brillante.
Y ella me empieza a contar:
Mirá, la zona tiene cierta energía, ya te habrás dado cuenta, resulta que hace varios días yo había tenido sueños, feos muy feos, y en ellos aparecía un diseño igual al de ese medallón.
Me despertaban los gritos de mucha gente, cánticos oscuros, frases que nunca llegaba a entender...
Un sacerdote con una túnica estrafalaria, con dibujos similares a los del medallón...
Y un ser demoníaco al que adoraban. Danzaban en el patio de mi casa pero al levantarme no había nadie, ni tampoco rastros en la tierra o el pasto.
Por eso el ataque de histeria, pensé que eras uno de ellos y te eche pensando que así se acabaría todo.
Pero no fue así...
Fue peor.
Ayer, yo estaba sensible, era el solsticio de primavera. Y anoche los sueños eran más fuertes.
Los cánticos eran ahora más claros, por primera vez se entendían
Ph´nglui mglw´nafh Cthulu R´lyeh wgah´nagl fhtagn...
Me estremecí, iba siguiendo el ritmo de sus palabras... ya eran conocidas por mí, esas frases anteriores a la humanidad.
Todo estaba mas claro, continúo la médium gorda, veía los rostros de hombres deformes... de cabezas triangulares y como branquias en sus cuellos, otros que parecían mezcla con caracoles...
Todos cantaban y bailaban frenéticos.
Hasta que llegó el sacerdote.
Un olor horrible me asaltó, un olor que ya era viejo cuando Dios creó a Adán... tan horrible que Satán se hubiera echado para atrás...
Pero lo disfrutaban
Y se hizo el silencio.
Dos hombres trajeron a otro a la rastra, que luchaba por liberarse.
Lo ataron a una piedra chata
-Decinos donde está... el chico es el enviado?
Y él nada decía.
Hasta acá era el sueño de todos los días pero empezó a cambiar
-Estuve pensando, dijo el sacerdote, no lo vas a decir nunca. O es que sos vos el enviado.
-Así que si te matamos la puerta se abrirá...
Los cantos renacieron, los hombres se acercaron y clavaron unos extraños cuchillos en el hombre. Expectantes, se quedaron quietos y callados... esperando.
Pero nada pasó
La decepción se pintó en el rostro
-No, no puede ser, no era él . Debemos buscar al chico...
Y ahí me desperté, con gran desasosiego.
Algo me impulsó a salir al patio, por supuesto tampoco hoy había nadie, nadie había estado ahí tampoco. Como en sueños, me dirigí al centro del parque
Empecé a cavar.
Y ahí estaba la piedra y el bastón.
Como tengo miedo de que esta noche vengan otra vez y se repita el sueño, te traje todo a vos.
Yo lo acepté de buen grado, cuando vinieran, aunque fuera en sueños, estaría preparado y ellos tendrían que decirme donde estaba el chico que yo buscaba (¿sería el mismo? ¿ O sería el chico de la foto al que ellos buscaban?)
Pero ya no vinieron, no hubo sueños esa noche... El solsticio había pasado...
Igual, no todo estaba perdido.
La médium, antes de irse, me dijo que viera algo. Sacó un cuchillo y cortó la palma de su mano.
-Tiene que ser mi sangre.
Y la derramó sobre la piedra. Aparecieron, dibujados, el medallón, el sacerdote, Cthulu...
La médium se concentraba, su fuerza posibilitaba la memoria de la piedra. Su frente se llenó de gotitas de sudor, era un momento importante.
Lentamente se empezó a formar un rostro.
El del periodista.
A él es el que habían matado. Ya lo sospechaba yo... todo tenía que ver con el chico del medallón, con el sacerdote, con el otro chico que yo buscaba...
Y con la madre que yo amaba.
Así que iría a la dirección que tenía de él, decía que tenía una hija que ya será una mujer mayor.
Hacia allá me dirigí esa mañana.

Pero eso lo veremos en el capítulo cuatro...

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