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Control De Los Sueños

La frase “que sueñes con los angelitos”, podría dejar de ser un simple deseo bienintencionado. Los científicos de la Universidad Tecnológica de Massachusetts creen que en el futuro realmente será posible modificar el argumento de nuestros sueños. Llegaron a esta conclusión tras haber realizado un experimento con ratas. Aunque de momento se trata de modificaciones simples, consideran que, aprovechando los mecanismos de la memoria humana, podrían influir mucho más en los sueños. Los científicos enseñaron a las ratas a encontrar comida en un laberinto usando dos señales sonoras que indicaban si había que ir a la izquierda o a la derecha y, durante el proceso, se registró la actividad de sus neuronas en el cerebro. Al comparar la actividad cerebral en el laberinto y cuando los animales estaban dormidos, los científicos concluyeron que las ratas soñaban con lo que habían vivido durante el día. Si los investigadores emitían una de las señales sonoras, las ratas también cambiaban en sus sueños la dirección de su movimiento, recordando las partes del laberinto correspondientes, por lo que los responsables del experimento consideran que consiguieron manipular el contenido de sus experiencias oníricas. Ahora los científicos pretenden determinar en qué medida será posible manipular, bloquear o modificar los sueños humanos.

COMO CONTROLO EL SUEÑO


1. Eligiremos un pequeño espacio en nuestro cuarto dónde estableceremos un pequeño quemador de incienso o de perfumes. Es importante que no lo cambiemos de lugar, ya que luego, en los sueños lúcidos, lo utilizaremos para orientarnos.
2. Compramos un tipo de perfume o incienso que sea fácil de conseguir, pero que no usemos comúnmente. La razón para eso es que queremos relacionar de forma inconciente el olor del perfume con la incubación del sueño. Si lo utilizamos de forma normal, podemos confundir los estímulos, y si es un perfume caro o difícil de encontrar, dependeremos de eso para incubar sueños (luego, tras haber completado el próximo capítulo, nos desprenderemos de esta necesidad, pero en un principio lo necesitaremos por un par de meses).
3. Nos tomaremos cuatro días seguidos para incubar un sueño. Si bien mucha gente lo tiene en la primer noche, es necesario ponerse un período en el que se repita la incubación, cómo lo vimos anteriormente, para reforzar la intención y no desanimarse.
4. El proceso es igual todos los días que se quiera incubar un sueño. Antes de irnos a dormir, prendemos el incienso o perfume elegido, y, sentados en la cama, con una luz suave (las velas son perfectas para esto, aparte de reforzar la intención por ser un estímulo extraño en nuestros días de electricidad) escribimos o dibujamos la situación que queremos experimentar. Puede ser escribir algo, ver a una persona o divinidad, resolver un problema o experimentar una nueva sensación. En principio, es aconsejable elegir algo simple pero novedoso, cómo volar (actividad sobre la que volveremos luego). Podemos escribir una descripción o poema sobre el vuelo, dibujarnos o intentar visualizar fuertemente, para luego volcar en el papel, el vuelo. Cuándo más elaborado sea, más fuerte será la incubación.
5. Luego de escribir o dibujar, apagamos la vela o la luz, y nos dormimos con la hoja bajo la almohada.
6. Cuándo nos despertamos (luego del sueño, o por la mañana) escribimos nuestros sueños en nuestro diario. Con el tiempo, el sueño buscado terminará por aparecer.

Es necesario aclarar algo: para poder realmente incubar sueños, es necesario poder recordar los sueños de la noche (paso necesario para cualquier otra técnica, es deber decirlo). Un caso ejemplificador es el de una pareja que integraba un grupo que conducía yo sobre sueños. El hombre hizo el método, luego de decirme que recordaba los sueños (al final, comprobamos que no se había tomado la molestia de anotarlos)…pero un rato antes, había llegado su mujer, y me había comentado que estaba molesta porque cuándo dormía, su pareja elevaba los brazos cómo Súperman para volar! El hombre no había recordado el sueño incubado, pero lo había experimentado.

Es notable cómo el sueño incubado se vive de otra forma que un sueño normal. La persona que lo sueña lo encuentra más nítido, más vívido, más “real” que el resto de los sueños, y deriva un gran placer de las experiencias. Un baño en un sueño incubado es el mejor baño que uno experimentó. Estas sensaciones son el preludio de la experiencia extática que es el sueño lúcido, y su versión más profunda, el yoga del cuerpo onírico.

Esta técnica tiene una sola recomendación: Si uno es del grupo de personas que tuvo que utilizar el método de shock para recordar los sueños, y todavía no tiene estable su memoria onírica, muchas veces esta técnica hace que uno pierda la memoria del sueño incubado. He visto casos de gente que tuvo que empezar con el método de shock, y tenía tres sueños anotados por noche. De repente, cuándo incubaba, tenía un día que anotaba dos, y no se podía acordar del tercero. Al parecer, la experiencia cualitativamente diferente y más profunda del sueño incubado hacía que su memoria recién adquirida se viera sobrepasada. Para esto, existen dos soluciones, de nuevo, una más gradual y una más rápida.

La más gradual es seguir practicando la memoria onírica, y probar incubar sueños dos veces por mes…finalmente, la mente se destraba, y de repente, la incubación es posible sin más problemas.

La más rápida tiene que ver con volver a despertarse siguiendo los ciclos de sueño, pero esta vez solamente los días en que se incuba un sueño. Generalmente, la persona que sigue este método se encuentra con que incubaba los sueños, pero simplemente no los recordaba. Cómo en el capítulo anterior, aconsejo dejar este método en cuánto se consiga una estabilidad de la memoria onírica: no sólo uno corre el riesgo de despertarse en el medio de un sueño, sino que lo hará en el medio del sueño que tanto le costó buscar.

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1 comentario - Control De Los Sueños

@BestTheDark
Hace tiempo busco sueños lucidos pero por vigilia ahora tratare eso de incienso.