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historias de terror cortas [2013] parte 2

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historias de terror cortas [2013] parte 2

hola taringueros hoy regrese con las historias de terror nuevas del 2013 y estas son mas cortas ya que en mi ultimo post fueron demasiados largas
http://http://www.taringa.net/posts/paranormal/16738132/Creepypastas-edicion-2013-nuevas-parte-1.html

un nuevo amigo
historias
La madre de Silvio pasó frente a la puerta del cuarto de su hijo y lo escuchó cuchichear. Se acercó más a la puerta para oír mejor. Estuvo a punto de entrar; mas al recordar que el doctor le dijo que aquello no era algo malo, desistió de hacerlo y se alejó.
Dentro del cuarto, Silvio conversaba con Antony. Estaban uno frente al otro, sentados en el suelo sobre almohadones; Silvio le daba la espalda a la ventana. Fuera ya estaba de noche y llovía estruendosamente.

- ¿A qué podemos jugar ahora? -preguntó Silvio, con el entusiasmo que suelen tener los niños.
- A ver… ¡Ya sé! Juguemos a asustarnos -propuso Antony.
- ¿A asustarnos…? ¿Cómo?
- Tú intentas asustarme diciendo lo que se te ocurra. Después me toca a mí.
- Está bien. Eh… te voy a contar un cuento de terror que nos leyó la maestra.

Silvio le narró el cuento de terror a su manera; Antony lo miraba sonriendo, sin la menor mueca de miedo.

- No me asustó -afirmó Antony-. Ahora me toca a mí: Silvio, en la ventana, del lado de afuera, hay una cosa que te va a asustar tanto que vas a gritar. Mira… ahí está, te está mirando. Ahora está abriendo la boca como si te fuera a tragar la cabeza. Ahora está lamiendo el vidrio. ¡Mira hacia la ventana! No es mentira, está ahí y es un monstruo horrible, ¡míralo!
- ¡jah…! No voy a caer en eso, yo no soy bobo. Ya no soy tan chico como para caer en eso.

Antony sonrió más, e inmediatamente después empezaron a golpear la ventana. Silvio abrió más sus ojos y comenzó a voltear lentamente. Por el rabillo del ojo vio que había algo y, al mirar mejor dejó escapar un agudo grito de terror. Tras la ventana, saludándolo con una mano que se parecía más a la pata de un animal, había un monstruo deforme maquillado como un payaso. Y el payaso monstruoso enseño unos dientes podridos al sonreír fieramente, y con la mano-pata dio otros golpecitos al vidrio.
El niño apartó su aterrada mirada de la ventana y miró a Antony, y éste echó la cabeza hacia atrás hasta que ésta quedó en la espalda, fuera de la vista de Silvio. Después la fue enderezando hasta que quedó sobre sus hombros, y ahora era igual a la del payaso monstruoso. Miró furiosamente a Silvio, luego salió corriendo para desaparecer al atravesar una pared como si ésta no existiera.
Tras escuchar los gritos la madre del niño entró de golpe al cuarto, y lo encontró temblando de miedo y gritando:

- ¡Antony me asustó mucho! ¡Es malvado, ya no quiero jugar con él!
- Mi vida, Antony no existe, tú te lo imaginas, es tu amigo imaginario desde que nos mudamos para acá -quiso hacerlo entender su madre; pero ella estaba equivocada: Antony era un fantasma.
nuevas
conducido hacia el terror
terror
Samuel tenía los ojos vendados. Se hallaba en un hospital, y con él estaba su esposa. Con la mano izquierda apoyada en el hombro de ella, la siguió por el interior del edificio, que era inmenso. Le habían operado los ojos y aún no veía. Su esposa lo hizo sentarse en un banco y le dijo:

- ¡Espera aquí! ¡Voy a preguntar si vino el doctor! ¿Me escuchaste?
- Claro que te escuché mujer, si me has gritado casi al oído. Mi problema es que no puedo ver, no estoy sordo, pero si me sigues gritando así… ¡Jajaja! -bromeó Samuel.
- No has perdido el sentido del humor. Eres como un zorro viejo ¡Jaja! Bueno, voy y vuelvo enseguida.

Al poco rato de quedar solo, sintió que tiraban de la manga de su camisa.

- Señor, señor… -dijo una voz infantil de niña.
- ¿Sí? ¿Qué pasa, qué quieres, muchachita? -preguntó Samuel, algo sorprendido.
- Su esposa me dijo que lo lleve con ella.
- ¿Por qué? ¿Ella está bien? ¿Y tú quién eres?
- Ella está bien, señor. Me pidió que lo llevara porque ahora no puede venir, por algo del doctor, creo que dijo.
- Bueno, vamos.

Al ponerse de pié sintió que una mano pequeña tomaba la suya y tiraba de ella. - Por aquí -lo guió la voz de niña. Como no caminaba muy rápido, apenas podía seguirle el paso a si guía.
- Ve un poco más despacio, muchachita. No estoy acostumbrado a caminar así -esperó que le contestara algo pero no lo hizo, y empezó a tirar más de su mano, y apretaba fuerte, y Samuel sintió que los dedos que lo tomaban de la mano eran duros y tenían las uñas largas.
Cuando ya estaba seguro de que su guía no era una y empezaba a experimentar un creciente terror, escuchó la voz de su mujer:

- ¿¡Samuel, dónde estás!?
- ¡Aquí, ven rápido! ¡Aquí…! -al gritar sintió que lo soltaban.
- ¿Te has vuelto loco? ¿Qué hacías por aquí? -preguntó la voz de su mujer.
- Una niña… algo, no sé, me dijo que venía de tu parte, y yo la seguí. Debe estar por aquí todavía.
- Aquí no hay nadie más, estamos solos.
- Pero recién me soltó… no escuché que corriera… ¿Qué está pasando aquí?
- Tal vez estaba aquí pero se fue, no importa, vámonos, que estamos en la parte del hospital que ya no se usa, estamos en la parte abandonada.

Él estiró el brazo y nuevamente lo tomaron de la mano. Caminaron otro rato hasta que él preguntó:
- ¿Cómo me encontraste tan rápido? Te estoy hablando mujer, ¿Querida…? -pero no le contestaron, sólo apretaron más su mano y lo jalaron con más fuerza.
cortas
es real
2013
Estábamos en la casa de verano de un amigo. De noche cenamos afuera, en el jardín, iluminados por unos reflectores. Las luces alcanzaban a iluminar a los canteros de flores que nos rodeaban, y enseñaban algo del bosque que había un poco más allá, el resto del paisaje era todo oscuridad.
Desde los árboles llegaba una brisa por demás agradable y aromática, sin embargo, me inquietaba un poco la presencia tan cercana de un bosque enorme y oscuro. Supongo que mi aprensión hacia los lugares salvajes, había surgido en parte por haber mirado muchas películas de terror y leído muchos cuentos de ese género que transcurrían en lugares así; y seguramente contribuía mucho el hecho de que soy un hombre de ciudad carente de los instintos que arrastran a la gente a practicar algo en la naturaleza.

Rodeábamos una mesa de madera, sin mantel, y sobre ella las botellas ya estaban vacías o a medio terminar, en los platos quedaban los restos de la cena, y se hablaba de todo un poco, y cada ocurrencia resultaba graciosa, mas yo no podía evitar echar algunas miradas hacia el bosque.
Uno de los presentes, al notar que yo miraba hacia los árboles, me preguntó con tono risueño:

- ¿Por qué miras tanto hacia el bosque, Edgardo? ¿Tienes miedo?… ¡Jeje!
- ¿Qué? ¿Miedo? Creo que has bebido mucho, ¡jaja! Miedo, que ocurrencia, ¡jaja!
- Tal vez vio algo -dijo Franco, el dueño del lugar, y señalando con el pulgar hacia atrás, hacia el bosque, agregó-. No quiero asustarlos, pero les digo, ahí ronda algo. No he visto qué es, y tampoco quiero averiguarlo, pues con esas “cosas” es mejor no meterse. Primero creí que podía ser un merodeador de carne y hueso, pero por la actitud de los perros me di cuenta que se trataba de algo más.
- ¿Qué hacían tus perros? Cuenta -lo interrogó una de las mujeres presentes. Y como anticipándose a una respuesta aterradora, se arrimó a su esposo recostándose en él.
- Campeona y Tigre, dos pitbull entrenados como son, no se atrevían ni a gruñir, y sólo lanzaban aullidos levantando el hocico: era inquietante verlos, por eso no los traemos más. Una noche, una de las muchachas de la limpieza lanzó un grito espeluznante, estaba cortando jazmines aquí, en el jardín. Llegué corriendo y le pregunté qué pasaba. Muy alterada, me dijo que había visto a un hombre extremadamente alto y delgado caminando entre los árboles. Por la mañana busqué huellas en los alrededores pero no hallé ninguna.
- ¿Y no tienes miedo? -preguntó otro de los presentes.
- Algo sí, pero creo que si uno no se pone a curiosear, creo que si uno no le da importancia a eso, no pasa nada.

Un amigo que estaba a mi lado, golpeó la mesa y se echó a reír con ganas, luego dijo, dirigiéndose a Franco: - ¡Eres un gran mentiroso! ¡Jajaja! Lo del hombre alto y delgado lo sacaste de una leyenda, la leyenda del hombre delgado “Slenderman” le dicen.
Franco se echó a reír también, y pronto todos lo hicieron, y yo los iba a imitar, pero al mirar hacia el bosque, vi una figura delgada que se movía entre los árboles. Era un hombre vestido de traje. Se escondió tras un árbol y de repente asomó el torso y sonrió hacia mí mostrando una dentadura enorme.
historias de terror cortas [2013] parte 2
vídeo de terror
historias
Carlos se restregó los ojos con las manos después de bostezar. Estaba sentado frente a varios monitores. Eran las dos de la madrugada. Unos pocos ruidos apagados, como distantes, salvaban al hospital del silencio total, de ese silencio inquietante que hace voltear a las personas que lo atraviesan.
Desde el comienzo de su turno pocas personas habían cruzado frente a las cámaras que mostraban los blancos pasillos del hospital.
Carlos revolvió la pila de revistas que se amontonaban sobre la mesa y empezó a ojear una de autos.
- Algún día voy a tener uno como este -murmuró al mirar una foto.
Estaba pasando la página cuando por el rabillo del ojo notó que algo se movía en una de las pantallas; una enfermera de bata blanca iba atravesando un pasillo. Carlos volvió a ojear la revista, pero un pensamiento lo hizo mirar nuevamente hacia la pantalla, mas la enfermera ya no estaba. Hasta el momento no había notado algo: había visto anteriormente a aquella mujer pero solamente en la pantalla, nunca se había cruzado con ella, y creía conocer a todo el personal del hospital.

El asunto no era algo alarmante, pensó que se debía tratar de alguien nuevo allí, pero aquella duda fue suficiente para mantenerlo más atento el resto de la jornada.
La noche siguiente, apenas llegó fue hasta la pieza que las enfermeras usaban para descansar. Saludó al grupo que se hallaba allí y tomó asiento al lado de la encargada de turno.

- Rosa, ¿ha trabajado estas noches una muchacha que no conozco, una nueva? -le preguntó Carlos.
- No, que no conozcas no. Como está la cosa hoy en día, el hospital no está como para tomar más gente. ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada importante. Es sólo para estar al tanto, cosas de vigilante. Bueno, gracias. Me voy a mi sala.

En la sala se puso a revisar filmaciones pasadas; no había ni un registro de la enfermera misteriosa, no aparecía en ningún video. Carlos apartó la vista de las imágenes que revisaba y se llevó la mano al mentón, pensativo. De pronto apareció algo en una de las pantallas. La enfermera atravesaba el pasillo y se detuvo bruscamente, levantó la cabeza y quedó mirando hacia la cámara, hacia Carlos; hizo un gesto grotesco, todo su rostro se retorció, se deformó monstruosamente, y luego se alejó con anormal rapidez.

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3 comentarios - historias de terror cortas [2013] parte 2

@arkangel_18 +4
Terror seria que el bayern pierda la final hoy xD
@MatuMoBar99 +2
Muchas historias de internet son medias falsas, pero algunas estan buenas