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Infectados (historia de un sobreviviente)

Capitulo 1: El despertad


Era una mañana nublosa, recuerdo que era mi primer día de clases en la secundaria. Me había desvelado por ver una película de terror, no tenia energía para levantarme y darme una ducha.
Decidí de una vez agarrar fuerza para levantarme de la cama, ya que me podría retrasar.
Agarre la primera camisa que encontré en mi ropero, el pantalón no me importaba buscarlo, ya que lo tenia puesto. Me dirigí hacia mi cocina para prepararme algo para comer, pero mi madre ya estaba ahí.
-madre, ¿Por qué estas despierta en plena madrugada? – le dije con un leve gesto de desinterés.
¬-no me perdería el primer día de mi querido hijo – dijo con sarcasmo.
-bueno, ¿pero me estas cocinando algo para que lleve? –le dije.
-¿cocinarte yo? Para eso dios te dio piernas y manos, ¿no? – me dijo.

Me di media vuelta para ignorarla, ya que además no quería perder tiempo peleando con ella. Seguí caminando rumbo a mi sala, ya que ahí se encontraban la mayoría de mis cosas. Pero cuando llegue ya no estaban.
-¿Qué le has hecho a mis cosas? –le grite a mi madre.
-eran tus cosas, pensé que era basura, pues como estaba todo desordenado – ¡ya!, basta. ¿Donde lo tiraste? –le interrumpí.
-¿donde mas?, en la basura. –me dijo con un tono amargo.

Corrí apresurado, ya que en las mañanas recogían la basura.
Logre llegar con tiempo de sobra, ya que el camión que recogía la basura estaba a tres casas de la mía.
Uff –suspire con un tono de alivio.
No volví a entrar a mi casa, ya que estaba listo para irme al colegio, auque no por eso decidí irme de una vez, además no quería volver a encontrarme con mi madre.
Cogi mis cosas y trate de limpiarlas un poco, aunque el mal olor a podrido no se le quitaba. Cheque mi reloj para saber que horas son.
Era tarde, ya habían dado las 7:00a.m. Corrí lo mas que pude para llegar.
Lo bueno es que vivía cerca del colegio, lo que me tranquilizo un poco, pero aun a si no deje de correr, al parecer no era el único que se le hacia tarde, ya que también observe a personas correr.
Sin darme cuenta de cómo sucedió, choque con una persona que estorbaba mi camino.
-¡oye!, ¡fíjate por donde andas! –le dije sin verle la cara, ya que apenas me estaba levantando.
-lo siento, no eh visto mi camino. ¿A ti también se te hace tarde? –me respondió una chica.
-Oh, lamento haberte gritado, es que como es mi primer día estoy algo estresado. –le dije avergonzado de mi mismo.
-no te preocupes, mi nombre es Paula –me dijo, al parecer no se había ofendido en que le grite.
-mucho gusto, el mió es Sebastián, pero todos me llaman Sebas –le dije mas tranquilo.
-igualmente Sebas, mejor sigamos caminando que se nos hace tarde –dijo, después de sus palabras soltó una pequeña risa.
Seguimos caminando juntos al colegio, ya que eran las 7:10 de la mañana y cerraban a las 7:30a.m.
-¿de que salón me dijiste que eras? –le dije para continuar hablando con ella.
-no te dije, pero soy del 3° “E”, ¿y tú? –me dijo Paula.
-me parece bien, al parecer seremos compañeros de clases Paula. –le dije muy hipócrita, tratando de agradarle.

Pero antes de que me respondiera, llegamos a la puerta del colegio, al parecer la habían cerrado, ya que todos estaban afuera.
Los maestros estaba preguntándose mutuamente, ¿Qué esta pasando?
Mis compañeros, es decir, todos estaban platicando y armando grupitos.
-hola, ¿como estas? –me dijo un chico que se me había acercado.
-pues yo bien, ¿a caso nos conocemos? –le dije con gesto de burla.
-no, pero yo soy Esteban, soy del 3° “F” –me dijo, pero por desgracia se me soltó la palabra “gloria a Dios”, me sentí muy mal.
-no me malinterpretes, lo que quise decir es que… -no importa, muchos ya me han rechazado, solo me acerque por que parecías buen chico –me dijo interrumpiéndome.
-no te vayas –le dije antes de que se fuera –mi nombre es Sebastián, pero dime Sebas. –mucho gusto Sebas, ¿estudias aquí? –dijo Esteban, pero de pronto se acerco Paula interrumpiendo.
-hola Sebas, al parecer ya tienes un amigo. ¿Me podrías decir tu nombre chiquitín?
-me llamo Esteban, ¿y tu? –dijo Esteban con un tono formal.
-Paula, su nombre es Paula –le dije cortando su conversación, indicando que seguía ahí.
Pero antes que Paula me respondiera aquella descortesía, el director empezó a llamarnos.
-Maestros, alumnos y padres de familia, hoy se han suspendido las clases. –nos dijo con un gesto formal y apresurado.
-¿Por qué? –dijo un padre de familia enojado.
-no tenemos suficiente información, solo nos han dicho que suspendamos las clases. –dijo mordiéndose la lengua.
-yo vivo lejos, ¿Qué haré todo el día, si mis padres no están? –grito un chico o bien un compañero de clases.
-no es de nuestra incumbencia, lamento dejarlos afuera, pero son ordenes de control de sanidad. –dijo el director.
-¿control de sanidad? –dijo Paula en voz alta.
-larguémonos chicos, yo conozco un lugar para pasarla mientras que esperamos que cambien de idea. –dijo Esteban.
-me parece bien, espero que no sea un parque o algo a si. –dije riéndome.
-me sorprendes Sebas, pensé que no aceptarías a si de fácil. –dijo Esteban.
-total, no tengo nada que hacer en mi casa. –le dije, pero no era por eso que dije que si, solamente quería conocer mas a Paula.
-¿y tu Paula? ¿Paula estas bien? –dijo Esteban con una voz confusa.
-a si, ¿me decías Esteban? –dijo Paula
-¿te gustaría ir con nosotros a explorar el área mientras que cambian de opinión y nos dejan entrar? –dijo Esteban
-si, pero pues me tendrán que acompañar a mi casa al final, ya que mi papa me deja en el paradero y no me quiero ir sola. –dijo Paula.
-claro, es mas, yo personalmente te acompaño a tu casa –dije medio apresurado al contestar.
-pues que esperamos, larguémonos de una ves que me quemo. –dijo Esteban riéndose.
Los tres salimos disparados, ya que en efecto había mucho calor.
Caminamos durante una hora y ninguno había pronunciado una sola palabra.
-y de donde son ustedes –dije para romper el hielo.
-yo soy de aquí, aunque creo que nací en España. –dijo Esteban riéndole de si mismo. Eso era bueno, sus risas me provocaban que me riera con el, ya me estaba cayendo bien.
Pero antes de que Paula me dijera de donde era, un señor nos detuvo. Vestía con un traje medio raro.
-deténganse, no pueden pasara este zona, esta restringida. –nos dijo.
-¿pero como?, por aquí vivo, ¿Qué ah pasado? –dijo Esteban asustado.
-no te lo podría decir, pero te digo que todo esta bajo control. –nos dijo el señor.
Pero se escuchaban gritos detrás de la obstrucción que bloqueaba la entrada.
-lárguense antes de que llame a la policía –nos dijo con un gesto de enojo y preocupación.
Nos quitamos inmediatamente después de la palabra “policía”.
-tenemos que entrar –dijo Esteban.
-tu mismo lo has escuchado, todo esta bajo control –dije medio asustado.
-pero ahí esta mi familia, no los puedo dejar a si. –dijo Esteban con lagrimas en los ojos.
-mejor nos vamos a mi casa, ahí llamaremos a la policía para que resuelva este lió. –le dije para despreocupar a Esteban y a Paula.
-gracias, ¿queda muy lejos? –dijo Esteban secándose las lagrimas de los ojos.
-chicos, tenemos que irnos, el guardia a salido corriendo de su puesto y eso me da mala espina –dijo Paula.
-es nuestra oportunidad para entrar chicos –dijo Esteban sacando toda energía.
-¿Qué estas loco? Es muy peligroso entrar. –dijo Paula como reacción a su oración de Esteban.
-larguémonos de una vez a mi casa Esteban y Paula, antes que sea demasiado tarde y nos detengan. –les dije.
Los tres nos fuimos de ahí, al principio tuvimos que jalar a Esteban, ya que no se quería ir, pero después se fue suavizando.
Pasamos por varias calles donde lo único que podíamos ver eran personas empacando, eso nos asusto aun mas, también había soldados bien armados con sus jeep.
Decidimos ignora todo y seguir rumbo a mi casa.
Llegamos después de una hora, estábamos casi muertos del cansancio.
Por sorpresa mi casa estaba abandonada, mi madre me había abandonado llevándose todas las cosas buenas que habían.
-desgraciada, como me pudo haber hecho esto –dije enojado, casi tirando lo que había a mi alrededor.
-¿que pasa Sebas? –me dijo Paula con una voz tímida
-mi madre me dejo, eso pasa. –dije angustiado.
-¿Qué esperas?, ¡llama a la policía! –dijo Esteban
-no puedo, no ves que mi madre se ha llevado todo, incluso el teléfono –dije seriamente, agarrándome el pelo.
-no te preocupes, de seguro te esta buscando –dijo Paula para consolarme, pero sabia yo que no, ya que era una arpía.
De pronto se me ocurrió una gran idea.
-¡mi celular! –dije entusiasmado.
-¿que? –dijo Esteban.
-ayúdenme a buscar mi celular, tengo crédito y a si puedo llamar a la policía. –dije mientras buscaba entre el sofá.
-estupendo, sabia que buscarías una solución –dijo Paula mientras que revisaba el mueble de la televisión.
Pero Esteban se quedo sentado observando fijamente su celular. Parecía que había quedado en shok.
Al principio no me importo que no ayudara, hasta que logre ver que empezó a lagrimar.
Me acerque cautelosamente a el, pero el no le intereso nada, parecía que me estuviera ignorando, pero cada paso que daba, se movía, como si me dijera que me largara.
-Esteban, ¿Estas bien? –le dije con tono amable, sujete su hombro por unos minutos, hasta que con su mano la quito. –Esteban, no te preocupes, de seguro tu familia salio de ahí –le dije, pero el no me había puesto atención.
-¿sabes, yo siempre quise tener un hermanito? Pero… -dijo Esteban pero se le quebró la voz. –pero mi madre nunca quiso tener otro, ¿sabes por que? –me dijo mirándome fijamente a los ojos, parecían ojos amenazadores, llenos de ira. No supe responder, por que me tenia en la mira, a si que no quise darle una respuesta concreta.
-¿Por qué Esteban? –le dije temiendo lo que me iba a decir.
-por que temía que naciera como yo –me dijo, volteando la mirada para ver otra vez su celular.
-¿como que como tu? – le dije.
-si, yo de pequeño no pude caminar, ni hablar, ni ver. Los médicos le dijeron que moriría, que solo era cuestión de días. Ella empezó a llorar en ese entonces. –me dijo, mientras que en sus ojos se podían ver lagrimas apunto de brotar.
-¿y que paso? –le dije para que siguiera el relato.
-ella nunca perdió las esperanzas, gasto cada centavo, hizo trabajos que cualquier otro niño se avergonzaría en tenerla, vendió la mayoría de sus cosas.
Con ese dinero me llevo a una instalación, donde me pudieron, pues me pudieron –dijo quebrándose la voz, con un tono bajo y confuso. –curar, mi madre pedía por mi agritos cuando le informaron que me había rehabilitado. Fue ahí cuando la vi. Por primera vez, me dijo que le sonreí con ganas. –me dijo Esteban, pero no pudo aguantar mas y se puso a llorar.
-tranquilo Esteban, de seguro esta bien, tu mismo escuchaste al señor, la situación estaba controlada, tal ves la evacuaron antes o no se, se escapo para buscarte. –le dije tomando nuevamente su hombro, pero el se levanto y me dio un fuerte abrazo.
-gracias, ¡te lo agradezco! –dijo Esteban.
Pero de pronto se acerco Paula de la nada.
-¡lo he encontrado! –dijo mientras que nos veía con gesto de preocupación. – ¿que les ha pasado? –termino su frase acercándose a nosotros.
Me quito a Esteban abrazándolo entre sus brazos.
-tenemos que irnos, antes que también sellen este lugar –les dije con un tono de capitán.
-¿que paso con el plan del celular? –dijo Paula.
-no funciono, aquí no hay cobertura, agarren todo lo que nos pueda ser útil. –les dije. Y a si los tres salimos de la casa, pero al salir algo en nosotros nos dijo que era mejor entrar de nuevo, ya que al ver a todas las personas correr como locas, eso nos puso a pensar “¿Qué estaba pasando?”.
Decidimos correr junto con todas las personas, parecía que sabían hacia donde iban, pero nos equivocamos. Se habían, o mejor dicho nos habíamos acorralados en una calle sin salida.
Veíamos a niños llorando. Eran cientos de personas casi no podía ver donde terminaba la multitud. Empezamos a asustarnos al escuchar gritos de personas, todos espesaron a correr, pero ¿A dónde?
-¡corre sebas!, ¡ven con nosotros! –me dijo Paula.
Seguí a Esteban y a Paula, pero no sabia a donde se dirigían, hasta que a lo lejos pude ver una escalera, lo cual me llevo a entender que íbamos a pasar el muro subiéndonos o saltando.
Llegamos y empezamos a subir, apresurados. Voltee atrás para ver que estaba pasando, pero me dio cientos de escalofríos al descubrirlo. Personas estaban comiendo y atacando a otras. Eso explicaba todo.

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8 comentarios - Infectados (historia de un sobreviviente)

EmanuelZun +1
Muy bueno amigo! Veo que te gustan los zombies, ya antes habia comentado en tu historia de zombies interactiva, definitivamente te sigo
vacadecasa +1
gracias el segudo capitulo viene mañana y el tercero hasta la proxima semana
EmanuelZun
@vacadecasa genial! mañana me pasaré por tus posts para verlo
vacadecasa
@EmanuelZun me gustaria mucho jeje
Trolltrollero +2
Lei el tercero y vengo al primero, +10, excelente historia
vacadecasa
gracias
GianlucaPass +1
hey que buenas historias tendrias que hacer un libro
vacadecasa +1
@GianlucaPass hace dos meses, pero no lo he hecho solo, estoy con otro, pues novato escritor D
GianlucaPass +1
y tambien estoy eperando la continuacion de la historia interactiva
vacadecasa
@GianlucaPass Hoy estrenare el de Infectados si no hay contratiempos. DD
El de la historia interactiva, ya la termine, pero sigue una continuacion, con los mismos personajes, pero con otro nombre.
sebitask8 +1
muy buena tu historia men
vacadecasa +1
Gracias DD te lo agradezco de todo corazon D
ohaumaru +1
Excelente historia men te sigo se ve que tenes muchas fuentes de inspiracion para estos relatos saludos +10 favs y reco saludos....
vacadecasa
Gracias DD jejeje
Mapache2334 +1
La lei 5veces exelente men +10
vacadecasa +1
jejejkeje... gracias D espero seguir haciendo historias para ustedes D
Saluods